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los panches

 

 





Descripcion:
Sello Panche. Los smbolos influenciaban su estado fsico y emocional. La cruz inscrita en la circunferencia presenta muchas alianzas, marca el centro y se considera como mediacin entre el cuadrado y el crculo, por lo cual subraya en especial la unin entre el cielo y la tierra. De la misma manera pone de manifiesto la armona entre lo irreconciliable existente en el universo. Es un smbolo del punto medio, del equilibrio entre actividad y pasividad del comportamiento que conduce a la plenitud, salud y bienestar.

Dedicado: A la memoria de los legendarios Panches del Magdalena, hijos de padres Caribe, libres de nacimiento como su Dios sol, mar y ro. Naturales americanos que claman desde sus sagradas tumbas se haga justicia; para que su nombre quede limpio y la verdad se conozca por sobre todas las cosas. Y a los pueblos nativos sobrevivientes en toda Amrica. A la nia que movi mi mundo, a la hija de la luna, a mi pequea, bella y valiente Daniela, quien siempre ha sido para mi vida smbolo de unin, amor e inspiracin. Al asombroso nio hijo del sol, guarda en si el hechizo de la fuerza que ilumina. Cuando miro sus ojos veo fascinacin universal. Con todo mi amor para Angel Camilo. A la dulce mujer de esta y otras vidas, a mi compaera de sueos y realidades, a Lilianita mi esposa. De principio a fin, lo mejor. A Mercedes, Maria Victoria y Fernando Martnez Trujillo, quienes extrao todos los das de mi vida.

Historiador, escritor y politlogo. En la actualidad es considerado una de las voces mas autorizadas sobre la vida y pensamiento del hombre precolombino de los valles del ro Magdalena. En su obra antropolgica Los Inconquistables - Panches del Magdalena se consolida como fuente imprescindible en el estudio de culturas caribe radicadas en el interior de Colombia. Desde la primera parte de su carrera como investigador de esta antigua y extinta cultura, la historia social ha constituido para Angel Martnez un estudio de profundo inters intelectual. Estas tendencias se ven ampliamente reflejadas en esta su primear obra, trabajo en que el historiador tolimense desarrolla en un interesante anlisis sobre las corrientes migratorias predominantes de la historiografa central de Colombia y el vnculo social que permiti sacar del anonimato una resplandeciente cultura como fue la de los Panche.

Caribe: Nombre genrico dado por los espaoles a comunidades Caniba o Canima. Caniba o Canima: Del lenguaje Taino, significa gente del clan mandioca, raz de controvertida palabra Canbal.

Tunsa o Hunza: Tunja. Herrera: Grupo aborigen que habito antiguamente gran parte de la Sabana de Bogot y sus alrededores, antes del advenimiento Muisca y Panche. Siquima o Cacique: Mxima condicin jerrquica en la estratificacin poltica de los Caribe. Gobernante de estado o cacicazgo. Guaca-cayo: Rio de las tumbas o rio de agua y tierra. Nombre Caribe dado al rio Magdalena.

Arli: Ro del bocachico. Nombre dado por los Tahamies al ro Magdalena. Acaymas: Grupo de notables que tenan a cargo nombrar un sucesor. Asesoraban con su experiencia al Siquima. Marirris, Piaches, Mohanes: Palabras del vocablo caribe asociadas, describen personajes con dones especiales. Eran conformados por sabios, brujos, adivinos, mdicos, hechiceros o chamanes. El orden de importancia se desconoce. Kalinagos: Caribes de las Antillas. Chac Mool: Escultura semirrecostada con las piernas recogidas y la cabeza doblada hacia un lado. Mensajero divino entre hombres y dioses de culturas Mesoamericanas. Calambata: Importante centro de comercio entre Muicas y Panches. Localizado cerca de Guaduas Cundinamarca. Ranchear: Saquear. Termino usado por cronistas en la conquista, significa entrar a un poblado aborigen y sembrarlo de destruccin, violacin y saqueo. El Real: Elemento de expedicin. Sitio que servia como base temporal a expedicionarios. Cunderumarca: Se cree as se llamaba el mundo de los Muisca. La palabra hoy da suena Cundinamarca.

Paso de Julio Gngora: Hoy da la poblacin de Mndez Tolima. Paves: Aparejo para la guerra. Morral liviano de cuero, donde guerreros Panche guardaban el arco, flechas, hondas, bodoqueras y dardos. Muequet: Funza.

Quinin: Nombre dado a la luna, importante deidad para los Panche. Gecha: Varones de la Muerte. Nombre dado a los valerosos comandantes del cuerpo elite del ejrcito Muisca.

Yanaconas: Aborgenes mercenarios. Guazbara: Palabra Panche. Traduce que su pueblo estaba unido para ser frente a un opresor. Aperrear: Castigo espaol que literalmente consista en destrozar cautivos indgenas utilizando perros mastines.

Indio: El peor de los agravios que un neogranadino le pudiera decir a otro. Manicato indio: Expresin de mofa, desafo al calificar a los espaoles de cobardes. Curicuries: Vocablo Panche. Zarcillos usados en la nariz como adornos por mujeres Panche. Tejuelo: (Lamina de oro) Moneda que se usaba para facilitar transacciones comerciales entre Muiscas y Panches. Macaxeira: Yuca Dulce.

Hace 500 aos atrs Amrica estaba poblada de aborgenes, pero hoy da muy pocas de estas personas quedan. En Colombia existen ms de 180 agrupaciones lingsticas que constituyen una aglomeracin de lenguas y dialectos, que a su vez corresponden a otros tantos grupos que en forma aislada sobreviven en el territorio nacional. Podemos darnos cuenta de qu manera variada y abundante se hallaba establecido el panorama indgena en el siglo XV antes del descubrimiento. Cuando Amrica es descubierta en 1.492, el territorio que hoy comprende Colombia, estaba poblado por un basto nmero de sociedades aborgenes y a pesar de poseer caractersticas similares, cada comunidad contaba con su propia cultura. Entre las ms conocidas y estudiadas tenemos las siguientes: los Nario y Tumaco quienes habitaron una amplia zona correspondiente a la parte andina y a la vertiente oriental amaznica del actual departamento de Nario y zonas aledaas al Ecuador. Los Quimbaya poblaron la regin del Viejo Caldas, parte de lo que hoy corresponde a los departamentos del Valle, Quindo, Risaralda, Caldas y Antioquia. Los Tairona en la majestuosa Sierra Nevada de Santa Marta y parte de la costa Caribe, actual departamento del Magdalena. Los Calima ocuparon los valles del ro del mismo nombre; Poblaron la presente jurisdiccin del Valle del Cauca, siendo este uno de los territorios ms frtiles de todo el pas. Los Sin se asentaron en las productivas tierras baadas por los ros Sin y San Jorge, hoy los departamentos de Bolvar, Sucre, Crdoba y parte de Antioquia. Los Muiscas (Chibchas) habitaron la frtil altiplanicie andina de la cordillera Oriental, comprendida en los actuales distritos de Boyac, Cundinamarca y un extremo de Santander. La cultura de San Agustn se situ al oriente del macizo colombiano; en la regin del Alto Magdalena departamento del Huila. Los Tierradentro en las estribaciones orientales de la Cordillera Central lo que comprende hoy da la zona del Cauca. Por ltimo tenemos a los Tolima, habitantes de este territorio que por los principales y ms numerosos hallazgos del llamado arte Tolima es en trminos generales, el mismo de esta seccin del pas. Comprenda desde las estribaciones de la cordillera central y las vertientes que caen al Magdalena a partir de Garzn (Huila) al sur, hasta el municipio del Lbano (Tolima) y el ro La Miel departamento de Caldas, al norte. Su influencia abarcaba tambin las zonas clidas del departamento de Cundinamarca sobre las riveras del ro Magdalena y partes altas sobre las ltimas laderas de la Cordillera Oriental que encaona el clido y seco valle del Magdalena. Sus autores fueron Pijaos, Pantgoras, Yaporoges y Panches, principalmente, quienes adems pertenecieron a la familia lingstica de los Caribes. A estas comunidades forjadoras de aquel arte, que renen Tolima. La palabra Tolima proviene de TULIMA; nombre dado a una deidad protectora femenina, que segn la leyenda era el espritu de los nevados. Tulima significa que surge de las nieves. Los nombres de las culturas anteriormente sealadas, sin embargo no son del todo sustentables, ya que corresponden a los de ciertas tribus que para la poca de la conquista se encontraban asentadas en las regiones de donde aparentemente procedan los objetos en oro y cermica. Eran grupos muy organizados que ocupaban territorios relativamente pequeos; pero a los llamados estilos o culturas se les ha querido reconocer una zona mucho ms amplia. As que estas culturas estn denominadas segn zonas geogrficas y no tribales. La cultura Tolima, especficamente no corresponde al nombre de ninguna tribu y al hacer este sealamiento a un grupo de vestigios arqueolgicos con bastantes cosas en comn, hay que entender que estas piezas pertenecen cultural y cronolgicamente a diferentes etapas. El Magdalena Tolimense, escenario lleno de secretos, fbulas, historias, leyendas, mitos y misterios ha tenido como principales figuras, personas que nunca conocimos bien, pero quienes vivieron en estas tierras por decenas de generaciones, dejando a su paso un manto cultural que no sabemos como descubrir y precisamente oculto por ese otro velo mas reciente en la historia conformado por factores hereditarios y doctrinales europeos. Se ha hablado de la singular belleza orfebre del Tolima precolombino, de sus obras en cermica de gran refinamiento artstico con formas exticas, de la fuerza y carcter de estas gentes para hacer frente a sus enemigos y cientos de historias fantasiosas contadas por quienes quisieron abrir mas la brecha entre esos dos mundos inventados por occidente, el salvaje y el civilizado pero esto no ha sido suficiente. Por eso, la presentacin de este trabajo reconoce a uno de estos grupos, el de los Panches; fuerte identidad cultural, otorga mayor objetividad a la naturaleza de este individuo y brinda la posibilidad de entender mejor la sencilla y prspera sociedad en la que vivi. El tema surge de la necesidad como colombianos y ms como tolimenses, de ver con un sentido de anlisis propio a estos antiguos habitantes de la zona Norte del Tolima, quienes tambin hacen parte de nuestra intrincada herencia tnica. Sentir vergenza por ser parte de ellos, es seguir sumidos entre el relato equvoco y mal intencionado. Es necesario encontrar esa parte de nuestro rbol genealgico desconocido, que sin vacilacin alguna nos llenar los espacios desocupados del alma con orgullo y confianza. Hemos recurrido precisamente a crnicas escritas por misioneros, civiles y militares europeos que llegaron durante la conquista de Amrica, para demostrar la gran distancia entre sus impresiones escritas y el resultado de estudios actuales que en definitiva altera dramticamente la forma de apreciar la cultura de este pueblo. A pesar de todas las alteraciones o exageraciones de las crnicas dejadas por los conquistadores, sobresalen sin embargo; numerosas anotaciones de mucho inters histrico. Es tambin curioso el hecho de que los cronistas europeos, queriendo ser siempre los hroes libertadores y creyendo siempre ser los transmisores de la nica verdad sobre la tierra, nos relatan en estos escritos sin darse cuenta, todo un documento antropolgico que cuestiona severamente y en algunos casos destruye sus propias nfulas de grandeza y opiniones trastocadas. El caso de los legendarios habitantes del norte tolimense, que otrora procedieron de esas hordas colonizadoras Caribe y tribus sedentarias ya existentes, es fiel reflejo de como fue tratado todo el asunto aborigen en Amrica. En complicidad con la ms alta jerarqua de la Iglesia Catlica, desde una perspectiva de intolerancia, desprecio y avaricia se relataban los hechos y acontecimientos sucedidos en el nuevo continente. Una imagen como esta, ha producido durante siglos profunda pena a estas almas inocentes, gran engao a la historia universal, con un resultado escandaloso e incmodo para el sentir vigente, pero que afortunadamente ha avivado gran inters a las disciplinas que estudian estos temas. Los Panches del Magdalena al igual que todas las culturas del mundo, estaban pasando por un proceso de desarrollo social o evolutivo humano. Cada cultura tiene su propia concepcin de lo que es brutal y de lo que no lo es, Jacques Soustelle nos recuerda que los diversos cultos por muy crueles que parecieran, no se inspiraban ni en la crueldad ni en el odio constituyndose en una respuesta a la falta de estabilidad de un mundo constantemente amenazado. Requiri de muchos siglos y la devastacin de mucha gente y culturas para entender que toda sociedad, tiene el derecho de obrar segn le indica su tradicin y conducta. Los habitantes del primitivo Tolima fueron padres de un inmenso y maravilloso legado; el cual queremos introducir por medio de este documento a la vida cultural de nuestro pas, para que sirva como contribucin a nuestra presente sociedad carente de races, sedienta de tradicin, pocos signos de autovaloracin y para que nos ayude a apartarnos de esa forma absurda como entendemos el desarrollo. Es posible que sea tiempo de descubrir esa propia identidad; aunque solo nuestra conciencia nos guiar con responsabilidad, a encontrar el futuro pero como pueblo diferente. Esa paradjica identidad que en algunos aspectos es similar pero a su vez diferente a otros pueblos. Siglos de sumisin, obediencia, dependencia, dominio y manejo de nuestros intereses por otras culturas poderosas, nos han alejado de nosotros mismos; distancindonos cada vez ms del pasado y destruyndonos tambin la posibilidad de crear un futuro histrico. Esta orgullosa comunidad de pescadores y artesanos contrarios a la pereza, desidia, a la falta de sensibilidad, la irresponsabilidad, la mentira, el mal humor, la ineptitud, el derroche, la mentira, la falta de respeto, y la traicin; ejerci dominio total sobre las tierras del alto Magdalena, productivas para la agricultura, con innumerables riquezas naturales y minerales. Al arribo de los conquistadores los Caribes se hallaban en plena expansin territorial; las bellas y frtiles tierras de la sabana de Bogot, habitadas por tribus Chibchas, estaban asediadas constantemente por los Panches y probablemente, hubieran sido tomadas de no ser por la oportuna y conveniente alianza militar con los recin llegados, para hacer frente a estos guerreros de tierras clidas. Los Muiscas se hacan llamar a s mismos Muexa o Mozcas que significa en la lengua castellana algo as como hombres . Los Muiscas hablaban la lengua Chibcha, nombre con que tambin son recordados. La nacin de los Muiscas, descendiente de la familia lingstica Chibcha de origen Centroamericano, cuya cultura tena mucha afinidad con la Incaica, no era ajena a los procesos sociales evolutivos que se estaban dando en otros estados o reinos. Entre los Muiscas existan grandes diferencias, originando cambios con profunda crisis en su establecimiento. Exista una lucha interna por la supremaca militar, religiosa y expansin territorial entre dos grandes corrientes dominantes: la del Zipa de Bacat (Bogot) y la del Zaque de Tunsa o Hunza (Tunja). Divisin que naturalmente origin un debilitamiento social ante un enemigo organizado e intrpido como los Panches. Para el siglo XVI la sociedad Muisca, se encontraba sumida por movimientos independentistas con territorios autnomos cuya lealtad al Zipa o al Zaque no estaba muy clara. Las dos tendencias mayoritarias del estado Muisca, permiten la intervencin hispana en una desesperada formula para unir su pueblo en torno a un solo jerarca; pero como sabemos esto no sucedi as. Las gentes del pas de los Muiscas finalmente no rindieron sumisin a ninguno de los de su pueblo, su lealtad y obediencia sera exigida por la corona espaola. Sin embargo el contingente espaol era muy reducido y no caba pensar en conquistar con l, todo un imperio. Pero una serie de factores inesperados pusieron literalmente en manos del conquistador Jimnez de Quesada esta sobresaliente civilizacin y as sucesivamente como fichas de domin fueron cayendo otras destacadas naciones. Los Muiscas ayudaran a vencer a sus duros contrincantes cediendo los mejores guerreros y dando a conocer a los catlicos conquistadores espaoles la logstica de los Caribe del interior, sus artculos esenciales de canje, rutas de acceso, tcticas de lucha, conformacin social, costumbres y principales centros agrcolas y de habitacin. Hermanos rivalizaron contra hermanos otorgando as a otros el poder de definir la conciencia de lo que sera siglos despus esta nacin. La situacin empeor cuando los espaoles decidieron hacer un embargo sobre el producto de intercambio ms importante para los Panches: la sal, todo a cambio de lo que el pueblo Muisca nunca imagin. Esta conducta de agresiones e invasiones entre vecinos, se agudiz cuando los lascivos conquistadores insisten en esta poltica, como nico medio para imponerse sobre ellos. Es sabido que entre estas comunidades indgenas se respetaban los derechos de soberana y de pueblos libres e independientes. Prueba de ello estn los Muiscas que antes de la llegada de los conquistadores, jams fueron sometidos por medio de las armas sabiendo que eran dbiles ante la fuerza imponente de los Caribes del Magdalena. Los Panches despus de una aguda y prolongada resistencia fueron exterminados por tropas peninsulares, sus prisioneros desterrados o esclavizados, sus tierras explotadas hasta el cansancio en la minera y su cultura sumida en el ms degradante de los insultos, la difamacin histrica. Pocas veces se ha daado tanto la cultura de un pueblo, como en el caso de las etnias Pijao y Panche que sobre ellos se abatieron no solo las famosas guerras de exterminio y enfermedades que diezmaron la poblacin, sino improperios que mantienen vigente la terrible calamidad. En el norte del Tolima el elemento autctono nativo se perdi en la inmensidad del tiempo y la desidia. La poltica de violencia introducida a nuestras relativas nuevas sociedades hace ya ms de 500 aos, increblemente a comienzos al siglo XXI no ha cesado. El convencimiento del valor de este grupo aborigen en su aspecto sociocultural, la admiracin por sus manifestaciones espirituales y materiales, vale decir vida y pensamiento Panche, su procedencia, conformacin social, vivienda, cocina, costumbres, cermica, joyera, tejido, escultura, mtodos agrcolas, enfoque teolgico, lengua, tcticas de guerra, expansin territorial, narradores conquistadores que no simpatizaron con ellos como Gonzalo Jimnez de Quesada; escribanos como Humboldt, que admir su cultura y el costo que tuvieron al enfrentar la conquista y falsedad espaola entre otras, crean una expresin cultural especial motivando nuestro inters para estudiar y comprometernos con esta extinta comunidad. En el curso de estos ltimos aos, la arqueologa, el nuevo replanteamiento que se le ha dado a la historia y el afn de personas inquietas por conocer la verdad, han logrado sacar de la sombra todo un pasado que se desconoca y cuyas lneas vamos a trazar para determinar el carcter antropfago en que injustamente se encuentra encasillado el hombre Panche. Este escrito que narra cientos de aos de historia, va redactado con el nimo de brindar informacin descomplicada, cuestiona la postura europea post-feudal especficamente en esta parte de Amrica, impugna el poder desmesurado de la Iglesia y el atraso social, cultural y cientfico en que mantuvo a la humanidad, expone los monumentales errores de los primeros historiadores y como stos han sido la fuente de numerosas inexactitudes en los autores posteriores, ofrece adems repuestas orientadas a la realidad tanto de un lado como de otro y va dirigido a un amplio margen de lectores no especializados. El mundo de la civilizacin Panche por lo poco documentado, la escasa referencia y escritos arbitrarios, nos ha comprometido con esta obra manifiesta destinada a conocer algo de l. El libro reivindica la humanidad de los Caribes del interior, es decir comienza a demostrarse mediante la recuperacin de artefactos, el reevalo de crnicas y hechos histricos; que el tema central, el de la vida de esta comunidad, sea visto en los mismos trminos que se relata la existencia de otra sociedad de cualquier sitio y poca: sus costumbres, grandezas y debilidades, triunfos y derrotas, pero con algo de diferencia; los Panches estaran hasta el final defendiendo su familia, tierras y sus ideales de libertad. Partiendo de documentacin real, abstracciones y especulaciones sobre ndices concretos y haciendo esfuerzos por tratar de no ser parciales, de no cometer errores que conduzcan a la desinformacin, ni ser hostiles a los espaoles conquistadores y sobre todo a la lglesia Catlica de aquella poca; este libro no pretende de ninguna manera atentar contra la gloria de Espaa, su gente, ni contra la poderosa institucin eclesistica y menos contradecir sus doctrinas y filosofa. Respecto a la Iglesia, debemos poner el toque de inquietud en los temas donde creemos obr con mala intencin o con equivocacin y controvertimos los aspectos dudosos de sus afirmaciones histricas hechas por sus propios cronistas. No encontramos otra manera de explicar todo lo que hemos conocido, ms que llamando las cosas por su nombre. Desprovisto de tecnicismos pero con rigor documental, cientfico y en algunos casos con fuerza intuitiva, este documento cumple su deber de informar con planteamientos y conceptos sugerentes. Algunas referencias bibliogrficas son presentadas al final de la obra para que sin tanta interrupcin sea grata su lectura. En las dos siguientes fracciones de los textos citados que describen los primeros relatos sobre los moradores nativos de Amrica se nota el espritu aventurero y la descripcin difana sin ningn inters particular.

...La gente es harto mansa, da todo lo que tiene por cualquier cosa que le den. Son tmidos, dulces, gentiles, de cuerpos lindos y graciosos... Cristbal Coln, 1.492. En el tercero de sus viajes, Coln sorprendido por la exuberante belleza, la abundancia de recursos naturales, y la nobleza y despreocupacin de la gente americana, crea estar prximo al sitio donde todo era perfecto; el paraso terrenal. Aparte de la epstola de Amrico Vespucio a Lorenzo de Mdicis en su largo recorrido por el continente americano (1.501 - 1.502). ...Los indgenas de uno y otro sexo van desnudos, tienen cuerpos grandes, bien plantados, bien dispuestos y proporcionados, y de color tirando al rojo, lo cual pienso les acontece porque andan desnudos son teidos por el sol. Si el paraso terrestre en alguna parte de la tierra est, estimo que no estar lejos de aquellos pases...

La historia de Amrica en el periodo de la conquista y la colonia constituye una crnica singular de la barbarie. Contrario a lo usualmente imaginado, una crueldad ejercida por el llamado mundo civilizado. La tpica sociedad colonialista en Espaa, la realeza, nobleza, iglesia, milicia, comerciantes, conquistadores y colonizadores, se caracteriz como pocas antes lo haban hecho, por posiciones desenfrenadas, atrocidades sangrientas, intrigas, traiciones y crmenes sin precedente; acompaado esto y a pesar de todo de un sentido eminentemente

La dominacin comienza con la invasin de las tierras, quebranto de la voluntad y el posterior sometimiento por la fuerza de sus pobladores. Siendo la tierra y la mano de obra el botn de la conquista. Los colonos reclamaban esta mano de obra, los suministros de alimentos y grandes extensiones de tierra. A los naturales doblegados solo les qued ser vasallos de la monarqua espaola. Para mantener la ocupacin, Amrica es sembrada de violacin, tortura, esclavitud, saqueo, muerte y desinformacin. El tercer aparte escrito por Coln, difiere bastante del primero. Despus del cuarto viaje, evadido por el Dorado, destruido por sus enemigos, confundido, desilusionado, acribillado por la adversidad, encadenado, pobre, deshonrado y olvidado por sus promotores, el mismo Coln escribe desde la isla de Jamaica, el 7 de julio de 1.503 una larga carta a los reyes Catlicos donde decepcionado por la traicin a su gloria y riqueza, es afectada su visin sobre aquellos habitantes del paraso que una vez defendi y admir; y donde desesperadamente pide compasin por su ser: Las tierras de estos parajes que obedecen a vuestras Altezas son ms vastas y ms ricas que todas las otras tierras de la cristiandad, yo mismo por la voluntad de Dios las he sometido a vuestro alto y real poder. Esperaba alistar los navos que deberan conducirme a vuestra real presencia, como en triunfo, por que yo aportaba los informes ms ricos en promesas concernientes al oro. Estoy abandonado, como acabo de decirlo. Hasta el presente, yo he llorado sobre los otros. Ahora... que el cielo tenga misericordia de m y que la tierra llore sobre mis desgracias. Desde el punto de vista material yo no poseo una moneda para dar a la ofrenda. Del punto de vista espiritual he llegado a las indias al punto que he dicho, aislado con mis meditaciones, enfermo esperando la muerte de un da para el otro, rodeado de un milln de salvajes crueles que nos hacen la guerra, alejado de los santos sacramentos, de la santa iglesia, que olvidar mi pobre alma si ella abandona aqu mi pobre cuerpo. Quienes tengan sentido de la caridad, de la bondad y de la justicia, lloren por m. La desgracia de Coln nos acongoja a todos, pero afirma sin embargo el comportamiento de la sociedad colonialista de la poca, ya que Cristbal Coln no fue el nico personaje de importancia que sufri la envidia y persecucin de esta etapa histrica de injusticia desenfrenada. Tan solo algunos aos despus del descubrimiento ya el hombre americano estaba desposedo hasta de su alma, y se transform forzosamente en un renegado, encontrndose desde entonces en la ultima condicin de esta escala social. Lastimosamente en este cuarto documento, fraccin escrita por Lpez de Gmara, 32 aos mas tarde de los dos primeros, va con toda la intriga y poder para destruir fsica, social y culturalmente a los nativos de este continente. Con cientos de aos de escrito, no se puede seguir desconociendo que este relato y muchos mas fueron tan solo pretextos de una poca sumida en la mas baja de todas las desgracias en que se ha visto envuelta la humanidad; la ignorancia.

... Ninguna justicia hay entre ellos; andan desnudos; no tienen amor ni vergenza; son asnos, abobados, alocados, insensatos; no tienen en nada matarse o matar; no guardan verdad sino en su provecho; son inconstantes; no saben qu cosa sea consejo, son ingratsimos y amigos de novedades; prcianse de borrachos, tienen vinos de diversas hierbas, frutas, races y granos, emborrchanse tambin con humo y con ciertas hierbas que los saca de seso; son bestiales en los vicios; ninguna obediencia ni cortesa tienen mozos a viejos ni hijos a padres; no son capaces de doctrina ni castigo; son traidores, crueles y vengativos, que nunca perdonan, inimsimos de religin, haraganes, ladrones, mentirosos y de juicios bajos y apocados; no guardan fe ni orden; no se guardan lealtad maridos a mujeres, ni mujeres a maridos; son hechiceros, agoreros, nigromnticos, son cobardes como liebres, sucios como puercos, comen piojos, araas y gusanos crudos doquiera que los hallan; no tienen arte ni maa de hombres (.......) en fin digo que nunca Dios cri tan conocida gente en vicios y bestialidades sin mezcla de bondad o polica...

Francisco Lpez de Gmara, nacido en Sevilla hacia 1.510, eclesistico, capelln y secretario de Hernn Corts, cronista oficial nombrado por la Corona Espaola para relatar la historia de los espaoles en Amrica. Segn Gonzalo Fernndez de Oviedo y Bernal Daz del Castillo, Lpez de Gmara escribi historias de las Indias sin haberlas visitado. Este falso corresponsal de guerra plagi esta pgina del documento del dominico Toms Ortz, presentado ante el Concejo de Indias en 1.524. Ortz a su vez confes haber copiado el texto a Fray Pedro de Crdoba. As mismo Fray Pedro Simn, Juan de Castellanos y otros relatores del Nuevo Reino de Granada manifiestan gran parcialidad con respecto a los conquistadores, sobre quienes hacen caer toda la gloria y grandeza. Han sido observados en sus obras, grandes errores y desobligantes calificativos para referirse constantemente a tribus Magdalenienses. De otro lado, no hay virtualmente ningn escrito hecho por esta ausente sociedad relatando su vida antes y despus de los acontecimientos de la conquista y posterior colonizacin. Los antiguos Panches no alcanzaron a desarrollar una escritura, aunque si dejaron por fortuna una serie de complejos smbolos, iconos y formas en espera de ser descifrados que relatan hechos de su vida cotidiana y sus exticas costumbres espirituales de magia, ritos, ceremonias y creencias religiosas; convirtindose todo esto a su vez en la esencia del Gran Viejo Tolima. Mal haramos en no crear un ambiente propicio y no buscar un replanteamiento para explicar y definir la breve existencia de estas gentes, en el espacio concebido por ellos mismos para habitar. Seguir indagando y reedificando la procedencia y sucesivas fases de desarrollo de la cultura Panche, es pues un reto de nuestro presente y tarea para nuestros hijos en el futuro. En Los Panches Del Magdalena hemos documentado con dificultad, pero con algo de precisin y fuerza evocativa; el mundo y el final trgico de un pueblo que comparti con muchas civilizaciones ms, los embates de los conquistadores espaoles, durante los aos en que la vida y la cultura de estas sociedades vivan el ahogo, sin duda ms profundo de su existencia: su desaparicin. Desde la conquista del paraso, la estrecha relacin entre hombre y naturaleza sufri una gran transformacin; con la presencia de la codicia europea se destruy el equilibrio preservado por los nativos americanos. Las religiones o creencias aborgenes, vean el vnculo entre el hombre y el universo y no sus diferencias. El miedo, apego y sumisin al bosque era una funcin reguladora de respeto, creada por el mismo indgena para proteger su entorno que lo era todo. El nuevo orden impuesto por los colonizadores se orient a una forma irreverente, brutal y despiadada en la bsqueda de enriquecimiento, representado en oro, plata, piedras preciosas, tierras y esclavos. Este comportamiento occidental ha venido siendo una gran equivocacin con consecuencias catastrficas, no solo para todos los hombres sino para toda especie viviente. Los Panches, quienes se sentan obligados a trabajar por el bien comn, entendan la relacin hombre-naturaleza y no solamente la practicaban con sumo rigor, eran custodios desinteresados; de hecho su espiritualidad se basaba completamente en la creacin. Entre ellos y la naturaleza todo se hacia con moderacin, siempre buscando el punto de equilibrio. Siendo una cultura del agua, cerca a ella creaban sitios sagrados por ser morada de los espritus y por consiguiente haba que respetarla. Si el ro se enmugraba era entendible que los enmugrara. El ro era el bosque, el bosque era tambin el ro y sus pueblos tenan sus orgenes en el ro y el bosque. La selva era para los Panches como el tero es para el embrin, de importancia suprema. Eran criaturas de la madre agua, all en aquel elemento se encontraba no solamente la fuerza vital sino todo comienzo de vida, relacin esta conciliadora con la naturaleza. Siendo una cultura de la Madre Tierra comprendieron como tratarla y sacar beneficios mutuos sin que las planicies y laderas sufrieran, como padecen manejadas por el hombre actual. Eran guardianes de ese equilibrio que se rompi y seguir as hasta que el hombre contemporneo sienta con profundidad y asuma con respeto los trazos dejados por estas culturas negadas, descifre los mensajes sobre conservacin, aprenda a conocer y apreciar su talento artstico y cultive su habilidad de sobrevivir sin destruir. En la realidad auto construida que hemos elaborado como desarrollo y cultura, tenemos que incluir el elemento que nos har entender y luchar contra la ya casi inevitable desaparicin de la especie humana: la bio-cultura o eco-sociedad, donde el hombre acte como defensor incondicional de quien lo cra, protege, nutre y finalmente lo recibe de nuevo en su seno materno al morir. Nos referimos a nuestra madre comn; el nico y verdadero hogar que conocemos, hablamos del planeta vida la Tierra. Si nos dedicamos a buscar este pueblo de artesanos largamente difamado, regresar de nuevo mucho despus de su desaparicin en las pginas de la historia. Mantengamos viva la confianza en ellos y nunca olvidemos que los Panches, eran tan solo Panches.

PANCHIGUA. Caudillo Panche que domin la zona occidental, rivera del Magdalena, municipios de Armero y Honda, Tolima. Hroe que muri en frrea oposicin contra la conquista. En pocas pasadas esta extensin de tierra fue llamada Panchigua por que precisamente en algn paraje de estos fue sepultado. En lenguaje Caribe la palabra Gua significa tierra, Panchigua traducira entonces tierra del Panche.

Es averiguado que el tigre no come ni acomete a otro tigre, El len a otro len, El oso a otro oso, Ni el gato a otro gato, Y solo los hombres y entre los hombres solo los indios se hallan comerse unos a otros.

A comienzos de un nuevo milenio se ha desatado una interesante polmica sobre los primeros seres humanos que llegaron al continente americano. Una de las recientes teoras, sostiene que los primeros pobladores no fueron cazadores que bajaron desde el extremo norte del continente, sino navegantes que llegaron desde el oeste y atracaron en sitios clidos. Estos marinos prehistricos cruzaron el ocano pacfico, provenientes quizs desde las islas de la Polinesia o desde Australia quienes dejaron marcadas caractersticas fenotpicas en el hombre americano precolombino, hace ya cientos de miles de aos y no asiticos llegados a travs del estrecho de Bering, como supuestamente se haba credo. Pero cualquiera que hubiese sido el origen del hombre americano, Colombia sin duda alguna fue sendero obligado de grupos nmadas que pasaban de Norteamrica hacia Centro o Suramrica o bien del sur al norte del continente. Diferentes culturas transitaron por estas tierras, no sin antes dejar estilos de vida, que ms adelante establecera ese mosaico de pueblos con lenguas y costumbres diversas que conformaran la Colombia precolombina. Nuestro pas fue visitado hace miles de aos por antiguos pueblos errantes que vivan de la caza, pesca, frutas y tubrculos. Invasiones procedentes de Centroamrica que introducen el cultivo del maz y el culto al jaguar toman lugar por el ao 1.200 a. n. e. En el 1.000 a. n. e., hubo un xodo importante de pueblos de habla Carib, que se extendieron por toda la Costa Atlntica alcanzando bastos sectores del interior de Colombia provenientes quizs de Brasil. Conocidos con el nombre genrico de Caribes penetraron a Colombia por varios ros, siendo uno de los ms importantes el Magdalena. Los Caribes inician un desarrollo expansionista que por medio de conquistas militares o adhesiones voluntarias los llevara a alcanzar, si bien con fronteras poco definidas y sin una extensin territorial continua y aparentemente sin ser concientes de estar creado un gran imperio. Ejercan un basto dominio poltico militar del centro de Colombia, el norte de Sudamrica, hasta la mayor parte del sector del mar Caribe, al grado que su avanzada lleg por el sur al Orinoco y Amazonas, llanos Venezolanos y Guayanas, y por el norte a Puerto Rico, acercndose a las costas de Norteamrica. Por este mismo tiempo ocurri la ltima invasin del Imperio del Sol, la de los Incas al sur de Colombia. En territorio nacional, en las orillas y afluentes de la va fluvial del Magdalena y otros importantes ros se acentuaron grandes grupos que formaran tiempo despus, como entre el 400 a. n. e. al 500 d. n. e., reinos denominados el de los Pijaos, Panches, Pantgoras, Muzos, Chocoes y Colimas, todos de ascendencia Caribe. Por el 300 o 400 a. n. e., entran desde Centroamrica pueblos de habla Chibcha, acentundose en la Sierran Nevada de Santa Marta, en las partes altas de Santander, Boyac, Cundinamarca, y cada da se cree mas que habitaron tempranamente las zonas templadas y

clidas del norte del Tolima, en el sur de Nario, en el occidente Llanero, zona andina Venezolana y el norte del Ecuador. Entre este mismo lapso de tiempo, procedentes posiblemente del Brasil, Paraguay o Uruguay penetraron pueblos de lengua Arawak. Con esto queremos indicar que la localizacin de la Colombia antigua, es de suprema importancia en su estudio por la gran variedad de culturas aqu acentuadas, adems de encontrarse ubicada entre varias de las civilizaciones mas sofisticadas de la antigedad; las de Mesoamerica y las de los Andes Centrales. En el interior de Colombia, los Panches desarrollaron la cultura ms representativa y gracias a ello se convirtieron junto con los Pijaos Los inconquistables en los mayores exponentes de la familia lingstica Caribe del Magdalena Medio y alto. Aunque han sido fuente importante al menos para conocer la gran distancia entre el mundo europeo y el americano de aquellos tiempos, las referencias histricas o crnicas, escritas por espaoles no se pueden usar para lograr un estudio concienzudo sobre los Panches del Magdalena, en razn misma que ellas son someras, parcializadas y muy escasas. Adems las pocas publicaciones hechas sobre esta gente desde el mismo comienzo de la conquista, son ligeras y definitivamente estn ausentes los puntos de vista ms importantes para una investigacin de este tipo como son el aspecto socio cultural, procedencia, conducta, lengua, cocina, arte, religin etc. El siglo XX nos suministra una minscula variedad de obras de poca importancia y calidad, los escritos adems de superficiales estn descaradamente influenciados por los cronistas de la conquista. Puesto que no existen ms documentos sobre el tema de los Panches ms que crnicas y pequeos comentarios ya mencionados, la confrontacin de las fuentes, fundamento de todo trabajo histrico, se vuelve difcil. La arqueologa y la etnologa por fortuna nos han aportado un concurso precioso para volver a escribir, y esta vez con muchos mas detalles, la historia verdadera de este pueblo. Tales son los reveses en el campo cientfico de la arqueologa, antropologa e historia sobre los Panches, que escudriar su pasado se ha vuelto un asunto lleno de dificultades a medida que se hacen intentos por tratar de reconstruir su memoria, partiendo muchas veces solo de fragmentos de cermica, hueso y piedra. Para complicar un poco mas el panorama se conoce poco o nada de la estratigrafa de la zona donde habito este pueblo. Los artefactos arqueolgicos encontrados en estos suelos pertenecen a diferentes fases y culturas y en otros casos pertenecen a diferentes culturas que compartieron el mismo espacio. Es errneo considerar a los Panches como pueblo primitivo, ya que pasaron por periodos evolutivos de depresin a la prosperidad y viceversa, de un comercio local insipiente a uno ms amplio y complejo, o de un culto a otros mas sofisticados etc. Los procesos no van en lnea recta y la idea de una evolucin constante hacia un mejor sistema o estado, se ha cado de su propio peso, ms cuando vemos las culturas antiguas del mundo crecer o decaer en su poder y cultura en diferentes etapas evolutivas. Es asimismo errneo afirmar que todas estas tribus de procedencia Caribe acentuadas en los valles del Magdalena, sus cordilleras y afluentes eran diferentes. Esta homogeneidad de culturas que aparecen bajo diferencia de nombres y localidades, ayudan a comprender cmo los Caribes formaron un basto territorio de influencia y cmo conseguan asimilar rpidamente a sus conquistados. Las diferencias regionales entre estas aunque generalizadas, tambin son notorias y pueden darnos pautas sobre las subculturas existentes en el dilatado reino Caribe, as como sobre los distintos roles que ejerca cada uno de estos grupos en su rea de influencia. Para facilitar su estudio y entender quienes, cmo, de donde y porqu llegaron a los valles del Magdalena, hemos dividido el desarrollo de la cultura Panche en tres estados o perodos de los cinco existentes. Los dos primeros perodos, el Ltico y Arcaico, no los hemos tenido en cuenta ya que estas etapas fueron desarrolladas por estas gentes como Caribes y no como Panches y tampoco tomaron auge en territorio Tolimense, sino fuera de l. Tambin debemos aclarar que las tres etapas usadas en este trabajo de periodizacin de la cultura Panche; stos social y culturalmente no cumplen del todo con las caractersticas propias de estos estados: PRECLSICO O FORMATIVO: Del 400 al 200 a. n. e., Presumimos que por este espacio de tiempo se inicia el arribo de hordas Caribes provenientes de la Costa Atlntica a zonas del centro de Colombia utilizando el ro Magdalena. Sectores estos ya habitados por tribus, algunas sedentarias otras nmadas y cuya condicin era la de recolectores de races, pescadores y cazadores que dependan de la migracin animal. Se cree que algunas de estas familias que habitaban los valles y laderas del ro Magdalena y algunos afluentes, eran de procedencia de una antigua cultura denominada Herrera quienes habitaban territorios despus ocupados por los Muisca, familias que comenzaban a sembrar el algodn para ser elaborado y utilizado en el fro altiplano. Con la presin de los pueblos Caribes, los Herreras y Muiscas fueron perdiendo el dominio de estas tierras clidas. No se sabe aun con precisin pero existe la posibilidad que este grupo antiguo de pobladores llamados Herrera se hayan fusionado totalmente con el Muisca. En el mismo periodo se desarrolla una aculturacin entre estos grupos humanos (Familias nmadas con grupos procedentes del Caribe). Se afianza la agricultura con el cultivo del maz la yuca y algunos cereales. Se logra un excedente permanente de alimentos, abastos que habra atado a estas gentes a este nico lugar, alentndola a renunciar a su nomadismo y as someterse al control de quien gobernaba el campamento. Se organiza la convivencia entre estos clanes y desarrollan una sociedad ms compleja. Las cuevas son tomadas como campamento, centros ceremoniales, lugares sagrados y sus paredes plasman el hoy misterioso arte rupestre. Nace la prctica de las urnas funerarias con inspidos elementos de cocina. Se cree que la cermica Panche se inicio en sitios cercanos al ro Magdalena y su primera fase formativa que puede provenir de Mndez Tolima (fase Mndez) tiene dibujos incisos, sencillos y de un solo color. En el mismo tiempo aparecen la cermica figurativa, infinidad de figurillas modeladas a mano con decoracin incisa y pintura negativa, sellos de barro cilndricos y planos. Las copas rituales, aunque sencillas con color rojizo y decoracin incisa, marcan una caracterstica muy propia. Las viviendas se construan sobre terrazas. Sus muertos eran sepultados con ofrendas bajo el piso de sus chozas. Esta etapa especialmente formada por importantes cambios en la organizacin social, se convierte quizs en la ms destacada ya que alrededor de ella prcticamente se define toda la cultura de los Panches (Cultura Tolima). CLSICO: Del 200 a. n. e. al 900 d. n. e., Comienza en los primeros aos de nuestra era, marcan caractersticas claras y manifiestan estilos y costumbres propias en orfebrera y alfarera. Los pectorales se estilizan sin perder su forma particular, y su uso se generaliza entre Chamanes y Sacerdotes. El sello caracterstico de esta poca, es la evolucin de la cermica policromada en las riveras del magdalena y sus afluentes que es donde se encuentra la mejor elaborada. Contina el desarrollo y perfeccionamiento de la base trpode en vasijas y vertederas. Las copas ceremoniales con dibujos de pintura resistente y gran enriquecimiento, mantienen extraordinaria variacin en sus formas. Dominan algunos pueblos que sometidos, tenan que tributarles hombres para sus labores agrcolas, mineras y milicia. Prosigue la migracin de ms pueblos Caribes desde la Costa Atlntica por la abundancia de alimentos, la riqueza de los suelos y la estabilidad del clima. Contina el propsito de expansin a otros pisos trmicos como el altiplano, quizs por el crecimiento de su pueblo. Evolucionan sus sepulturas o prcticas fnebres, los entierros primarios y secundarios con ofrendas se generalizan. Aparece la convivencia en aldeas ya bien establecidas. El uso de las fibras los convierte en excelentes textileros. Desarrollan un impresionante mercado de intercambio con gran variedad de productos y una marcada influencia regional, que tiene como consecuencia la difusin de elementos nuevos, los cuales enriquecieron la cultura local. Se crea la conciencia de la necesidad de buenas relaciones con sus vecinos, para as mantener ese intercambio de productos que conviene a todos. Los artculos de mayor oferta hacia las fras tierras de la sabana eran el algodn, oro, mantas, cereales y carnes tratadas. Crece su reputacin como grandes navegantes, pescadores y artesanos. Se avanza en la domesticacin de animales y se consolidan como sociedad. Esta etapa tiene como una de las caractersticas ms importantes la aparicin del Cacicazgo o seoro (eleccin de una persona para que oriente y ejerza autoridad sobre otras que le siguen). La nacin de los Panches estaba dividida en Cacicazgos. En los Cacicazgos se tena unidad social entre el mismo pas, es decir se comparta la misma lengua, religin y costumbres pero no se alcanz la unidad poltica para congregar todo el estado bajo el mando de un nico jefe supremo. Las aldeas podan tener dos caractersticas, nucleada o dispersa. Las aldeas dispersas se desarrollaron en aquellas regiones donde se practicaba la agricultura de roza. La mayora de los trabajadores del campo movan sus chozas hacia las cercanas de campos cultivados que rotaban continuamente. El Cacique o Siquima y funcionarios, en cambio, moraban en un sector permanente, el centro ceremonial, al cual acudan los agricultores a las ceremonias religiosas, a cumplir con sus obligaciones sociales, intercambiar sus productos e informarse de acontecimientos recientes. En las selvas del Magdalena alto medio, los Panches no alcanzaron una estructura de una Civilizacin en este periodo Clsico, caracterstico por el surgimiento de los primeros Estados en Amrica. POSCLSICO PANCHE O DESARROLLOS SOCIALES: Del 900 al 1.539 d. n. e., Se enriquece la cultura por la penetracin y aceptacin de otras civilizaciones provenientes del Sur y Mesoamerica. La influencia de Mayas y Mexicas, sobre todo la de estos ltimos, destacada en algunos comportamientos sociales como en la guerra, el arte y ciertos cultos. Se consolida la religin, la organizacin social, el sistema de parentesco, la poltica, el comercio, la guerra y dems instituciones se definen y estructuran. Surgen centros ceremoniales en lo alto de las caprichosas formaciones montaosas y los conceptos religiosos revisten mayor complejidad. Les parece interesante conocer sobre otros Dioses de pueblos distantes. Sus entierros han evolucionado al mximo estado artstico, reflejado en el esplendoroso legado de urnas, copas funerarias y joyera. Se incrementa la tcnica de cermica policromada con sentido ritual. La cermica de este periodo muestra un acabado terso cuidadosamente modelado y excelente tcnica que da la impresin de un grupo de artesanos talentoso, competente y bien organizado. La cermica altamente refinada que representa este periodo (copas, botellones y duhos) la encontramos en el municipio del Espinal Tolima y la hemos nombrado fase Espinal. Quizs en este lugar tuvo la mayor actividad y preponderancia de toda la zona al comienzo de esta etapa. Posiblemente al finalizar este perodo Honda se convierte en el centro cultural y artstico, y el sistema montaoso de las Vegas del ro Sabandija en el corazn ceremonial de esta nacin. Se hace necesaria la expansin territorial por la inevitable presin demogrfica y la escasez de alimentos en los valles y selvas del Magdalena. Con las invasiones a sus vecinos se da comienzo a las guerras crnicas, creando desajustes en el importante comercio de intercambio. Aunque en este perodo los Panches hacen parte de un grupo expansivo, el de los Caribe, estos no contaban con una estructura poltica fuertemente centralizada. A falta de un imperio y soberano que los congregara no alcanzaron a desarrollar el Posclsico plenamente. Sin embargo contaban con estructuras de clases sociales definidas y diferenciadas. No se alcanzo lo que se denomina la alta cultura, ya que la sociedad de los Panches no desarroll grandes centros urbanos, ni una sociedad sofisticada regida por un solo soberano. Las civilizaciones desarrolladas en este periodo, fueron sucediendo a travs de contactos de intercambio, sofisticacin en las artes y arquitectura, procesos sociales evolutivos, colonizacin o expansin religiosa, ejercan influencia sobre otros pueblos que, entendan sus ideas y tecnologas. Pueblos que pudieron desarrollar un Estado y, por ende, una Civilizacin. As fueron sucediendo las Civilizaciones hasta caer en el empuje guerrero de Aztecas o Incas, los dos grandes imperios de nuestro continente, representantes del periodo Posclsico. El sistema social para los Panches toma cambios que se acomodan a la invasin europea, entre los ms destacados se encuentra el del urbanismo defensivo, la vinculacin activa de la mujer en la guerra, adopcin de la emboscada como nico mtodo eficiente de combate y la aparicin de la unidad poltica o alianza entre los cacicazgos. Esta etapa culmina con el advenimiento espaol, la implantacin definitiva tanto en lo poltico como en lo econmico del sistema colonial, la prctica etnocida contra este pueblo y la posterior hecatombe demogrfica. Algunas fases anteriormente elegidas para realizar este trabajo cronolgico, son las mismas escogidas por cientficos y acadmicos para estudiar las culturas de Mesoamerica con algunas variaciones respecto a las fechas y grandes diferencias con relacin a desarrollos sociales y urbanos que tomaron forma en Centroamrica. Tambin usamos la norma adoptada en Colombia que siendo diferente a la de Mxico, coincide en trminos corrientes, por ser general en este hemisferio el proceso cultural nativo. Aqu en Colombia quienes estudian los estados sociales del sistema andino, califican el primer periodo como Paleoindio, inicio del poblamiento hace 15.000 aos hasta el 7.000 antes de nuestra era, etapa ltica, precermico, estado de cazadores especializados, grupos prearcaicos, cazadores recolectores generalizados. El segundo como Arcaico o primeros ceramistas y horticultores incipientes, va del 7.000 al 1.500 a. n. e., se caracteriza por una intensificacin de la explotacin del medio ambiente con una economa muy alta. El tercero formativo, va entre el 1.500 a. n. e. hasta la Conquista. Esta etapa se divide en diferentes perodos terminando en las culturas sedentarias de procesos clsicos. Y el cuarto como Desarrollos Sociales, Cacicazgos o seoros, comprende los tipos de organizacin social compleja al arribo de los europeos en el siglo XVI en todo el territorio nacional. Esta periodizacin se mueve en sentido unilineal de lo ms rudimentario a lo ms complejo. Pero el sistema para muchos en vez de simplificar conduce a confusiones tcnicas. En la prctica no se ha encontrado sitio arqueolgico en Colombia donde se presenten las cuatro etapas estratigrficamente representadas. Uribe (1.987) lo plantea de la siguiente forma: En la Costa Atlntica, el formativo no se desarroll a partir de una etapa ltica y en la Sabana de Bogot, la etapa ltica no dio lugar a un formativo constituido como el de la costa Atlntica. Lo anterior, est indicando un desarrollo procesual, temporal y especialmente desigual. Hablar de procesos generalizados para todo el pas es, a nivel del material emprico existente, una simple hiptesis. Por ello y no pudiendo dejar de lado la posibilidad de ser controvertidos por estudiosos del tema, para desarrollar la cronologa de la cultura de los Panches, nos arriesgamos a exponer un orden algo ms sencillo y de fcil entender.

Nuestro mundo acaba de encontrar otro, no menos grande, pleno y membrudo que l, y, sin embargo, tan nuevo y tan nio que se le ensea todava su abec; no hace ni 50 aos que ignoraba las letras, los pesos, las medidas, los vestidos, los trigos, las vias. Estaba todava desnudo en el regazo y no viva ms que de los medios de su nodriza... Mucho me temo que habremos apresurado demasiado su declinacin y su ruina por nuestro contagio y que le habremos vendido muy caro nuestras opiniones y nuestras artes. Era un mundo - nio.

Basados en estas mismas crnicas, sabemos que existi un conglomerado aborigen llamado Panches. Sobre el significado de su nombre solo conocemos lo que fray Pedro Simn relat

...Caminando por donde ya se haba andado conquistando, cargndose diez y ocho leguas de la ciudad de Ibagu, al noroeste, todo en la tierra de los Panches, por una y otra banda del ro grande y varias provincias debajo de este nombre de Panches. Nombre que tom de cierto pescado que se coge en el ro grande que por otro nombre llaman bagre en ms comn vocablo se llama Panche...

En verdad no conocemos, si esta subcultura Caribe se haca llamar por ellos mismos Panches o fue un calificativo dado por los espaoles. Independientemente de esto, el nombre pudo tener origen a raz de la intensa explotacin y comercializacin del bagre por este pueblo, o bien por el deseo de esta comunidad de querer tener ciertas similitudes en los rasgos fenotpicos entre uno y otro. Querer parecerse a este pez era poder hacer la mejor ofrenda a su alimento predilecto, al animal migratorio que creaba confianza y estabilidad en sus vidas. Se cree que algunas familias entre la nacin de los Panches, tenan como costumbre (catalogada por algunos como esttica) la deformacin craneal, creando la posibilidad de relacionarlos con la cabeza del pez que es aplastada. Lo cierto es que adoptaron la deformacin de su cuerpo como parte de un tributo indispensable para su supervivencia. Colocaban dos tablillas fuertemente amarradas en torno al crneo, en la parte de la frente y atrs, de esta forma conseguan deformar la cabeza en los recin nacidos. As mismo, en torno a los brazos y piernas ataban ligaduras en las partes superior e inferior, ocasionando visibles deformaciones que correspondan en principio a sus formas de ver la esttica, agregando en esto una impresin secundaria de producir temor frente a sus adversarios. El acto de lucir fsicamente diferente haca parte del ritual de bajar el atractivo corporal para as evitar que los malos espritus o fuerzas negativas se interesaran en ellos y robaran su energa vital. Sin embargo se cree que la deformacin craneal corresponda solamente a una casta sacerdotal, quienes se preparaban desde su nacimiento deformando el crneo para lograr ejercer presin sobre el lbulo frontal y as producir ciertos estados mentales y psicolgicos especiales. Las funciones del cerebro eran estimuladas para volverse sensible, acercarse a conductas extrasensoriales, como estados de aguda percepcin, adivinacin, prediccin, etc. Nios que antes de su nacimiento ya estaban predestinados para hacer parte del mundo sacerdotal. En sus primeros das de vida se les deformaba el crneo, ayudndolos en el futuro a afianzar su vocacin Chamnica, despertando en ellos el potencial de su poder que se reflejaba en estados visionarios, inteligencia, aguda observacin, manipulacin de poderes curativos, transmutacin y la admiracin, respeto y confianza por parte de su pueblo. El crculo para la concentracin de poderes, se completaba ya con el dominio de ciencias con cientos de aos de tradicin, como el conocimiento de ritos para la preparacin de bebidas especiales, la inhalacin de humos procedentes de hongos y hierbas, la elaboracin de pcimas y ungentos de procedencia animal y vegetal, que frotados en sitios como manos, pies, genitales y zonas de la cabeza donde se encuentran los lbulos frontal y temporal ayudaran a la aguda percepcin y la transformacin corporal o metamorfosis. Esta curiosa pero interesante costumbre se cree proviene del antiguo Egipto. En la sociedad de los Incas como en otras comunidades Andinas y Mesoamericanas tambin se practic la deformacin ceflica con bastante reincidencia. Resulta interesante anotar que existe otra probabilidad sobre el nombre original de esta cultura. En un documento del cronista Castellanos, es sostenido un dialogo por un guerrero Panche y un oficial del conquistador Quesada, notamos que el guerrero se refiere a su pueblo con el nombre de PANCEA, y que tal vez los espaoles escucharon como Panche, vi con temor cobarde gente Pancea que nunca de tal manera tuvo nota ( Juan de Castellanos). Descripcin hecha por don Gonzalo Prez de Vargas sobre los Panches en el ao 1.572. De esta resea solo se extrajeron apartes donde se les reconoce algn valor como seres humanos:

Los Panches son indios bien puestos y bien agestados y tienen la frente llana y chata y el cocote como los montaeses y asturianos de Espaa. Son muy valientes y temidos de sus vecinos. Comnmente son liberales de lo que tienen y muy partidos. Poco codiciosos de oro, grandes pescadores y cazadores muy sueltos y ligeros. Son grandes herbolarios y conocen yerbas de gran virtud.

Provenientes de la gran familia lingstica CARIBE (nombre genrico dado por los espaoles), palabra que segn fray Juan de Torquemada, compaero de orden de fray Pedro Simn, se derivaba de Carith que en latn significa Ocursus Ignus y al traducir al espaol quiere decir llama de fuego, que todo lo abrasa por donde pasa, aunque el significado prctico para los espaoles fue el de hombre cruel e inhumano. Exista otro trmino importante en este contexto que antes de ser espaolizado se pronunciaba CANIBA o CANIMA. Caniba en el lenguaje Tano (grupo aborigen de las Bahamas), significa gente mandioca o gente del clan mandioca, y es la raz de una palabra muy controvertida, CANIBAL que fue el nombre dado a los antiguos Caribes por los espaoles y significa que se come a otros de su misma especie, cruel, feroz, antropfago. Para otros autores la palabra Caribe a diferencia de lo que Torquemada plante, tambin tiene origen en el trmino Caniba o Canima. De acuerdo a las asociaciones mticas de los Tanos, los Canibas eran guerreros que peridicamente combatan con el propsito de consumir la carne de sus prisioneros. Los Caniba estaban atados estrechamente con el extrao mundo de la mitologa Tano. El Almirante Cristbal Coln comenta en sus relatos, que haba escuchado (noviembre 4 de 1.492) que los Caniba tenan un solo ojo, rabo y cara de perro. Consecuentemente como fue obvio, en continuos viajes y en la misma conquista de Amrica, se revelara que estas regiones estaban pobladas por nada ms fantstico que personas comunes nativas, aunque la imagen distorsionada de comedores de carne qued fija en los relatores que habran de venir. Los cronistas citan constantemente la naturaleza antropofgica de los Panches, aunque en los documentos escritos por funcionarios de la Corona no se lleg a difundir la expresin. Ni siquiera los escribanos o relatores de la poca coinciden en sus manuscritos, tenemos el clsico ejemplo del historiador fray Alfonso de Zamora que atestigua, como costumbre de los Panches sacrificar en ceremonia pblica al primognito de una familia, distribuyendo luego sus partes entre los parientes y amigos, relato que no concuerda con los de otros cronistas, que hacen recaer el sacrificio sobre la mujer, en forma sucesiva, hasta el nacimiento de un varn. Cierto es que ninguno de los conquistadores europeos lleg a un mundo de inocentes. Los Tanos con los que Coln se relacion y tuvo una clida aceptacin en su primer viaje, llegaron a las islas del Caribe como conquistadores expulsando y obligando a replegarse al oeste de Cuba a sus antiguos pobladores los Guanahatabeys o Casimiroides. Por su parte a los Tanos como anotamos anteriormente los amenazaban los Caribes que desde el continente Suramericano, se abrieron camino en las Antillas menores. Los Caribes ya haban penetrado en este sector la cultura Igner en lo que son actualmente las islas de Barlovento y amenazaban con conquistar las de Sotavento y posiblemente Puerto Rico. Colonizadores por excelencia; los Caribe llegaron desde la costa Atlntica al interior de Colombia, de regiones que hoy comprenden las Antillas o Islas Caribe pero principalmente de los litorales de Panam, Colombia, Venezuela, las Guyanas y Brasil. El origen de este pueblo procede aparentemente de la cuenca del Orinoco. En nuestro territorio dominaron gran parte de la costa Atlntica, Choc, Antioquia, los Santanderes, Huila, Tolima y las tierras clidas al occidente de Cundinamarca. Es de anotar que la colonizacin de estas tierras se inici y tom ms tiempo de lo que podemos imaginar. Esta gran familia, fue conquistando y colonizando, las tierras aledaas a los ros Orinoco y el ro grande de la Magdalena y la mayora de sus vertientes tributarias. Este importante afluente era llamado en toda la zona de este valle GUACA-CAYO, expresin que se relaciona con agua, lugar encantado o sitio peligroso; aunque algunos traducen el trmino como Ro de las Tumbas o Ro de Agua y Tierra. El significado de la palabra GUACA tiene origen peruano, los Incas observaban una manifestacin divina en toda cosa creada, vean un milagro en todo fenmeno y tenan por sagradas las HUACAS, trmino con que designaban todo lo que sala de lo comn. Los Muiscas en su lengua Chibcha llamaban al ro Magdalena YUMA, que curiosamente traduce Ro del pas amigo. Los Tahamies lo llamaban ARLI, Ro del Bocachico. Pero fue Rodrigo de Bastidas por haberlo conocido el 1 de abril, fecha conmemorativa de la conversin de Mara Magdalena (Acevedo 1981), quien le dio el nombre de Ro Grande de la Magdalena, dada la magnitud de su cauce y por su importancia para la comunicacin y transporte entre el interior con la Costa Atlntica. Como en la generalidad de los pueblos precolombinos, entre los Panches existi una divisin bsica entre la poblacin que integraba sus diferentes unidades sociopolticas: la clase dirigente y la gente del comn. El sector dominante a diferencia de otras sociedades, no estaba ligado entre s por medio del parentesco, la sucesin de un gobernante o sacerdote o alguien importante entre este sector social se hacia de acuerdo a sus atributos, coraje, conocimiento y reputacin. Este jefe era el gobernante de un pueblo estado o cacicazgo y la influencia que este tuviese sobre determinado sector, ejerca funciones civiles, religiosas, militares, judiciales y legislativas, independientemente a otras zonas dirigidas o gobernadas por otros Siquimas. Asimismo, regia la organizacin econmica de su sector: reciba los tributos y los servicios personales de la gente del comn y los productos de las tierras asignadas para su sustento. El Siquima no perteneca a una clase noble de nacimiento como tampoco a una casa seorial. El pas de los Panches estaba compuesto por pequeos cacicazgos o seoros aliados entre s, quienes compartan la misma lengua y costumbres pero cada uno de estos gobernados con total independencia y autonoma. Ni entre los Panches, ni en ninguna otra nacin Caribe exista un gran soberano, pero si formaban una especie de concejo entre estos pequeos feudos que era la mxima autoridad en caso de que el pas y su existencia estuvieran severamente amenazada. Tenemos el caso de las alianzas entre la fragmentada organizacin de esta nacin para ser frente a la amenaza castellana a su arribo. La responsabilidad de elegir al gobernante en caso de faltar, estaba a cargo de los Chamanes, Ancianos y los afamados Acaymas quienes convocaban y actuaban en nombre del pueblo en general para que eligieran entre un grupo de notables por su dedicacin, inteligencia y gran valor, a su prximo sucesor. Una ves investido, el Cacique gobernaba de por vida y tanto su pueblo como la zona de influencia que manejaba llevara su nombre. Los familiares del Squima, reciban especial tratamiento aunque si cometan faltas que lo ameritaran, podran ser degradados y pasar a formar parte del estamento de la gente del corriente. Entre el estamento de nobles y gente del comn debi existir una clase importante como la de los comerciantes y artistas de objetos fastuosos que por su importancia dentro de la comunidad se hicieron a su propia escala social. El estamento dominado comprenda la inmensa mayora quienes se agrupaban en unidades provinciales que contaban con tierras y oficios asignados diferenciadamente entre sus integrantes. Estos grupos de campesinos quienes ejercan diversas tareas, eran controlados y representados por un lder seleccionado entre ellos mismos que los organizaba y lideraba en tiempos de paz o de guerra. Despus de cumplir cierta edad, estos representantes populares eran eximidos de sus cargos tradicionales y pasaban a ser los ancianos consejeros, importantes para el ceremonial religioso y consulta obligada para la resolucin de los asuntos y problemas internos del grupo de personas o sector al que pertenecan y orientaban.

Quizs estas palabras podran expresar la apasionada poesa de estas tierras soleadas y hermosas, cuando cae la suave noche del trpico sobre el frtil paisaje. La vida y la muerte parecen encontrar toda significacin en este sitio de abundancia, donde todo esta hecho para el hombre, donde las montaas y nevados son jardines y los ros serpenteantes entre claros y oscuros son un milagro. Valles de frtil barro, y cardmenes de peces nutren a quien la toma prestada por algn tiempo. La historia nutrida por dems intensa del valle del Magdalena, nace de su belleza, la calidad de sus suelos, de su riqueza mineral, vegetal y animal, la calidez de su clima y otros hechos y autores como la necesidad de los Caribe de crecer y formar un gran imperio, el cual jams se unific en torno a un soberano por razones que de pronto nunca entenderemos. Se cree sin embargo; que el motivo obedece a que el sistema social adoptado por estas gentes, se rega por castas autnomas constituidas por grandes familias o clanes consanguneos que compartan territorios comunes. Esta formula original de conformacin social impeda que estos grupos obedecieran a un solo jerarca y por consiguiente, sera muy difcil llegar a formar el imperio Caribe. De todas formas hemos hallado gran razn en que las tierras baadas por el Magdalena fueran el sendero para el desarrollo, oportunidad, asentamiento y prosperidad; y porqu no un buen sitio para nacer, vivir y morir. Aparte de lo que sobre los Panches se ha dicho, que practicaban la antropofagia, horrendos ritos ceremoniales y hasta el sadomasoquismo, trataremos de presentar una idea imparcial de una imagen quizs poco elocuente para los descubridores, pacificadores y evangelizadores espaoles de la poca; que profundamente confundidos por un orden social que ni siquiera trataron de entender fue duramente censurado, decidiendo poner en prctica la destruccin de sus culturas y la devastacin fsica de estas gentes. En recientes investigaciones relacionadas con las Islas Caribe, el antroplogo Norte Americano Robert Myers no ha encontrado evidencia que sustente la reputacin de los Caribes como canbales, sin embargo las primeras crnicas sobre la ferocidad de los Caniba, influyen dramticamente en la poltica de infamia de los conquistadores sobre la mayor parte de pueblos del llamado nuevo continente. En un edicto de 1.511 que define como Caribe cualquier indio que fuese hostil a los europeos, comportamiento violento o aquel que consumiera carne humana, concluye que los Caribes no tienen alma y estn sujetos al trfico de esclavos. Sera una de innumerables muestras de desprecio e ignorancia que el europeo manifest hacia el hombre americano. El continente fue colonizado por desadaptados, que solo buscaban riquezas sin importarles la calidad humana existente. Despreciaron todo tipo de manifestacin cultural. El astrnomo, el mdico o curandero, el agricultor, el artista, el filosofo, el matemtico, el religioso, todas estas personalidades tendran un solo trato; el de esclavos para explotar las minas. No hubo un gesto de intercambio, no fueron tratados ni siquiera por lo que saban o podan aportar a los pases de donde proceda la invasin. La historia de la ferocidad de los Caribe ayud sin duda a resolver dos grandes conflictos: El del Clero que deseaba salvar almas sin importar el mtodo y justificar por medio de informes que no tenan nada que ver con la verdad, la intervencin vergonzosa de los militares hispanos; y el de los colonizadores espaoles con su insaciable necesidad de tierra y por supuesto mano de obra sin costo alguno. Hechos que empataban con la misin declarada por los conquistadores que era la de acabar con la bestialidad y utilizar la capacidad.

...Como tienen el cuerpo teido de onoto, sus grandes figuras de un rojo cobre y pintorescamente vestidas, parecen de lejos, al proyectarse sobre la estepa contra el cielo, antiguas estatuas de bronce... Nosotros estamos asombrados de volver a encontrar entre estos caribes pintados de onoto, esos aires de importancia, esa postura acompasada, esas maneras fras que encontramos a veces entre las gentes distinguidas del viejo continente...

ALEXANDER VON HUMBOLT. Naturista, gegrafo e historiador alemn, que viaj a todo lo largo del mundo; especialmente por Amrica. Comenta en este aparte el testimonio sobre tribus Caribes en su viaje al Orinoco y llanos Venezolanos entre 1.799 y 1.804. Las historias de los siglos de la conquista, lamentablemente siguen siendo la informacin mas usada por los acadmicos estudiosos del tema y la que todos asimilan de mejor forma como la nica a creer. Por alguna u otra razn llmese ignorancia, vergenza, temor, descuido, por sentirnos mas sofisticados, o por encontrarnos en una posicin ms cmoda, la historia de las crnicas es la que la inmensa mayora de la gente a finales del siglo XX quera aceptar. Por fortuna este pensamiento ha ido paulatinamente cambiando en las mentes no solo de los investigadores sino en la gente del comn, que ya empiezan a ver con prioridad la importancia de intimar con la verdad histrica, as sea siglos despus de los acontecimientos. Sabemos que la informacin sobre Panches y la gran mayora de culturas americanas, proceden de escritos histricos narrados por cronistas europeos, colmados de poderosos intereses nacionalistas, raciales, polticos y eclesisticos. Formarse un concepto sobre estas sociedades partiendo de escritos y crnicas, es hacerse a una idea desvirtuada. A pesar de lo anteriormente dicho, algunas crnicas y referencias escritas en esa poca han sido para muchos estudios, irnicamente una extraordinaria heredad. Por ello ha sido y seguir siendo difcil presentar una historia coherente y definitiva de lo que constitua la vida y pensamiento de esta cultura. Los historiadores oficiales dentro de la sociedad de los Panches, eran los mismos abuelos quienes trasmitan los acontecimientos pasados verbalmente por no haber existido al arribo de los castellanos una escritura. Su procedencia, el origen de sus dioses, las migraciones, antiguos gobernantes, sucesores, la fundacin de sus pueblos, sus relaciones, mercadeo, pensamiento, guerras internas y externas, en fin todos aquellos acontecimientos pasados que fueron contados de padres a hijos, de abuelos a nietos y jvenes, se perdi en parte por falta de esa escritura a que aun no llegaban y por que asesinaron a los hijos de quienes tenan el deber solemne de inmortalizar estas historias. Cada agrupacin en la comunidad de los Panches, contaba con sus historiadores particulares, precisando que estos eran personas de edad con el ms alto grado de respeto, influencia y autoridad. Junto a la historia as establecida, cuyo saber estaba autorizado para todo el pueblo, no se conoce la vida de estas gentes mas all de los escritos europeos, por ello, debemos corregir y complementar las indicaciones de las crnicas, apelando todo el tiempo, sin vacilacin alguna a la ayuda de la antropologa, etnologa y arqueologa. Resulta importante sealar que la nacin de los Caribes del interior, en trminos modernos fue un estado segmentado, sin fronteras bien definidas por los continuos cambios sociales, polticos y militares que en su periferia mantenan sucediendo. Sin embargo los reinos de cada una de estos pequeos seoros se extendan a las zonas geogrficas de los otros, lo que

manifestaba la existencia de un entreveramiento de territorios, que a su vez implicaba un enlace de las unidades polticas, sociales, religiosas, de funcionabilidad y gobernabilidad, que regan en cada dominio. Este esquema creemos estuvo a punto de evolucionar a la existencia de un imperio donde cada uno de estos feudos o cacicazgos, propiamente dicho, rendira tributo y lealtad a un gran soberano, capaz de gobernar quizs el dominio ms extenso visto en toda la Amrica precolombina, el de los Caribe. La posicin territorial de la nacin Panche se hallaba en una buena parte, al norte de la seccin poltica y administrativa de lo que hoy da forma el departamento del Tolima; margen occidental del ro de la Magdalena y se extenda al oriente del mismo ro en las tierras clidas del departamento de Cundinamarca. Con el Huila, estos tres departamentos fueron tierra de otras naciones, algunas de procedencia Caribe. Hogar de Coyaimas, Natagaimas, Andaques, Timanes, Tamas, Yalcones, Paeces, Dujos, Manipos, Babadujos, Yaporoges, Cundayes, Pijaos, Pantgoras.

Se ha establecido con algo de exactitud teniendo en cuenta que las zonas limtrofes fluctuaban por diversos motivos y que el dato aqu expuesto es para crear una idea somera sobre los linderos o el alcance territorial del pas Panche; por el norte llegaba hasta los ros Guarin y Gual colindando con sus hermanos de origen e idioma, los Pantgoras o Palenques. Hacia el occidente habitaron parte de la cordillera central, segn el profesor Edgar Torres fundador y director del tambin tristemente desaparecido Instituto Carlos Roberto Darwin en la tragedia del 13 de noviembre de 1985 en Armero, los pueblos que hoy conocemos como Fresno, Flan, Palocabildo, Lbano y Anzotegui eran zona limtrofe con otros pases. El profesor Torres advierte que en la zona limtrofe hacia el Oeste y Sudoeste existen grandes dudas, especialmente en el caso de Ibagu, ya que algunos autores afirman que esta ciudad se encuentra en territorio Panche y otros aseguran que es Pijao. La respuesta a este dilema sin embargo se debe a que Ibagu en principio fue fundada en el sitio que hoy se encuentra Cajamarca, terrenos que sin duda alguna pertenecan a la nacin de los Pijaos, pero meses despus la ciudad de Ibagu fue trasladada al sitio que hoy ocupa, a la meseta, que segn la mayora de cronistas la adjudican como territorio Panche. Dominaron y habitaron las tierras actualmente ocupadas por los pueblos de Rovira, Valles de San Juan y San Lus, Guamo y Espinal. Partiendo entonces de esta base deducimos que el ro Combeima y el Coello eran lmite fluctuante entre estos dos pueblos tambin hermanos. Por el Oriente ha sido posible establecer que la frontera entre Panches y Muiscas pasaba por entre los municipios de Anolaima y Zipacn, La Mesa y Tena, tomando la parte alta de la cordillera de Subia hasta Tibacuy. Al Sudeste ocuparon los hoy valles de Melgar y Crmen de Apical, frontera que compartan con los Sutagaos. Hacia el Noroeste los Panches habitaron los pueblos de Nimaima, Nocaima y la Vega, siguiendo la serrana del Tablazo hasta Pacho, donde empezaba la comarca de los Colimas o Muzos. A Partir de estos puntos concluimos que son netamente Panches los pueblos de Villeta, Guaduas, Sasaima, Vian, Guayabal de Squima, El Pen y tica. Como ya lo habamos anotado anteriormente, el gran Tolima albergaba con estas extensas comunidades, tambin un basto sistema socioeconmico muy similar entre s. Aunque nunca se rigieron por un mando central, estas agrupaciones prehispnicas se organizaron en seoros independientes, comunidades tributarias y comunidades subyugadas a otras. El cacicazgo era ejercido sin tener muy en cuenta las vas de dinastas, se elega de acuerdo a las necesidades del momento, el valor y conocimiento relacionado con lo sobrenatural, era una exigencia y no era de mucha importancia el sexo del elegido. Se conoce de Caciques mujeres, que estuvieron al mando de los destinos de estos pueblos con resultados notables. Exista dentro de estas civilizaciones los Marirris o Piaches, Mohanes, Chamanes o Brujos, Ancianos y Adivinos, que desempeaban un papel importante en las decisiones religiosas, polticas, militares y en especial en materia de salud. Tenan que ver con lo real pero tambin con todo lo divino y lo sagrado. Los Caciques Panches o SQUIMAS, tenan como costumbre dar su nombre a la regin que gobernaban y eran asesorados en sus funciones especialmente por un grupo de personas de autoridad y experiencia llamados ACAYMAS. Como una de las tres comunidades ms dominantes de este basto sector, los Panches habitaron las regiones que comprenden todos los valles, ros y quebradas de la falda de la cordillera central y el flanco occidental de la cordillera oriental, regin densamente poblada y altamente cultivada por sus moradores. De su centro de operaciones y el mbito de su seoro, no tenemos una idea clara, aunque creemos que uno de los principales centros comerciales y culturales fue la clebre Honda Tolima; por los trabajos especiales de orfebrera y alfarera, se nota concentracin de los mejores artistas de la zona; por su situacin geogrfica, era paso de varios caminos de mercaderes indgenas, que se comunicaban con distintas regiones del pas; por el mismo ro Magdalena, arteria vital durante todo el proceso histrico de Colombia y por la continua interrelacin con culturas vecinas, hacan de la ancestral ciudad sitio privilegiado. Centros de importancia que comparten similitud con Honda, se hallan en el municipio del Espinal Tolima, donde se han encontrado esplendorosas copas ceremoniales, duhos y botellones decorados con pintura positiva sobre bao rojo. Otro sector se encuentra en las Vegas del Sabandija y el sistema montaoso que rodea el mismo ro en el municipio de Armero Tolima, donde se ha descubierto evidencia de gente importante; quienes escogieron este hermoso lugar para ser sepultados. Se han hallado en este mismo municipio, otros lugares donde hubo gran actividad social, zonas de marcada funcin ceremonial, sitios de avanzadas prcticas agrcolas y bastos centros de desarrollo comunitario (excavaciones arqueolgicas en diversos depsitos o basureros de cermica y desperdicios de cocina). Si el medio no determin esta sociedad, marc en ella, sin embargo, al hombre Panche con su huella. La contemplacin de los impetuosos paisajes de este valle y sus cordilleras hicieron del Panche un hombre trascendental y reflexivo; el azul de varios tonos y el blanco de distantes nevados compuso su carcter altivo, explica adems su apego a la tierra y el amor por su familia. La nacin Panche tena un orden social dividido en subgrupos, los cuales se hallaban no muy distantes unos de otros. La vida aldeana se encontraba ya bien establecida y distinguida por un sin nmero de caractersticas culturales propias. Dentro de este territorio se encontraban grandes poblaciones donde se practicaba el trueque de la zona, era el sitio de habitacin del jerarca y haca las veces de capital provincial, despus estaban las pequeas poblaciones o aldeas y por ltimo viviendas individuales diseminadas por todo el sector. Describiendo el mapa poltico prehispnico del territorio habitado por los Panches abordamos su componente fundamental, la aldea. Seoro independiente, blanco de conquistas sucesivas, perdur en la Nueva Granada bajo el modelo colectivo de pueblo de indios. Un procedimiento de atomizacin y simplificacin lo derogo como cuerpo poltico, aunque en el municipio moderno sobreviven los topnimos y linderos que le dieron identidad. El gobierno efectivo de la colonia se ejerca a travs de esas jurisdicciones en su mayor parte corregimientos o partidos. El mapa poltico de la Nueva Granada, refleja lo que existe detrs de ellos, un gobierno ramificado con una burocracia dispersa y una administracin descentralizada. Las jurisdicciones coloniales no fueron invencin espaola, fueron copiadas con ciertos ajustes de los seoros precatlicos, respetando en lo esencial su organizacin y linderos. La forma como se encontraban organizados estos seoros y su estructura se consider esencial para la buena marcha del sistema colonial. Para dar una idea de este ordenamiento territorial podemos citar todos las agrupaciones que hemos podido encontrar en el sector dominado por los indmitos Panches, de igual forma la parte toponmica, consistente en la evaluacin del nombre de un lugar, resulta reiterativo en el sufijo IMA, resultando claro que esta nacin fue dominada por gente de origen tpicamente caribeo; la mayora de los nombres a continuacin presentados, coinciden inequvocamente con este examen que refuerza de alguna forma la bsqueda dentro de la zona limtrofe enmarcada anteriormente de los principales pueblos del pas de los Panches: Anolaimas, Ambalemas, Anaimes, Anca-Abea-Ujiate, Anapoimas, Bledos, Bituimas, Bocaneme, Bulundaimas, Combeimas, Calamoimas, Conquimas, Condimas, Caimas, Colimas, Calaimas, Calandaimas, Doimas, Herbes, Guacanes, Guales, Guataques, Guasquias, Chapaimas, Chapaimillos, Iqueimas, Iquimas, Lumbes, Luchimes, Luchutas, Lutaimas, Mtias, Manoas, Marquetones, Mtimas, Metaimas, Nataimas, Nimaimas, Nocaimas, Onimas, Ondamas, Panchiguas, Pascas, Squimas, Sasaimas, Sutaimas, Tocaremas, Tocaimas, Taimas, Taquimas. Los Espaoles cronistas documentaron, en su lengua, los sonidos que escuchaban; es por ello que encontramos muchas veces la misma palabra escrita en formas diferentes, lo que por supuesto impide mayor comprensin y estudio de estas lenguas precolombinas. Es de anotar el hecho de que muchos pueblos y lugares del Tolima y Cundinamarca conservan los nombres originales del lenguaje Panche (mezcla del idioma Caribe con dialectos locales). Nombres tomados de hroes y gobernantes siendo, su pronunciacin algunas veces parecida y otras incorrecta ya que por el transcurso del tiempo, la prdida de fontica a la traduccin de las palabras, la imposicin de otra lengua nica como el castellano y poco o nada de inters por quienes habitaron posteriormente estos pueblos, dio como resultado el nombre de estos municipios, que sin duda provienen del lenguaje de estos dciles pescadores y bravos guerreros. Las crnicas espaolas que se basaron en testimonios antiguos, as como infinidad de documentos coloniales, corroboran la identificacin de estos topnimos con los seoros que daban forma a los trazos bsicos del mapa poltico del antiguo Tolima y la Colombia precolombina.

Morirs en manos de forasteros y falsos profetas, tu que eres libre como el viento, tu que amas el sol como tu padre y a la tierra como tu madre, tu que admiras el agua y respetas el bosque, tu que temes a la luna y a la oscuridad, tu que eres hbil en las artes manuales, la msica y la danza; crees en tus hermanos y sus aldeas desde el mismo comienzo, hasta el da en que los extranjeros llegaron; ahora al son de tus gemidos vendrn por todas partes; por el ro, las montaas y los valles. Los bellos poblados entremezclados de selva y vida, de limpieza y blancura, de arte y gente sencilla, de aves, nios, mujeres, hombres y sueos; han cado botn de nuestra ultima era, todo se ve estril como un desierto, como la tierra mas rida. El hombre con el mismo hombre se ha vuelto despreciable, ya la naturaleza no nos quiere. Luego, que ser de nosotros y el resto de hombres s a aquellos que hicieron estremecer la tierra nadie los recordar; solo queda de estos, sus cuerpos ruines convertidos en polvo y nada ms. La razn aun esta por encontrar

Hablamos de idioma Panche por que la lengua Caribe, la que estos usaban sufri interferencia lingstica de los pueblos locales que precedieron a la conquista Caribe, invasin que nosotros suponemos debi haber tenido caractersticas poco comunes en la poca. Algunas de las conquistas realizadas por los Caribes fueron pacficas. Tenan la habilidad de adaptar sus hbitos, costumbres, dioses y su lenguaje a medida que avanzaba su colonizacin, parece que sin ningn tipo de dificultad o represin. Algunos escritos antiguos dejados por los conquistadores, sostienen que los Panches adems de su idioma manejaban con propiedad las lenguas habladas por sus vecinos, esto se dio gracias a la intensidad del intercambio comercial y por que con seguridad, estaban socialmente mas cerca de sus vecinos de lo que hoy da podemos imaginar. Antes de imponer su habla o arrasar una cultura como era caracterstico en otro tipo de conquistas, mezclaban su idioma nativo ampliando su lxico sin perder su gramtica simplificada. Este fenmeno no solo se dio con los Caribes del interior, tambin lo vemos en las Antillas del navegante Coln, donde igualmente se refleja una interaccin pacfica entre Caribes continentales y Arawacos que vivan en estas islas. Los esfuerzos que se han realizado para determinar si entre los Panches exista al igual que los Caribes de las Antillas o Kalinagos, dos dialectos, no han sido suficientes, ya que no hemos encontrado prueba histrica que sustente este comportamiento, el de hablar dos idiomas el de los hombres y el de las mujeres. El Padre Raymond Breton, quien estuvo por espacio de varios aos entre los Caribes de las Antillas, en la primera mitad del siglo XVII, sostuvo que este sistema de lengua dual, fue el resultado de una invasin a las islas antillanas por hombres de habla Caribe provenientes del Sur de Amrica, quienes tomaron posesin de las islas y de sus habitantes de habla Arawaco. Estos Caribes esclavizaron o asesinaron todos los hombres y se casaron con las mujeres, Pese a las sugerencias del padre Breton, estudios de expertos lingistas como Berend Hoff de la Universidad de Leiden, o trabajos mas recientes como los de Douglas Taylor, contradicen estas hiptesis. Estos cientficos sostienen que la lengua hablada por los hombres de estas islas es nativa; una lengua que guarda extenso lxico y una gramtica altamente simplificada. Si la lengua hablada por los hombres es como otras jergas nativas, ello reflejara ms que una intervencin forzosa una accin pacfica entre Caribes americanos y Arawacos antillanos. El empeo para identificar restos de esta supuesta invasin no ha sido muy exitoso. En 1.960 el Arquelogo Ripley Bullen de la Universidad de la Florida, propuso un vnculo entre la invasin Caribe y la cermica Suazey, la cual apareci en estas islas cerca del 1.100 despus de Cristo proveniente de Martinica. Sin embargo otros estudios como los del investigador Louis Allaire de la Universidad de Alberta y los del arquelogo Dans Aire Boomert difieren de este. Ellos han encontrado similitudes, entre la cermica de las Antillas y la de las Guyanas, desafortunadamente los estudios siguen inconclusos; el tema central atado a la retrica colonialista y la verdad disuelta en el mundo de la incertidumbre. Volviendo al Tolima de los Panches, hemos encontrado apoyados por crnicas espaolas y el investigador Pedro Jos Ramrez Sandoya (Diccionario Indio del Gran Tolima) que adems del Caribe, en esta zona tambin existen muestras de palabras en otras lenguas como el Tucano, Quechua, y el Chibcha. Otro punto destacable es la interferencia lingstica de los Panches que con su idioma, mezcla del Caribe y otros dialectos, se extiende hasta el da de hoy y es as como an usamos palabras en nuestro vocabulario cotidiano. Para dar algunos ejemplos citamos las siguientes: Arepa, ahuyama, bagre, batata, barbacoa, batea, boho, bejuco, cacique carey, cabuya, canoa, caney, guayaba, gucimo, guarapo, guayacn, guaca, guambito, guacharaca, gucimo, guarapo, guama, hamaca, huracn, iguana, igua, iraca, morrocoy, mamey, maz, nigua, Squima, Tolima, totuma, tabaco, y yuca entre otros. Actualmente aqu en Colombia la lengua Caribe solo se habla entre los indgenas Motilones y los Chocoes.

Que como demonios revestidos luego cada cual de ellos arremete; mas no fueron los nuestros removidos, antes menos gan quien mas se mete, por que vieras all lanzas y espadas por ijares y pechos traspasadas. Aqu vieras cabezas ir rodando, all regar la tierra roja vena, ir unos con las tripas arrastrando, otros tenderse por aquel arena, brazos cados, manos palpitando que de los cuerpos el furor cercena, mostrando claramente ser mejores los que eran en el numero menores.

JUAN DE CASTELLANOS. Feroz arremetida de los espaoles cuando incursionan al Cauca. Las huestes del Cacique Pete, comandadas por su valerosa mujer, en esta ocasin son las vctimas del conquistador Belalczar. El efecto inmediato de la conquista y la posterior colonizacin de regiones densamente pobladas en Amrica, fue desastroso para los nativos colonizados. Una combinacin de enfermedades epidmicas, de trabajos forzados y excesivos, suicidios colectivos, guerras de exterminio, destierros, rompimiento del ncleo familiar por la separacin de sus integrantes y el aborto voluntario entre muchas causas ms, produjo a finales del siglo XVI uno de los descensos demogrficos ms catastrficos y menos documentados en la historia universal. El debate entorno a la extensin de la poblacin precolombina en el momento de la conquista, ha suscitado dos apreciaciones generales denominadas con posterioridad; La Leyenda Negra o Indigenista que favorece al nativo americano, incriminando a los conquistadores como los causantes directos de la destruccin fsica de las culturas precolombinas y La Rosada que por el contrario, justifica la actuacin y el esfuerzo castellano para llevar el nuevo mundo a la civilizacin occidental cristiana. La primera sostena que la intervencin europea en Amrica con sus mtodos violentos, haba exterminado la mayor parte de la poblacin aborigen en este continente, en tanto que la segunda afirmaba que tales argumentos eran polticamente mal intencionados contra el imperio espaol y que solo haba constituido una noble cruzada de evangelizacin. Los datos de la poca son contradictorios sin impedir por supuesto un desvergonzado empleo de las cifras para la propaganda que ms conviniera. Por tal razn, esta disputa con cerca de 5 siglos de controvertidos debates, impiden tener un mejor entendimiento sobre el asunto ya que algunos estudiosos del tema se recargan por lo general a una de estas dos posiciones extremas. No obstante, estudios actuales basados en investigaciones de campo nos proporcionan datos importantes como puntos de referencia para determinar el tipo y tamao de la poblacin en cuestin. Un cmulo de depsitos arqueolgicos bien analizados da pie para calcular pocas cronolgicas y el tamao aproximado de la poblacin que los almacen. Con estos datos y el trabajo estadsticamente tratable que se encuentra en los archivos, guardan importantes puntos para los clculos demogrficos, siendo as como estos nuevos investigadores estiman una poblacin precolombina a la llegada de las primeras tropas europeos a nuestro territorio de ms o menos 12 millones de habitantes. Cuando se empieza a relatar estos temas, en el siglo XVIII, sobre los Panches no se hablaba de cifras especficas, solo de la cantidad de indios que iban quedando, aunque se sabe gracias a la arqueologa, que la nacin de los Panches estaba densamente poblada y altamente cultivada. Las Reales Cdulas dan testimonio de abusos y atropellos contra la poblacin sobreviviente

Panche, disponiendo la sustitucin de los indios de esta zona por negros esclavos provenientes de una populosa e inhumana migracin. El fraile Pedro Simn nos da algunos datos que siendo veraces o no, ayudan a tener una idea sobre los cambios demogrficos sufridos por los Panches en esta regin ..de milln y medio que habitaban las mrgenes del Magdalena ahora quedaban solo quinientos mil... pero ms adelante el sacerdote escribe ... que de una basta poblacin vinieron a quedar solo mil quinientos...

En algunos casos por informacin no registrada y otros por interminable controversia, se encuentra indefinida toda la situacin demogrfica precolombina en Amrica. Se estim por ejemplo la poblacin del Mxico antiguo, en relacin con los intereses o puntos de vista que los historiadores acompaantes de los conquistadores sostenan, de acuerdo a la forma como se iba desarrollando la conquista. As el sacerdote jesuita Clavijero, aseguraba que solo en el imperio Azteca haba una poblacin de 30 millones, mientras Robertson insista en que estos guarismos eran exagerados con el nimo de agrandarse el xito de esta conquista ante el rey de Espaa. Los altos nmeros sin embargo con veracidad o sin ella tambin permiten que veamos a los espaoles como los responsables directos del ms atroz desastre demogrfico en la historia de la humanidad. Las investigaciones posteriores en demografa histrica pueden, bajo ciertos aspectos alinearse, en los resultados, en torno a estas dos posiciones. Sin embargo los estudios caracterizados con mayor rigor cientfico, tienden a demostrar una extensa poblacin precolombina al arribo de los espaoles. Segn el doctor Woodrow W. Borah cuidadoso analista de documentos en el periodo de la conquista y partiendo de detallados estudios monogrficos sobre regiones y perodos determinados, advierte sobre una poblacin en todo el continente americano aproximada de 100 millones de habitantes al desembarco de los primeros galeones europeos. El debate sobre la poblacin en la Amrica precolombina sigue desatando gran polmica entre los acadmicos Maximalistas y los Minimalistas que con clculos, estudios e hiptesis brillantes pero que a fin de cuentas, no han podido sugerir otra cosa ms que suposiciones. Lo cierto es que la poblacin del pas de los Panches cualquiera que se hubiese registrado, se diluy por la fuerza de la colonia, absorbindose en la guerra, la inmolacin, el mestizaje, odio, destierro y olvido, alcanzando tristemente el lmite de la extincin. La resistencia a las doctrinas y el desastre demogrfico en el norte del Tolima anterior, fue sin duda un factor de receso minero y oblig a los nuevos mineros y comerciantes a introducir mano de obra trada de otras partes, a quienes una vez residentes se les daban adelantos adicionales para comprar alimento, bebidas, poder pagar bautizos, bodas y entierros. La minera se convirti en un negocio poco lucrativo y riesgoso debido a la desaparicin del indgena, decidiendo trasladar la inversin minera a la adquisicin de grandes extensiones de tierra que con apoyo del Cdigo de Indias (leyes donde se reglamentaba la propiedad de la tierra, 1.680), aceleraron la formacin de la concentracin de tierras, es decir las haciendas o latifundios para la crianza de ganado vacuno muy comunes en Espaa.

Que los indios reciban pesadamente el yugo de la servidumbre, mas los espaoles tenan bien repartidos los pueblos que abrazaban la tierra, aunque no faltaba entre los indios quien los alterase, sobre lo cual se hicieron castigos muy crueles que fueron causa de que se apocase la gente. Quemaron vivos a algunos principales de las provincias y ahorcaron a otros. ... y prendieron a la gente principal y, en cepos, la metieron en una casa a la que prendieron fuego abrasndola viva con la mayor inhumanidad del mundo, y dice este Diego de Landa que l vio un gran rbol cerca del pueblo en el cual un capitn ahorc muchas mujeres indias en sus ramas y de los pies de ellas a los nios, sus hijos. Y en este mismo pueblo y en otro... ahorcaron a dos indias, una doncella y la otra recin casada, no porque tuvieran culpa sino por que eran muy hermosas y teman que se revolviera el real de los espaoles sobre ellas y para que mirasen los indios que a los espaoles no les importaban las mujeres; de estas dos hay mucha memoria entre indios y espaoles por la crueldad con que las mataron. Que se alteraron los indios... y los espaoles los apaciguaron de tal manera que, siendo esas dos provincias las ms pobladas y llenas de gente, quedaron las ms desventuradas de toda aquella tierra. Hicieron en los indios crueldades inauditas pues les cortaron narices, brazos, y piernas y a las mujeres los pechos y las echaban en lagunas hondas con calabazas atadas a los pies; daban estocadas a los nios por que no andaban tanto como las madres, y si los llevaban en colleras y enfermaban, o no andaban tanto como los otros, cortbanles las cabezas por no pararse a soltarlos. Que los espaoles se disculpaban con decir que siendo pocos no podan sujetar tanta gente sin meterles miedo con castigos terribles, y traen a ejemplo la pasada historia de los hebreos a la tierra de promisin en que se cometieron grandes crueldades por mandato de Dios; y por otra parte tenan razn los indios por defender su libertad y confiar en los capitanes muy valientes que tenan para entre ellos y pensaban que as seran contra los espaoles.

A finales del siglo XV se descubri el nuevo mundo, los europeos encontraron culturas que los asombraron, sin tener en cuenta que fueron el resultado de un impulso que se remontaba a varios millones de aos antes de nuestra era. A decir verdad este mundo era nuevo para quienes recin llegaron, mas no para quienes se hallaban habitndolo desde tiempos inmemorables. El nuevo continente descubierto es definido por los europeos en trminos de dominio y tenemos que entender, que desde el mismo momento en que su nombre fue cambiado por el actual, tambin fuimos privados de nuestra propia identidad. Sus habitantes eran considerados infieles, incultos, anarquistas, idlatras, parias y salvajes. Poltica y socialmente el indio era el vencido, el dominado, el colonizado. No importaba que fueran Aztecas o Incas, Panches o Muiscas, sacerdotes o guerreros, aristcratas o campesinos, todos los habitantes de este supuesto nuevo mundo entran en la historia europea ocupando un mismo lugar, designados con un mismo nombre el de indio y relegados al mas bajo estrato de la sociedad colonial. Los estudios sobre demografa histrica del doctor Woodrow W. Borah, basados en cuidadosos anlisis documentales, mencionados anteriormente, argumentan que en Amrica en el momento de la conquista, exista una poblacin aproximada de 100 millones de habitantes, anlisis que difiere de los informes y censos de diferentes archivos o de trabajos como los del doctor Angel Rosemblat quien da una cifra total de 850.000 indgenas en todo el territorio americano sin proporcionar suficientes bases metodolgicas para sus conclusiones. Pero cualquiera que hubiese sido la densidad demogrfica aborigen en el continente, comparte el mismo infortunado patrn colonial de las poblaciones aborgenes en el siglo XVI en territorio colombiano sobre todo en esas partes de intensa actividad social, donde fueron absorbidas por el mestizaje y reducidas a cifras menguadsimas llegando algunas al desafortunado lmite de la extincin. Fray Pedro Simn, estim que la poblacin aborigen Panche hacia el comienzo de la colonia, era alrededor de un milln y medio de habitantes, siendo mayor o menor, la cifra concuerda con estudios arqueolgicos de poblacin, los cuales advierten la presencia de gran actividad poblacional en la zona y sus alrededores. En efecto, slo un pueblo de alta densidad demogrfica y caractersticas sedentarias, pudo dejar esta gran cantidad de vestigios esparcidos por todo el norte y sur del departamento del Tolima. Rastros de viviendas, templos, cementerios, cultivos, talleres, depsitos de basura, etc. confirman la existencia de una nutrida poblacin sedentaria en la extensa zona que abarcaba la nacin de los Panches. Los trabajos histricos, arqueolgicos y antropolgicos han demostrado cmo el poblamiento de la geografa nacional lo realizaron bsicamente tres grandes culturas, pertenecientes a familias lingsticas diferentes. La de los Chibchas que poblaron las zonas que se extienden a lo largo de la cordillera andina, se dispersaba adems por el noroeste y norte de la Sierra Nevada de Santa Marta. La de los Arawaks quienes se asentaron en las cuencas del ro Orinoco y la cordillera oriental. Y la de los Caribes cuyo ncleo original se sita en regiones de la Costa Atlntica, colonizaron las riveras de los ros Orinoco y Magdalena con la mayora de sus afluentes y valles interandinos; posteriormente emigraron a la Costa Pacfica. Cuando estudiamos sobre aquellos grupos precolombinos, que moraban la zona norte del Tolima, encontramos una historia fascinante en comienzo, pero no deja de ser un desafo para el investigador por idealizada, confusa intrigante e incompleta. De las primeras civilizaciones colonizadoras de la hermosa comarca norte tolimense, no tenemos una idea clara de quines fueron, sin embargo se cree que desde una poca tan remota como la del pleistoceno (comienzos de la era cuaternaria), ya la regin estaba espordicamente habitada por homnidos (hombres prehistricos) errantes, que pasaban en busca de animales para la caza, o trataban de hallar tierras apropiadas para sucesivos asentamientos. Subsiguientemente este sector, fue poblado por comunidades nmadas dedicadas a la recoleccin de races, a la pesca, caza, y trabajos manuales como la alfarera, dejando importantes muestras de cermica y vestigios de molienda. Para comienzos de nuestra era, posiblemente antes; entre el 400 y 100 a. n. e. hubo una importante migracin de cazadores recolectores provenientes de las costas del mar Caribe. Parece que uno de estos grupos presionados a salir de esta zona o a mezclarse entre los recin llegados, venan del altiplano para establecer sembrados de algodn, que tanto necesitaban en las fras sabanas y cordilleras Andinas. Los desplazamientos poblacionales caribeos al interior de Colombia, tan frecuentes a partir de esta fecha, fueron no solo la formula de expansin Caribe, sino tambin un vehculo para la dispersin de formas e ideas que daran vida a nuevas subculturas. Para que ese flujo humano y de rasgos culturales pudiera darse, era necesario un clima de permisividad y de disposicin a la aceptacin. Fue bajo, este ambiente que los viejos asentamientos y los nuevos colonos se entendieron, relacionaron y crecieron, creando nuevos pueblos bajo reglas entremezcladas. Frecuentemente se aliaban con otros grupos y comunidades de filiacin Caribe, Chibcha, Quimbaya o Calima. Estas agrupaciones Caribes con las ya existentes, sentaron bases para una prolongada y diversa sucesin de culturas. Para el siglo X estas congregaciones aborgenes haban evolucionado hacia una sociedad ms compleja, acogindose a estados religiosos y artsticos ms sofisticados. Casualmente, fueron estos mismos quienes dejaron el esplendoroso legado de las urnas funerarias a todo lo largo y ancho de los valles del ro Magdalena. Esta sociedad como la mayora del territorio colombiano, asimil la fuerte influencia de las corrientes migratorias de culturas Mesoamericanas como la de los Mayas y Aztecas, quienes entraron a estas zonas por el norte; y la influencia de los Incas de los Andes Centrales que contribuan al enriquecimiento cultural por el sur. En nuestro estudio encontramos una marcada e importante influencia que el pueblo Panche empezaba a adoptar de la sociedad Azteca. Aspectos admitidos en su comercio, en el arte, en lo religioso y en lo militar. Aceptacin que se aleja mucho de ser igual pero ya se empezaban a encontrar marcas del inters de los Panches por este complejo y grandioso Imperio. Un proceso inverso se present segn el historiador Hugh Thomas, descrito en su magnifica obra La Conquista de Mxico, con esta ltima gran cultura precolombina all asentada. Comenta el historiador que el manejo del arte orfebre de los Mexicas o Aztecas estaba muy influenciado por comunidades aborgenes del interior de Colombia. Este aporte en el arte comprenda tcnicas del vaciado y fundicin del oro, martillado, alambrado en fro y cera perdida. Tambin provean a los Aztecas del oro extrado de yacimientos aurferos de minas locales, necesario para la elaboracin de las joyas para los grandes seores del imperio de los Mexicas. Pero el intercambio iba mucho mas all del arte o metales preciosos, tambin se manifiesta en creencias y personajes religiosos, introducidos desde Centro Amrica al interior de Colombia. Justamente al encontrarse casi finalizando este trabajo sobre los Panches, un amigo; don Jos Etelmo Bermdez realizando labores agrcolas en lo alto de una montaa, junto con caracolas de mar y muchos objetos en piedra y cermica, encontr una pieza en arcilla que posteriormente nos facilit para su estudio. Este artefacto fragmentado e incompleto, nos llama poderosamente la atencin ya que es una representacin muy al estilo de los artesanos Panches de enigmticas figuras en piedra, hallada en ruinas Mayas que simbolizan personajes llamados Chac Mool. El significado de estas esculturas sigue constituyendo un enigma y fueron esculpidas al iniciarse la cultura Mesoamericana Tolteca (950 d. n. e.). Chac Mool es una escultura semirrecostada con las piernas recogidas y la cabeza doblada hacia un lado. Segn algunos investigadores, era la representacin del mensajero divino entre hombres y dioses. Se advierte con gran inters que las manifestaciones artsticas de los Panches y en general de la cultura Tolima, se halla dispersa en la mayora de comunidades vecinas como en el caso de las zonas habitadas por Muiscas, Quimbayas, Tierradentro y Calimas, donde se han encontrado objetos con el distintivo estilo Tolima. El ejemplo ms reciente lo tenemos con el hallazgo de un rico cementerio precolombino en la hacienda Malagana en el Bolo, San Isidro, situado al oriente de la ciudad de Cali, a diez minutos del aeropuerto internacional, donde en el monumental tesoro saqueado, se encontr un importante grupo de figuras esquematizadas estilo Tolima, pertenecientes a un entierro Calima. Como podemos ver estas figuras estaban ubicadas a grandes distancias del que se supone fue el centro y matriz del arte Tolima. A su vez en las zonas demarcadas como propias de la cultura Tolima se localizan objetos en oro, piedra y cermica producidos sin duda alguna por artfices Muiscas, Calimas y Quimbayas (narigueras y volantes de uso en piedra y barro). En algunos depsitos funerarios Panches hemos encontrado pruebas de relaciones de intercambio con pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta. Hasta el momento esta evidencia se traduce a cuentas de collar Tairona y grandes caracolas que complementaban la joyera encontrada en entierros Panches; comercio facilitado por la vigorosa navegacin por el ro Magdalena y naturalmente la situacin especial de contacto que esta va fluvial proporcion, entre la Costa Atlntica y el interior del pas. Esa dinmica y ese ambiente de relativa tolerancia prolongados por muchos aos, dejo escapar un poco comn intercambio comercial y cultural entre diversas comunidades en un permetro mas bien reducido. En el registro arqueolgico hay datos como los nombrados anteriormente que lo confirman, pero quizs el ejemplo que estamos mas acostumbrados a ver es la cantidad de volantes de uso o torteros de otros pueblos encontrados en reas de fronteras, aunque, si bien en menos cantidad, tambin es posible encontrarlos en zonas residenciales ubicadas mas al interior del pas Panche. Tomando tres centros comunitarios y comerciales de importancia en territorio Panche como es Calambata cerca a Guaduas Cundinamarca que comparte al igual que con las Vegas del Sabandija y Espinal, Tolima, similitudes extraordinarias en los volantes de uso mostrando asimismo una gran variedad en dimensiones, diseo y elementos decorativos especialmente llamativos e instructivos, algunos como debera ser, no pierden su estilo Caribe aunque otros por sus expresiones, y manufactura no tienen duda que son de procedencia del altiplano Muisca. Con bastantes ejemplos mas para anotar, no podemos dejar de pensar en que, dada la proliferacin de artefactos de diferentes culturas, el territorio de los Panches haya funcionado tambin como pas integrado en gran medida por grupos relativamente autnomos, quizs de origen diverso. Lo anteriormente expuesto puede confirmar la tesis de que la nacin de los Panches de alguna forma fue multitnica: Caribes, Muiscas, Quimbayas, Calimas y otros mas, originarios de todos los puntos cardinales con respecto a este sector fueron los que frecuentaron y habitaron estas tierras. El clima de tolerancia entre los vecinos, el paso de la principal arteria fluvial por el centro de este territorio, diversos climas y la abundancia de agua, flora y fauna, es suficiente para que se dieran los desplazamientos migratorios y el reagrupamiento poblacional en nuevos asentamientos o en viejas comunidades. La regin donde comienza el alto Magdalena gracias al majestuoso ro; con sus innumerables y cristalinos afluentes, con su abundancia de peces, la facilidad de navegar en l, sus valles geogrficamente bien situados, frtiles para la agricultura, ricos en fauna y la cercana a otros pisos trmicos que permitan cultivos muy variados, se convirti en sitio de habitacin permanente; paso obligado de muchos grupos humanos, que a su vez ayudara a la rpida colonizacin aborigen de otras zonas como los altiplanos. Por tener en abundancia agua, tierra, sol, arena, piedra, elementos que alimentaban lo fsico y lo ntimo, los Panches hacen de este lugar el sitio por excelencia, El Centro.

Entristezcmonos, ay, por que han llegado! Nos han cristianizado, pero nos hacen pasar de un seor a otro como si furamos animales. Solo por causa de los tiempos locos, de los locos sacerdotes, se ha introducido entre nosotros la tristeza, se ha introducido entre nosotros el cristianismo. Por que muchos cristianos llegaron aqu con el verdadero Dios, pero ste fue el comienzo de nuestra miseria, el principio del tributo y del desastre, la causa de donde brot la discordia oculta, el principio de la lucha con armas de fuego, el principio de los atropellos, el principio del despojo absoluto, el principio de la esclavitud por las deudas, el principio de las deudas que nos oprimen, el principio de las discordias continuas, el principio del padecimiento. Fue el principio de la obra de los espaoles y de los sacerdotes, el principio de utilizar los Caciques, los maestros de escuela, los fiscales... Ellos nos ensearon el miedo, por ellos se marchitaron nuestras flores. Para que su flor viviese, daaron y devoraron la nuestra...

Esta es la otra visin, de aquellos que estn en las playas y ven llegar las carabelas. la visin de los vencidos. Texto famoso de las nicas crnicas escritas de toda Amrica precolombina que los espaoles no pudieron destruir. Redactadas o guardadas por CHILAM BALAM, gran sacerdote y profeta Maya, segn algunos autores.

En la zona del litoral Atlntico, cada poblado amerindio se transforma en un baluarte de la firmeza americana, contra la invasin espaola. Antes de empezar la marcha hacia territorios del interior de Colombia, los invasores tuvieron que soportar largas jornadas de agotadores combates, por espacio de 10 aos para lograr romper el cerco alrededor de la primera cabeza de puente del litoral. Debieron primero arrasar, someter, desterrar, asesinar, cometer actos de pillaje y vandalismo a pobladores de estas regiones antes de continuar, Quisieron los nuestros pasar a quemar un pueblo de unas cuatrocientas casas que estaba de la otra banda del ro Coto. Llegaron a vista de otro pueblo que por su grandeza y buen parecer fue llamado Sevilla. Fray Pedro Aguado. El exterminio, destrozos y los incendios de poblados fueron de tal magnitud que pocas veces se oira en el Nuevo Reino una accin tan rpida y criminal como esta, donde el homicidio, el terror, las quemas y las violaciones fueron una constante durante este primer encuentro La conquista de los nuevos territorios, se caracteriz por estar comprendido entre el tercer periodo del proceso de urbanizacin europea en nuestro pas, etapa que comienza en el ao de 1.535, cuando los conquistadores rompen el cerco de la resistencia de pueblos del litoral Atlntico como los Taironas. Seguidamente marchan varias columnas militares que penetran en el interior de Colombia, siguiendo unos patrones naturales de sentido norte - sur, los valles de los ros Magdalena y Cauca, e historias de tesoros fabulosos que alimentaban sus obsesiones de lucro y grandeza. Hubo dos ciudades o mejor dicho pueblos desde donde se organizaron largas jornadas de conquista, Cartagena y la desventurada Santa Marta pero esta ultima esta considerada como laboratorio de expediciones de donde sali mucha gente europea a la conquista de estos territorios y al encuentro de fortuna. De los primeros europeos que se tiene noticia estuvieron en la regin norte del departamento del Tolima (existe evidencia que el primero fue el conquistador Sebastin de Belalczar. Oficial de Pizarro que venia de la conquista del Per en busca para algunos del mar del norte y para otros del Dorado) fue el descubridor, conquistador y hombre de leyes don Gonzalo Jimnez de Quesada y su tropa La Santa Compaa en 1.537, quienes comisionados por el adelantado de Canarias y gobernador de Santa Marta don Pedro Fernndez de Lugo tenan como designio (histricamente no se sabe con exactitud que venia) encontrar el nacimiento del ro Magdalena, buscar un camino al Per, estudiar las posibilidades de una conquista o buscar mas poblaciones indgenas para Ranchear (termino que no significa otra cosa que incendiar poblados, asesinar su gente y robarles sus pertenencias), ya que tenan noticias de que los pobladores del interior posean extraordinarias tierras y atesoraban fabulosas riquezas. La relacin de don Pedro con Quesada viene de las Canarias, donde don Pedro organizando esta expedicin solo basto verlo y escucharlo para entender que era el hombre que necesitaba como Justicia Mayor y como tercero al mando despus de l y su hijo Alonso Lus de Lugo. No se puede desconocer que fue una misin ardua y complicada por la misma dureza del medio tropical, las montaas, la selva y sus misterios, animales e insectos desconocidos y el mismo aturdimiento que produce el no saber dnde se est, para donde se va y que se podra encontrar al final. Sin embargo la conquista no se hubiera podido llevar a cabo, de no ser por la esencial y desinteresada ayuda aborigen. Ellos fueron quienes animaban y llenaban de confianza el desconcertado invasor. Los salvaron de morir por enfermedades tropicales, ensearon a sus huspedes a consumir nuevos alimentos, los previnieron de situaciones peligrosas, los ilustraron sobre la forma de navegar por estos majestuosos ros, de como caminar entre la espesa jungla, cargaron sus pesados menajes, pelearon al lado de ellos contra sus propios hermanos, les ensearon las rutas y caminos que se hallaban a lo largo y ancho del territorio, les transmitieron sobretodo el conocimiento de como sobrevivir en la intrincada selva. Las sociedades precolombinas en especial los Caribes, Chibchas, Arawacos y Quimbayas, disponan de una extensa red de centros urbanos unidos por cientos de caminos, que sirvieron a los conquistadores como las primeras vas para transitar su cultura y continuar extendiendo sus dominios. El rea descubierta por el teniente general don Gonzalo, quien naci en Granada Espaa (1.509? - 1.579) otros historiadores creen fue en Crdoba 1.499; fue llamada el Nuevo Reino de Granada y comprenda mas o menos lo que hoy en da seran los departamentos de Santander, Boyac, Cundinamarca, Tolima y Huila. Estos territorios de la Nueva Granada, estaban bajo el gobierno de Santa Marta e incluan tambin los territorios del Ro del hacha hoy Riohacha y los de Cartagena y a su vez estos dependan de la Real Audiencia de Santo Domingo en la isla Espaola. Gonzalo Jimnez graduado de la prestigiosa Universidad de Salamanca, llega a Santa Marta en una expedicin organizada por don Pedro Fernndez de Lugo y fue nombrado por este como Justicia Mayor, hombre de confianza y tercero al mando de esta empresa. Misin que por la ambicin del hijo de Don Pedro fracaso, sin embargo, cre el mejor ambiente para el inicio de una segunda y crucial expedicin que culminara en la conquista de este Nuevo Reino. El licenciado Gonzalo Jimnez de Quesada, sali de Santa Marta el 5 o 6 de abril de 1.536 con cerca de 700 conquistadores espaoles, divididos en pequeas compaas de unos 50 hombres, dirigidos por los capitanes Fernn Prez de Quesada, hermano medio, hombre de confianza y experto en causar tormentos , Juan de Junco, segundo hombre al mando, participo en las expediciones de Sevilla y Santa Marta y en 1.526 estuvo en el Ro de la Plata con Sebastin Caboto, Gonzalo Surez Rendn, militar curtido que haba luchado en la batalla de Pava, Juan de Cspedes, Pedro de Valenzuela, experto y curtido en las guerras de Italia, Hernando de Prado, Antonio Daz Cardoso, Juan de San Martn, veterano en la guerra contra los moros, participo en las expediciones del ro San Jorge y Sompalln, Juan Tafur, Martn Galiano, Antonio de Lebrija, nombrado Tesorero Real, y con siete aos de experiencia en Indias, tomo parte de la expedicin del Magdalena arriba hasta la afluencia del ro al que dio su nombre. Albarracn, Lzaro Fonte, Gmez del Corral, Hernando Venegas, Antonio de Olalla, Gonzalo Garca Zorro, Juan de Montalvo, Jernimo de Insar, Baltasar Maldonado, Juan de Madrid, segn el historiador Ignacio de Avellaneda lo resea como el nico capitn que muri a lo largo del trayecto entre Santa Marta y Bogot, Juan de Olmos, Francisco Salguero y Francisco Nez Pedroso. La expedicin iba acompaada por el capelln Juan de Lescames y Fray Domingo o Alonso de las Casas perteneciente a la orden de Santo Domingo. Algunos de estos hombres y su tropa, llevaban armaduras y otros vestan sayos, que por ser acochados se convirtieron en efectivas defensas contra las flechas envenenadas. La tropa iba conformada por ballesteros, arcabuceros, rodeleros y macheteros. Algunos iban de a caballo y a pie, otros se embarcaron en bergantines ro arriba en apoyo a la infantera y curiosamente conformada en su mayora por los entusiastas acreedores de don Pedro. Quesada probablemente llevaba algunos indios caribeos de gran ayuda, que entre otras cosas fueron sus sirvientes, guas, preparaban sus alimentos y cargaban equipos, vveres, vituallas, municiones, tiraban de la artillera, y tras ellos, algunas nias indias de placer. El grueso de la expedicin lo hacan las bestias de carga y cerrando el desfile venan cerdos, gallinas, cabras, algunas reces y varios esclavos negros que al igual a los indgenas y animales llevaban la carga y a algunos espaoles a cuestas. La correra del comandante Quesada, contaba con caones de hierro forjado de poco ms de un metro de largo, capaces de disparar balas o piedras. La expedicin o legin de mercenarios, adems llevaba caballos reservados para los capitanes, numerosos perros de fundamental ayuda, pues eran diestros para la lucha y las sangrientas aperreadas o emperradas, termino que significa azuzar perros de presa contra la poblacin indgena, casi siempre indefensa. Los perros fueron usados en el combate y como cruel castigo que iba mas all de la sevicia, los nativos capturados eran entregados a estos fieros mastines para ser devorados vivos en pblico, en la hueste de Belalczar fue una prctica comn entrando a estos reinos. Los perros aparte de asombrosos centinelas en los fuertes de los conquistadores, establecieron con el caballo, un arma efectiva, oportuna y temida por los naturales. Al llegar a La Tora, importante punto en el comercio de la sal, hoy da Barrancabermeja en el Magdalena medio, crearon un eje provisional desde donde se efectuaran todas las expediciones hacia el sur, mientras se fundaba una prxima ciudad; este elemento de expedicin se denominaba El Real, que serva como base temporal donde aprovisionaban, serva como refugio, se tomaban decisiones y se lanzaban exploraciones a diversos puntos. All se reunieron de nuevo, pero tan solo continuaron el viaje 170 cogiendo rumbo a los Andes, el resto decidi regresar. Cuando alcanzaron la desembocadura del ro Opn y habiendo escuchado sobre el Dorado y sobre la sofisticada sociedad de los Muiscas, determinaron subir por aguas de este ro arriba, hasta llegar a tierras, donde ms tarde fue fundada la ciudad de Vlez, Santander. De all continuaron hacia el sur, donde el 12 de marzo de 1537 llegaron a Guachet (Cundinamarca), enclave de la grandiosa sociedad Chibcha, ante quienes alegaron ser embajadores de un Rey muy lejano. Con esta maniobra haban iniciado la conquista de las zonas altas de los Andes Centrales. Pero lo que no saban sus pobladores por supuesto, era que dicho rey Carlos V, no tena idea de lo que Jimnez de Quesada estaba haciendo, que ni siquiera sabia quien era, y que no le haba encargado ninguna misin. Ya descubiertos y conquistados estos territorios y los antropocntricos Muiscas tristemente sometidos a la cada de Saquexazipa (Sapiga), ltimo Zipa sucesor de Tisquesusa quien muri asesinado, humillado y destrozado durante el tomento a que fue sometido directamente por los capitanes Garca Zorro, Fernn Prez y Surez Rendn en cumplimiento de un fallo tan rpido como el juicio y cuyo veredicto lo dio quien adems de ejecutar la sentencia actuaba como mxima autoridad del jurado, el capitn Garca Zorro. Gonzalo Jimnez de Quesada, por la autoridad que le conceda la Corte Espaola, y en calidad de Comandante General y gobernador en ese momento por no haber otra autoridad distinta, permita la condena a muerte al valiente Zipa por encontrarlo culpable del robo al tesoro de Espaa, a la voluntad de Dios y al Emperador. Con hechos desafortunados y lo que marcara lo que habra de venir, se fundara la ciudad de Santa Fe y se crea el Nuevo Reino de Granada. Los espaoles pedan a Sapiga entregar el tesoro de Tisquesusa, pero esta fortuna no comprenda oro ni esmeraldas como ellos suponan, el tesoro para los Muiscas era bsicamente conformado por finas mantas, sal, adornos de hueso y utensilios de cermica refinada. La muerte del ltimo Zipa Muisca fue en vano e injusta como todo lo que paso aqu en Amrica. Si alguien se opone a este importante hecho, estoy dispuesto a defenderlo a todo trance, pues esta ciudad adems de ser sbdita del Emperador se llamar Santa Fe, en honor al sitio donde nuestros reyes catlico Fernando e Isabel se instalaron mientras combatan los herejes. Jimnez de Quesada, madrugada del 6 de agosto de 1.538. En este mismo ao los cronistas no dejan ver; callaron la brutalidad con que el comandante Quesada dobleg esta gran cultura indgena, logrando de ellos por medio de saqueos, incendios, robos, secuestros, extorsiones y asesinatos uno de los botines ms grandiosos recogidos por expedicionistas en toda Amrica. Sin actuar en forma diferente a otros conquistadores que deseaban gloria y riqueza, la actitud de don Gonzalo durante estos dos aos de rastreo en los Andes lo coloca en un nivel privilegiado de despiadado saqueador. MARCHA HACIA TERRITORIO DE LA NACION PANCHE.

Pasado el invierno de 1.537, Gonzalo Jimnez de Quesada que se encontraba ya en Bacat, hoy Funza, da la orden al capitn Juan de Cspedes de explorar nuevas tierras. El oficial es conducido por guas Muiscas a Tibacuy, entra por dominios del Cacique Cnchima a territorio de los Panches donde se mostr poco amigable, arrogante y hostil. Sus comentarios y los de sus cronistas son de intrepidez, vigor y disciplina que hace contraste con las observaciones hechas sobre los Panches, desordenados, belicosos, vengativos y antropfagos. Fue la primera expedicin castellana en suelo Panche. Durante este mismo ao Jimnez de Quesada personalmente se dirigi por las speras montaas de Tocarema, para hostigar a sus pobladores con el nimo de intimidarlos, para que les entregaran su oro y abandonaran sus tierras. Los Panches de este sector no cedieron a estas presiones y en respuesta declararon la guerra a los invasores y a sus resignados aliados. La evidente decisin de los Panches de luchar hasta la muerte convenci a Jimnez de Quesada de amargas realidades: que l, sus capitanes y camaradas, no dispondran de estas tierras y sus riquezas hasta no poner una cuota de sacrificio muy alta. La toma de estas tierras en posesin de los orgullosos Caribes, no sera tan relativamente fcil como fue la toma de la sabana de Bogot. Sin embargo la astucia del conquistador, hace que los primeros sacrificados en estos interminables combates sean por supuesto las huestes de los Zipas Muiscas. El 6 de agosto de 1.538 es fundada la ciudad de la Santa fe de Bogot del Nuevo Reino de Granada en nombre del emperador Carlos V, el capitn Pedro Fernndez de Valenzuela fue encargado de buscar un sitio para fundar la ciudad y lo encontr en Teusaquillo, no lejos de donde tenia el Zipa una casa de recreo. La celebracin se realiz el 27 de abril del ao siguiente en presencia de los conquistadores Nicols de Federmn y Sebastin de Belalczar (o tambin Benalczar). El comandante Belalczar que en 1.530 particip junto con el extremeo Francisco Pizarro en la conquista del Per, fue un hombre muy organizado y disciplinado que vena de fundar a Quito en 1.534, donde tambin escuch sobre el Dorado en una tierra lejana llamada CUNDERUMARCA (de boca de un comerciante Muisca). El grueso de este ejercito conquistador lo conformaban trescientos hombres, cien de ellos de a caballo y todos bien armados. En este mismo ao entr por Pasto y ordena a su capitn Pedro de Aasco tal como lo exigan las leyes de indias, fundar la ciudad de Timan, antiguamente llamada por los nativos de la regin GUACACALLO, pas por suelos de los Natagaimas y cogi rumbo a tierra Panche con 160 soldados espaoles. Un pequeo grupo de rastreo perteneciente a la expedicin de Belalczar (posiblemente comandada por el mismo) incursion por el ro de la Sabandija, llamado as por el hallazgo de una pequea sabandija en oro y por la infinidad de insectos que los acosaron, pero no existe ningn soporte histrico para sealar que en este mismo ao halla ordenado la fundacin de Guayabal (hoy Armero Guayabal) Tolima. Por el mismo tiempo, Jimnez de Quesada haba despachado una pequea comisin comandada por su hermano Fernn Prez de Quesada. Encontrndose en tierras de los Guataques, escuch de estos que haca unos pocos das haban pasado unos extraos; algunos parecidos a ellos, a quienes llamaron Peruleros por que provenan del Per, acompaados de guerreros mercenarios, equipados con armas bellamente decoradas, herrajes, tiendas, mujeres de juego, expertos cocineros, toros de casta, princesas y mujeres con atuendos tpicos Incas, esclavos negros y centenares de cerdos cuidados con esmero por un sin nmero de esclavos dirigidos por fray Hernando de Granados; hacan parte de una formidable expedicin cuyo propsito era llegar al Mar del Norte. Como maestre de campo vena Melchor Valdez y como capitanes Juan de Cabrera, Pedro de Puelles, Hernando de Rojas y el controvertido Juan de Arvalo a quien medio Per odiaba. Al Capitn de Arvalo en Santa Fe le siguieron juicio por haber emperrado a quince indios y cortado las manos a ms de sesenta como escarmiento por no pagar tributo exigido. Los senos, orejas y narices de las mujeres tambin eran amputadas, encerr a cincuenta indios en una choza y les predio fuego, sin importarle que debera dar ejemplo por el honor de haber sido uno de los primeros alcaldes de Santa Fe de Bogot, despus que su comandante y Quesada limaran diferencias y la ciudad se fundara por segunda ves. Guiado por los naturales, preocupado e intrigado Prez de Quesada, dio alcance a la gran expedicin de Belalczar que se hallaba estacionada en la desembocadura del ro Sabandija; banda occidental del Magdalena en un punto que ms tarde llamaron Paso de Julio Gngora, hoy da, la poblacin de Mndez Tolima. Este sin duda fue el primer encuentro entre dos grandes expediciones en suelo Panche que se tenga noticia y sucedi el 6 de agosto, fecha en que Quesada le dio origen a Santa Fe. Ya reunidos en el Real de Belalczar, se trataron de forma amistosa, intercambiaron regalos, convinieron subir a Santa Fe de Bogot, para poder dialogar con don Gonzalo Jimnez de Quesada y comentaron la infortunada muerte del gobernador de Santa Marta el viejo don Pedro Fernndez de Lugo. Pedro de Lugo hombre de muchas batallas, muri de pesadumbre y cargando la deslealtad y deshonestidad de su hijo, prcticamente en la ruina y con la ilusin de recibir noticias de la expedicin de su enviado y nica esperanza, don Gonzalo. Las deudas adquiridas en Santa Marta al igual que los acreedores que arrastr a lo largo del ocano lo acosaron incesantemente hasta producir su fallecimiento. Por la sbita llegada desde Coro Venezuela con cuatrocientos hombres de los cuales perdi trescientos, ciento diez soldados de a pie, diecisiete de a caballo, mas un centenar de indios cargueros Caquetos el tercer expedicionista, el Teutn don Nicols de Federmn, teniente del general Jorge Spira y encargado por Alfnger como Teniente y Capitn General; entra por el oriente del pas a la sabana de Bogot, en busca segn l de hallar camino al Mar del Sur. Este viaje estuvo lleno de ancdotas, descuartizamientos y quema de indios vivos. Todo justificable para este expedicionista Luterano, que si no resulto un gran soldado, al menos, s un estratega astuto y cruel, comerciante hbil, cosa que demostr al enfrentar a Quesada y Belalczar en tierras de Tisquesusa en donde se crea entre estos comandantes una incmoda situacin que origina severas disputas territoriales. Los tres altos oficiales convinieron el regreso a Europa para que la corte espaola decidiera sobre tan complicados litigios. Tratando de encontrar una ruta ms cercana y con el acertado conocimiento de la zona por sus guas Panches, Muiscas y sus previas expediciones, concluyeron que el ro Magdalena, aquel que haban dejado en el punto La Tora ( nombre dado del libro sagrado del judasmo y marca el origen hebreo de la familia del conquistador Quesada), habiendo decidido navegar por el Opn arriba; se encontraba tan solo a cuatro das de camino hacia el occidente. Fue as entonces que el 12 de mayo de 1.539 los tres generales expedicionistas salieron rumbo a Guataqu (Cundinamarca), una de las primeras poblaciones de origen Panche en ser tomada por europeos y primer puerto de embarque sobre el alto Magdalena. Es de anotar que la poblacin de Tocaima (Cundinamarca) frente a Guataqu, tambin de origen Panche, fue sitio estratgico para la explotacin de las minas de La Sabandija, Venadillo y Mariquita en el norte del departamento del Tolima (Fernndez de Piedrahita). En cuanto a la fundacin de estos pueblos y los que habran por venir, permiten la siguiente reconstruccin esquemtica: 1 - Se comprueba que en la regin conquistada exista oro. 2 - Se funda sobre una antigua ciudad o pueblo uno nuevo y se toma esta como fecha de fundacin nica. 3 - Se impone la esclavitud o vasallaje de acuerdo a las leyes europeas y se crean y reparten las encomiendas entre sacerdotes, oficiales y soldados. 4 - Se encuentran y explotan con intensidad las minas de oro inicialmente con mano de obra local, despus con nativos trados de otros lados, posteriormente trabajadores esclavos llegados penosamente del frica. En 1.542 don Alonso Lus de Lugo ( el ladrn), hijo del extinto gobernador de Santa Marta don Pedro Fernndez de Lugo provenientes de los Reinos de Espaa e Islas de Canaria, lleg a Santa fe como adelantado del Reino de Granada, quien segn fray Pedro Simn trajo las primeras 35 vacas y un toro a estos nuevos territorios. Ingratamente recordado por codicioso, saqueador del Erario Real y cuanto pudo en Santa fe; a finales de 1.543 comision a Hernn Venegas Carrillo a descubrir estos sitios. Entrando por Zipacn encontr gran ayuda por parte del Squima, para pasar al lado occidental de la nacin donde se encontraban estas magnficas minas. Pero esta relacin amistosa no dur mucho. Los Espaoles empezaron una guerra que tard 11 aos de 1.540 a 1.551 para someter por la fuerza a los Panches del Cacique Tocaima. El 20 de marzo de 1.544 el capitn Vanegas Carrillo fund la ciudad de Tocaima. A la muerte de don Pedro, su hijo Alonso lo sucedi. Este se hallaba preso en Espaa, por pedido de su padre al Emperador, a quien solicit como castigo cortarle la cabeza por los horribles abusos cometidos contra los Taironas de la sierra Nevada de Santa Marta, por robarles de forma violenta su oro, aduearse del botn repartiendo parte de l a sus soldados cmplices, no dar parte de este a la Corona Espaola y principalmente por robar lo que ya haba robado, es decir no darle parte del oro rancheado de los poblados indgenas cerca a Santa Marta para pagar a los acreedores de su padre, don Pedro, a quien le ocasion serios problemas. Este hecho, sin querer, agiliz la expedicin de don Gonzalo en busca de ms oro para ayudar al Gobernador don Pedro Fernndez de Lugo. Es de anotar que don Alonso Lus de Lugo en su primera expedicin de robo, saqueo y muerte llego a un punto llamado la Ramada sobre el ro Dibulla, e incluso sabedor del movimiento cercano de otros europeos, hasta el ro de el hacha, detuvo la avanzada de don Nicols de Federmn que por ordenes del gobernador de Venezuela Jorge Espira, buscaba el pas de los Xeriras. El seor de Lugo vendra a la Sabana de Bogot, para convertirse en azote de los hermanos Quesada, su tropa y sus intereses. Aos despus aqu en la Nueva Granada, don Alonso es nuevamente hecho prisionero, fue llevado a Espaa, desterrado para Mallorca, de all paso a Miln donde posteriormente muri. Para Europa el evento de la conquista les abri un horizonte inesperado. Propici cambios profundos en lo poltico, cultural, teolgico y econmico. Segn informes oficiales de la administracin colonial espaola, aproximadamente un siglo despus de iniciada la conquista en Amrica, se transportaron a la pennsula Ibrica 181 toneladas de oro y 16.000 toneladas de plata. Estas cifras no tienen en cuenta que tanto los oficiales, soldados, frailes, recaudadores, adelantados etc., se quedaban con la mayor parte del oro, plata y piedras preciosas que robaban, explotaban, encontraban o recaudaban. El intenso comercio de Amrica hacia Europa, cre unas figuras que hoy da aun estn vigentes. En Europa circul por espacio de quince aos, diez veces mas oro del que normalmente circulaba, produciendo una gran expansin mercantilista, animando de esta forma el nacimiento del capitalismo entre Espaa y Portugal quienes a su vez gastaban y guardaban ese oro en Holanda e Inglaterra. El primer intento de don Gonzalo por salir hacia Europa para entregar personalmente la parte del tesoro rancheado al Emperador y registrar su descubrimiento, fue frustrado por problemas internos. Pero la llegada de dos conquistadores con poderosos ejrcitos a este mismo territorio apresuro nuevamente la salida. En dos bergantines, el uno para Jimnez de Quesada y para el alemn Federmn y el otro para Belalczar; por espacio de 17 kilmetros navegaron sumidos y distrados por sus disputas jurisdiccionales, nunca se percataron de estar en pleno corazn de la nacin Panche, sociedad de pescadores y artesanos, que tampoco imaginaron que aquellos extraos seran los nuevos propietarios de sus tierras, destructores de sueos y verdugos de sus cuerpos y almas. En este recorrido los conquistadores se encontraron con la que consideramos fue uno de los pilares de la cultura Panche, Honda Tolima. El desembarco en dicha poblacin se debi a que era demasiado arriesgado cruzar los rpidos que all se forman decidiendo hacer trasbordo, hecho que se convirti en una importante costumbre y de Honda hara el puerto principal del Nuevo Reino. Los conquistadores y sus problemas siguieron rumbo a Europa pero el pueblo Panche qued expuesto al amargo y demoledor orden colonial. Antes de la llegada del saqueador y codicioso gobernador Alonso Lus de Lugo, el 17 de abril de 1.537, la Real Audiencia de Santo Domingo de la cual dependa la gobernacin de Santa Marta, nombr sucesor a Jernimo Lebrn, habitante en la isla la Espaola e hijo del licenciado Cristbal Lebrn. Esta designacin se hizo mientras en Espaa se oficializaba el nombramiento del sucesor por derecho que corresponda a don Alonso Lus de Lugo. En enero de 1.538 el gobernador Jernimo Lebrn acompaado del tesorero Pedro Brizeo, otros amigos y con cuatro bergantines bien armados, subieron el Magdalena conformando su propia expedicin. Recorrieron los ros Cauca y San Jorge durante siete meses, recogiendo o mejor dicho rancheando 15.000 pesos de oro fino. Al regreso de esta excursin se encuentra con el comandante Jimnez de Quesada en Santa Marta, a quien acus de apropiacin indebida y mal reparto de las riquezas de los pobladores del Nuevo Reino. Entre 1.539 y 1.540, Lebrn prepara y ejecuta una mayor expedicin al centro del Nuevo Reino, para reclamarlo por considerarlo parte de la provincia de Santa Marta. Ya en Vlez y tratando de llegar a Tunja, lo intercept con su ejrcito Fernn Prez de Quesada, encargado del gobierno del Nuevo Reino por su hermano don Gonzalo. Determinaron, no obstante que el gobernador Lebrn, podra posesionarse si fuese aceptado por los Cabildos de Santa fe y Tunja, sin embargo estos se opusieron a tal preferencia. Evitando una confrontacin armada con los hermanos Quesada y sin poder hacer valer sus derechos en el Nuevo Reino por encontrarse en una posicin militar desventajosa, decidi en enero de 1.541 devolverse a Santa Marta en dos bergantines construidos en Guataqu, pero no antes de hacer un gran negocio con Prez de Quesada por valor de doce mil pesos de oro, por la venta de sus provisiones, enseres y caballos, siendo esta cifra toda una fortuna. Navegando por la nueva ruta del Magdalena, este ambicioso personaje cometi cantidad de robos y abusos a los moradores nativos de la rivera. Relato comentado por fray Pedro Aguado de forma sutil, superficial, prestando poca importancia y casi que justificando tales actos de pillaje:

. Hizo Jernimo Lebrn dos bergantines, en los cuales se embarco y navego el ro abajo, donde fue muy perseguido por los naturales que en l haba poblados, que salan de sus canoas a flecharle y estorbarle el viaje, y como ya iba aguas abajo y navegaba con mucha ligereza, llegaban a unos pueblos de indios sin ser sentidos, a los cuales hallaban muy descuidados, y all eran de ellos presos y cautivos y tomadas sus haciendas y joyas de oro. En esta vuelta por dar, como dicho, de repente Jernimo Lebrn en algunos pueblos que estaban poblados en las riveras del ro, hubo de ranchar mas de cinco mil pesos de oro fino; y con esta recreacin llego a la mar. Por la segunda detencin y posterior traslado del Gobernador Don Alonso a Espaa por oponerse a las confirmaciones de las encomiendas hechas por Lebrn; Alonso De Lugo deja como gobernador encargado a su familiar don Lope Montalvo de Lugo, quien gobern hasta que lleg de Espaa el nuevo reemplazo nombrado por el Rey, el licenciado Miguel Dez de Armendriz, primer visitador y juez de residencia. En 1.545 lleg a Cartagena y dio titulo de teniente gobernador de este Reino a don Pedro de Ursa. Por su parte el licenciado Teniente General don Gonzalo Jimnez de Quesada despus de haber conquistado, vivido en estos reinos, viajado a Europa y gastado una fortuna en diversiones y pleitos en Espaa, Francia e Italia al cabo de 12 aos regres al Reino de la Nueva Granada con el titulo de Mariscal; dedicando su vida a la bsqueda del Dorado. En este esfuerzo perdi su dinero y solo regresaron a Bogota 74 espaoles de los 300 que lo acompaaban, cuatro indios de servicio de los 1.500 y 18 de los 110 caballos que llevaba. Aunque fatigado y enfermo acepta el cargo de la expedicin de castigo contra la alianza Panche o indios Guales. Pobre y sin fortuna En 1.579 muri en la ciudad de Mariquita sin hijos y sin nunca casarse, segn relatan varios historiadores. Su hermano el teniente Fernn (Hernn) Prez de Quesada, quien fuera su mano derecha en la conquista de este reino, posteriormente fue gobernador de la Nueva Granada Dios quiera que nunca gente dl en esta tierra hubiera puesto pies a gobernallo. Ayud a su hermano mayor a buscar el Dorado. Gobernador provisional y Alguacil Mayor del ejrcito, Muri en la ciudad de Santa Marta. El Capitn Hernn (Hernando) Jimnez de Quesada, Torturador y azote de los indios, acompa a Diego de Almagro en una expedicin a Chile. Fue hecho prisionero con su hermano mayor Fernn Prez de Quesada por el gobernador Alonso Lus de Lugo. l y otro hermano Quesada llamado Francisco, murieron trgicamente en aguas del mar Caribe viniendo de Santo Domingo. Francisco Quesada lleg de la conquista del Per haciendo parte de las huestes de Belalczar y sera de gran ayuda cuando Gonzalo necesitara doblegar a este mariscal fundador de ciudades. (Con mucha frecuencia los nombres de Fernn Prez de Quesada y Hernn Jimnez de Quesada son confundidos por los historiadores) Es curioso que desde la misma conquista de estos territorios que hoy se llaman Colombia, los habitantes de esta nacin siempre han sido gobernados por familias o grupos de amigos con intereses afines que forman crculos muy cerrados, llevando al pas a las costumbres sociales y polticas corruptas acostumbradas, de paso creando las mentiras que todos creemos y perjuicios de todo orden con sus ms significativas extravagancias, que han hecho de Colombia hasta hoy un pas difcil de convivir. Esta fue una poca importante, ya que estos personajes anterior y ligeramente nombrados, fueron quienes con sus actos participaron en la destruccin de muchas culturas y a su vez fraguaron los cimientos del orden Colonial, para mas adelante convertirse en lo que hoy da son nuestras naciones.

Gentes indomables, malas, abominables, carniceras, que como bestias fieras despedazan las nimas que cazan, y se ceban dellas cuando las llevan a sus casas; y aun si las rojas brasas son absentes, ensangrientan los dientes oportunos, comen sus propios hijos y mujeres.

Cuando el hombre comienza a descubrir como hacer cosas, a vivir en el mismo lugar por cientos de aos, a tener sus ancestros enterrados bajo sus casas, a depender, manipular y cuidar el hbitat, amar, dar vida y finalmente morir bajo este lema; entonces desarrolla un sentido de arraigo y propiedad. Si entendiramos un poco el contenido de estas palabras, comprenderamos el amor de estas gentes por su nacin, por su familia, por su tierra. Aparentemente sin una estrategia ordenada o conducida por un gran dirigente que congregara todas las parcialidades, parte del territorio neurlgico colombiano se encontraba tapizado por un mosaico de tribus Caribe. Rpidamente fueron colonizando las tierras a su paso. En batalla nadie era ms arrojado e intrpido. En tiempos de guerra eran invencibles. Con un lder central, tal vez hubieran alcanzado un reino tan poderoso como el Inca, Maya o Azteca. A cambio de ser gobernados por un caudillo central, cada tribu era regida por su propio soberano. Los invasores conservaban su domino en las regiones conquistadas estableciendo la sujecin voluntaria o la conquista. En el primer caso la integracin se estableca por medio del reconocimiento de la superioridad militar, el intercambio religioso y lingstico, el compromiso de tributar en espacie, as como auxiliar el nuevo orden con guerreros y servicios personales. En el segundo caso, vencan y doblegaban a una nacin, pero no era evaporada de la tierra. Rivalizaban con otros grupos para probar sus fuerzas y demandar respeto y tributo de los ms dbiles. Cuando una nacin o grupo era sometido retena su soberana, su gobernante, su religin, idioma y toda su cultura, sin embargo estos vasallos daban una porcin de sus recursos, productos y en ocasiones guerreros que peleaban junto a los Panches en caso de ser necesario. Circunstancia anloga se observ en culturas del sur de Amrica, donde una vez terminada la campaa de conquista, los Incas que contaban con numerosas ocupaciones pacficas, ordenaban poner a la gran mayora de prisioneros en libertad, se exiga distribuir regalos entre los jefes vencidos; aquellos que daban muestra de sometimiento y sumisin eran confirmados en el poder y se organizaba el pas de acuerdo a una rigurosa economa social, que haca especial nfasis en las comunidades agrarias. Solo aquellos que se oponan y daban muestras de rebelda y traicin, eran castigados. Los procedimientos de conquista usados por el estado socialista Inca (las caractersticas del socialismo de los Incas son particulares y difieren en muchos aspectos de lo que conocemos como socialismo moderno, siendo la monarqua especialmente favorable al establecimiento de esta clase de socialismo de estado, abierto, tolerante y sin ningn tipo de hostilidad a la propiedad privada; fueron los mismos Incas del Per quienes ms lejos han avanzado en este bello tributo de convivencia), son completamente curiosos desde el punto de vista occidental: el modelo se realizaba por etapas, consolidando su progreso antes de ejecutar otros nuevos; organizaban econmica y socialmente cada parcela de territorio invadido, construan grandes depsitos de alimentos, distritos de riego, carreteras y plazas fortificadas, todo esto con el fin de mantener sus ocupaciones bien administradas, acabar con el inconformismo de sus nuevos sbditos y crear bases slidas para las operaciones futuras. En Centroamrica sucedi algo similar con la estructura interna de la Triple Alianza, La sumisin voluntaria se estableca por medio del reconocimiento de la superioridad Imperial, por lo regular, despus de aceptada la dependencia, se permita a los seores sojuzgados continuar con su propia organizacin poltica y su forma de vida. La sujecin militar propiciaba mayores cargas tributarias aunque se segua el mismo procedimiento de la voluntaria solo en caso de que la resistencia armada fuera endeble; empero cuando, la resistencia era prolongada, se eliminaba el grupo dirigente y se nombraban gobernantes militares desde el centro. Como una forma de control, en puntos estratgicos, conflictivos y fronterizos, se establecan colonias o guarniciones militares. Adems de la guerra y otras formas de expansin territorial en la Amrica precolombina, existi un factor importante en los diferentes tipos de relacin con las entidades sociopolticas conquistadas: las alianzas matrimoniales. Es muy posible que la actitud beligerante asumida por los Panches desde la llegada de los peninsulares a estas tierras, se deba a que ya tenan noticia de la forma como los espaoles se haban comportado en las Antillas. Esta actitud condujo a la rpida extincin fsica y cultural de los primeros sbditos de la Corona Espaola en unos pocos aos de dominio colonial. Tambin saban cmo sometieron, engaaron y robaron a sus vecinos Muiscas. Los Panches estaban alertados por las noticias llegadas por va del Magdalena y por las que llegaban de su frontera con los Muiscas y no es de extraar, que gracias a los continuos mensajes, conocieran de antemano la verdadera intencin de estos extranjeros. Bajo esta amenaza, a los espaoles se les combati desde su llegada y nunca se les consider como amigos y mucho menos como dioses. Es difcil saber si los Panches en realidad eran excelentes guerreros, si alguna vez tuvieron una fuerza que representara un verdadero peligro para la conquista, o simplemente fueron utilizados por los narradores espaoles para acrecentar la fama y reputacin de los conquistadores; para desviar con la grandeza castellana y con supuestos fieros guerreros la incompetencia y frustracin de no poder dominar sin asesinar y de no poder vivir sin compartir. Comenta Juan de Castellanos: Gente belicosa, robusta, diestra, suelta y alentada: en lanza, maza, flecha venenosa; desde que nace bien ejercitada. Con el mortal veneno preparaban los jculos agudos y pertrechos, ...son osados y suelen acabar valientes hechos, y el que parece dellos menos fuerte, ningn recelo tiene de la muerte. En las celadas cada cual experto por montes, por quebradas, por ancones, tomar un alto, defender un puerto, sin perder convenientes ocasiones; y si batalla es a descubierto, diestros en ordenar sus escuadrones; vivos en descubrir cualquier engao de do podra resultalles dao. ...no les da fatiga yerto fro, ni sienten las congojas del esto. La paz de estos indios es la ms incierta, la ms traidora, falsa y alevosa; son de bajas y viles condiciones, prontos en cautelas y traiciones. Contra ellos se enfrentan los hombres de Jimnez de Quesada al frente de los cuales va Jernimo Hurtado e Mendoza.

Los Panches podan en determinado momento tener un ejrcito de miles de hombres, pero no eran en verdad un reto militar serio por la superioridad del armamento y las tcticas de guerra no ortodoxas de los espaoles. Los estrategas militares ibricos usaban grupos enemigos de sus fuertes adversarios, para ser convenientemente utilizados como aliados. Tcticas, como la de tierras arrasadas, castigos severos, el boicot de artculos de primera necesidad, la guerra sucia y hasta la guerra biolgica (los espaoles arrojaban cadveres contaminados con enfermedades contagiosas a las fuentes de suministro de agua de sus adversarios), fueron muy bien entendidas y ampliamente practicadas por los espaoles en Amrica, siendo estos los factores causantes de la rpida desaparicin de esta poblacin. De igual forma se sabe que los Panches usaban armas no especializadas, es decir no fueron adecuadas para el combate, eran aparejos para la caza o elementos de labranza. El escudo por ejemplo que fue un instrumento de proteccin bsico utilizado por sociedades blicas antiguas, no se conoca en esta parte del mundo, sencillamente por que no se haba creado la necesidad de su empleo. En las pocas bajas que tuvo el ejrcito de Quesada, se evidencia la forma singular de lucha de los Panches concretndose a la captura de prisioneros y no en el aniquilamiento fsico del combatiente, disendose para este propsito armas que no ocasionaban heridas mortales. Algo similar sucedi a sociedades Mesoamericanas y al respecto bien lo comentaba el cronista Bernal Das del Castillo, al referirse a un combate entre espaoles comandados por Corts contra Mayas en la ciudad de Potonchan, importante centro comercial en la Centroamrica antigua: ...En el tiempo que necesitaban para capturar un enemigo podan haber matado a tres... La evidencia histrica y arqueolgica muestra que entre los Panches no exista una sociedad de guerreros adaptados especialmente para la escena de combate, ni mucho menos que provinieran de una comunidad de belicosidad ancestral. Sin embargo en caso de sentirse amenazados, disponan de una estructura defensiva para la proteccin de su soberana. Los Siquimas eran convocados a una asamblea permanente, formando una alianza militar entre varias aldeas estados o cacicazgos en respuesta a una agresin a su soberana. Se tomaban decisiones, convenan estrategias y convocaban al pueblo a tomar las armas. En pequeos grupos venan apareciendo desde diversos sitios del seoro, encabezados por su lder o cabecilla seleccionado entre ellos mismos. Los escuadrones se organizaban con gentes de la misma aldea o regin y se les informaba de las diversas actividades que deban desempear. Convocado este ejecito de aldeanos y armados con aparejos de labranza y cacera, eran dirigidos por capitanes quienes disponan de armas mas especializadas y que a su ves estaran liderados por los Caciques en persona. El avance hacia el frente de guerra para los Panches, era ejecutado por divisiones de ataque cada una compuesta por flecheros y diestros cazadores armados con hachas en piedra. Estas legiones eran antecedidas por expertos honderos y lanzadores de dardos; que mimetizados en la vegetacin, cumplan con el ablandamiento y desconcierto en el frente enemigo para el grueso de su ejrcito provisto con poderosas macanas. Tambin tenan como misin, defender la retaguardia y dar apoyo en caso de retirada. En el combate era vlido todo, hasta tirar piedras y morder. An antes de la guerra, las prendas y las pinturas corporales que usaban los Panches, llenaban de desconcierto y terror haciendo huir a sus adversarios. Sabemos por algunas comunidades blicas que un clamoreo ruidoso y aplastante era un arma en s. Logrando sacudir la mente de un hombre, se lograba tambin debilitarlo fsicamente. Sin embargo los Panches hacan todo lo contrario, alentaban su propia resolucin hacia el combate y atemorizaban al enemigo desarrollando la ofensiva en el ms absoluto silencio. Para enfrentar a los castellanos, hubo muchos cambios dentro de esta sociedad y se desarrollaron artefactos para el combate ms eficientes y mortales. Cada soldado Panche era diestro en el manejo de todas las armas; cargadas en su espalda en una especie de morral de cuero liviano llamado paves donde guardaban el arco, las flechas, la honda, bodoqueras, dardos, una larga lanza en el exterior y en sus manos llevaban la imponente y pesada macana. Cada hombre llevaba como racin, una bolsa en cuero con una especie de harina hecha de maz y cacao endulzada con miel y otra bolsa con agua, para revolver y consumir como alimento ligero. Con sus nuevos enemigos, los espaoles, a no dudarlo, las cosas fueron muy diferentes. En contraste, los Panches no conocan la plvora ni mucho menos sus devastadores efectos en la guerra; ignoraban el uso de los perros y los caballos que daban fuerza, agilidad y ponan un toque de desconcierto y terror a las ofensivas; y por ltimo desafiaban un poder desconocido, soldados mercenarios europeos experimentados y curtidos que venan de una serie de guerras de reconquista en las que por cerca de ocho siglos, lucharon contra la expansin musulmana en Europa y como resultado de ello, desarrollaron tcticas especializadas de combate y armas para producir una muerte segura. Como un ejrcito ms del lado castellano, los perros armados de colmillos y garras poderosas, estaban entrenados para desbaratar un cuerpo humano, ocasionando terribles lesiones, heridas desgarradas y amputacin de rganos genitales a los sobrevivientes. Los muertos por perros corrieron mejor suerte, su deceso se daba por desgarramiento de la garganta, destruccin del abdomen, infecciones, heridas severas y anemia aguda por perdida de sangre. Con suerte el atacado era rpidamente degollado y devorado por estos fieros perros acostumbrados a la carne humana. Esta suerte no solo la vivi el combatiente indgena, en una poltica implacable de intimidacin, los mastines espaoles fueron usados contra el resto de la poblacin, mujeres ancianos y nios cayeron victimas de esta animal poltica de guerra. La victoria de unos pocos jinetes espaoles no se debi nicamente a la plvora, a los perros, caballos o a los hombres que los montaban sino a los millares de indgenas mercenarios que capacitaron para ser dirigidos por cada soldado espaol. Las tcticas de los Panches tambin fueron un factor de desventaja, cuya tradicin era atacar en grandes grupos, hacindolos vulnerables a la artillera y a los mosquetes. Estas armas ocasionaban la muerte a distancia significando la deshonra para los Panches, delicadeza que no afectaba a los castellanos a quienes les era indiferente el modo de matar. Hicieron frente y fue difcil vencerlos, pero los espaoles no tardaron mucho en encontrar la mayor debilidad de estos fieros y valerosos defensores; a la muerte o captura de su lder, solan abandonar el campo de batalla, as estuvieran ganando la contienda. Esto signific la peor derrota en el campo estratgico para los Panches y una ventaja significativa para alcanzar la victoria castellana contra este pueblo.

Las mujeres que para algunos conquistadores e historiadores eran de atractiva presencia, Hermosas y de varonil aspecto, participaban en forma directa tanto en el mbito poltico y religioso como en los encuentros blicos. Su labor en la guerra consista bsicamente en dar apoyo logstico, atendiendo las necesidades de suministros, pertrechos y evacuacin de sus heridos. Pero tal vez el mayor reconocimiento que se le daba a la mujer en la escena de la contienda blica, (extraa conducta para los europeos) era el de conciliadora y artfice de los tratados de paz. Este carcter de diplomtica en asuntos de estado, coloca a la mujer Panche en uno de los estratos ms importantes en esta sociedad sin trazo alguno de discriminacin sexual. Estas hbiles, apuestas, modestas, castas, valientes, trabajadoras y humildes mujeres para ejercer tan delicada labor plenipotenciaria, desde luego se capacitaban en asuntos como la poltica, religin, lenguas, danza, msica y sobre todo el conocimiento absoluto de su oponente. A continuacin lo que Gonzalo Jimnez de Quesada deca al respecto: Tienen estos Panches una costumbre en la guerra tambin extraa nunca envan a pedir paz ni tratan de acuerdo con sus enemigos si no por va de mujeres, parecindoles que a ellas no se les puede negar cosa y que para poner en paz los hombres, tienen ellas mas fuerzas para que se hagan sus ruegos.

Ellas tenan una inmensa responsabilidad social, ya que hacan todos los trabajos dentro de la comunidad cuando los hombres se dedicaban a la tarea de defender su estado o invadir nuevas tierras. Sin embargo la presencia constante de las mujeres en el combate contra los invasores castellanos, no necesariamente caracteriza una comunidad blica; por el contrario se presume que es la respuesta masiva de un estado agredido, asumiendo un papel serio en defensa de su pueblo. Valientes, osadas e inteligentes mujeres tomaron parte en la defensa de sus aldeas contra la provocacin espaola. Seoras de grandes y potentes ejrcitos que lucharon contra la vileza a que sus pueblos haban sido sometidos. Entre los relatos mas publicados por los cronistas tenemos el de la Cacica Madre Gaitana, que con su triste historia nos transporta a los horrores y posturas inmoderadas de la conquista espaola de aquellos tiempos. Sus acciones de guerra en defensa de sus tierras han sido continuo motivo de fabulosas sagas y de smbolo nacionalista. Pero junto a esta intrpida Cacica Yalcna, tenemos cientos de heronas, que poco o nunca han sido nombradas en las remembranzas de la historia Colombiana. Aliada de los Paeces, nacin nunca vencida, y de los Pijaos, combatieron juntos con coraje y sorprendieron a los conquistadores en mltiples ocasiones. La siguiente es una exigua lista de algunas de las hermosas e ilustres pero olvidadas mujeres, que si la justicia existiera, algn da seran recordadas con orgullo y admiracin: Yulima, princesa indgena torturada y ejecutada por los conquistadores. Anacaona, cacica Caribe de la isla la Espaola. Aguaymota, bella hija de Anacaona. Anapuya, reina cercana a las tierras de Unare hermosa, varonil, cabal y cuya mano liberal se le mostraba, en todas proporciones elegante, y para guerra y paz mujer bastante. Francisca Bella, autora de uno de los mayores levantamientos indgenas en los primeros tiempos de la conquista espaola por los lados del Valle de Upar. Orocomay, cacica o reina. Mujer, reina pujante y en la paz y amistad perseverante. De la regin del ro Unare Seora de grandsimo talento. Cacica mujer del Cacique Pete, valerosa mujer esposa del gran seor Pete, que reunida con su gente se enfrenta a los espaoles, defendiendo sus territorios que hoy comprenden la ciudad de Cali y sus alrededores. Los castellanos describieron a este Cacique, su esposa y todo su pueblo como las peores bestias antropfagas que hayan visto.

Soplan las caracolas marinas que de tan lejos llegaron, saliendo de ellas una meloda en alabanza a la vida y repudio a la sombra que con ultranza todo ocultaba. Las ceibas desposedas de sus hojas entristecen, las aves callan sus alegres cantos y el sol rehsa a dar lidia con su tibio brillo.

SACERDOTE PANCHE en disertacin dirigida a su pueblo. Alocucin que refleja el suceso ms complicado que jams pudieron haber confrontado. Refleja la vida, el amor intenso por sus cosas y el martirio del pueblo Panche en los tiempos de la Conquista. Acto seguido se cierra la sesin espiritual con la quema de incienso la colocacin de aceites y tinturas en sus cuerpos y la toma de algunos bebedizos; los sacerdotes besan la tierra con fervor, compromiso y obediencia como sello de cumplimiento y sumisin.

La historia puede ser un gran aliado que enaltece grandes hazaas y momentos inmemorables, pero tambin un temible verdugo que censura en el olvido a grandes hombres y sus proezas. Este es el testimonio de uno de tantos hroes desconocidos que traeremos cientos de aos despus como tributo a este pueblo Caribe del Magdalena. Nos ayudar a comprender algo de lo que su provocacin y muerte signific en aquel entonces y lo que para nosotros hoy da podra simbolizar. Aunque esta breve historia contada por escribanos castellanos, est redactada para hacer nfasis en la grandeza espaola, deja escapar la posicin de desafo contra la colonizacin; el decoro y arrogancia en el manejo de esta situacin, el amor y apego a la tierra defendida y la lealtad hacia la gente que este gallardo annimo sinti. Pasado el invierno de 1.537, Gonzalo Jimnez de Quesada, que se hallaba en Bacat, hoy Funza, despach a los Capitanes Juan de Cspedes y Juan de San Martn a descubrir nuevas tierras, pero la verdad era que necesitaban conocer ms de cerca las gentes que no queran someterse. Conducido por guas y respaldado por un nutrido ejrcito de Gechas Muisca, De Cspedes entra por Tibacuy al territorio del Cacique Panche Conchima. Los Panches aparecieron en perfecta formacin, luciendo penachos de colores. Eran cientos de guerreros que marchaban al comps de tambores y caracolas. A una seal de los capitanes los jinetes se abrieron a los costados mientras los infantes quedaban en el medio. Los Panches estaban armados de hondas, dardos, flecheros diestros pero sobre todo de gran disposicin de victoria, sus rostros expresaba una furia terrible. El capitn De Cspedes da la orden para que sus jinetes al galope atropellen los guerreros Panches, que a pie firme esperaron la arremetida sin poder sostenerla. Pasado este primer ataque de brazos, piernas y cabezas mutiladas, los escuadrones de guerreros Panches se ordenaron nuevamente y atiborrados de furia se arrojaron contra el enemigo que, finalmente supieron lo que era combatir con hombres ms fieros que ninguno en estos nuevos reinos. A punto de desfallecer el capitn De San Martn vio por entre los intrpidos guerreros a uno que sobresala por su tamao y fiereza, que sin duda alguna podra ser el Squima. Abrindose paso y con afn de una victoria el capitn espaol da muerte de un diestro golpe al formidable guerrero. Muerto el Cacique Conchima de Tibacuy los guerreros huyen y los castellanos se pudieron retirar a atender su fatiga y heridos. Segn los historiadores de Quesada, los espaoles lucharon con gran desventaja numrica, su victoria se traduce al dar muerte al formidable caudillo de los Panches. Los campos se encuentran sembrados de cientos de muertos, todas vctimas Caribe, pero los espaoles con cuarenta infantes y quince jinetes, tuvieron doce heridos, entre ellos el oficial Juan de San Martn y seis caballos maltratados. Las bajas de quienes verdaderamente confrontaron a los Panches en este encuentro, fueron Muiscas pero no importaron ya que ningn documento histrico habla sobre esto. Al da siguiente, de regreso a Muequet o Bacat por un camino seguro que les ofrecieron los Gechas, fueron seguidos por un decidido hombre Panche que como nicas armas traa una macana y mucha valenta.

Dirigindose los castellanos al siguiente da para Bacat, hubieron de detenerse a las voces de un indio alto de cuerpo y de aspecto feroz, que iba a su alcance, sin mas armas que una macana, y a quien aguardaron en la creencia de que venia con alguna embajada; pero apenas llego, conocieron que estaban engaados, como que al primer espaol que encontr le dio tal macanazo, que le volvi pedazos la rodela con que quiso ampararse y lo postr en tierra privado de sentido. Los compaeros de este acometieron simultneamente al agresor; mas habindoles gritado el Capitn Cspedes que lo sometieran sin quitarle la vida, lo hicieron as a costa de esfuerzos y peligros, por la habilidad y energa con que el Panche manejaba la macana. Enseguida, contestando a la pregunta que se le hizo por medio de un intrprete, manifest que era uno de los hombres que gozaban de mejor fama en la comarca, que la vspera por la tarde haba regresado al pueblo de su residencia, del cual estaba ausente hacia dos das y que al llegar haba visto que alguna gente de su nacin iba en humillante retirada a pesar de su indomable valor; que luego se inform que unos pocos extranjeros la haban derrotado dando muerte a los soldados mas distinguidos, entre ellos a un hijo, a un hermano y a un to suyos; que avergonzado, y movido por el dolor de la perdida, haba determinado vengarse; y que parecindole que el solo bastaba para quitarle la vida a los forasteros, se haba venido a perseguirlos, sin convocar a ninguno de sus parciales.

Dime, brbaro valiente, Cmo te posey tan gran demencia que, siendo solo contra tanta gente, presumieses venir a competencia? Por que moverte t tan solamente sin emboscada de mayor potencia, no me paresce vero testimonio.

Responde el hombre con ansiedad extrema y disposicin arrolladora al capitn De Cspedes en fluido idioma Chibcha para mayor asombro: Yo soy hombre por tal y por mi nombre conoscido, y aqu donde resido fui criado. Antier me fue forzado salir fuera, y ayer, que no debiera, ya muy tarde, vi con temor cobarde gente Pancea que nunca de tal mancha tuvo nota. Dijronme ser rota y abatida, privando de la vida muchos buenos vosotros que sois menos, y tan pocos que no tuve por locos desconciertos pensar dejaros muertos por mi mano, en pago de un hermano y de un to y un mozo hijo mo, y otras gentes, mis deudos y parientes, cuya muerte me turb de tal suerte, que con saa, sin convocar compaa de los tristes, intent lo que vistes por las muestras cuando prob mis fuerzas con las vuestras. Los conquistadores continuaron la marcha, trayendo al preso maniatado; pero habindose adelantado el capitn Cspedes, el soldado que haba recibido el macanazo (Juan de las Canoas), apoyado por algunos de sus camaradas, le corto la cabeza al intrpido Panche y se la entreg a los Muiscas que servan de baquianos, los cuales alegremente la llevaron a Bacat como trofeo. (Juan de Castellanos, Elegas de Varones Ilustres de Indias) Despus de este primer encuentro con sus lamentables consecuencias y antes de disminuir el nimo por defender sus territorios, los Panches se organizaron cada vez mas en tcticas de guerrillas de indios para enfrentar las grandes acciones militares que aun estaban por venir. Historias como la del hombre solitario y valiente que pretenda doblegar las tropas de Cspedes l slo, existen muchas llenas de detalles, no solo de herosmo sino rebosantes de sentimiento, pero hay que encontrarlas en anlisis severos de crnicas como estas. Este puede ser uno de tantos motivos, para reconsiderar los nombres que actualmente dedicamos a instituciones en homenaje a grandes personajes, por que muchos de ellos no lo merecen; algn da cuando encontremos la verdadera historia cambiaramos estos nombres por el de aquellos que por sus actos y espacios construidos realmente lo han ganado. Entre los caudillos y guerreros mas destacados en la lucha contra los castellanos tenemos el Cacique Bituima quien derrot a Fernn Prez de Quesada en una batalla complicada donde el tiempo, valor y astucia fueron decisivos. Jefe de una coalicin de parcialidades Panches entre ellos Ambalemas, Sasaimas, Guataques, Anapoimas apoyados por Tocaremas, Squimas, Calandaimas y otros mas, se organizaron para expulsar no solo de sus territorios a los espaoles, sino acabar con el dominio espaol sobre sus vecinos Muiscas. Difcilmente se ha podido organizar una lista de otros jefes, con historias de arrojo por lo complicado en hallar sus nombres o acciones de valenta entre los manuscritos espaoles de la poca, sin embargo aqu tenemos algunos de ellos; Grandes Seores que gobernaban las tierras de la parte que hoy da comprende las tierras clidas del departamento de Cundinamarca contra el ro Magdalena en momentos de la conquista: Anapoima, Atacaima, Bituima, Calandaima, Conchima, Iqueima, Guacana, Lachimi, Squima, y Tocaima. Caciques que dominaron la margen occidental del ro Magdalena, norte del Tolima que hicieron frente a los espaoles: Abea, Ambalema, Cirircua, Cimara, Colandaima, Totor, Lerigu, Pompom, Niquiatepa, Sumar, Ujiat, Unico, Uniatepa, Unigu, Ondama y Yuldama. Es posible que algunos de estos nombres hayan sido confundidos por importantes personajes Pijaos, algunos otros son parientes cercanos. Estos grandes seores simbolizan prcticamente la ultima lnea de resistencia de este pueblo, ante la obsesiva ansiedad de los castellanos por apoderarse de los generosos valles donde esta nacin de Caribes del Magdalena habitaba. Aunque finalmente vencidos y sojuzgados, fueron hroes que murieron en frrea oposicin a la conquista y llevaron a sus hbiles defensores a muchas victorias, siendo artfices de varios episodios de herosmo y rebelda. Para nuestra historia, estos son los hombres que deberan representar el legendario y tradicional orgullo de nuestro pas. Hablando de desaciertos, otra torpeza histrica mayor por tratarse de la capital de Colombia, fue un hecho reciente que paso sin mucha oposicin y marca la ignorancia sobre los cimientos de nuestra patria de la clase dirigente colombiana. Un alcalde de la ciudad de Bogot, al querer devolverle a esta gran urbe el nombre de Santa fe de Bogot; olvidando que para los habitantes del Bogot antiguo, la fe que se les trato de imponer con dolor, sangre, fuego y hasta con su propia muerte; no fue muy santa. A continuacin la explicacin del magistral exabrupto: Existan dos emperadores o grandes Seores en la nacin de los Muiscas, el uno se llamaba Bogot, o el Zipa, quien viva en Funza o Muequet y el otro Tunja, o el Zaque quien viva en Hunza o Tunja. Bogot se mencionaba Bocat o Bacat; que significa Remate de Labranzas, y es el nombre al igual que el de Tunja, no del soberano o gran Cacique, si no la tierra o regin que los dos Seores gobernaban. El rey por consiguiente tomaba el nombre del estado que conduca. El primer Zipa fue Mico-Chuco, quien gobern hasta 1.470, su historia tristemente perdida por las entretelas de los aos y las fisuras causadas por la conquista a la memoria Muisca, lo sucedi en el trono Saguanmachica quien gobern hasta 1.490. El penltimo gran Cacique de las tierras de Bacat (Bogot) se llamaba Nemequene, que traduce Hueso de Jaguar o Puma, gobern hasta 1.514, heredero de Saguanmachica y antecesor de Tisquesusa. La zona de Bogot fue regida por Nemequene, importante lder al que se le conoce como hbil poltico, administrador intuitivo, estructurador ideolgico, religioso y militar del rpido proceso de consolidacin y expansin de la nacin Chibcha, truncado por la conquista. Nemequene muri justo a la llegada de los conquistadores a sus territorios, a causa de una herida en el trax en contienda armada con tropas del soberano de Tunja Quemuenchatocha. Quien sucedi en el trono a la muerte de Nemequene cuando los cristianos de Quesada llegaron, se llamaba Thisquesuzha que significa Cosa Noble Puesta sobre Frente, sobrino medio de Nemequene. Tisquesusa fue asesinado por los espaoles al igual que su sucesor Sagita (Sapiga, o para otros Sajipa), sin querer recibir los santos oleos. Y fue el mismo Tisquesusa quien alienta a los espaoles con la promesa de encontrar oro y probablemente con el nimo de sacarlos de sus dominios, invadir las tierras de sus ancestrales vecinos, los Panches del Magdalena. Los cargos contra el rey Sagita o Saquexazipa acusado de reyezuelo, iban desde haber robado al tesoro de Espaa, contradecir la voluntad de Dios y al Emperador, de doble sacrilegio; hasta vulgar ladrn por no entregar sus riquezas a sus sdicos verdugos. El desafortunado Sagita sufri los actos de tortura, humillacin e irrespeto que ningn otro ser humano hubiera podido soportar. Habiendo entregado su riqueza personal, muri bajo el mas inclemente tormento y el cuerpo de quien fuera el ultimo Zipa envuelto en una manta cualquiera y arrastrado por tres soldados espaoles fue arrojado a un foso lejos de Bosa. Los autores de este triste y sucio episodio fueron los expertos en estos vejmenes, Garca Zorro, Fernn Prez de Quesada y Surez Rendn, quienes deberan ser acusados en un juicio histrico junto a Jimnez de Quesada por toda la barbarie cometida contra el ltimo Zipa (El Bogot) y miles de personas ms. Pues bien El Bogot, que podra ser cualquiera de estos importantes lideres Muiscas, amaba su pueblo y por consiguiente respetaba y hacia enaltecer sus costumbres, fe y principios; seria pues una gran ofensa que el pas que una ves gobernaron, fuera asociado o llevara el nombre de otra Santa Fe desconocida para ellos, una fe que la relacionaban con maldad avaricia, opresin y muerte; por consiguiente aqu en la Amrica colonial no fue el mejor ejemplo. Vale la pena preguntarnos A quien se le quiere rendir homenaje con el nombre de Santa Fe de Bogot, a los catlicos conquistadores o a la gente que como nacin fue exterminada por los catlicos mismos? Habra sido mas justo para todos, colocar solo el nombre de Santa Fe a nuestra ciudad capital por que ninguno de estos jefes Muiscas se evangelizo por conviccin. Lucharon hasta el final de sus vidas por desalojar a los invasores y sus conductas de stas que fueron sus tierras. Para pertenecer a la Santa Fe Cristiana, hubo primero que acabar con el antiguo orden y fe que ya exista y desaparecer fsicamente a todos aquellos seres humanos que remotamente lo representaban. O justo tambin seria que el nombre de Bogot quedara tal como es, en homenaje a hombres y pueblos de espritus libres, alta disposicin y gallarda, y no como un hecho que nos produzca vergenza y recuerde una poca de tanta violencia, arrogancia, e injusticia.

... Deseamos informarnos de las riquezas, de las creencias y ritos y ceremonias que tuvieron en tiempos ya pasados, los naturales habitantes en esa tierra. Los indios son criaturas miserables en las cuales apenas se puede encontrar vestigios de humanidad; que ni siquiera tienen lenguaje escrito comprensible; que nunca han tenido leyes escritas, sino solamente costumbres y tradiciones brbaras; que siempre y todava son adictos a toda clase de intemperancias, paganismo, ferocidad y lujuria; que hasta recientemente torturaban y quitaban la vida violentamente a causa de su diablica religin. ...un acto proscrito en todo el mundo, lo mismo el civilizado que el incivilizado; un acto adjurado inclusive por gentes degeneradas como los Vascos, los Griegos y los Ingleses...

Su mayor aliado en la guerra era la noche; que en asocio con la luna llena los haca guardianes insuperables. Recordemos que la luna desempeaba destacado papel en la mentalidad mgico - religioso - simblica de casi todos estos pueblos. Sus constantes cambios de aspecto sugeran para nuestros antepasados un ser lleno de vida. Serva para el cmputo del tiempo y para los Panches, fue una poderosa deidad con un vnculo importante en la estrategia de la guerra. La luna llena alumbraba y protega de la oscura noche a estos estrategas nocturnos, que de momento bajo el amparo de la tenue luz, dominaban las escenas de combate tomando a sus incautos oponentes por sorpresa. El nombre de esta poderosa deidad era QUININ y estaba considerada como divinidad femenina. Sus fortalezas militares eran construidas en las partes ms altas. Sitios de difcil acceso, haciendo de estas fuertes inexpugnables; facilitndoles a su vez controlar el movimiento enemigo. En la mayora de los casos los poblados Panches no estaban fortificados y cuando lo estaban era de manera aparentemente apresurada, en previsin a los ataques de los invasores europeos. Con esta apreciacin queremos manifestar y dejar claro, cmo se inserta el concepto blico con la penetracin europea, en una sociedad primordialmente laboriosa y agraria, sin tampoco querer desconocer el carcter combativo de estas tribus Caribes. Entre los planes expansionistas prehispnicos de la nacin de los Panches, tenemos casi todos aquellos territorios con que compartan frontera. Entre sus zonas de conflicto donde ejercan gran presin militar y econmica, tenemos principalmente la que daba con los Muiscas siendo este conflicto conocido y documentado por los espaoles. Otras de menos beligerancia pero con importante presencia militar fueron las de los Muzos y Colimas, donde ocasionalmente se presentaban combates. La palabra Colima perteneca a una voz Panche, cuyo significado corresponda a matador cruel, aunque el nombre original de este pueblo fue el de los Tapazes. Con sus vecinos Pantgoras y Pijaos, tambin se presentaban frecuentemente escaramuzas, dando como resultado el continuo cambio de linderos en sus fronteras. Pero lo sorprendente de los llamados conflictos blicos, es que en el fondo estas naciones necesitaban unas de otras, estrechando as grandes lazos de fraternidad, respetaban la accin diplomtica, se preocupaban por hablar con propiedad el idioma de sus vecinos y respetaban cumplidamente los acuerdos de mercadeo manteniendo como resultado un intercambio comercial abundante, dinmico y extensivo.

No obstante, los Panches mantuvieron un estado semipermanente de guerra, porque en su condicin expansionista y necesidad de crecer, invadan constantemente territorios vecinos en busca de lo que para ellos era su botn de guerra, nuevas tierras productivas. Los conflictos blicos en sus fronteras eran crnicos y obligaron por ejemplo a los Muiscas, a mantener un estado permanente de guerra, creando una fuerza especial para combatirlos en la misma frontera; que de hecho ya se encontraba en las goteras de sus ms importantes poblaciones. Los Panches s mantenan un liderazgo sobre sus vecinos en la guerra, aunque estos enfrentamientos no eran iguales a los que estamos acostumbrados a escuchar o ver. Se usaban elementos de batalla poco mortferos, sus armas eran las mismas que utilizaban para la cacera de animales. El combate se concentraba especialmente en la lucha cuerpo a cuerpo, sus enemigos vencidos eran mas tiles vivos que muertos. Las guerras no se hacan con el nimo de destruir por completo al enemigo, a las naciones derrotadas se le permita vivir independientemente, con su propio nombre, soberana, gobernante, su propia vida y religin; el objeto no era la victoria decisiva sobre el contrincante. Muy de vez en cuando s se haca una guerra con intencin de conquista, saqueo, expansin territorial o imposicin cultural. Pero las guerras mas frecuentes aparentemente, eran innecesarias e inmotivadas, como las guerras floridas practicadas en Mesoamerica, donde la intencin era tomar prisioneros para ser usados como esclavos y hemos llegado a pensar que tambin para practicar con estos contendientes capturados vivos, algn tipo de ritual humano para congraciarse con un Dios ofendido, o sediento de la sangre vital, la ms preciosa ofrenda que podra hacer un humano. Existen evidencias que los Muiscas sacrificaban al Dios sol, jvenes guerreros Panches, que despus de ser fsica y espiritualmente preparados para el ritual, fallecan en lo alto de un poste de madera desangrados por las innumerables heridas hechas por las flechas de guerreros y sacerdotes. Generalmente estos muchachos no moran rpidamente, sino tras una prolongada agona. La idea era exponer para estos sacrificios primero jvenes guerreros capturados en estos combates rituales, antes de ofrendar un joven de sus propias tribus o naciones. El Zipa conform el grupo de Gechas, guerreros entrenados para proteger las fronteras, y era el nombre dado a los comandantes del cuerpo elite del ejrcito Muisca. Su significado era el de hombres valientes o varones de la muerte. Establecieron fortines defensivos entre Zipacn y Fusagasug, donde mantenan estrecha vigilancia sobre los movimientos de sus contrarios. A los jefes de estos destacamentos militares se les otorgaban concesiones especiales, para as recompensar la difcil misin en favor de la defensa de la soberana Muisca, pero por valientes que fueran estos militares, resultaba imposible desalojar a los Panches de territorios ya conquistados. Sobre los Gechas relata fray Pedro Simn: ...de grandes cuerpos, valientes, sueltos, determinados y vigilantes, a quienes les pagaban sueldos, plazas aventajadas por mejores soldados; stos andaban siempre trasquilado el cabello, horadadas las narices y labios, y a la redonda de todo el circuito de las orejas, atravesados por otros agujeros, que tenan muchos canutillos de finsimo oro, y los agujeros de los labios y narices, eran tambin para poner de los mismos, pero aqu no se los ponan, hasta que iban matando indios Panches, de manera que cuantos indios mataban, tantos canutillos de oro fino se colgaban de las narices y labios. Segn sus obras era cada uno honrado del rey y sola pagarles muchas veces con hacerlos caciques de algn pueblo donde faltaba el legitimo heredero. La nacin Muisca desde el ao 1.400 en adelante, haba teniendo serias dificultades para mantener su unidad poltica y social en su territorio. Con dos supremos gobernantes y levantamientos constantes de sus vasallos y caciques inconformes, esta nacin se dividida mas en el caos territorial. Sus fronteras eran cada vez mas reducidas, sus ejrcitos dejaron de realizar su principal obligacin que comprenda la defensa de su territorio contra enemigos extranjeros y la ampliacin de su frontera y cultura por encontrarse sometido a emprender agotadores conflictos internos contra su mismo pueblo. Segn el historiador Piedrahita, los sitios de mayor conflicto en la frontera con los Panches eran las poblaciones de Zipacn, Tena, Pasca, Bojac, Tocaima y Tibacuy. En el momento de la conquista, Zipacn era una de las guarniciones fronterizas ms importantes de la nacin Muisca. Esta posicin militar impeda las invasiones por el punto llamado Boquern de Zipacn, el mismo lugar donde ms tarde los espaoles descendieron a los dominios de los Panches cuyo pueblo ms prximo era Tocarema, ruta que luego se convirti en el camino real de Santa fe a la Mesa. De acuerdo con el historiador Joaqun Acosta desde pocas anteriores a la conquista, en el periodo del zipasgo de Saguanmachica quien posiblemente comenz a gobernar por el 1.470, se tienen noticias de incursiones a Zipacn y Tena por tribus Caribes del interior. El historiador Ernesto Restrepo (Descubrimiento y Conquista de Colombia) escribe que el Zipa Nemequene, sucesor de Saguanmachica, luego de cruentas batallas con el Zaque, reprimir levantamientos de Caciques rebeldes y reorganizarse emprendi campaas militares contra los Panches. El tambin historiador Jos Rozo, afirma que Nemequene se vio obligado a repeler un avance de los Panches, que pretenda incursionar en suelo Muisca para as apropiarse de las minas de sal. Al tomar como referencia en la guerra de territorios contra los Panches a estos pueblos de la sabana, observamos con inquietud el avance de las fuerzas Caribe llegando peligrosamente hasta las mismas goteras del corazn de este pueblo, hecho que sin duda demuestra el deterioro de la unidad nacional Muisca. Pero fue por sugerencia del Zipa Tisquesusa, naturalmente con el nimo de sacar a los conquistadores lascivos de sus posesiones, que conduce las huestes de Quesada comandadas por el capitn Juan de Cspedes a inspeccionar las ricas tierras de los Caribes del Magdalena. Tisquesusa y su sucesor Sagipa fueron posteriormente asesinados por los conquistadores. Relato por el Mariscal Gonzalo Jimnez de Quesada de cmo los Muiscas y Panches entendan y hacan la guerra, cmo eran sus tcnicas, armamentos y ritos:

Las dos provincias de Bogot y de Tunja, es gente menos belicosa pelean con gran grita y voces. Las armas con que pelean son unas flechas tiradas con unas tiraderas. Otros pelean tambin con macanas que son unas espadas de palma pesadas, jugndolas a dos manos y dan gran golpe. Tambin pelean con lanzas as mismo de palmas de hasta diez y seis o diez y siete palmos tostadas agudas a la punta. En sus batallas tienen cosa extraa, que los que han sido hombres afamados en la guerra y son ya muertos les confeccionan el cuerpo con ciertas unturas que queda toda el armazn entero sin despegarse y a estos los traen despus en las guerras as muertos cargados en las espaldas de algunos indios para dar a entender a los otros que peleen como aquellos pelearon en su tiempo parecindoles. Y as cuando las batallas primeras que con los espaoles tuvieron venan a pelear con muchos de aquellos muertos a cuestas. Los Panches es gente ms valiente, andan desnudos en carnes, sino son sus vergenzas. Pelean con ms fuertes armas que los otros, por que pelean con arcos y flechas y lanzas muy mayores que las de los Moxcas. Pelean as mismo con hondas, pelean con paveses y macanas, que son sus espadas. Y con todo este genero de armas pelea cada uno de ellos solo de esta manera: tienen unos grandes paveses, que los cubre de pies a cabeza, de pellejos de animales aforrados y el aforro esta hueco, y en aquello hueco del aforro traen todas las armas ya dichas. Y si quieren pelear con lanza, sacanla del hueco del pavs, donde la tienen atravesada, y si se cansan de aquella arma, sacan del mismo hueco el arco y las flechas, o lo que quieren y echanse al pavs a las espaldas, que es liviano, por ser de cuero o traenlo delante para defenderse cuando es menester. Pelean callando, al revs de los otros. Tienen estos Panches una costumbre en la guerra tambin extraa nunca envan a pedir paz ni tratan de acuerdo con sus enemigos sino por va de mujeres, parecindoles que a ellas no se les puede negar cosa y que para poner en paz los hombres, tienen ellas mas fuerzas para que se hagan sus ruegos.

En el conflicto relatado entre Muiscas y Panches por los cronistas hay contrariedades evidentes; hechos que no concuerdan. Estos relatos parecen ms bien novelas escritas por autores griegos, que buscaban enaltecer el espritu heroico y valiente de personajes mticos o reales. En el caso de los espaoles no se inventaban los personajes, pero si colmaban las historias de stos con situaciones inexistentes. A la llegada de los espaoles, los cronistas relatan el miedo y la impotencia que invadan a un pueblo (el de los Muiscas). Segn stos, los Muiscas eran una nacin asustada, acongojada, tema la gran amenaza de sus vecinos (los Panches), que conforme a sus relatos, eran cazados para comer sus entraas. Los espaoles escribieron sobre el inmenso poder combativo, la facilidad de aniquilamiento contra cualquier grupo que deseasen destruir, la arrogancia y fiereza del pueblo Panche. Pero de ser verdad todas estas ancdotas escritas, resulta contradictorio que los Panches no se hubieran tomado la Sabana de Bogot teniendo el poder para hacerlo. Da la impresin como en otras conquistas a territorios americanos, que estas crnicas solo queran hacer ver a los europeos como los grandes salvadores de pueblos oprimidos por la maldad. Al igual que Quesada, quien lleg en el justo momento a salvar a los Muiscas del peor de los enemigos; Cortes llega a Mxico para salvar a los vasallos de Tenochtitln contra la tirana de Moctezuma y los ritos diablicos de este sistema imperial. Relata Juan de Castellanos cuando los Muiscas decidieron acompaar a los oficiales Juan de Cspedes y Juan de San Martn capitanes del Licenciado Quesada a territorio de los Caribes del Magdalena: ...entraron en consulta, y acordaron guiallos a los Panches, nacin fiera, implacable, feroz y temeraria en el acometer a cualquier gente, por ser carnes humanas su sustento; y tan sin pesadumbre que se metan entre contrarias armas en la guerra, como perros a en tmidos venados. Plaga cotidiana de los Moscas que, con ser en poder superiores, y los Caribes Panches, en respeto de tanta multitud, angosta copia, temblaban dellos, por que los tenan por fieras indomables, y sepulcros sus impas entraas de las suyas... El temor segn los espaoles, incluso invada a los guerreros ms diestros y especializados que la nacin de los Muiscas tena para combatir a sus vecinos Panches, los Gechas. Comentario de un Gecha principal al capitn De Cspedes segn el relator Juan de Castellanos: Peregrino, para mientes que te llevan a gentes indomables, malas, abominables, carniceras, que como bestias fieras despedazan las nimas que cazan, y se ceban dellas cuando las llevan a sus casas; y aun si las rojas brasas son absentes, ensangrientan los dientes importunos, y si hacen algunos regocijos, comen sus propios hijos y mujeres. Son gentes descubiertas, sin ropaje, pobre nacin salvaje, vil, proterva, de venenosa hierva guarnecida que priva de la vida brevemente. Yendo con poca gente, ten por cierto que tu quedaras muerto con los tuyos. Contesta De Cspedes al oficial Muisca con cierta seguridad y aire de grandeza, como si supiera de antemano contra quienes iba a combatir y como terminara dicho combate: ... puesto que sea el riesgo que me dices evidente, no tengo de volverme sin que vea el rostro y el meneo de esa gente; y la prosecucin de la pelea descubrir quin es el ms valiente; pero de m podrs estar seguro que no me comern, por que soy duro... Este primer encuentro del ejrcito Muisca Espaol y soldados Panches se haca en territorios de la nacin Caribe y consideramos que los Panches interpretaron esta expedicin peligrosamente injustificada como una invasin armada, y hostil a su pas (relato mencionado anteriormente en suelo del Cacique Conchima). De nuevo el capitn De Cspedes con gran mpetu se encuentra ansioso de combate contra estas fieras propias de exterminio, los Muiscas dejan ver un miedo rayando en cobarda, ante la presencia de un grupo de combatientes Panches que salen a su encuentro, algunos Gechas huyen despavoridos y los que quedan, se escudan ante el caballo y el sable de los intrpidos conquistadores. Los espaoles con una caballera incipiente y un grupo de soldados Muiscas (que estorbaban), propician una derrota contundente a este feroz tumulto de gigantes , curioso es que contra miles de combatientes Panches y armados como describe el autor, los europeos salen ilesos, doce de ellos levemente heridos, algunos caballos lastimados. El parte general: ninguna baja en sus filas. Sobre este encuentro que termin en terrible masacre, escribe Castellanos: ...mas no se tardo mucho sin que viesen ondear muchedumbre de penachos, segn en espesura las espigas lanuginosas de carrizos altos por espacioso curso de algn ro que con sus soplos inquieto viento a movimiento trmulo compele; pues tales parecan las cimeras de cinco mil gandules embijados, gente robusta, suelta y alentada, de gran disposicin, horribles gestos, frentes y colodrillos aplanados, de tal suerte, que hace la cabeza atravesado lomo por lo alto, no por naturaleza, mas por arte, entablndolas desde que son tiernas hasta que se endurecen desta forma. Narices corvas por la mayor parte, cortados los cabellos por la frente, pero por las espaldas algo largos. Traan tan formados escuadrones y con tal regulada disciplina, como si fuera banda de tudescos; unos dellos cubiertos con paveses y multitud de dardos a la mano que mujeres armgeras traan: otros con picas largas y con mazas pendientes de los hombros ansimismo: otros con fuertes arcos y con flechas: otros fundibularios, provedo, zurrn de lisas piedras y redondas: otros tambin traan cerbatanas y aljabas de saetas emplumadas que violentos soplos despedan; pero ningunos jculos sin hierba que con rabioso fin amenazaba. Viendo los nuestros, pues, la fiera hueste y el orden que traan los salvajes, en la ms ancha parte de la loma se congregaron y hicieron alto; y el Juan de Cspedes, con aquel bro que sola tener en estos trances, puestos los ojos en los compaeros, con gracioso donaire les deca: Ah caballeros! Ciertos son los toros, que se quieren probar con los alanos: ...la nata somos de este Nuevo Mundo, segn las maravillas echas antes, que con feridas es de poco cebo este feroz tumulto de gigantes, y pues con la mitad de ellos me atrevo, muy bien os averneis con los restantes. Dejmoslos llegar a los beodos, que ellos se volvern, aunque no todos. En este tiempo ya los enemigos a paso lento y orden atentado, hechas dos mangas largas que cieron la una y otra parte de la loma, distaban poco de los espaoles, y con el gran temor, los indios Moscas se metan debajo de los cavallos, y algunos dellos, por no ser visiones, disimuladamente se hurtaron antes de comenzarse la batalla, y no pararon hasta verse dentro de Bogot, y all, sin haber sido testigos del conflicto, certifican haber sido los Panches vencedores y cebado sus vientres detestables en todos los catlicos que fueron; por que las experiencias que tenan de esta fiera nacin, les prometa su falsa presuncin ser infalible. Mas engales esta confianza, por que los nuestros, viendo coyuntura y lugar apto para rompimiento, el Cspedes alz la voz, diciendo: Santiago y a ellos, caballeros! Baten luego las piernas los jinetes ellos y los caballos bien armados, y rompen por aquella muchedumbre de brbaros opuestos con paveses, que, siendo del encuentro furioso de los lozanos potros embestidos, caen unos sobre otros dando vueltas, y aqu y all confusos y tendidos como golpes de leos mal compuestos, sin orden el montn, asobrunados que tales parecan, sin valerse de manos ni de pies el avanguardia, a donde los peones presurosos emplean a su gusto las espadas, piernas, brazos, cabezas cercenando, segn el labrador que, ya cados los glandferos robles o chaparros, va cortando las ramas, y as quedan dispuestos para fuego solamente; que no menos quedaban por la loma cuantos precipitaban los caballos, y los que los regan y menean las lanzas con destreza memorable, rompen ijares, pechos y costillas de los que parecan principales y ms se sealaba, animando la gente popular de sus escuadras que, ya mas afirmados y compuestos, el mpetu sostienen con las picas, desembrazando jculos y piedras que sobre todos ellos descendan (no menos que nubadas de zorzales a rubicunda fruta de madroo o a la de pomferos olivos), en tanto grado, que de las cubiertas de los caballos y los jinetes pendan tanto numero de flechas como garrochas fijas en el toro que lidia gran caterva de villanos...

Aunque estas batallas o escaramuzas eran ganadas por los cronistas de guerra, se evidencia en la culminacin de estos relatos, que no haban ganado nada todava ya que los combatientes europeos no podan sostener estas posiciones por muchos das. La presin de los Panches obligaba a que estas expediciones se retiraran rpidamente de nuevo a la sabana, en donde ya se tenia establecida una gran guarnicin militar, de donde seguiran con los planes de la conquista hacia todos los puntos cardinales.

Cuando los conquistadores invadieron la sabana de Bogot, abrieron una brecha de diferencias y agudizaron conflictos ya existentes entre estas dos comunidades con obligadas relaciones comerciales. Los hispanos manipularon a los Chibchas de la sabana para hacer una alianza militar que dara comienzo a una contraofensiva; la cual alejara la guerra de la frontera Muisca para ser trasladada al centro de la nacin de los Panches; quienes a pesar de todo, luchaban contra nuevos elementos de guerra como la plvora, el caballo, feroces mastines, desconocidas tcticas y estrategias; pero lo ms devastador fue haberse enfrentado contra miles de Yanaconas, que eran aborgenes mercenarios trados del Valle del Cauca, combatientes a sueldo llegados del Per y de guerreros Muiscas rigurosamente entrenados para esta tarea. El origen de la palabra Yanacona proviene del Per, de un pueblo llamado Yanayaco, donde toda su gente fue castigada por el gran seor Inca TUPAC-YUPANQUI, quien los perdon a una sentencia de muerte pero ordeno a los culpables del levantamiento y sus descendientes a servir a los vencedores. Los Yanaconas eran domsticos hereditarios, criados perpetuos. Cieza de Len. Lo que el historiador, soldado y sacerdote Juan de Castellanos le cont al mundo sobre los Panches: Nacin fiera, implacable, feroz y temeraria en el acometer a cualquier gente, por ser carnes humanas su sustento; y tan sin pesadumbre se metan entre contrarias armas en la guerra, como perros en tmidos venados. Plaga cuotidiana de los moscas que, con ser en poder superiores, y los caribes Panches, en respeto de tanta multitud, angosta copia, temblaban dellos, por que los tenan por fieras indomables, y sepulcros sus impas entraas de las auyas. Y ansi, para seguro de sus tierras, tena Bogota sus guarniciones en Tibaqui y en Cienago y en Fosca de ciertos indios que llamaban Gechas. Canbales y enemigos de los Mosca a los cuales se enfrenta, entre tantas otras veces, en el momento en que Sacresaxigua hace la paz con los espaoles, en las cuales ( tierras de los Moscas) hicieron grande estrago, y se fueron ellos con la presa de gente que llevaron para cebo de sus infames y voraces vientres.

La red de defensa de su propia identidad que montaron los Panches, para hacer frente a la beligerancia castellana fue rgida, severa y particular. Ni aceptaron, ni se comprometieron en absoluto con los peninsulares. Tomaron acciones drsticas; como el aborto voluntario para evitar la vida amarga de la esclavitud a sus hijos; hechos dramticos y desesperados, como colocar arena en la vagina de las mujeres para evitar ser violadas y engendrar hijos de aquellos extraamente despiadados; los Panches desarrollaron un procedimiento de guerra contra un enemigo estricto, astuto y cruel, que posibilitaba el exterminio pero nunca el sometimiento; al sentirse seriamente amenazados, abandonaban sus poblados dejando atrs cultivos y pueblos quemados, practicando as la poltica de no-defensa o tierra quemada (Terre brulee), para luego internarse en la espesa selva; y por ltimo adoptaron acciones valerosas sin precedentes; como la del suicidio colectivo que conmovi las ms altas esferas del poder en Espaa, el Rey y su audiencia. Los pretextos que usaron los espaoles para provocar la ira de los ya exaltados Panches, fueron las incursiones militares con nimo hostil y la prohibicin del envo de sal a sus pueblos, que dependan de este elemento vital para el consumo y para la actividad comercial. Sin la sal, el alimento ms importante para el dispendio diario y para la exportacin como era el pescado salado, se acabara. El embargo a la sal, las provocaciones militares persistentes y el dominio total que tenan los espaoles sobre los Muiscas, quienes representaban ser sus mejores socios comerciales, condujo en el mismo momento que Fernn Prez de Quesada haca preparativos para buscar el Dorado por tierras del Tolima (1.539), a que los Bituimas, Ambalemas, Sasaimas, Anapoimas, Guataques y otras parcialidades de la nacin Panche, invadieran los pueblos de Tibacuy, Subia, Tena, Zipacn y Bojac pertenecientes al pueblo Muisca. Ya para este tiempo era inevitable que la intrpida valenta de los Panches y el puro acero espaol se encontraran en mortal contienda. Fue el mismo Prez de Quesada, quien primero emprendi la conquista de los Panches. Juan de Cspedes y Alonso de San Martn siguieron la campaa militar internndose en su territorio poco tiempo despus de descubierta la sabana de Bogot, maniobra de gran envergadura ordenada por don Gonzalo que arroj pobres resultados. Posteriormente el mismo Mariscal Quesada incursion en suelo Caribe, atendiendo segn los relatores una solicitud que en tal sentido le hiciera el jefe Muisca Saquezazipa o Saquexazipa comandante en jefe de los ejrcitos del Zipa Tisquesusa. Acciones militares de gran envergadura ordenadas a mediados de 1.540 por el perverso Fernn Prez de Quesada y ejecutadas por el capitn Baltazar Maldonado que con 150 hombres de a caballo, a pie, bien armados y cientos de reclutas Muiscas quienes tenan que perseguir y someter militarmente a los Panches hasta los confines de sus tierras, no lograron ningn resultado. En 1.543 Hernn Venegas Carrillo recorri la zona en busca de las minas de oro. Un ao despus organiz otra expedicin y regres a la zona con fines punitivos, que dio como resultado la capitulacin de varios grupos y la fundacin de Tocaima en tierras del Squima Guacan. Los Panches estaban forzados a combatir los invasores europeos donde los encontraran, y tuvieron como gran objetivo militar abrir de nuevo las rutas comerciales y liberar Zipaquir y Nemocn, principales centros para la produccin de sal. Los Muiscas a su vez fueron ingenuamente engaados; separados de sus Zipas y Zaques, perdieron sus tierras, su religin, su identidad y de paso ayudaran a que los conquistadores se quedaran con las tierras de los Panches, ricas en minas de oro y plata, donde despus seran sometidos a los abusivos rigores de la mita en labores de minera, boga, labranza y acarreo de enseres. Ese antagonismo arcaico creado por los continuos hostigamientos y pretensiones entre estas naciones vecinas, origin a su vez una situacin intolerable y es as como los Muiscas ceden ante la posibilidad de acabar definitivamente con sus enemigos de siempre. Enemistad que fue utilizada por los espaoles para fortalecer sus cuadros en la lucha sostenida contra los Panches. Fue tan grande el propsito de los Muiscas de acertar una victoria militar definitiva sobre sus congneres, que se mostraron ciegos ante la intolerancia y arrogancia de los castellanos; incluso se sentan deslumbrados por sus crecidas barbas parecidas a la de sus dioses, por la gallarda, dureza, resistencia, fuerza e intrepidez que estos mostraban. El mejor testimonio de obediencia y sumisin de estos indgenas lo resumi su conquistador, Gonzalo Jimnez de Quesada con las siguientes palabras: ... En cuanto a la vida, costumbres y religin y otras cosas de estos indios del Nuevo Reino de Granada, digo que la disposicin de estas gentes es la mejor que se ha visto en las indias...

Los encomenderos y vecinos del Nuevo Reino Estaban en costumbre de que los indios no slo les diesen tributos de oro y mantas y esmeraldas y otras cosas de esta suerte, que son llamadas tributos reales, pero otros aprovechamientos de ayuda de costa, como eran tantas cargas de lea y tantas de yerba cada semana, y tanta madera para bohos; y no slo se hubiese de vender, y otras cosas de esta suerte, que seran largas de contar, y a esto llaman tributo y servicio personal.

A finales del mes de abril de 1.544 los conquistadores comandados por el capitn Hernn Venegas, a nombre del emperador Carlos V, tomaron posesin de las tierras de Tocaima, gobernadas por el Guacana, que era el ms poderoso y respetado de todos los Caciques Panches de ese lado del Magdalena ( lado oriental del ro). Lachimi, fue hecho prisionero y posteriormente asesinado despus de haber sido derrotado tras una sangrienta guerra.

Calandaima, Cacique de Anapoima, tambin fue sometido por la fuerza. Cnchima, se present voluntariamente pero se desconoce su suerte. Iqueima, cuyos dominios se encontraban en la margen izquierda del ro Fusagasug, fue vencido en un asalto sorpresa. Yuldama, Gran Seor de un basto sector del norte del Tolima, valeroso lder de los Guales, organiz otras parcialidades de la nacin Panche como los Guasquias, Onimas, Abeas, Marquitones e importantes lderes menores para hacer frente a la desenfrenada y arrogante intervencin espaola. Sustentador de la rebelde trama, Guales contra espaoles. Jimnez de Quesada ordena a su capitn Juan Esteban confrontarlo con un poderoso ejrcito. Segn la historia colonial, fue muerto en combate por la lanza del oficial espaol que le atraves su trax. Sus seguidores se rindieron a la muerte de tan importante autoridad. Pompom, Squima de una extensa zona, margen occidental del ro Magdalena, to del Cacique Cirircua, aliado y colaborador incondicional de los cacicazgos Gual y los Onima. Su heredero fue secuestrado por el comandante Gonzalo Jimnez de Quesada para poderlo doblegar. Cirircua, Cacique hijo de Yuldama mozo soberbio, de valiente bro, que a la muerte de su padre Yuldama, llama al indio Pompom que era su to. Batall a los espaoles hasta que no pudo ms. Su voluntad fue quebrantada. Finalmente en acto desesperado acat el yugo espaol. Guasta, Cacique principal que gobernaba tierras prximas a Bogot. Se destac cuando intervino en la batalla contra Gonzalo Jimnez de Quesada y su sobrino Jernimo Hurtado de Mendosa, quien muere en la refriega contra los Panches en la zona de Mariquita. Este jefe fue catalogado por sus enemigos los espaoles, como conductor de una cuadrilla de mercenarios al vaivn de la mejor oferta por parte de otros Caciques Panches. Niquiatepa, Squima que con determinacin defendi su gente de la esclavitud. Logr reunirse con otros Caciques para enfrentarse contra la conquista de la destruccin. Colabor en la alianza con los Guales Abea , Avea o Anea , Cacique de gente robusta y en su trato desenvuelta, principal autor de la revuelta y colaborador de los Guales. Su zona de gobierno fueron las tierras al rededor de la poblacin de Guayabal Tolima. Se entrega a los espaoles afirmando ser libre y exento de cualquier culpa. No obstante su entrega, fue detenido y encadenado. Se prohibi ser recordado en la zona que gobernaba, su suerte aunque pattica se desconoce. Cimarra, Cacique menor, colaborador de los Guales. Fue bautizado con el nombre de Pedro. Nunca entendi la injusticia contra su pueblo, a pesar de colaborar y ser obediente; decidi luchar contra el rgimen que no pudo comprender, contra el imperio que practicaba una doble moral y solo buscaba el exterminio para su gente. Totor, Squima que acompa y dio obediencia a Yuldama, en alianza fallida para vencer a los espaoles.

Uniatepa, Entreg su mando y obediencia al pacto con los Guales. Unigu, Dedic su vida a la expulsin de los espaoles de sus tierras. Tambin hizo parte de la alianza con los Guales. Ujiat, Cacique menor que se revela y forma parte de la agrupacin con los Guales contra el yugo espaol. Terminada una refriega, el Teniente General Gonzalo Jimnez lo manda llamar para buscar la paz por que no hay otro camino, pero Ujiat en gesto de buena voluntad enva a su hijo quien fue secuestrado y encadenado por Jimnez de Quesada junto con otros importantes jefes traicionados. Ondama, Seor de Honda, maoso y esforzado. Gobern el sector que hoy da lleva su nombre. Acompao a sus hermanos en la coalicin de los Guales y otras etnias para luchar contra los castellanos en la liberacin de su nacin. Estos doce ltimos Squimas bizarros y montaraces, a partir de Yuldama, conformaron una de las ltimas resistencias serias que se le haca a la colonizacin europea en el norte del Tolima. Esta confederacin de seoros logr acertar un duro golpe moral y militar, ocasionando gran dolor tanto al ejrcito espaol como a la sociedad colonial de la poca; cuando en combate los Panches dan muerte al Capitn Jernimo Hurtado de Mendoza, sobrino muy apreciado del adelantado don Gonzalo Jimnez de Quesada. Estos exaltados en armas contra el nuevo orden, fueron llamados por los espaoles SUSTENTADORES DE LA REBELDE TRAMA. El levantamiento de estos cacicazgos, mas que todo tuvo como centro de accin el Norte de Tolima y sus protagonistas fueron Panches, algunos de ellos mestizos y convertidos. Las sublevaciones y luchas de los oprimidos eran llamadas GUASBARA, palabra usada por los aborgenes para expresar que su pueblo estaba unido para hacer frente a un opresor. Los Jefes Caciques anteriormente sealados, no se mencionan de acuerdo a su importancia, sus nombres tampoco tiene un orden cronolgico. Derrotados y sometidos estos importantes Seores, su pueblo fue cayendo lentamente al consiguiente repartimiento tributario y el trato fue el de menos que esclavos por los encomenderos. El lado oriental del ro Magdalena fue tomado, y los hijos de esta vigorosa nacin fueron aniquilados en gran parte por el excesivo trabajo en las minas. Por el ao de 1.549 el Visitador y Juez de Residencia, Licenciado Miguel Das de Armendriz comision al capitn Francisco Nez Pedroso para que fuese a la conquista y pacificacin de los Panches del lado occidental del ro Magdalena. El 28 de agosto de 1.551 es fundada San Sebastin de Mariquita por el mismo capitn Nez Pedroso, para que sirviera como base para la explotacin de estas minas y para hacer frente a quienes se proclamaban como nicos dueos de estas tierras. Misin que ya por este tiempo fue encomendada por los oidores Juan Lpez de Galarza y Beltrn de Gngora desde Santa fe. Los grandes cercados se volvieron asentamientos militares espaoles o donde vivan caciques que tributaba a los europeos cualquier producto, incluidos esclavos y sus propias hijas, pero los Panches resistan las enseanzas de la cruz y por lo tanto a la voluntad espaola. Sobre el origen del nombre de esta ciudad, reviviremos un aparte de lo que sugiere Aguado en su obra Recopilacin Historial de este lugar: Iban (los indios) invocando el nombre de su cacique Malchita, con muy grandes voces y alaridos que daban. Los espaoles como oyesen repetir tantas veces y con tanto ahnco a Malchita, entendieron que decan Mariquita. El 8 de enero de 1.553 por problemas estratgicos, la villa de Mariquita fue reubicada en el sitio que hoy se encuentra. Mariquita cumpli un importante papel durante buena parte del proceso colonial, fue centro minero, comercial y posteriormente capital de la provincia durante la Repblica. Entretanto y por muchos aos, las tropas espaolas comandando grandes ejrcitos de mercenarios Muiscas, intervinieron violentamente ocupando poblacin tras poblacin, arrasando, quemando, saqueando, ahorcando, destrozando casas, sembrados, y cautivando a quienes se dejaban capturar vivos con sus familias para ser esclavizados y bautizados. Los principales lderes fueron acusados de delito de traicin y alevosa contra su Majestad el Rey, se les culp de actos que nunca haban cometido. Los castigos fueron horrorosos para que fueran tomados como escarnio y ejemplo. Fueron, aperrerados, de la palabra aperrerar (cautivos indios entregados a los feroces perros mastines para que fueran despedazados vivos), ahorcados, decapitados, muertos a garrote, azote o a piedra, tormento de quema de pies y cuerda al cuello, quemados vivos; sus cuerpos destrozados y colocados en sitios pblicos hasta que los restos quedaran hechos polvo, para que no quedara memoria y los dems entendieran que este castigo se dara a otros que cometieren el mismo delito. A algunos sobrevivientes se les amputaba un pie para que no huyeran, no pudieran o perdieran capacidad combativa fsica, muchos hombres ancianos y nios terminaban castrados como consecuencia de los experimentados perros de guerra, otros fueron entregados a los soldados Muiscas quienes los descuartizaron, a otros se les oblig a establecerse en sitios determinados, condenaron a pena de muerte a quienes salieran de estos lugares o se les encontrara algn tipo de arma y a pagar los gastos de la pacificacin. Las poblaciones indgenas Panches, fueron totalmente entregadas a soldados espaoles para que las saquearan a su gusto como recompensa por sus servicios. Estas campaas destrozaron sus poblaciones y cultivos, quitndoles as con estos golpes la base econmica y social de su cultura. Convirtindose los Panches en un problema, poltico, econmico, social y religioso se interponan a los intereses del Nuevo Reino. Bajo la amenaza constante de ataques, obstaculizaban importantes caminos como los de Tocaima, Honda y Mariquita hacia Bogot, interrumpan la navegacin por el Magdalena principal va hacia el Atlntico, se aferraban a su tierra sin permitir la explotacin minera, atacaban caravanas y pueblos fundados por espaoles haciendo de la zona un sitio inseguro y peligroso. Lo que hizo perder la esperanza de los espaoles para someter a estos nativos, fue el haber rehusado por completo el adoctrinamiento religioso. Los espaoles entonces mantienen un acoso militar constante con un formidable ejrcito Muisca - Espaol; introducen la temida encomienda, mita, esclavitud, destierro y el vergonzoso resguardo, desarrollan un sistema de tala y quema sistemtica de las cosechas y sementeras a lo largo de todo el ao, por espacio de varias dcadas para as poder ganar (introduciendo un nuevo factor; el hambre) la guerra que militarmente haban perdido. Los combates son sangrientos y van de un lado a otro de la frontera, la resistencia era frrea, casi inquebrantable y se prolongara por espacio de 70 aos, la cual culminara con la creacin de fortines militares y la fundacin de villas, doctrinas, encomiendas, curatos, pueblos de indios, pueblos de blancos, resguardos etc. Finalmente con la Guerra Pacificadora, bajo la direccin del presidente de la Real Audiencia Juan de Borja, tan feliz ante el aroma de la mirra e incienso como con el de la sangre y la plvora, consigue tan anhelada victoria. Su gestin comprenda la de acabar por completo con todos los levantamientos indgenas del Nuevo Reino. Esta presin militar, religiosa, poltica y econmica ejercida por Borja dur desde 1.605 a 1.611 y fue llamada Guerra Sistemtica. Rodeados por caseros espaoles, que no eran mas que fuertes militares de dominacin y represin; al norte Mariquita y Honda, al sur por Ibagu y Venadillo, al occidente con Fras y Santa Ana de los Caballeros (Flan), los Panches fueron lentamente sometidos. Fernndez de Piedrahita describe estos pueblos o fuertes en la siguiente conversacin entre Belalczar y Quesada: Son las ciudades que se fundan, la seguridad de los reinos adquiridos, por ser el centro donde se recoge la fuerza para aplicarla a la parte que ms necesita de ella. Entre tanto que la nueva poblacin se acaba procuren los pobladores, ni permitan que los indios entren en el circulo de la poblacin, hasta que hecha y puesta en defensa, y las casas de formas que cuando los indios las vean, les cause admiracin, y entiendan, que los espaoles pueblan all de asiento y los teman y respeten. Las casas y edificios unindolos para que sirvan de defensa y fuerza contra los que la quieren estorbar o infestar. Con toda evidencia el pensamiento de los conquistadores y las Ordenanzas Reales, iban encaminadas a desplegar fortines defensivos y ofensivos ejecutados por personal militar con claras preocupaciones estratgicas. A partir de entonces poco se habl de ellos. Esta estrategia sin precedentes dej como nica salida a Panches y otras tribus Magdalenienses como Pantgoras y Pijaos la del nosometimiento y la de acabar con sus propias vidas. La escalada de terror o poltica de violencia que se inici en esta poca parece no haberse detenido, desafortunadamente esta mecnica social o forma de vida no se ha podido excluir de nuestra herencia hispnica. La situacin de desespero lleva a estas tribus magdalenienses a tomar acciones sin precedente, entre ellas el aniquilamiento fsico para huir de su derrota y evitar que sus mujeres y nias entraran al servicio de la prostitucin, e impedir que los hombres fueran vasallos o esclavos de la gente que tanto mal y dolor les haba causado. El historiador Juan Rodrguez Freyle hace referencia: El capitn Francisco Nez Pedrozo, vecino y conquistador de Tunja, con comisin del licenciado Dez de Armendriz... pobl la ciudad de Marequita, que as se llamaba el cacique e aquella provincia. Despus se mud llamndola Mariquita... Ha sido y lo es muy rica de minas de oro, aunque ya le han faltado sus naturales. Al presente estn poblados junto a ella los reales de minas de plata de las Lajas y Santa Agueda. De esta ciudad sali el capitn Asensio de Salinas, y a quince leguas de ella, a la banda del norte, pobl la ciudad de Victoria, ao de 1.558, rica de minerales de oro. Tenia asiento entre dos quebradas, que ambas parecian que vertan oro. Cerca a esta ciudad estn los Palenque (Pantgoras) con sus ricas minas. Fue fama que tubo esta ciudad nueve mil indios de repartimiento, los cuales se mataron todos por no trabajar, ahorcndose y tomando yerbas ponzoosas, con lo cual se vino a despoblar esta ciudad.

Al despoblar las riberas del Magdalena y sus afluentes, los Panches se quedaron sin su gran recurso del pescado, y al quemar sus maizales y cultivos de pancoger se perdi la base de su alimentacin. Los grandes y bastos centros poblados en los cuales habitaban los Panches y vecinos perdieron as la posibilidad de sobrevivir. Los sometieron, asesinaron y dispersaron por todos lados, los aislaron hasta convertirlos en forajidos y cimarrones indios del monte, sin cultura alguna; perdiendo la nocin de haber sido impetuosos. El lema del conquistador a practicar sera, el de exterminio a sangre, fuego y religin, para comprobarles que la razn aunque no siempre la tuvieran, vendra del lado de la invasin europea ya incontenible. El rgimen tributario organizado por el sistema colonial tambin alcanz a interferir en el propsito de avasallar y perseguir a este pueblo. Entre las obligaciones fiscales ms importantes en el periodo colonial que estaban dirigidos a recaudar fondos de los indgenas, fue el tributo o impuesto, era una contribucin obligatoria que tenan que pagar los indgenas en productos agrcolas, oro, piedras preciosas o en moneda, de no hacerlo los castigos eran severos incluyendo la misma muerte como escarnio y buen ejemplo. Un reducido nmero de desadaptados sobrevivieron toda la etapa de la colonia, teniendo como era de esperar, un comportamiento diferente al de sus opresores. Sin educacin, patria, ley y cultura se transformaron en seres violentos, atrevidos e incultos. No tuvieron otra alternativa que la de sobrevivir desarrollando su agresividad, crueldad y astucia. Su condicin fsica tambin se afect, a causa de una psima dieta por que no se les permita cosechar ni comer, por una endogamia excesiva, ya que no tuvieron con quien ms mezclarse que con los de su mismo grupo o entre sus propias familias, acto que desencaden problemas y desrdenes de ndole gentico. A raz de estas causas, sus hijos ya no luciran grandes, fuertes ni esbeltos, ni sus mujeres hermosas e inteligentes. Por este provocamiento maliciosamente encausado, nace un agravio rpido, ofensivo y a su vez injusto, que un neogranadino le pueda decir a otro; el de Indio. Tristemente hoy da se usa el mismo trmino como uno de los insultos ms deshonrosos e injuriosos. Los naturales a su vez crearon una expresin de mofa, de desafi que le hacan a los espaoles tratndolos de cobardes, Manicato Indio. Las tierras de los Panches entraron a la rbita del repartimiento diseado por la monarqua. El Papa Alejandro VI por medio de una bula, reconoca la propiedad sobre tierras y habitantes de nuevos territorios descubiertos a la corona, y a su vez los Reyes Espaoles por ser propietarios del Nuevo Mundo concedieron las tierras a conquistadores y colonos por medio de una gracia o Merced Real. Durante la colonia (1.493 - 1.591) la tierra se adquira por medio de Cdulas y Mercedes Reales, que eran documentos entre la Corona y el conquistador, mediante los cuales la propiedad de la tierra se obtena despus de residir en ella por 5 aos. La tierra tambin se conceda a perpetuidad. En 1.594, una Cdula Real estableci que las tierras Baldas o Realengas se deban adjudicar mediante subasta pblica, generando inmensas ganancias a Espaa. Tambin autoriz la concesin de Tierras Comunales y cre los Ejidos. En 1.680 se reunieron todas las leyes diseadas para los naturales, creando as el Cdigo de Indias, que reglament la propiedad de la tierra en Amrica y foment el fenmeno de concentracin de tierras en pocas manos. Los castellanos lograban as, aquel sentido que hace del quebranto de la voluntad la base de la filosofa colonialista. Solitaria e incomprendida esta gente Caribe con orgullo, altivez y espiritualidad, no permitan que su personalidad fuera destruida. Este objeto inocente y noble desat entre los castellanos toda la malicia, crtica y odio que fueran capaces. La inhabilidad de los espaoles para destruir la personalidad y quebrantar la voluntad demasiado persistente y enrgica de los Panches, solo consigui endurecer el conflicto y concluir que lo mejor para la colonizacin era practicar la peor de las crueldades, el sacrificio de todo un pueblo. Para comienzos del Virreinato de Nueva Granada (1.717), los Panches ya haban sido exterminados. La mayor parte de las tierras de los Caribes del interior de Colombia, fueron muy productivas en la minera pero sobre todo en la agricultura, siendo el tabaco uno de los productos mas destacados. Por esta poca las tierras del pas de los Panches del Magdalena, fueron adaptadas en su totalidad a este cultivo, produciendo excelentes ganancias a sus explotadores. En 1.766 por Real Cdula se orden monopolizar la renta del tabaco; para la recaudacin de impuestos se forman partidos integrados por un conjunto de pueblos de una o ms provincias. Mariquita, Honda, Guayabal, Ambalema etc. pertenecieron al partido de Panches de la banda occidental del Magdalena, que comprenda toda la provincia de Mariquita desde Honda hasta Ibagu y Chaparral. Los de la banda oriental formaban otro partido llamado tambin de los Panches de ac.

Esas crueldades no lo son en realidad. Un hombre de la edad media execrara todo el estilo de nuestra vida actual no ya como cruel, sino como atroz y brbaro. Cada poca, cada cultura, cada costumbre y tradicin tienen su estilo, tienen sus ternuras y durezas peculiares, sus crueldades y bellezas; consideran ciertos sufrimientos como naturales; aceptan ciertos males con paciencia. La vida humana se convierte en verdadero dolor, en verdadero infierno slo all donde dos pocas, dos culturas o religiones se entrecruzan. Un hombre de la Antigedad que hubiese tenido que vivir en la Edad Media se habra asfixiado tristemente, lo mismo que un salvaje tendra que asfixiarse en medio de nuestra civilizacin. Hay momentos en que toda una generacin se encuentra extraviada entre dos pocas, entre dos estilos de vida, de tal suerte, que tiene que perder toda naturalidad, toda norma, toda seguridad e inocencia. HERMAN HESSE. Estas palabras de Herry Haller me han dado la clave para comprenderlo as y soportar el mal hasta el fin.

Escogida por el destino para ser el poder ms grande sobre la tierra, Espaa expulsa a invasores e infieles de sus territorios, rene sus principados en torno a la unidad nacional, hegemoniza la religin en toda Europa, solidifica su estructura poltica y militar en todas sus posesiones y amplia sus fronteras lanzando una agresiva estrategia de conquista y colonizacin en Amrica. Los Panches sin embargo tenan que enfrentar este dominio, el ms formidable de aquellos tiempos, el del Imperio Espaol. Un ejrcito disciplinado, con impresionante autoestima, con una fe ciega en su Dios y divinidades, con una poltica histrica acertada en su misin imperial, con el respaldo poltico y espiritual de una institucin poderosa como era la Iglesia Catlica y con slidos triunfos militares e intereses territoriales sobre otras potencias; sin embargo la gloria buscada por los espaoles se pagaba con el sufrimiento y la muerte de alguien ms. Los hispanos contaban con una larga tradicin castrense y un ejrcito experimentado, junto a desarrolladas tcticas militares; como una infantera bien puesta en el campo de batalla que con apoyo de una caballera rpida y fuerte se convertan en una fuerza arrolladora. La plvora usada en caones, mosquetes y explosivos hizo de la guerra en el paraso americano un escenario de confianza y seguridad para quienes la introdujeron. No obstante quienes sintieron la estrepitosa destruccin de estas armas, se llenaron de terror e incertidumbre. La plvora como gran detonante fue uno de los mtodos de aniquilacin masiva ms eficientes usados en esta guerra desigual. Entre las acciones militares espaolas ms destacadas o mejor dicho ms destructivas donde posteriormente se crearon imperios particulares en Amrica; tenemos la cruel marcha, traicin, sitio, toma y posterior destruccin de la sublime ciudad de Tenochtitln en Mxico, comandada por Hernn Corts cuyos territorios privados fueron llamados Nueva Espaa. La violenta, traidora y turbulenta conquista del Per por el Capitn General Francisco Pizarro, llamado por sus mismos compaeros tirano e ignorante, cuya jurisdiccin personal fue designada Nueva Castilla. All como dato anecdtico, sucedi el primer secuestro extorsivo que se tenga noticia en Amrica; el Inca Atahualpa es secuestrado por Cortes, pidiendo por su rescate cuatro salones repletos de oro. Despus de haber pagado su rescate, el emperador Inca es asesinado. Y la no menos inhumana, brutal, feroz amaada y engaosa ocupacin de los territorios nombrados Nueva Granada por el licenciado don Gonzalo Jimnez de Quesada. Hechos que por supuesto los afianzaba en su historia militar como los mejores guerreros y conquistadores de la poca, como lo han sido en su tiempo y zona de influencia Egipcios, Vikingos, Godos, Romanos, rabes, Griegos, Persas, Chinos, Mayas, Aztecas, Incas, y mas recientemente Ingleses, Franceses, Rusos y Norteamericanos, entre muchos otros. En el transcurso de la conquista de la Nueva Granada, los espaoles vieron morir muchos de sus soldados, solo modestas bajas comparadas con las de los adversarios Panches. Los soldados conquistadores luchaban con valor, contra lo que en comienzo pareca desventaja por el intrpido e insuperable ejrcito Caribe. Durante corto tiempo los Panches confundidos, vieron a sus enemigos cuando menos como el regreso de poderosos dioses guerreros; pero dadas las circunstancias, fueron precisamente ellos, los Caribes del Magdalena quienes lucharon como poderosos dioses guerreros. Los espaoles en un largo y complejo proceso con implicaciones internas y externas pierden hegemona global. La desastrosa situacin de Espaa a principios del siglo XIX y la mala administracin de los virreyes al cabo de varios siglos de gobierno desat los movimientos de reivindicacin e insubordinacin en sus colonias. Estallaron rebeliones dando como resultado la expulsin de los realistas de las colonias en Amrica. Se crearon nuevos estados independientes, hubo esperanza para los nuevos americanos, dueos finalmente de sus vidas y recursos tras centurias de opresin y desesperanza. Pero para muchos observadores de este continente, echar los opresores extranjeros no fue suficiente, incurrimos y permitimos formas de opresin e injusticia entre nosotros mismos.

Llegu a Honda (Tolima) el 10 de agosto del ao de 1.819, precisamente el mismo da en que se embarcaban los realistas, despavoridos con la sorpresa de las gloriosas batallas de Vargas y Boyac. Parece que una feliz casualidad me condujo al lugar de mi nacimiento a la hora que lo abandonaban los espaoles para no volverlo a pisar jams como amos feroces sino como amigos o hermanos.

La libertad de los indgenas estuvo limitada por leyes e instituciones, que se crearon para explotar la mano de obra aborigen sin costo alguno y repartir sus tierras entre los colonos provenientes de Espaa. De las instituciones orientadas al repartimiento de indgenas y sus tierras con mayor importancia creadas en la conquista, colonia y primeros aos de virreinato, tenemos: El Repartimiento . Consista en la adjudicacin de indgenas por medios violentos entre colonizadores para beneficio propio. La Encomienda . El colonizador estaba facultado para ejercer autoridad total sobre un grupo de indgenas, por lo general ncleos familiares a quienes utilizaba en actividades agrcolas o de minera, pudiendo tambin cobrarles un tributo. El encomendero a cambio estaba obligado a protegerlos e instruirlos el la fe catlica con la ayuda de los curas doctrineros. Los Resguardos. En 1791, el Rey Felipe II de Espaa estableci la formacin de resguardos indgenas por fuera del control de los encomenderos. Esto se logra a raz de las continuas quejas de oidores y delegados de la corona sobre el maltrato que durante siglos fueron objeto los indgenas en Amrica. Aunque para algunas culturas nativas las leyes sobre resguardos se hicieron demasiado tarde, estas ayudaron sin embargo a preservar algunas cuantas hasta nuestros das. Los resguardos o extensiones de tierra se entregaron para el uso de comunidades indgenas, con prohibicin de venta o transferencia. La Esclavitud. Debido a la necesidad de mano de obra para la explotacin de los recursos, se hace dispendiosa la utilizacin de esclavos indgenas, conduciendo a una de las peores crisis de poblacin que se halla visto en la historia universal. A mediados del siglo XVI y el XVII se convirti en uno de los negocios ms prsperos de Europa, la captura intensiva de africanos para traerlos como esclavos a las plantaciones y minas de Amrica. Entre los aos 1.521 y 1.802 entraron al servicio de la colonizacin cerca de 1`000.000 de esclavos africanos cuya situacin era parecida a la de los nativos americanos respecto al trato inhumano que reciban de sus despiadados captores. En el Norte del Tolima es curioso encontrar una representacin importante de la raza negra como en otros sectores del pas, se debe a que la represin fue tan grande en este territorio y el inters de los colonos de no compartir estas tierras con nadie, que oblig a los fugitivos o quienes eran liberados de la esclavitud a poblar sectores distantes y aislados con el propsito de no volver a ser martirizados. La Real Hacienda. Este fue el rgimen tributario creado para administrar las obligaciones fiscales que tenan los vasallos americanos con la corona espaola. La Mita. En los primeros siglos de gobierno colonial, los castellanos crearon un sistema minero en Amrica con el nimo de mantener su posicin imperial ante el mundo. Crearon cantidades de centros mineros a lo largo del continente y como se sabe; se requera bastante mano de obra la cual se hallaba en abundancia, diseminada en los territorios descubiertos, en sitios donde la tecnologa agrcola y densidad de la poblacin haban generado avanzadas culturas. Rpidamente se ingenia un mtodo, para manejar grandes cantidades de obreros en turnos, los cuales garantizaban la actividad permanente en los socavones. Los abusos y horrores del trabajo en el sistema de las mitas constituyen un largo tema de explotacin, investigacin y debate. Este episodio de maltrato que mancha el encuentro entre la cultura Europea y la Americana, fue la introduccin de la mita (sistema oficial copiado de culturas aborgenes del sur de Amrica). Los espaoles la introdujeron a lo largo y ancho de sus colonias, creada para la explotacin legal del Indio. La esencia de la norma era la del trabajo obligatorio y colectivo, empleada en labores que requeran de un gran estado fsico como en la boga o la minera, sin que a cambio recibieran siquiera alimentos suficientes para recuperar fuerzas. A diferencia de la ley original creada por los Incas, muy parecido al sistema feudal europeo, ordenaba que el mitayo trabajara por un tiempo limitado, compartiendo con el propietario del suelo, el producto explotado con un porcentaje convenido. La mita Inca estaba concebida, organizada y severamente fiscalizada por el propio estado quien era el mayor beneficiado. Consista en un trabajo por relevo realizado por miles de obreros con edades entre los 18 - 50 aos. El imperio necesitaba grandes obras de infraestructura como puentes, vas, edificios, cultivar el campo, productos alimenticios, artefactos, prendas textiles, etc. Los millones de mitayos eran retribuidos satisfactoriamente por su dedicacin y esfuerzos, y estos a su vez garantizaban la permanencia y funcionamiento de un estado poderoso y armnico. Con el trabajo planificado y retribuido de las mitas, el estado estaba en capacidad de poner en marcha todo lo que quera y convena en la produccin agropecuaria, artesanal, textil, arquitectnica y militar. Los espaoles transformaron la mita, haciendo del mitayo un esclavo. Patrocinado por las leyes, el encomendero los capturaba en sus poblados contra su voluntad, forzndolos a marchas de varias jornadas para someterlos hasta la muerte temprana. Para las Reales minas del Rey, cuyo centro era Mariquita y para la boga de canoas en Honda, fueron condenados como mitayos a miles de indios Panches, que no resistieron el rigor del excesivo trabajo ni el maltrato a que fueron sometidos. Tanto fue el extremo y la rigidez de las normas que moran de cansancio. El relato del oidor Francisco Guilln Chaparro de visita en la provincia de Mariquita, nos brinda una idea clara del brutal trato, la condicin social y la alarmante disminucin de la poblacin Panche para 1.538:

.La ciudad de San Sebastin de Mariquita esta a treinta leguas de Santa fe y a tres de Honda. All desembarcan actualmente las personas que por el ro Magdalena van al Nuevo Reino. Produce mucho maz. En junio sube de la mar mucho pescado bagre y otros que llaman doncellas y doradas. Es abundante de fruta de espinos y melinos, higos, granadas, membrillos, guayabas y pilas. Las minas estn a dos leguas. En la mayor parte de las sierras se saca oro. Fue muy poblada de indios, que han disminuido mucho y han sido mal doctrinados. Esto podra remediarse no sacndolos de su naturaleza para bogar y hacer sementeras, mandando hacer lista de ellos y cuenta semestral de los que nacen y mueren, castigando con rigor a los que matan a sus hijos y quitndoles las funestas borracheras. En las entradas hay que prohibir que los negros, mulatos y mestizos tengan trato con los indios, por que los tratan muy mal. Para mejor proteger a los naturales se debera echar a las minas a los negros, mulatos y mestizos, lo mismo a la boga y otros trabajos, e irlos naturalizando a fin que no se vuelvan cimarrones, para lo que son muy a propsito las vegas del Magdalena...

Fue tan aguda la opresin a los naturales de la boga del ro Magdalena, que la misma Corte de Espaa a cientos de millas nuticas, ya tenia noticia. El mismo Prncipe Felipe por Real Cdula del 11 de agosto de 1.552, firmada en Monzn de Aragn, orden al presidente y oidores de la Audiencia Real del Nuevo Reino de Granada lo siguiente: ... A nos se ha hecho relacin que los indios que hay en los pueblos junto a la barranca del ro grande, entre Santa Marta y Cartagena, tienen excesivo trabajo en subir hasta ese Nuevo Reino las canoas con mercaduras, y que aunque el trabajo es muy grande, la comida es poca y ruin, porque ha acaecido muchas diversas veces por meter mucha mercadura no dejar meter a los indios la comida necesaria, y que de esto se sigue, que volviendo los indios a sus casa caen en grandes enfermedades y mueren muchos de ellos, y que, seria gran bien para los dichos indios mandar que ninguna canoa subiese con mercadura, pues se poda subir con barcos, como agora algunos lo hacen, sin que en ellos entiendan indios, y que los vecinos de la dicha barranca dicen que quitndoles esta granjera de alquilar las canoas, que no podrn permanecer, por ser los indios pobres y no poderlos mantener, y por que como sabis no se puede a los indos poner servicio personales en las tasaciones, sino que de los frutos de la tierra den lo que pudieren buena mente; por ende yo vos mando que proveis que este servicio personal de indios que andan en las canoas en provecho de los encomenderos, se quite y se tase en los frutos de la tierra... Con esta Cdula el Rey prohibi el trabajo de los naturales en las canoas, sin embargo los encomenderos tardaron mucho en aplicar la disposicin ya que no encontraban por quien reemplazarlos. Para la inmensa mayora, estas rdenes Reales llegaron demasiado tarde. Los trabajos no podan suspenderse y el Rey no lograba presionar ms, ya que bajaran considerablemente los ingresos por impuestos a las arcas del imperio espaol. Algunos aos despus segua tan evidente el maltrato, el abuso y la disminucin de la poblacin en este sector del pas llegando a cifras tan alarmantes que segua causando inquietud y preocupacin a la Corona Espaola. La Real Audiencia de la Nueva Granada, elabora un informe dirigido al Rey de Espaa fechado el 20 de febrero de 1.580 diciendo lo siguiente: ... Que el anterior presidente don Lope Dez Aux de Armendriz puso remedio al monopolio que tenan en Mariquita los dueos de canoas y a las vejaciones que hacan a los indios. Los arrendadores de las canoas tenan los bohos mitad del ro, en una isleta, y los pasajeros y mercancas no podan salir sino cuando les queran dar despacho. Don Lope hizo levantar los bohos departe de la barranca, y mando hacer el camino a la palma por donde hubiese podido pasar recuas si no viene Monzn a suspender los trabajos. Nadie sabe cuntos murieron de cansancio y hambre, segn Fray Pedro Simn que acompa a los pacificadores comandados por Juan de Borja a principios del siglo XVII estim ... que de una basta poblacin vinieron a quedar solo dos mil quinientos..., los cuales acabaron de sucumbir por enfermedades virulentas tradas desde Europa, exterminadores combates blicos, fugas a regiones marginadas, transplantes forzados, el aborto voluntario de las mujeres y la prctica del suicidio colectivo. El propsito de exterminio fue tan firme, que ni siquiera el ms mnimo remordimiento se senta por estos hechos dolorosos, desprendindose de toda responsabilidad los espaoles, descaradamente atribuan toda esta barbarie a poderes divinos. Deca el visitador Alvarez de gira por Santander en 1.790 De los 30.000 indios, hombres adultos con que contaba la regin, solo restan menos de 200. Los dems han sido aniquilados por el secreto juicio de Dios.

A continuacin, aparte de la descripcin de la visita hecha por Don Gonzalo Prez de Vargas al hermoso, productivo y virtuoso Reino de los Panches en Tocaima en el ao de 1.572, apreciacin que atribuye la disminucin asombrosa de esta poblacin indgena, como a un hecho voluntario y diablico al que se daba como bien merecido y enmarca gran ignorancia en cuanto a razones se refiere: Es el suelo de este pueblo muy seco y sano y el cielo muy alegre y claro... Es su temple de estos pueblos calidisimos tanto como en los das caniculares en Espaa, excepto las noches y las maanas que son frescas y este temple no se muda en todo el ao. La provincia de los Panches los indios son bien dispuestos y bien agestados y tienen la frente llana y chata y el cocote como los montaeses y asturianos de Espaa. Son muy valientes y temidos de sus vecinos. Solan comer carne humana. Comnmente son liberales de lo que tienen y muy partidos. Poco codiciosos de oro y amigos de vengarse de sus enemigos, grandes pescadores y cazadores muy sueltos y ligeros. Precianse de teirse los dientes de negro con las ramas de ciertos arboles llamados por ellos GUACACA con las cuales se fregan hasta que se tien. Tienen por trofeos tener a las puertas de sus casas las cabezas de los indios que han muerto. Las hembras por la mayor parte sintindose preadas matan a las criaturas dndoles golpes con piedras. Tienen virtud de hacer abortar por que lo cual dicen que hacen por no hacerse viejas y otras por entender que hijas lo que han de parir, lo que ellas aborrecen mucho y en tanto grado que algunas las entierran despus de nacidas lo cual hacen de mas de la ilusin diablica que les mueve por que desean que se acabe su generacin. Sus trajes comnmente es andar desnudos y las mujeres traen un pequeo lienzo que les tapa sus vergenzas. Traen zarcillos en las narices a los cuales llaman CARICURIES y tambin las traen en las orejas y sartas de cuentas en la garganta y en la cintura y las mujeres ziense los molledos de los brazos y las pantorrillas y los indios los mas valientes se horadan los labios y traen plumas de muchos colores en las cabezas. Son muy grandes borrachos de su vino de maz y de yuca y de batata y pia. La mayor fiesta que tienen es juntarse en una casa y emborracharse y despus de borrachos se suelen matar unos a otros. En lo tocante a su religin son muy brbaros por que casi no tenemos noticia de ella, solamente se sabe que creen en un solo dios al que ellos llaman NANUCA o NACUCO. En el matrimonio guardan tanto el parentesco que no solamente no se casan los que son parientes conocidos unos con otros mas ni an con los naturales de aquella misma provincia de donde ellos son. No se casan por que disque son sus hermanos. En lo dems tienen muchas abusiones y supersticiones y son grandes hechiceros y hablan con el demonio y tienen con el sus preguntas y respuestas. Son grandes herbolarios y conocen yerbas de gran virtud y muy venenosas con las cuales suelen matarse unos a otros disimuladamente. Dicen que serian por todos mas de veinte mil indios los que estaban repartidos a Tocaima y los que en las provincias de los Panches haban dicen que serian mas de ocho mil indios de los cuales al presente apenas hay mil trescientos, respecto de pestilencia y de una general enfermedad nueva para los naturales y nunca vista entre ellos que fue de viruelas y sarampin y catarro y estos pocos indios que han quedado estn repartidos entre veinte y dos vecinos encomenderos de esta ciudad. Hay en los trminos de esta ciudad muchas minas de oro como son las de la Savandixa, Chilaca y Trementina y Venadillo y otras muchas encubiertas, hay as mismo minas de cobre y plata y plomo camino a Timan junto al ro de Saldaa las cuales por falta de naturales y esclavos negros se dejan de descubrir.

Precisamente en los terrenos de uno de estos vecinos encomenderos, estaba la poblacin de Guayabal Tolima a orillas del ro Sabandija, llamado antiguamente con el nombre nativo de ABEA, topnimo o nombre propio del sitio donde se fund. Para quienes conocemos su historia, es un campo sagrado por lo que los espaoles hicieron de l. En principio fue llamado Pueblo de Indios, como muchos otros pueblos sin nombre. Manejada por una Doctrina o Yanaconasgo, surta de mano de obra india para faenas agrcolas, mineras o para la boga en las villas de Mariquita y Honda. Fue nombrado Curato o Parroquia y significa en el orden urbanstico impuesto en Amrica, un sitio a donde llegaran indgenas del sistema de las Reales Minas del Rey; ya viejos, enfermos y agonizantes, para ser convertidos antes de morir a la fe impuesta por Roma. Donde la poblacin del Guayabal de la poca colonial fue levantada, existi anteriormente un pueblo aborigen, presentando as el tpico caso de edificar o fundar un poblado, pueblo o ciudad en el mismo sitio donde ya haba sido habitado por una poblacin nativa; tenemos el caso de grandes metrpolis como ciudad de Mxico, que fue erigida sobre la extica Tenochtitln o el caso de Bogot, Ibagu, Mariquita y Honda, por citar algunas ciudades y pueblos. Estas ciudades indgenas con cientos de aos de poblamiento continuo, garantizaban a los europeos sitios seguros y estratgicos para la construccin de sus urbes. Este poblado de procedencia aborigen debe su nombre al gran Cacique Abea, quien dedic su vida a la lucha contra la dura e inflexible hegemona espaola, en captulos anteriores y posteriores hacemos referencia a este personaje, desafortunadamente de forma somera ya que como otros Caciques y hroes importantes se encuentra poca informacin. El pueblo de Guayabal de Abea, dio albergue y alivio a miles de moribundos trados de toda la nacin de los Panches. Sera testigo de la crueldad de la conquista, pero a la misma vez de recogimiento y grandeza espiritual de aquellos que les cay el peso del sangriento dominio espaol; sera testigo de secretos transmitidos en oscuros callejones, guardados por frescas y blancas paredes de bahareque. Guayabal (Tolima) entonces, fue la coartada para poder reunirse y practicar por ltima vez su verdadera conviccin, hecho que inducira a los Caribes del Magdalena, a la calma espiritual y los ayudara sin duda a morir en su santa Fe, la de ellos. Testigo tambin del ltimo discurso, de la ltima oracin en su lengua nativa y testigo del ltimo grupo de individuos de sangre Panche que existi. Con el exterminio de los Panches en 1.611, se da comienzo a la historia oficial de este y otros poblados. El presidente don Juan de Borja siguiendo rdenes reales, empieza la tarea de crear pueblos en este llamado Nuevo Reino. La formula era sencilla, se introducan indgenas de las encomiendas alrededor de una doctrina (capilla o iglesia), que debera cumplir ciertos requisitos urbansticos como la existencia de un ejido o dehesa que eran algo as como una parcela dada a los indgenas para que cultivaran, pastorearan sus ganados y construyeran sus sitios de habitacin, una casa para el cura doctrinero, un lugar de castigo o crcel y un sitio donde funcionara una autoridad que en principio fue el mismo encomendero, pero despus seria un corregidor de indios, en este caso lo llamaban corregidor de Panches. En 1.627 por exigencia del visitador don Lesmes de Espinosa Saravia, oidor de la Real Audiencia, se fundan alrededor de las doctrinas los primeros pueblos llamados en sus inicios Pueblos de Indios. Es as como nacen los poblados de Sabandija o Angosturas del Sabandija (no conocemos si se trata del mimo pueblo de Guayabal u otra poblacin existente frente a ste, al otro lado pasando el ro Sabandija), Guayabal, Santsima Trinidad de Coello (Coello), Coloya, San Sebastin de las Piedras (Piedras), Santa Lucia de Ambalema (Ambalema) y Venadillo. Luego de estas fundaciones, don Lesmes pide a encomenderos y curas doctrineros, la introduccin de indios trados de otras partes y negros para fundar a Guayabal y la aldea de Mndez o paso de Julio Gngora, en donde ya se encontraban capillas doctrineras construidas por los primeros padres Dominicos que pasaron hacia estas minas por el ao de 1.570. La encomienda establece por obligacin crear la doctrina y la doctrina una iglesia, donde quiera se encontrara una concentracin indgena; los curas Franciscanos y Dominicos los primeros en el interior de Colombia, fueron seguidos por Jesuitas, Mercedarios y Agustinos, en su propsito de evangelizar. De esta forma se anticipaban a la autoridad civil en cuanto a organizacin social, sin embargo estos cdigos de disciplina, estaban sujetos a las normas morales de la Iglesia Catlica. Los curas reciban para adoctrinar lo que sus militares dejaban; fueron estos sacerdotes doctrineros sin duda alguna, la avanzada civilizadora de la Espaa colonialista. Los Pueblos de Indios, no garantizaron la permanencia de indgenas desposedos de sus tierras en estas nuevas fundaciones que empezaron a constituirse a partir de 1.593, cuando entr en vigencia el nombramiento de Corregidores de Indios, pero s en cambio se foment el reemplazo de los naturales por una nutrida y creciente poblacin de mestizos y blancos pobres. Creada la doctrina de Guayabal, Lesmes de Espinosa ordena establecerla como resguardo con su parroquia. Como territorio que comprenda una Feligresa de curato o parroquia existente, en 1.686 esta localidad se llam Pueblo de Guayabal de Mariquita y a partir de 1.777 en el Virreinato, Guayabal adquiere la categora de Parroquia de Blancos, donde ya son permitidas las siembras de tabaco en su territorio. Como resguardo de aborgenes trados de otros lados dur hasta 1853, cuando fueron prohibidos todos los del norte del Tolima por encontrarse poco poblados; aunque el verdadero motivo fue poder ceder estas tierras a las diferentes instituciones religiosas como doctrinas, iglesias, parroquias, conventos, etc. En 1.873 el mismo terreno que perteneci a la misma doctrina, luego curato fue adjudicado a la comunidad y ya en ese tiempo se llamaba Terrenos de la Virgen de Guayabal. La regin del Sabandija pas a ser la despensa de alimentos ms importante para la Villa de Honda y Mariquita. En una era de gran productividad agrcola, tecnologa minera primitiva pero eficiente, habilidades manuales y fuerza de trabajo aborigen, pudieron haber asegurado el xito de la empresa minera espaola en esta zona. No obstante Espaa tuvo que esperar, invertir y crear mucho sufrimiento por bastantes aos para verla funcionar. Creemos que lo ms duro de la mita, fue la separacin violenta de los hombres aborgenes de sus mujeres e hijos; de sus familias y tribus. Esto condujo al rompimiento definitivo de la unidad social del pueblo Panche y otros como el Muisca. Cientos de indgenas Muiscas fueron sacados de sus tierras fras para la ardiente boga del Magdalena, de estos ninguno regres a sus hogares ni siquiera por enfermedad o por el extrao caso de vejez. Los indgenas sometidos a este orden eran llamados Mitayos, y el encomendero era amo y seor de stos. Cierto es que murieron por millares, humillados, marcados al hierro candente, enfermos por epidemias que diezmaron la poblacin como viruela, sarampin, tifoidea; desposedos de su fe, tierras y familia; siendo aqu donde aparece lo que los espaoles llamaron el Indio Cimarrn o indio del monte. Eran grupos de nativos fuera de la ley, quienes decidieron hacer frente a un destino ms que sealado. Desafiaban la autoridad suprema del Rey combatiendo las nuevas encomiendas, arrasando pueblos fundados por espaoles, oponindose drsticamente a su evangelizacin, atacando caravanas de mercaderes y resistindose al tipo de doctrina europea. Su extincin llega cuando sus ltimas fronteras son vencidas para dar paso a otros tiempos, con otros personajes y otras formas de vida. Es por ello que en esta regin del Tolima, naci una de las mayores resistencias por parte de sus pobladores a la arremetida tanto militar como doctrinaria de los conquistadores. Las historias, leyendas y mitos siempre harn de este pueblo de los valles del Magdalena medio-alto, una apologa al herosmo y marcar un smbolo de inspiracin a la defensa de las costumbres y principios.

Un mes despus de la llegada de los conquistadores a una aldea. Ningn bravo de estos indios quedaba con una nariguera ni mujer con aretes. La verdadera actitud Cristiana fue engaar para robar su oro y hacerlos pagar tributo. En cuanto al oro, no se debera dejar rastro alguno del demonio, las piezas en oro debern ser fundidas. Mas tarde los lingotes sern enviados a Espaa donde en monedas quedara estampada en relieve el perfil del Rey. Todo esto con la gracia de Dios.

Teniendo los espaoles grandes dificultades para comprender pueblos tan diferentes del suyo, es necesario juzgar la esencia y el perfil de quienes escribieron los relatos de la conquista de Amrica. Ellos entendieron de otra forma, contaron mal, explicaron con el nimo de confundir y criticaron con ligereza por que la extensin de su propio conocimiento era extremadamente limitada. A las dificultades nacidas del no poder entender, se suma el sentimiento individual de cada cronista. El fanatismo poltico, social y religioso, ha conducido siempre a la humanidad, a cometer grandes injusticias y tremendos errores. Para una comprensin profunda, sin duda, hay que conocer y clasificar las tendencias a fondo de los autores de estas crnicas. Uno de los cronistas que mayor esfuerzo hizo para acercarnos al hombre indgena, dndonos a conocer bastantes detalles de su vida cotidiana, pero que paradjicamente nos alej por no poder ser objetivo e independiente, que a la larga es mucho pedir por las condiciones de la poca, haciendo un dao irreparable sobre todo a las tribus que conforman lo que se ha llamado la cultura Tolima, fue Fray Pedro Simn, gran narrador no solo para hablar de la grandeza de sus acompaantes conquistadores, sino para poner en cuestin a tribus Caribes como Panches, Pantagoras y Pijaos con sus descripciones exageradas de relatos inconsistentes, mas parecidos a novelas dantescas que a sucesos reales. Este autor, al igual que todos los cronistas meticulosos pero incautos, ha relatado lo que ha escuchado, sin tratar de distinguir lo verdadero de lo falso, y su patriotismo exaltado le ha impedido quiz reducir los hechos a sus justas proporciones. Ponindolo de alguna forma, Simn era un corresponsal de guerra que no solamente interpretaba de la mejor forma los intereses del sistema eclesistico al que perteneca y la corona a la que servia, sino que escriba lo que en Europa estaban acostumbrados a escuchar. Nunca pudo probar muchos de sus escritos porque no estuvo presente en los hechos, adems sus fuentes carecan de toda credibilidad ya que tampoco fueron testigos directos de estos acontecimientos. Las crnicas del fraile espaol estaban adems de la europea, muy influenciadas por la mitologa de los Paeces, los Tano de las Antillas y otros pueblos, las cuales se encontraban estrechamente relacionadas con tribus Caribes de los valles del Magdalena (los Pijaos, Panches y otros mas, iban peridicamente a la guerra para robar doncellas y coger cautivos para luego ser devorados). Sabiendo el sacerdote exactamente donde quera llegar (degradar el aborigen con historias no ciertas), los tildaba de estar en la misma categora de seres fabulosos, humanoides, mixtos o mitolgicos como gigantes, cclopes, ninfas, stiros, centauros y criaturas salvajes, los cuales provenan de otro Adn o habran sido engendros de la misma tierra. Estas criaturas u hombres salvajes encarnaban poderes secretos que ocultaban los espacios arbolados, que empezaron a talar los hombres de Occidente de la edad media en adelante. Espacio desvanecido, conquistado por la domesticacin y cristianizacin de estas fieras que eran vistas con desaire por el temor y el misterio que infundan. Voraces comedores de carroa humana, puercos y por lo general sodomitas, asesinos de sacerdotes, mujeres indefensas y nios. Tachados de promiscuos, de tener prcticas homosexuales entre los hombres, que de hecho para el narrador no lucan varoniles sino afeminados. El no querer someterse al Cristianismo les daba el ttulo de paganos, insensatos que no tenan fe, tener serias relaciones con el diablo, monstruos, feos, deformes, feminoides, bestias inferiores a los animales, en fin son innumerables los niveles de degradacin a que estas tribus fueron sometidas. Por eso su trabajo, Noticias Historiales y otros por citar algunas como Elegas de Juan de Castellanos quienes defendan la llamada guerra justa como una salvaguardia de los llamados justos ttulos y como un aterrador castigo para el pueblo que osara oponerse al vasallaje del pueblo conquistador espaol; deberan cuestionarse al menos cuando hacen referencia a estas gentes. Las impresiones del cura Jesuita y otras mas, hay que minuciosamente revisarlas por medio del nico camino a nuestro alcance, la arqueologa, y antropologa, volver a escribir la historia con mas sentido, anlisis y estudio con la ayuda de archivos que no han salido a la luz pblica y otras disciplinas afines. No podemos desconocer que fue una poca de censura, excomunin, persecucin y muerte impuesta a aquellos que se atrevieran a desafiar, criticar o trataran de cambiar ese orden. Escribir coherentemente con ese tipo de presiones es imposible. Sin embargo no es pretexto vlido y precisamente es otro argumento ms para no fiarnos de todo lo que estos escritos dicen. Estos cronistas se afianzaron en el supuesto deber de un pueblo civilizado sobre otro que no lo era. La importancia de continuar con las cruzadas evangelizadoras sobre paganos e infieles, quienes no conocan las enseanzas del cristianismo. El sacerdote Simn ha logrado despertar dos tipos de pasiones entre los historiadores; estn quienes confan incondicionalmente en sus escritos como Demetrio Ramos que ve en la obra de Simn un Cimiento a la historiografa venezolana y colombiana, y los que no confan en l como el historiador Juan Friede, escritor elegante e investigador avisado, sostiene que ni siquiera en el rea de Noticias Historiales dedicada a los Castellanos, goza de confiabilidad como obra verdadera. Este historiador Indigenista en su obra crtica los Andak, hecha de menos las fortalezas de Simn como historiador y toca con sorprendentes argumentos y evidencia la falta de documentacin y verificacin histrica. Pedro Simn ha tenido muchos admiradores adems de los de su poca, historiadores y lectores quienes buscan un relato bien contado, correcto y pdico que no perjudique al servicio de Dios, ni al de su Majestad, no ofenda a las buenas y Cristianas costumbres (fray Pedro Simn), de hecho, sus escritos se toman como la fuente ms importante sobre la historia del Nuevo Reino de Granada. Juan Friede desautoriza a Simn como etngrafo y cuestiona severamente la metodologa usada por este sacerdote, como las informaciones claves que public y que tanta polmica en el mundo de la historia han levantado. En esencia Friede se refiere a la formacin de la imagen aberrante de los indios del Nuevo Reino que Borja estaba colonizando para su Rey, e invita a la reflexin haciendo un llamado, para descubrir la verdadera imagen del poblador Precolombino, que se incluya en la historia universal de los hombres y se tenga alta prevencin en las lecturas y anlisis de los documentos sobre las Indias Occidentales. Por otro lado el historiador Friede, no se aparta de la existencia de una antropofagia ritual, pero s niega en cambio, una prctica generalizada de canibalismo en la Amrica precolombina, motivada esencialmente por los espaoles para sacar provecho en lo poltico, econmico y religioso.

La declaracin de algunos indios como Caribes, es decir, como antropfagos, daba el derecho de exterminarlos o esclavizarlos legalmente; Lo que produca apreciables ventajas econmicas para los conquistadores (Juan Friede, Los Andak). Pero los defensores del Hispanismo no solamente han encontrado severos crticos siglos despus. En su poca, en el mismo pas de origen y pertenecientes a la misma institucin religiosa que los animaba, surgieron fervorosos crticos a la obra destructiva de Espaa en Amrica, destacando entre ellos a Fray Bartolom de las Casas, obispo de Chiapa, cuyo nombre fue durante varios siglos ms celebre en Europa que el de otro cualquiera; el padre Francisco Victoria, Fray Antonio de Montesinos, y otros, quienes fueron duros crticos de la obra destructiva de los conquistadores, negaron los ttulos de conquista defendidos por Espaa en Amrica y denunciaron al mundo la barbarie de los castellanos en sus invasiones. Sin embargo estas obras encontraron gran resistencia en el establecimiento. Es importante saber por ejemplo, que para contrarrestar la publicacin del libro escrito por fray Bartolom de las Casas que conmovi al publico europeo, por estar completamente llena de los relatos de horror cometidos por los espaoles en el Per; el mismo Virrey crey necesario mandar a escribir y reforzar los escritos de Pedro Sarmiento de Gamboa quien insista en la crueldad de los Incas, a quienes trataba de tiranos brbaros por cualquier motivo. Los escritos de Sarmiento de Gamboa, son sospechosos en muchos aspectos, el autor esta demasiado parcializado y teniendo en cuenta la razn de la publicacin de este escrito, no es sorprendente. En la lista de los escribanos hispanistas que contribuyeron en algunos aspectos a la desinformacin por medio de relatos exagerados en Amrica, que solo creaba confusin y distanciamiento, encontramos a: el soldado y sacerdote Juan de Castellanos 1.522. Crdoba, Lpez de Gmara y Ortz 1524. Padre Pedro de Aguado 1538. Jimnez de Quesada 1.509, el padre Antonio Medrano 1.570, Prez de Vargas 1.572, Borja 1.604, el padre Alonzo de Zamora 1.635, el Neogranadino Juan Rodrguez Freyle 1.566, el Obispo Lucas Fernndez Piedrahta 1.688 y el padre Basilio Vicente de Oviedo 1.699, entre otos. Estos interlocutores no callaran el silencio de todo el millar de desposedos, maltratados, humillados y muertos que los acusan. Los documentos escritos de desigual aprecio, sobre los que hemos ledo con detencin, desalientan al investigador; en estos antiguos escritos la mayora son desesperantes por su extensin, tediosos por la forma en que estn escritos y desoladores por su candidez. Entre los autores modernos muchos, casi su totalidad, han evitado analizar a los Panches de una manera diferente a como lo hicieron sus antecesores; siguen sosteniendo tesis preconcebidas. Sin embargo, se ha encontrado en todo esto, algo de buen provecho; las mismas contrariedades y vacos en estas crnicas nos pondrn en el camino de la verdad. Los Pijaos al igual que los Panches, tambin sufrieron este maltrato histrico coincidencialmente por los mismos cronistas de esa poca pero como los Pijaos aun no han desaparecido, el tema sigue generando obras literarias polarizadas que persisten con el sealamiento y comentarios en detrimento del indgena y como si fuera poco, sugiere la llegada de los espaoles a estas tierras como hecho afortunado. Historiadores de siglo XX como Vctor Bedoya con su obra titulada Pijaos y Quimbayas, 1.953 o Manuel Lucena Samoral con su libro Don Juan de Borja. Primer presidente de Capa y Espada de nuevo Reino de Granada 1.966, se empecinan en la degradacin del nativo americano, creyendo de esta forma no exponerse a contradecir a sus antecesores, padres de la historia de este pas. En este sentido, algunos historiadores nacionales, poco adelantan en relacin con las crnicas heredadas, resaltan los errores y horrores histricos y sostienen el prototipo cabal del conquistador como el ideal. Al Indio se le desconoce entonces la posibilidad de salir de ese marco de sdico-vandlico cuyo holocausto consideran un acto de justicia. Pero lo que ms produce dolor y frustracin, es que esta misma tontera y disparate racial, sea tomado como un hecho reconfortante consumado. Muchas de estos escritores que llegaron de Europa, vean en los libros importantes de la poca, devocionarios, libros de horas y romances (algunos de estos redactados en la alta edad media); autnticos acompaantes que los entretenan e inspiraban, ayudndolos a su vez en la creacin de personajes y situaciones imaginarias. Extraos seres, signos y smbolos zodiacales, gentes con dos cabezas o cara de perro, amazonas, stiros, ninfas, hombres salvajes y cclopes. Para citar un ejemplo, el de Ponce de Len, quien dedica su bsqueda a encontrar la Fuente de la Eterna Juventud en la Florida. Hay muchos lugares en la Amrica que sus nombres provienen de estos y otros escritos ms antiguos. Vale la pena decir que Herodoto, el mas destacado viajero e historiador Griego conocido en el mundo moderno con el nombre de Padre de la historia (484 - 420) cuenta en sus relatos todos los sucesos legendarios o verdicos, capaces de subrayar la oposicin entre el mundo brbaro o salvaje (Persas, Egipcios, Medos) y la civilizacin Griega, relatos con gran influencia en el mundo occidental. Lo interesante de todo esto es que las crnicas e impresiones recogidas aqu en el continente por frailes, laicos y dems, estaban seriamente afectadas por estos escritores y sus novelas de pasatiempo. Los anglosajones no fueron diferentes; para justificar la conquista de los territorios que hoy comprenden los Estados Unidos, adujeron la costumbre que tenan los indgenas de quitar el cuero cabelludo a sus vctimas, hacindolos ver insensibles e inhumanos, costumbre que aprovecharon y promovieron para aterrorizar a sus serios adversarios franceses. Los franceses a su vez celebraban y premiaban este tipo de acciones de sus aliados nativos contra los ingleses. Lo mismo ocurri con los conquistadores espaoles respecto del sacrificio humano en el Mxico que hallaron. En el Reino de los Mexicas evidentemente existi el atroz sacrificio humano abriendo el trax y extrayendo el corazn an palpitante de la vctima ofrendada, motivo que escandaliz a los extranjeros europeos, pero el punto del debate se mantiene en qu tan frecuentemente este tipo de sacrificios se haca?. Argumento que los cronistas de la conquista espaola exageraron haciendo pensar en el ritual como un acto brbaro, sin fundamento, siendo practicado con exageracin incontrolada. No obstante todos los estudios arqueolgicos en esta parte de Mxico dieron el resultado de la prctica del sacrificio, reduciendo considerablemente el nmero de vctimas. El sacrificio humano Azteca, al igual que muchos ritos y costumbres, no se puede argumentar en blanco y negro, y paradjicamente tratar de ser jueces cuando las leyes y normas no se haban creado para casos tan distintos a los europeos, y mucho menos cuando no se intent comprender los matices y la complejidad del ritual. Para los Aztecas el sacrificio humano, era una prctica sagrada, con profundidad religiosa; cuya continuidad dependa enteramente del cosmos. Se llevaba a cabo en la ms reverente de las circunstancias, un acto supremo, religioso, de una gente devotamente profunda. Sentan responsabilidad por la continuacin del universo, por que eran ellos los hijos del sol. Los Aztecas crean, como la mayora de la gente antigua, que los dioses crearon el mundo y el nacimiento del sol fue el acto ms importante de todos. Esta explicacin proviene de documentos escritos en el siglo XVI gracias a un informante Azteca. TONATI era el sol, y el sol es indispensable, ya que toda vida en la tierra perecera sin l. Muchas comunidades en la Amrica precolombina en especial los Aztecas, estaban a gusto venerando y rindiendo tributo al astro rey. Para ellos el sol necesitaba nutrirse para tener fuerzas y as poder seguir con sus labores diarias. Y que podan darle para vitalizarlo e inspirarlo ms, que estuviera a la altura de lo que l les daba? Solamente la misma vida humana. En contraste para los conquistadores espaoles, el sacrificio humano fue claramente trabajo del demonio y como Cristianos con sus fuerzas libertadoras y evangelistas tenan como deber abolir esta costumbre. A la llegada de Corts a Centroamrica, aunque el pueblo estaba acostumbrado a este tipo de actos de sangre y otros mas desconocidos, empezaban a entender que sus sacrificios no eran el camino para satisfacer plenamente a sus dioses, naciendo as una renovadora conciencia colectiva, deseaban cambiar muchas cosas que crean no poder parar, empezaban a sentir malestar e indisposicin generalizada, hecho que sagazmente aprovech el conquistador espaol para destruir todas estas culturas y quedarse con sus riquezas. Los habitantes de la Amrica central precolombina, tmidamente queran volver al principio donde las cosas eran ms soportables, menos sacrificio dolor y sangre. Los Tolteca, la cultura madre de posteriores culturas era a donde se debera de nuevo llegar. Los Toltecas fueron una nacin pacfica que nunca ofreci sacrificios humanos a sus dioses, para esta clase de actos se sacrificaban solamente mariposas, flores, aves o cosas similares. Padres de un arte exquisito y una arquitectura sin precedentes, adoraban mas a un Mesas que un Dios, su nombre era Quetzacatl y era en trminos resumidos un Dios que mezclaba armoniosamente el seoro con la belleza. La serpiente emplumada era reverenciada tambin por todos los pueblos que encontr Cortes y fueron ellos quienes empezaban a entender que el Mesas vivi realmente en estas tierras, ense cosas diferentes a estas prcticas de sangre y que algn da regresar otra vez. Finalmente nos deja muy preocupados que esta fijacin de maltratar el aborigen y las crnicas mal intencionadas, hallan pasado de generacin en generacin y hoy en da se conviertan en la causa principal del problema de violencia que viven pases como el nuestro. Para algunos historiadores, socilogos y siclogos el comportamiento violento, la promiscuidad y la desvergenza, una inclinacin congnita al robo y a la agresin, una propensin a la ebriedad, incapacidad congnita a obrar de acuerdo con la ley y el orden, la descomposicin social, la desobediencia o desacato a las leyes y otros males, tienen origen en la contribucin tnica indgena. Los cronistas relataron hechos contradictorios con magistral inconciencia, y algunos historiadores actuales los trascriben sin comentarios con la mayor desaprensin. Unos relatores declaran por ejemplo, que los indios no tienen fe, y, mas adelante escriben sobre rituales, costumbres religiosas y nombre de dioses. Otros nos presentan estas tribus como brbaras y comentan despus sobre su organizacin social, arte y mtodos de cultivo. Tenemos el caso tambin de un respetable historiador colombiano que nos ha impresionado por la forma de relatar la fascinante historia de la ciudad de Honda Tolima, pero nos dej perplejos al escucharlo decir que: en la Amrica precolombina no exista nada para comer antes de la llegada de los conquistadores. O por ejemplo escuchamos de un viejo historiador local de un pueblo del Norte del Tolima decir: los conquistadores tuvieron muchos problemas al pasar por estas tierras, pero nada comparado al problema que tuvieron al enfrentar sus antiguos pobladores. Gracias a Dios aqu no hay indios por que estas bestias salvajes fueron difciles de domesticar. Y as podra citar muchos testimonios de las vacilaciones que permanecen en el espritu de los historiadores a causa de los antiguos cronistas. Por eso, decepciona el contenido de algunos libros, lecturas e investigaciones. No queremos deshonrar, historiador alguno, al expresar que han venido ignorando casi completamente a los Caribes del interior, pero si, este trabajo consigue llamar la atencin para estudiarlos con mayor inters, no daremos por extraviado el tiempo empleado en el intento de hacer revivir en estas pginas el extraordinario episodio de la historia de los Panches. Las sociedades dominantes permiten en su interior todo tipo de aberraciones, pero esas mismas son implacables, intolerables e incisivamente crticas cuando ven hacia otras ms dbiles o subyugadas. Estas conductas nos demuestran qu tan variado y dominante es el comportamiento humano y como nos condicionamos al va y ven de las vicisitudes, la cual nos indica de nuevo qu tan difcil criatura es el Homo Sapiens Sapiens para entender.

Plaga... Vendindose los hijos mutuamente, para comrselos asados o en viudos clsicos... Sus mujeres eran extraordinariamente feas. Y los hombres eran: De pelo lacio y fuerte, ojos negros y pequeos, labios abultados, pmulos salientes, nariz corva, dientes blanqusimos y perfectos, frente estrecha, pies sin puente, dedos gruesos y cortos, odo sensible, olfato perruno, estatura media, color aceituno, cuadrado de la cabeza a los pies... Raza vagabunda, guerrera, salvaje vigorosa, que nada funda, que todo lo destruye, y que no deja con vida sino algunos grupos de la raza andina y eso porque la conquista espaola la sorprende en su obra de pillaje y de conquista.

El Dorado: ( hombre cubierto totalmente en polvo de oro y joyas ). Las crnicas escritas sobre nuestro continente y sus gentes, estaban rodeadas de misterios y de leyendas, todo lo americano aparece dentro de lo fabuloso, lo fantstico y lo maravilloso. El Dorado se convirti en el sueo que impuls la mayor parte de las conquistas en Amrica y en especial la del Nuevo Reino de Granada. Al rededor del tema del Dorado justamente se maneja un aura de desinformacin, esta vez aprovechado por parte de los aborgenes americanos, con el propsito de confundir y alejar a los espaoles sedientos de fortuna. La historia es tan antigua como la misma llegada de Coln a las Antillas, donde los pobladores de esta zona confundieron al Almirante envindolo lejos de sus naciones. Aunque Coln fue un expedicionario, el comienzo de la leyenda se centra con su primera incursin en tierras de Guaran, donde al igual que todos sus predecesores, el almirante rpidamente se interes por el oro mas que por cualquier otra cosa ...con l, quien lo tiene, hace cuanto quiere en el mundo y llega a que echa las nimas al paraso... Posiblemente por mala traduccin e interpretacin de signos, Coln entendi de un jefe indio sobre un poderoso soberano que dispona de grandes veleros en oro. Con el nimo de alejar al Almirante Coln de estas tierras, fue enviado al hallazgo de un reino en oro que por ms que busco nunca encontr. Este primer dialogo con gente americana llevo a Coln a fantasear y en sus cartas dirigidas a grandes personajes en Europa llenas de promesas, hace que estos con entusiasmo, planearan grandes hazaas y obras para sus instituciones con dicho tesoro. Con la tarea de imponer de un nuevo, nico y verdadero Dios, los espaoles destruyen dolos ancestrales que simbolizaban para los aborgenes americanos su Dios manifiesto, incluso, nico y verdadero. Los smbolos del Dios falso como lo llamaban los espaoles; si eran en piedra o arcilla los destruan, si eran de madera los quemaban y si eran en oro; fundidos y en forma irrespetuosa y sacrlega transformados en lingotes y monedas para mantener en Europa la Monarqua, la Iglesia y naturalmente la guerra. Sin embargo, en forma astuta y genial, estos nuevos creyentes escondieron sus ms preciosos objetos religiosos en las tumbas de sus antepasados, pero esto no los salv de ser saqueados, hecho aun ms doloroso el que los mismos sacerdotes llegados de Europa institucionalizaron practicando, avalndola y dndole incluso un nombre quechua, el de Guaquera que significa saqueo de tumbas. La depredacin de tumbas Cristianas no obstante, era calificada por estos mismos un pecado abominable. A pesar de todo esto, algunos maravillosos objetos con profundo significado religioso, han logrado pasar y llegar a nuestro presente donde han sido encontrados y estudiados por mujeres y hombres sensatos cuyo grado de inters y respeto es ms elevado, donde estas figuras diablicas no representan lo que el cristianismo en el ms profundo sentimiento medieval quiso hacerlas ver. Sabiendo que por el oro aborigen que se usaba en representaciones religiosas, ofrendas y joyas; los espaoles haran cualquier cosa, para no estimularlos en su estada y alejarlos de sus tierras los naturales les mintieron y escondieron. Los peninsulares por su parte al ver la abundancia del precioso metal tenan una visin sobre el Dorado tan majestuosa, que la regin de la Guayana y su capital, crean estaban hechas en oro. Con el fin de hacer la Corona rica, poderosa y mantener la guerra en Europa, bajo la influencia de leyendas como la del Dorado que reflejan la obsesin de lucro, las expediciones de mercenarios y buscadores de tesoros recorren lugares tratando de hallar edificaciones y hasta islas formadas en oro, lo que de paso manifiesta la medida de su ignorancia. La formula de otorgamiento de privilegios con la que la Corona recompensa a los descubridores, estimula el afn y el antagonismo, engendrando un trato aberrante hacia los naturales y de paso fomenta una serie de conflictos internos, rivalidades personales, odios y asesinatos entre los mismos europeos por la posesin de terrenos y vasallos. Finalmente se manifiesta un ambiente de competencia y ansia de ms conquistas. Puados de gente inescrupulosa, ignorante, corrupta, ambiciosa y sanguinaria llegados del viejo continente, incrementan las columnas de penetracin en estos territorios. Esta fiebre llamada el Dorado fue sufrida tanto por espaoles como por ingleses y alemanes. Desde desposedos buscadores de fortuna, pasando por sacerdotes y oficiales de la milicia europea, hasta los ms altos y poderosos jerarcas de la monarqua europea como el Rey Jaime VI de Escocia y I de Inglaterra, se encuentran entre los buscadores de este tesoro. En este capitulo de la historia de Amrica asimismo aparecen Papas, Reinas, mas Reyes, militares, civiles y gente del comn. La monarqua espaola deseaba este tesoro, el oro y las riquezas que llegaban de Amrica, eran robados por ordenes de Isabel reina de Inglaterra y no bastaba. Se necesitaba dinero con premura para culminar las guerras religiosas que haban comenzado contra Inglaterra protestante, para expandir mas sus territorios de ultramar, para construir mas navos de guerra y reclutar mas soldados manteniendo as sus conquistas; para hacer y terminar obras que hoy da son catalogadas como maravillas del mundo como es el caso del formidable castillo monasterio del Escorial en Espaa (San Lorenzo del Escorial), mandado a construir por Felipe II en 1.563, monumental obra en todo el sentido de la palabra, de un clasicismo majestuoso y severo, marcado as una expresin al desbordamiento de las pasiones de un gobernante. La Iglesia por su lado quera usar el tesoro para hacer templos, ermitas, monasterios, capillas, parroquias, santuarios, oratorios, costear la evangelizacin del resto del mundo y rescatar de manos de los Musulmanes el Templo Sagrado de Salomn. Los Tairona en forma desesperada cuentan al conquistador Quesada, que en un sitio distante de su pueblo se encontraba el Reino de los Muiscas quienes celebraban una pomposa ceremonia en una laguna, donde el sacerdote mayor, ataviado con esplndidas joyas y luego de haber sido ungido en aceite o embadurnado de barro pegajoso era prcticamente vestido en polvo de oro. Seguidamente de los actos rituales, el sacerdote se lanzaba al agua despojndose del oro en polvo y todas sus joyas, acto seguido por sus discpulos y seguidores en general quienes tambin arrojaban sus ofrendas en oro a la laguna. Los Muiscas por su lado informaron a don Gonzalo y su tropa que el oro se hallaba en la nacin de los Panches y Pijaos. El hermano de don Gonzalo concentr su bsqueda de la Casa del Sol en Sogamoso Boyac, finalmente la encontr y redujo a cenizas. Los nativos de Coro Venezuela incluso enviaron a los Andes Colombianos al Alemn Nicols de Federmn a buscar el Dorado y en Quito un nativo de Latuganga, aliger la salida de Belalczar sealando el Dorado en el interior de Colombia. El tesoro fue idealizado por el comandante de Pizarro; como un hombre de talla normal en oro. Despus que con aquella gente vino Aasco, Benalczar inquira un indio forastero peregrino que en la ciudad de Quito resida, y de Bogot dijo ser vecino, all venido no s por qu va; el cual habl con l, y certifica ser tierra de esmeraldas y oro rica. Juan de Castellanos.

La riqueza del Dorado finalmente se convirti en una trama de fascinantes historias cuya obsesin fue tan grande, que los espaoles hicieron un mapa del Nuevo Mundo marcando las rutas de los posibles sitios donde se hallaba. Tres de estos sitios se encuentran en Colombia, Dabeiba en el Darin Antioqueo, el lago de Guatavita en Cundinamarca y el tesoro de Xerira y Meta en los Llanos Orientales. Existen otros puntos marcados, Manoa en la regin de Guayana y las Siete Ciudades de Cibola al sur del estado de la Florida. Tambin se crey que el Dorado eran las ricas minas de las tierras de los Panches como las de la Sabandija, Mariquita, Venadillo y las de aluvin en Saldaa. La explotacin de estas minas se realiz hasta el agotamiento y junto a esto, vino el lamento de los espaoles por quedarse sin indios para extraer el mineral. Sin embargo el mueco en oro de talla como la de un hombre corriente se segua buscando en tierra de los antiguos Panches. Desde esta ciudad de Victoria hasta la de Tocaima, hay ricos minerales de oro y plata. Estn en este comedio las minas de la Sabandija, las de Venadillo, las de Herv, los socavones de Juan Daz, y otros, las vetas de Ibagu, las lajas de Santa Ana, Mariquita, y Victoria, y los Palenques. Toda esta tierra est lastrada de oro y plata, pero esta falta de gente.

Antes de su primer viaje, El Almirante Genovs, haba prometido a los marinos de Palos que por seguirlo, avemos de fallar casas con tejas de oro. Lo que Coln encontr no fue el tesoro que posiblemente idealiz con elementos que tenan que ver con el mundo europeo, como la literatura y la influencia Bblica en su pensamiento; encontr sin embargo gente amable, alta, bella, orgullosa y digna, gente que entre muchas de sus ocupaciones trabajaba hermosamente con tecnologa desconocida el oro, y conocan el secreto de dnde hallarlo. Coln tampoco encontr un mundo subreal de islas, casas, hombres y navos en oro, tampoco encontr seres anormales con un ojo y cara de perro. El Almirante Coln conoci por primera vez a los Caribes y el mundo extico en que vivan. Aos ms tarde en estos Reinos se crea el de la Nueva Granada y la fbula del Dorado pasara por aos creando intriga, expectativa e influencia hasta nuestros das, donde cada gran hallazgo arqueolgico se espera con ansiedad sea el Dorado.

El alto pues tomo nuestro caudillo, primero que la gente del Poporo Y tanto metal vieron amarillo, que con la muestra de mayor tesoro Dijo riendo Miguel de Trujillo: oh ! plegue a Dios, amn, con tanto oro; buen nimo, buen nimo, cristianos, que bien tenis donde llenar las manos.

JUAN DE CASTELLANOS. Relato sobre la entrada de los espaoles comandados por Belalczar, a tierras de los Caribes del interior. Antes de un encuentro blico palabras de uno de sus comandantes. Esta expedicin se diriga a Bogot en busca del Dorado.

Las ciudades americanas no aparecieron con la llegada de los europeos, ya existan grandes y bien desarrollados centros urbanos que los asombraron. Cuando se celebra la fundacin de un pueblo o ciudad se est tomando la fecha en que los espaoles llegaron a estas urbes, mas no la fecha real de establecida por sus fundadores originales. Esto por supuesto contribuye para imponer la idea que la historia urbana del pas empieza tardamente y comienza con el arribo europeo. La ciudad americana prehispnica, como la totalidad de la sabidura precolombina fue negada. Paradjicamente para tener una idea de cmo era la ciudad y la vivienda prehispnica debemos referirnos a sus mismos destructores, pues encontramos en estos escritos innumerables reseas de las civilizaciones que confrontaron y destruyeron. Como lo dijimos anteriormente, el espaol en busca de elogios, riqueza y ttulos, exagera sus hazaas transformando fcilmente la toma de una indefensa poblacin en toda una batalla campal. A pesar de todas estas exageraciones, se destacan anotaciones de algn inters. Tambin es caracterstico que los historiadores espaoles, tratando de convencerse de que eran portadores de la nica verdad teniendo que transformar un mundo incivilizado, nos hayan dejado sin querer un legado antropolgico y etnolgico que desbarata sus propias intenciones. En este sentido sus relatos nos presentan a sociedades como la de los Caribes, Arawacos, Quimbayas, Calimas, Chibchas y otras mas, como poseedoras de centros residenciales, formados por estructuras internas complejas, que caracterizan el hbitat urbano y rural de la poca. Con base en estas descripciones dejadas por cronistas de la conquista, los poblados indgenas mostraban una determinada conformacin urbanstica, extensos caminos principales que comunicaban sociedades enteras con otras, trochas secundarias que unan unos poblados con otros, calles que acercaban casas con vecindarios, los ros y arroyos secos desempeaban el mismo papel que los caminos. Las casas de los jerarcas, de sus nobles y las del pueblo en general, los templos, cementerios, talleres o sitios de trabajo, las huertas, y la crianza de animales al rededor de sus casas, nos manifiestan la existencia de un orden social urbanstico activo y en desarrollo. El historiador y Obispo de Santa Marta y Panam Lucas Fernndez de Piedrahita, nacido en Santa Fe de Bogota en 1.624, seala que exista a la llegada de los Espaoles y para sorpresa de todos mas de setecientos pueblos de indios dentro de los trminos del Nuevo Reino. Al igual que otras culturas, los ncleos de las viviendas se levantaban cerca a centros ceremoniales y funerarios. Esta agrupacin de viviendas era llamada aldea y una agrupacin de aldeas era llamada seoro. En la colonia estas aldeas estados que eran la expresin bsica del cuerpo poltico precolombino, eran llamadas pueblo de indios, pero un proceso de atomizacin y simplificacin lo anulo como cuerpo poltico, aunque en Algunos municipios modernos sobreviven los topnimos y linderos que le dieron identidad. Cada seoro era un pequeo estado teniendo su propia forma de designarse as mismo, cada uno de estos feudos contaba con su propio expresin territorial, su cabeza visible era un Squima que equivale a un rey o seor quien no perteneca a una lnea de sucesin, su legitimidad poltica era otorgada gracias a su sabidura, ecuanimidad, gallarda y por una eleccin en antiguas tradiciones de abuelos, acaymas y sacerdotes o chamanes. Las construcciones se agrupaban una junto a otra, de manera nucleada; algunas de estas increblemente extensas otras ms pequeas. Los grandes centros poblados estaban distribuidos segn el reparto jerrquico, representando una estructura interna completa donde se desarrollaban actividades vitales que caracterizan un hbitat urbano como residencia, acopio, comercializacin, intercambio y la centralizacin del aparato administrativo, religioso, poltico y militar. De otro lado existan pequeas poblaciones en sitios estratgicos donde en menor escala se ejerca el comercio, pero cumplan funciones tambin de urbanismo como residencia, produccin e intercambio. Otro sector de la poblacin se encontraba disperso en todo el territorio, reunido en pequeos ncleos familiares o de parentesco, importantes para el sostenimiento de los medianos y grandes poblados que en ocasiones no eran autosuficientes. Exista una caracterstica en la estructura de estos pueblos aborgenes, eran abiertos, sin fortificaciones, siendo este otro motivo para creer que sus habitantes eran esencialmente pacficos. Los primeros pueblos Panches fueron fcilmente tomados y desbastados, pero ya en el transcurso de la guerra se trasladaron a sitios escarpados de difcil acceso. Llega la conquista y la posterior colonizacin, el espaol destruye, quema, arrasa conjuntos urbanos de mayor importancia en cuanto a forma y estructura se refiere, sin dejarnos desafortunadamente evidencia fsica de la ciudad americana. De ah en adelante, se establecen las fundaciones, caseros o aldeas espaolas con base en una especie de cdigo muy rgido, elaborado en Sevilla Espaa. Estas aldeas tuvieron aspectos caractersticos al construirse; en principio como lugares de avanzada para la conquista de mas terrenos y posteriormente como bases militares, al mantener elementos inconfundibles como la plaza, e iglesia y al permitir la introduccin de la propiedad privada y muchas otras representaciones propias del pueblo europeo. Por tener cualidades defensivas y de fcil construccin, la Corona recomienda el diseo reticular en Damero o Cuadricular, que es un trazado muy antiguo adoptado de las Bastidas militares francesas de la Edad Media, siendo a su vez copiadas del campamento militar romano. Los cronistas relatan con lujo de detalles hazaas tales como el incendio de Sasaima o los saqueos de Duitama y Bojac. Segn el fraile Pedro Aguado, Tunja era una ciudad tan grande que una tropa de 170 soldados, se demor mas de dos das en saquearla casa por casa.

Estos pueblos espaoles recin erigidos, se caracterizaban por tener un urbanismo militar. Quedaban al mando de un oficial gobernador que se destacaba por su brutalidad y por lo general eran comandantes con problemas de insubordinacin a quienes se castigaba con el destierro. Su tropa era un puado de mercenarios o buscadores de fortuna jvenes, generalmente incultos, de baja extraccin social, iletrados y supersticiosos; quienes a su vez tenan a su cargo esclavos africanos y cautivos indgenas, a quienes les hacan pelear las guerras por ellos. Sus guas espirituales eran sacerdotes pobres que venan con el nimo de buscar fortuna y fueron estos quienes en busca de enriquecimiento crearon el acto sacrlego de usurpar las tumbas sagradas de los pueblos aborgenes, este suceso es mas comnmente conocido en nuestro medio con el nombre de guaquera. Un cuerpo de funcionarios de la Hacienda Real que eran particularmente deshonestos, proxenetas que traficaban con jvenes y nias indgenas raptadas y prostitutas espaolas que serian las primeras esposas de soldados y colonos. Como vemos, los poblados aborgenes desaparecen para dar paso a una nueva sociedad edificada en medio de numerosos antagonismos, bajo la ms completa corrupcin e inmoralidad. El orden establecido en los nuevos pueblos, no solo era el del ms fuerte, tambin el del ms corrupto, intrigante, inmoral y cruel. La arquitectura nativa de esta zona de Amrica comparada con la del Sur o Mesoamerica, era simple en su diseo y construccin, bien adaptada al medio tropical, fresca, resistente al viento y a la lluvia, polifuncional por tener un espacio nico en que se desarrollaban muchas de sus actividades, el concepto de intimidad poco se tena en cuenta. Las formas de construccin resultaron junto con la arquitectura espaola, importantes en la residencia de siglos pasados; cmoda, econmica, fresca y extica a la residencia contempornea. En la regin norte del departamento del Tolima, especficamente en los municipios de Armero - Guayabal, Ambalema, Mariquita, Honda, Lrida y Venadillo, zonas donde comienza lo que tambin se llama El Alto Magdalena, la naturaleza ha sido prdiga, dotando a la regin de exuberantes y calurosas selvas, suaves montaas con erosiones caprichosas, cubiertas de verde follaje y cruzada por el majestuoso Magdalena y sus afluentes. Concluyendo que todos estos elementos intervinieron en un tipo de construccin domstica casi extinta en toda esta extensa comarca. En esta zona de clima tropical con rgimen climtico definido, la vivienda de los Panches fue sin duda una huella de desarrollo cultural, donde hemos podido encontrar una arquitectura particular, diseada por aquellos grandes arquitectos comunitarios que recurrieron sabiamente al uso de materiales locales para mantenerse en esa estrecha comunin hombre- naturaleza, de armona, reciprocidad y entendimiento. Aunque se encontraban bien establecidos en aldeas; por circunstancias de la migracin de animales de caza, pesca y por condiciones de estado de guerra, su movilidad era impresionante. Haciendo referencia a la habitacin de los antiguos pobladores del norte del Tolima, encontramos que los Panches solan construir sus casas en lo alto de zonas escarpadas, a manera de fortalezas naturales. Tal parece que este concepto urbanstico fue adoptado precipitadamente, en defensa al arribo peligroso de los espaoles a la zona. Idea conveniente ya que les brindaba muchas ventajas, como estar a distancia prudente de los ros y arroyos para as proveerse constantemente de agua fresca y evitar estragos por inundaciones; sentirse mas seguros y amparados de animales e insectos; apoyar la estrecha vigilancia sobre sus tierras, cultivos, senderos y su principal medio de comunicacin el ro; alejarse y protegerse de posibles ataques sorpresa de sus enemigos y mantener siempre referenciado el horizonte, observando desde lo alto el extenso e impetuoso valle para as recordar todo el tiempo respeto y amor por su creadora. Los Panches introdujeron en los ltimos 70 aos de guerra contra los espaoles una forma desesperada de urbanstica defensiva, sin embargo se ha encontrado evidencia de grandes centros habitacionales con mayor antigedad, en zonas planas, bajas y frtiles. Pueblos no fortificados, abiertos, con gran vocacin agrcola; esencialmente armoniosos y pacficos. Debemos saber que en el mbito precolombino la vivienda era simplificada al mximo, mientras que por ejemplo el sistema funerario evolucionaba a formas ms complejas y detalladas. La morada de los Panches fue sencilla pero polifuncional y era el centro de reunin familiar. Aunque el espacio variaba segn la condicin econmica y nmero de integrantes de cada familia, su construccin era en algunos casos de tipo leoso y en otras de tierra pisada; fue diseada para suplir todas sus necesidades en cuanto a vivienda se refiere. Sola ser generalmente una sola pieza grande con casuales divisiones de caa. Espacio que pudo ser dormitorio, estancia, bodega y cocina a la vez. En ocasiones la casa Panche era compartida por varias familias. Las casas, como las describe fray Pedro Aguado ...eran colectivas, las levantaban sobre terrazas circulares y tenan techos de paja... Los materiales ms frecuentes fueron la hoja de diferentes palmas, bejucos, tallos de caa de chonta y guadua. Usaban diferentes fibras de hojas y tallos para el amarre. La planta era circular con techo en forma de cono. Los elementos para el acabado de los techos ms frecuentes fueron la hoja de la palma real, calic, nol y una serie de pajas nativas. Las vigas, tirantes, varillones y otros componentes para la construccin salan del espeso bosque, que les proporcionaba todos los materiales para ejecutar estas sencillas viviendas. En algunas de estas habitaciones las paredes estaban armadas de maderos delgados o varas de palma de chonta, otras eran mas elaboradas, la estructura de la pared contaba con un armazn doble, con los mismos materiales de chonta, maderos delgados o guaduas cortadas, que formaban un caja angosta y vertical abarrotada de tierra pisada a la que posteriormente se le daba un burdo acabado con greda o barro. Los supervisores de estas obras eran las personas de mayor edad, quienes se aseguraban que todo estuviera en orden y determinaban la orientacin de las casas de acuerdo a sus necesidades y creencias. En algunas crnicas se habla de que los habitantes de estas regiones tenan como costumbre, pintar sus casas con una especie de greda fina y blanca parecida a la masilla o carburo. Adornaban las paredes y pisos con esteras gruesas tejidas de fique o algodn, las que tambin usaban para dormir o descansar. Entre estas casas, bohos o caneyes como solan llamarlas, se realizaban varias actividades; se hallaban las cocinas con sus fogones en piedra en donde se preparaban los alimentos; se encontraban los utensilios de cocinas encima de barbacoas de mediana altura y piedras de moler dispuestas en sitios cerca a la pared; estaban dentro de la habitacin tambin sus coloridas hamacas, recogidas durante el da para facilitar el ejercicio de otras actividades y se ejercan algunas labores manuales como la realizacin de trabajos en pequeos talleres para la talla de piedra o para hilar y tejer. Acostumbraban tambin al rededor de una hoguera dentro o fuera del caney conversar sobre las ancdotas de la caza, pesca u otras actividades. Sostiene Fernndez de Piedrahita refirindose al poblado indgena Caribe de Macatoa en los llanos era la poblacin como de ochocientos vecinos, de vistosas casas, bien tirados, calles y plazas anchurosas, siendo lo que ms la hermoseaba la limpieza con que la tenan. Este tipo de vivienda es semejante a las chozas de otros grupos vecinos y en muchos aspectos parecidas a las casas de comunidades indgenas actuales y aunque no las veamos muy funcionales hay que destacar que fueron frescas y lograron transmitir el sistema de construccin (techos de paja, muros, paredes o tapias de bahareque y de tierra pisada) hasta nuestros das. El mismo Fernndez de Piedrahita seala a Tocaima (Cundinamarca) antigua y hermosa ciudad, y as contina una larga lista de escritores hablando de la grandeza de las poblaciones indgenas de esta zona y de toda Amrica, la lista de pueblos o ciudades mencionados por estos cronistas es sorprendente e interminable. El desarrollo urbanstico y habitacional en la Amrica Precolombina no deja ninguna duda al respecto, se encontraba en proceso evolutivo con grandes logros arquitectnicos y de ingeniera.

Oh cual gran fortuna ha sido para los indios la venida de los espaoles, pues han pasado de aquella desdicha a su actual felicidad... y de la servidumbre a esta verdadera libertad. Oh bestialidad extraa la de esta gente.

Los europeos luchaban en nombre propio, de Espaa y el Rey, concepto patriota usado para la riqueza personal, expansin territorial y encuentro del dominio, el aborigen americano se defenda con violencia, porque eran sus Principios Vitales los que estaban amenazados; sus familias, sus tierras, sus costumbres, su libertad, sus sueos, su razn de ser. Esto explica entonces porqu se desat esta lucha atroz entre colonizados y colonizadores. Por otro lado Espaa se encontraba a miles de millas nuticas, hecho ste que haca invulnerables a comandantes y sacerdotes espaoles. Los principios vitales del Reino de Castilla; no estaban en peligro, al menos no por estas gentes. La complicidad entre soldados y misioneros dio origen a excesos y a una imagen distorsionada de los verdaderos hechos. Los conquistadores tenan que justificar sus acciones brbaras y vandlicas ante una corona espaola, que en algunas ocasiones se mostr sensible e interesada y una Iglesia avergonzada, que expeda decretos de enmienda sin repercusin u efecto alguno. Para los pobladores nativos fue insuficiente el hecho de que en Europa se sintieran mal. Los autores de toda esta incultura no encontraron otra salida sino la de seguir ignorando lo que aqu ocurra. Vemos por ejemplo el caso de los encomenderos quienes tenan a su cargo cientos de indgenas, disponiendo de ellos a su antojo y voluntad. Negaban que estos tuvieran alma y fueran razonables. Curiosamente en 1.512 la Iglesia al escuchar constantemente sobre abusos y maltratos de los encomenderos hacia las poblaciones indgenas a su cargo y tratando de aliviar el dao y dolor que haba infringido a estas gentes, decreta: que los indgenas encontrados en Amrica son hijos de Adn y de Eva, siendo as como el Papa resuelve el serio y prolongado conflicto sobre la humanidad de los indios. Ya no seran mas seres monstruosos e irracionales, ahora pasaran al estado de hombres. Pero para la gente nativa americana, ni las Disposiciones Reales del Concejo de Indias, ni las Posturas de Enmienda y Arrepentimiento de la Iglesia Catlica alcanzaron para suspender lo que ellos mismos haban empezado, lograr acabar la sinrazn que promovieron y toleraron en Amrica durante dcadas. Los indios en teora fueron acogidos en el seno de la Iglesia Catlica, nombrados vasallos libres y sbditos de la Corona; en la prctica todo sigui igual, siguieron siendo estimados como seres inferiores y el trato se mantuvo por debajo de su condicin legal. Las virtudes cristianas de fe, amor y esperanza en esta parte del mundo nunca se cumplieron, los mandamientos de las sagradas escrituras en Amrica no tuvieron aplicacin, mucho menos efecto y si algo de esto se utilizaba se hacia por conveniencia. De hecho quienes llegaron a este continente no trajeron el evangelio por que no lo conocan, introdujeron mas bien un sistema de creencias, ageros y rezos populares dirigido a un sin nmero de vrgenes, apstoles, santos, mrtires, ngeles, nimas en pena, fetiches y otras cosas ms. La intolerancia, odio e inseguridad que a la Iglesia inspiraba la magia indgena, se refleja en acciones nefastas como la del Dominico Finestrad que ya en el siglo XVIII recomendaba al Virrey de la Nueva Granada como la gran salida a la indisciplina e insubordinacin de los naturales, la destruccin total del indio por medio del cruce o injerto para lograr as un hombre ms til y servil, ...Estoy firmemente confiado que es necesario injertarlos para que insensiblemente desaparezca su casta y pasen al estado de mulatos y zambos. Si no degeneran de su ser, al cabo de mil aos siempre sern indios y siempre vivirn con ellos sus pasiones naturales... Finestrad define estos injertos como Castas para diferenciarlas de los blancos peninsulares y en un acto severo de discriminacin racial las enumera as:

...Semejantes a los rabes y africanos que habitan los pueblos meridionales, tales son los indios, los mulatos, los negros, los zambos, los saltoatrs, los tente en el aire, los tercerones, los cuarterones, los quinterones y cholos o mestizos. Los que tienen sangre de negro y blanco se apellidan mulatos; los de mulato y negro, zambos; los de zambo y negro, saltoatrs; los de zambo y zamba, tente en el aire; los de mulato y mulata, lo mismo; los de mulato y blanca, tercern; los de tercern y mulata, saltoatrs; los de tercern y tercerona, tente en el aire; los de tercern y blanca, cuartern; los de cuartern y blanca, quintern; los de quintern y blanca, espaol, que ya se reputa fuera de toda raza de negro; y lo mismo la casta de ste con hasta quintern con india se llama zambo; como tambin la de negro y mulato, tercern; ltimamente, la de espaol con indio, cholo o mestizo...

Esta organizacin fij la estructura social de la colonia y determin los estratos demogrficos y socioeconmicos de la Amrica espaola. El siguiente ejemplo nos brinda una mejor comprensin:

Espaol Peninsular Mestizo o Cholo Criollo Indio libre Indio libre Indio esclavo Indio esclavo Negro, Mulato, Zambo libre Negro, Mulato, Zambo libre Negro, Mulato, Zambo esclavo Negro, Mulato, Zambo esclavo. Es de anotar que la orden monstica de los Dominicos fue creada por el espaol Domingo de Guzmn en 1.216 para colaborar junto con el abad de Citeaux el fantico Simn de Montfort a rdenes del Papa Inocencio III, a reducir a la indigencia y convertir en ruinas la cultura europea ms virtuosa y elevada de la Edad Media, la de los Ctaros o Albiguenses en Lombarda y en el Languedoc, provincia del sur de la antigua Francia. Los Dominicos en 1.233 crearon una institucin infame, la Santa Inquisicin, Inspirada para combatir la hereja y los crmenes contra la Fe. Para facilitar el xito de la Inquisicin el Papa Inocencio IV autorizo el uso de la tortura ya abolida en Occidente desde finales del Imperio Romano, y la delacin era premiada con los bienes del acusado, cualquier defensor de un denunciado era sistemticamente investigado por sacrlego. La cruzada quizs ms importante en ese siglo no fue el saqueo a Constantinopla, ni las acciones dirigidas contra los infieles Musulmanes en suelo sagrado, tristemente fue enfilada contra el seno mismo de la cristiandad. La tarea casi especfica de sta orden; era hacer que las torturas y ejecuciones contra grupos que no tributaban a la Roma Apostlica o simplemente por que tenan una interpretacin distinta de las Santas escrituras a las de la Iglesia Romana, la prctica de sortilegios y adivinaciones que olieran a hereja fueran inequvocamente realizadas. Este hecho suscit para la Europa medieval tremendas formas de violencia e injusticia; cruzadas, inquisicin, persecucin y oscurantismo que se prolongaron por espacio de varios siglos. Todo esto para que la humanidad encontrara el verdadero Dios de bondad por cuya santa presencia se haban practicado todas estas crueldades y las que estaran por venir. Pero Amrica no fue la excepcin, tambin aqu se practic la brutal represin en contra de principios diferentes a los del Catolicismo Apostlico Romano, aunque hay que reconocer que la Iglesia en Europa fue menos tolerante que en Amrica. La jerarqua Eclesistica ordena arrasar hasta con enfermos mentales, epilpticos, deformes etc., quienes tenan que convencerse de lo que no eran. Todo aquello que se escapara y fuera extrao al entendimiento de los de la orden de Santo Domingo, era satnico y tena que ser severamente reprimido. Los inquisidores persiguieron y ejecutaron a todos; incluso a quienes fueran ligeramente anormales. Cruel y despiadada, la cruzada del terror Cristiana se perpetu por siglos y lleg a muchos rincones del mundo. Siglos despus en nuestro continente se instaurara el mismo sistema que conducira a una estricta disciplina religiosa a travs del terror y miedo. La encantadora Cartagena de Indias, no solamente fue un smbolo de la presencia espaola en el nuevo mundo, o centro de riquezas saqueadas de territorios sometidos para posteriormente trasladarlas a Europa, o primer mercado en el trfico de esclavos negros en esta regin del continente, sino tambin hicieron sede y base esencial de la inquisicin con una gran zona de influencia en la Amrica Latina. All se estableci este sagrado tribunal con sus jueces de la orden Dominica. Histricamente pesa sobre la hermosa ciudad una oscura actuacin gracias a sus famosos jueces y verdugos inquisidores, que nunca hallaron su salvacin por no poder encontrar la verdad que tanto ocultaban. El acoso a la idolatra en Iberoamrica fue menos severo para los indgenas pero produjo hechos notables y similares como en la religiosidad popular en Europa. Uno de estos acontecimientos anlogos fue la feminizacin y domesticacin de la magia o hechicera. El manejo de las plantas, el poder de los metales y piedras, conjuros, encantamientos, sortilegios y predicciones eran conducidos por mujeres de cualquier raza e ndole social, quienes pasaron de ejercer el ocultismo en los bosques, cuevas y sitios alejados, a zonas ms cntricas como en sus pueblos o en la intimidad de sus casas. En busca de alivio a sus penas, a estas mujeres Brujas acudan ricos comerciantes, hacendados, marinos, oficiales, abogados de la audiencia, esposas, solteras, viudas y curiosamente frailes de distintas rdenes. Sin duda un hecho que origin profunda confusin y rechazo ante la prohibicin de la religin nativa y la destruccin forzosa de sus dolos, fue la gran cantidad de divinidades menores cristianas (personas muertas que por su condicin especial en vida, fueron un buen ejemplo para la cristiandad por consiguiente para la humanidad), que fueron obligados los Panches sobrevivientes a venerar. Para citar algunos de tantos santos tenemos a: San Antonio (patrono de los amantes), San Humberto (patrono contra la rabia), San Benito (para los maridos descarriados), San Judas Tadeo (para casos difciles), San Marcos (para amansar maridos), San Cristbal, San Juan, San Mateo y as hasta encontrar innumerable registro de beatos. El advenimiento de la ciencia pudo haber sido un factor definitivo para parar esta ola de terror. Con el desarrollo de la ciencia, la temida imagen de la bruja y el hechicero, ha venido desapareciendo gradualmente. Hoy da pensamos libremente y podemos decir sin temor que el Chamanismo o Brujera fue en la antigedad una fuerza religiosa dominante y de ninguna manera un culto oscuro, malvolo o que tuviera relacin directa con un ser que representara toda la vileza entre los hombres. A mediados del siglo XX con actitud de pena y rectificacin, la Iglesia Latinoamericana es sacudida por un movimiento llamado Teologa de la Liberacin, cambiando la postura y orientacin de la Iglesia reaccionaria por una ms sensible y humana. Los Obispos seguidores de estas tesis actan como defensores de los indgenas y las clases menos favorecidas en este continente. Pero pensando seguramente en una divisin profunda de principios en su institucin, el Papa Juan Pablo II reprime el movimiento expulsando los fundadores de esta ideologa. Juan Pablo a finales de este mismo siglo pide perdn por la actitud indolente, brutal, represiva e irrespetuosa de la Iglesia y sus jerarcas en la historia de la humanidad. Este hecho sin precedentes conmovi al mundo entero, al escuchar del Papa una peticin de perdn por los pecados del cristianismo. La Iglesia catlica representada por su sumo pontfice reconoci en forma extensa e inequvoca las culpas, las omisiones, las iniquidades, la intolerancia, y hasta los crmenes de la cristiandad hacia los pobres, Los judos, las mujeres y los pueblos indgenas de toda Amrica. El Paganismo que se encuentra asociado con creencias muy antiguas, con personas que se resistieron al nuevo poder de la iglesia catlica, con indgenas y campesinos adeptos a los antiguos cultos rurales a la naturaleza; llevo la peor de esta represin y censura ya que adems de ser perseguidos se estigmatizaron sus smbolos sagrados y creencias, asindolas ver hasta hoy da como peligrosos cultos diablicos. Religiones ancestrales, paganismo (herencia del final de la edad antigua), cultos y convicciones; despus de largos siglos de opresin, persecucin y soportar infinito dolor, hoy da reclaman su patrimonio ancestral y en muchos pases ya hacen parte de la creencia oficial. La retrica del Chaman o Brujo moderno se resume en la siguiente frase As lo que quieras pero no hagas dao.

Ustedes me indican, entonces, que tenemos que fallecer como tambin todo mi pueblo y todo lo que hay en el. De nosotros no quedar nada, Nadie que pueda recordarnos vivir para hacerlo. Pero nuestras vidas son jvenes, libres y crecern. Crecern a travs de rboles frondosos, sierras impetuosas y espesos jardines de flores para que alguien nos recuerde a su vez a travs de ellos.

Para entender un poco el comportamiento de la Iglesia en este continente, hay que retroceder mas en el tiempo para traer hechos histricos importantes de personajes encontrados en la posicin ms alta de la jerarqua catlica europea. Hombres que pese a su autoridad espiritual, dispusieron leyes crueles que vendran a repercutir cientos de aos despus en el descubrimiento y posterior colonizacin de Amrica. A continuacin un recuento cronolgico de hechos trascendentalmente tristes que cubren de un oscuro velo la actuacin de algunos jerarcas representantes de la cristiandad. Gregorio I, Magno, acepto en el siglo VI la violencia fsica para conducir a la verdad. En la alta Edad Media enseaba este pontfice: todos los hombres son iguales pero una incomprensible disposicin sita a unos por debajo de otros crea la diversidad de los estados, y desde luego una secuela de pecados. Concluye el Papa puesto que cada hombre no camina de la misma manera por la vida, uno tiene que dominar sobre otros. Con estas palabras y con la orden a travs del rector galo Cndido, de comprar muchos esclavos Anglicanos para los monasterios romanos, vemos como en el 595 d de C este sobresaliente Papa estaba por el mantenimiento de la esclavitud. La esclavitud, que tras el imperio Romano haba desaparecido en Europa, reemplazada por la servidumbre, reapareci hacia el siglo XIII a raz de las ofensivas contra los musulmanes. Este espantajo que dur hasta el siglo XVII, es considerado una oscura mancha en la historia de la Iglesia. El descubrimiento del continente americano origin una nueva aparicin de la esclavitud, sta ves con nativos americanos y negros trados del la lejana frica. El Papa Pablo II prohibi esclavizar a los indios y solo Urbano III corrigi el error en el ao de 1.639. El llamado hecho por el Papa Urbano II en 1.095, dio origen a un crudo y prolongado derramamiento de sangre. Durante la baja Edad Media el cristianismo occidental llevaba a cabo mltiples cruzadas por toda Europa, pero las expediciones militares religiosas por excelencia fueros las ocho declaradas para la conquista del Santo Sepulcro y Tierra Santa, entre 1.096 y 1.270. Desde finales del siglo XII, con el surgimiento de herejas como el maniquesmo, el valdesmo y ms tarde el catarsmo, el Papa Luciano III instituyo la primera Inquisicin y Gregorio IX autoriz usar la tortura para que el hereje maldijera de sus creencias. Con el dolor infringido, las victimas terminaban aceptando cualquier cargo o acusacin. Cientos de miles murieron a manos de inquisidores o ms bien de sicpatas medievales. El Papa Bonifacio VIII oficializo la persecucin de los infieles cuando declaro en 1.302 que era necesario para la salvacin estar bajo la autoridad del Obispo de Roma. La bula de Bonifacio se mantuvo esencialmente en vigencia hasta el siglo XIX, cuando Po IX acept que en otras religiones se puede acceder a la salvacin. El Cristianismo era la filosofa que alimentaba a los descubridores, a la emigracin y a la colonizacin. En 1.478 el Papa Sixto VI autorizo a los Reyes catlicos para nombrar una Inquisicin, la cual fue usada contra judos y para consolidar el poder poltico contra los musulmanes. Los Reyes de Espaa al recuperar Granada en 1.492 (ltimo enclave rabe) alejaron de la pennsula y el resto del continente al Islam, homogenizaron el espacio cristiano en Europa y culminaron la ofensiva contra el judasmo; por estos actos fueron llamados por el Papa los Reyes catlicos o atletas de Cristo, siendo de este modo como los descubridores de nuestro continente a partir de Coln, presentaban estos territorios encontrados como triunfo para Dios. Quienes decidieran viajar a Amrica en busca de riqueza fama y poder reciban el apoyo de la autoridad Papal. El historiador Hugh Thomas comenta que con la bula Dum Diversas de 1.492 el Papa autoriza al Rey de Portugal a ...someter a los sarracenos, paganos y dems infieles enemigos de Castilla, reducirlos a la esclavitud perpetua y transferir su territorio a la corona portuguesa...

Relata Thomas que cuando empezaron los descubrimientos, en el ltimo decenio del siglo XV, bajo el auspicio de la Corona Espaola, el Papa era Alejandro VI, que como Rodrigo Borgia perteneca a una familia de la pequea nobleza de Jtiva, cerca a Valencia. Lleg al trono de San Pedro en agosto de 1.492, el mes en que Coln emprendi su primer viaje. Tenia que agradecer a los Reyes Catlicos la ayuda prestada en su eleccin por tanto, emiti alegremente nuevas bulas para beneficiar a Castilla y naturalmente a la institucin que gobernaba. La ms famosa, la del 4 de mayo de 1.493, conceda a los Reyes Catlicos el dominio de todas las tierras que sus sbditos descubrieran a cien leguas al oeste de los Azores. La condicin era convertir al Cristianismo a los pueblos descubiertos, repartiendo as el mundo ...como una naranja..., entre Espaa y Portugal. En Europa el Papa Alejandro VI (Borgia) lanz una guerra despiadada contra los grandes seores italianos. Su vida privada, su duplicidad y nepotismo hicieron de l un prncipe del renacimiento ms que un verdadero Papa. El siglo XVI se vio cubierto de sangre por cuenta de la divisin que origino Martn Lutero al publicar en el ao de 1.517, 95 tesis en las que propona por regresar la Iglesia a sus orgenes de simplicidad y pobreza. Aunque a finales del siglo XVI el fuego inquisidor empez a apagarse en Europa, el frenes pas al Nuevo Mundo. Tenemos el caso muy sonado en Massachussets en la poblacin de Salem 1.692 donde un grupo de mujeres siendo blancos fciles de cualquier sospecha fueron tildadas de brujas y sentenciadas a morir vivas en la hoguera por inquisidores Puritanos. El Papa Po XII, nuncio en Berln en 1.929 es acusado por la supuesta indiferencia ante el vergonzante holocausto judo en la Segunda Guerra Mundial. Los grandes Pontfices odiaban desde haca mucho tiempo, todo lo que no fuese Catlico, de otro modo no habran sido grandes. No solo lo destruan de raz, como si fuera esto poco, tambin lo difamaban. El papel de la Iglesia en la conquista de Amrica, marcado por la intolerancia y la conversin forzosa, es muy argumentado por sus resultas de aculturacin, pauperizacin y en algunos casos la desaparicin de poblaciones indgenas enteras, con desenlaces tnicos y culturales catastrficos.

La siguiente; fraccin de la notable conversacin entre Franciscanos y sacerdotes Aztecas, quienes haciendo una conmovedora defensa de su religin y antiguos Dioses, solo queran que los olvidaran aceptando con realismo su desastre y sin pedir piedad. Nos parece importante por el dramtico momento que se viva. Los franciscanos exigan a los ya derrotados Aztecas que siguieran las normas Cristianas, pero estos preguntaron con dignidad: Es ya bastante que hayamos dejado, que hayamos perdido, que nos haya quitado, que se nos haya impedido la estera, el sitial, el mundo... Haced con nosotros lo que queris, esto es todo lo que respondemos, lo que contestemos a vuestro reverenciado aliento. A vuestra reverenciada palabra. O seores nuestros.

Estas palabras fueron pronunciadas cuando Huitzilopochtli estaba, al parecer, completamente destruida como tambin lo estaban Tenochtitln capital del grandioso imperio, Moctezuma el ltimo de los emperadores y sus formidables y leales guerreros Aztecas. Los paganos no tenan derechos divinos ni humanos, eran a juicio de la Iglesia animales salvajes (los hombres salvajes durante la Edad Media encarnaban demonios quienes obraban como satlites del diablo), sujetos a la esclavitud, aunque el trato hacia estos era peor que a las mismas bestias. La conquista de Amrica y la conversin forzosa de todos sus pobladores, autorizada por el papado y apoyada por la Clereca, termino como se deba de esperar, en una catstrofe tnica y cultural. Las rdenes papales prevalecieron muchos siglos despus hasta cuando los concordatos cedieron, los estados se transforman en soberanos, la ciencia y poltica emanciparon, los derechos civiles se imponen y la conciencia exige a los hombres cambio. Los Panches eran en suma, una sociedad totalmente impregnada del hecho religioso y del culto a lo natural y sobrenatural, incomprendida por unos extranjeros que llegaron de lejos, errneos mensajeros de sus Dioses ms poderosos, que trataron infructuosamente de hacerles olvidar sus ms profundas races. Pero el panorama hoy da sigue igual para las ya casi extintas comunidades aborgenes en Colombia y el resto del mundo. Otro tipo de leyes y mandatarios ignoran, confunden y mantienen en una condicin de olvido a estas gentes. Otros extranjeros disfrazados de benficos misioneros siguen destruyendo con plena eficiencia su memoria histrica y seales de identidad.

Dios se lavo las manos y al extenderlas para secarse comenz a chorrear de ellas el agua. Y de cada gota que caa al desprenderse de sus dedos mojados se formaba un ngel. Cada gota se volva un ngel. Y fueron cayendo y cayendo y de las manos de Dios brotaban y brotaban ngeles que caan y caan sin cesar. Y cuando Dios dijo detente, los ngeles se quedaron detenidos en el punto donde iban en ese instante preciso. Y quedaron penetrados en la naturaleza, constituidos en su esencia y en su defensa. Unos cayeron a la tierra: son los espritus terrestres. Otros cayeron al agua: son los espritus guales o Acuares. Unos quedaron en el aire: son los espritus irales. Otros quedaron en la montaa ariaza: son los espritus Selvticos.

Hermosa leyenda de Lomaprieta entre los municipios de Supa y Riosucio. Relata el surgimiento de deidades protectoras de la naturaleza. Extrada del libro Creencias del Occidente Caldense, escrito por JULIAN BUENO RODRIGUEZ.

Estos indios que estn entre el ro grande y esta tierra de Bogot, son indios muy belicosos y guerreros tienen muy malas armas de flechas y hondas y dardos y macanas a manera de espadas tienen rodelas. De todas estas armas se aprovechan cuando hacen guerra. Cmense unos a otros y aun crudos que no se les da mucho por asarlos ni cocerlos aunque sea de su misma nacin y pueblo. Andan desnudos por la mucha calor de la tierra. Estos Panches y los indios de Bogot se hacen cruel guerra y si los Panches toman indios de los de Bogot o los matan o los comen luego. Y si los de Bogot matan o toman algunos de ellos traen las cabezas a su tierra y pnenla en sus oratorios y los muchachos que traen vivos sbenlos a los cerros altos y all hacen de ellos ciertas ceremonias y sacrificios, cantan muchos das con ellos al sol por que disque la sangre de aquellos muchachos come el sol y la quiere mucho y se huelga mas del sacrificio que le hacen de muchachos que no de hombres. Relato de un encuentro entre el ejrcito Muisca-Espaol contra adversarios Panches en los confines de Tibacuy: A su turno, Sajipa atac impetuosamente con sus tropas, las cuales tambin fueron rechazadas por sus feroces adversarios Panches, quienes durante la lucha se lanzaban sobre sus cadveres, los despedazaban y beban su sangre.

A diferencia de estas y muchas otras crnicas espaolas que relatan como se coman unos a otros para saciar su hambre, que desenterraban cadveres putrefactos para ser devorados, que engordaban sus prisioneros para luego descuartizarlos y comercializar con su carne; no se ha encontrado evidencia arqueolgica que sustente estos escritos. Aunque idealizados, los Panches fueron muy distintos. En excavaciones arqueolgicas realizadas en diferentes puntos al norte del departamento del Tolima, algunas de ellas basureros de cocinas precolombinas (rellenos sanitarios) se ha encontrado una versin opuesta, no por ello menos valiosa, siendo muestra suficiente para creer que todo lo anteriormente expuesto sobre los Panches es pura retrica colonialista. Estos importantes hallazgos indican gran variedad en su dieta alimenticia, que van desde restos seos de diferentes tipos de animales como venados, cerdos de monte, tortugas, roedores, simios, reptiles, aves, diferentes tipos de peces; hasta caracoles, restos de nueces, cereales, huevos, tubrculos, semillas de frutas. De acuerdo a estas crnicas o relatos pensbamos encontrar entre todos los desperdicios, restos seos humanos, para nuestra sorpresa durante los ocho aos de trabajos en estos yacimientos arqueolgicos, no se ha descubierto prueba que indique una prctica generalizada de antropofagia en ellos. Los mitos que conducen a que creamos que los Panches eran tremendas mquinas devoradoras de carne humana, que adaptaban su dentadura limando los bordes hacindolos puntiagudos para rasgar y lucir fieros, han perdido validez. En toda el rea de este estudio no hay constancia de hambres colectivas, al menos no antes de la poca prehispnica, aunque pudo haber alguna escasez temporal. La pesca y la caza era abundante, la agricultura se adaptaba eficientemente a las necesidades de cada regin geogrfica y el intercambio comercial suministraba los alimentos que no se producan en la zona. No hubo pues, la necesidad de apelar al consumo rutinario de carne humana por falta de otros alimentos, como insistentemente algunos historiadores de este siglo han tratado de hacernos entender. Eventuales fueron los casos comprobados de antropofagia famlica, por ausencia forzosa de alimentos, inducida como medidas de guerra auspiciadas tanto por espaoles como indgenas en el Nuevo Reino de Granada. Esta medida se adopt con el nimo de expulsar de estos territorios tanto a unos como a otros, cosa que desde luego no sucedi. Sin embargo las hambrunas se generalizaron llegando al triste hecho conocido por todos, a la antropofagia por fsica hambre. Igualmente eventuales fueron las ocurrencias de canibalismo entre los espaoles de la conquista. Uno de estos casos se present en el istmo de Panam entre un grupo de expedicionarios de don Felipe Gutirrez, cuando los espaoles perdidos y hambrientos se comieron un indio y a dos de sus conmilitones espaoles (Oviedo y Valds). Al finalizar la expedicin de Ambrosio Alfnger a la Cordillera Oriental, un grupo reducido de espaoles que pudieron salir al mando de Iigo de Vascua, cometieron antropofagia en dos o tres indios que salieron a auxiliarlos (Aguado).

En el ro Maconite de la Guajira, ciertos expedicionarios se comieron a sus enfermos (Aguado). Bautista Zapatero miembro de la expedicin de Sedeo en el oriente Venezolano, se recuerda como devorador de uno de sus compaeros de aventura Bautista Zapatero uno de los soldados de Reinoso, de las huestes de Sedeo, ya muerto, quien en medio del hambre abri los pechos a su compaero, estando muerto ya de calentura, el se sustento del asadura ans como fuera de carnero. Y huy y no pareci muerto ni vivo. ( Juan de Castellanos).

Al regreso de la expedicin de Jorge Spira a los llanos, hubo un caso semejante (Aguado). Varios episodios de canibalismo se registraron durante la entrada de Jimnez de Quesada al Nuevo Reino de Granada (Aguado). Los despojos humanos que hemos encontrado en urnas funerarias y entierros primarios, aunque representan zonas arqueolgicas y periodos cronolgicos muy diversos, nos dan a conocer una nueva y real visin de como el cuerpo humano no era una fuente importante de protena como trataron de hacerlo entender, sino un hecho primordial de respeto, rito y alabanza por lo complejo y riguroso del acto. Los huesos encontrados en tumbas de procedencia Panche, se evidencia por los cortes y fracturas una manipulacin intencionada antes de ser depositados en el sitio de entierro secundario. Con la exhumacin del cadver practicaban un rito desconocido, los huesos eran cortados, hervidos y limpiados con artefactos cortantes y punzantes para as luego ser depositados en cmaras o urnas ya limpios sin ninguna muestra de tejido, grasa o mdula. Estos cementerios nos han proporcionado mayores indicaciones en lo que concierne al reino de los Panches, ha suministrado un pasado desconocido y cuyo recorrido nos codujo a rectificar la condicin de devoradores de carne humana en que estaban clasificados. Este comportamiento del manejo de restos humanos podra ser similar a la forma como se manipula un hueso de animal como alimento; cuando despus de extrada su carne se proceda a abrirlo para consumir la mdula y por ltimo se aprovechaba hirvindolo en agua para extraer la grasa. Despus de esta explicacin si no se tiene el suficiente cuidado, se puede incurrir en un gravsimo error pensando en esta como evidencia de canibalismo entre esta gente. Sin embargo la diferencia mayor radica en que los huesos humanos estn depositados con delicadeza en sitios predeterminados, escogidos con cautela, acompaados por una serie de elementos decorativos espirituales y de uso personal; los restos animales simplemente se sitan entre un montn de desperdicios y desechos. Se puede pensar que injerir una porcin de carne o medula de un ser querido era sencillamente un acto de unin y amor hacia el padre, hermano e hijo que haba muerto. Recordemos que para los sacrificios infantiles en el antiguo Israel, era una forma digna de adorar al seor, Dios de la Biblia, Dios de Israel. En conclusin, estas gentes en el momento que su proceso social fue aniquilado se encontraban en una etapa normal de evolucin, nada diferente a las del resto del mundo. Fsicamente lucan normales aunque la deformacin craneal y la de los msculos de las piernas y brazos que tanta controversia origin, tenan un significado esttico entre su cultura y era practicado por algunas parcialidades o personajes de cierta condicin social; este comportamiento esttico fue practicado tambin por sociedades Andinas como los Incas y tribus Mesoamericanas como los Mayas. Se sabe que el acto de lucir estticamente diferentes hace parte del ritual de bajar el atractivo para as evitar que los malos espritus robaran su fuerza vital. El lucir feo con propsito ayudara a alejarse de malas energas esquivando el peligro de perder su esencia o espritu personal. No nos apartamos que a nivel ritual o ceremonial en asocio con la guerra se hubiese adoptado esta tendencia, consumir la carne o beber la sangre, de ese enemigo regio a quien vencan en combate, les dara el poder de quedarse no solo con el coraje y valenta sino tambin con el alma de su adversario, pero incluso en este caso se trataba de una figura dirigida al culto. Era una especie de sacramento sanguneo donde la sangre del adversario capturado en estos Combates Rituales, era el medio de comunicacin ms potente entre los humanos y el universo sobrenatural. El flujo vital simbolizaba vida, salud, reproduccin y fertilidad, el hecho de beberla era tomar para s la juventud, salud e intrepidez de estos guerreros sacrificados en los misteriosos actos de sangre. Estas creencias u orgas de sangre no solo se desarrollaron en la mayora de comunidades aborgenes Andinas, tambin se experiment con intensidad en Centro Amrica con tribus Aztecas, los Anazasi en Norte Amrica, Asia, frica y en alguna poca de la historia antigua Europea. Estudios hechos por la universidad de Berkeley, contradicen las teoras segn las cuales el canibalismo surgi en el planeta en forma aislada y generalmente como recurso extremo. Sostiene que la costumbre humana de comerse a los de su misma especie fue ms generalizada de lo que se crea hasta ahora. Segn planteamientos revelados a comienzos de 1.998, en Europa la antropofagia fue comn durante toda la edad de piedra. El canibalismo en estos antecesores del hombre moderno, cuyos restos se estiman en miles de aos de antigedad y que constituyen entre los ms antiguos de Europa, era un comportamiento continuo en las comunidades de homnidos, constituyndose la carne humana un ingrediente importante en la dieta del hombre primitivo europeo. Tambin hay ejemplos concretos sobre esta prctica proveniente de la antigua Mesopotamia, Egipto y China. La diferencia radica en que el ejercicio del sacrificio humano Azteca y del canibalismo Caribe fue extensiva, excesiva y exageradamente documentada, a su vez los mltiples sacrificios humanos en las culturas del viejo mundo han salido a la luz recientemente como resultado de las investigaciones arqueolgicas de este siglo. Que el hombre en general haya tenido que pasar por lo que hoy se ve como una prctica repudiable e inaceptable, verifica dos puntos de vista incuestionables, el funesto o reprochable y la humanitaria o compasiva del comportamiento humano, incluso en periodos tan antiguos como en la etapa prehistrica del hombre.

Rompe la lanza pechos y ternillas de los que con ms bro se declaran; las verdes yerbas, rojas y amarillas, con sangre de los mseros se paran; finalmente las brbaras cuadrillas atnitas el campo desamparan: Los espaoles ponen su cuidado en tomar las entradas del cercado. Dos eran, una de otra separada, que miran al oriente y al occidente, angosta cada cual en la entrada, pues un caballo cabe solamente; entraron sin rencilla porfiada por haberse huido ya la gente: Hallaron granos y otros alimentos, y bien acomodados aposentos. Aquestos se hicieron ms abiertos para dormir el campo peregrino; tomaron de los vivos y los muertos grande copia de joyas de oro fino; van a pata mensajeros ciertos, y el capitn Aasco luego vino, do celebraron la sagrada fiesta de todos Santos...

Un acontecimiento importante mas que rutinario y aburridor es el de reunirse en grupo; con familia o amigos en torno a la preparacin de los alimentos y al consumo de ellos, generando as una de las expresiones ms antiguas de toda civilizacin. Gracias a estos factores culturales como son la cocina, la mesa y los ritos desarrollados en torno a estos, se observa una fascinante transformacin de la conducta social y regional, estableciendo las diferencias entre raza, estrato social, religin, clima y geografa. No todo lo que se ha dicho del indgena americano es cierto y dentro de este marco por supuesto, entra lo que se dej dicho sobre los Panches. Tenemos el caso del naturista Bernab Cobo quien sostena que para el hombre precolombino no exista la discriminacin en materia alimenticia, pues el indio coma desde piojo y sabandija hasta hombre; desde luego esta observacin tiene la inconsistencia de todas las generalizaciones. El naturista hoy da es severamente cuestionado por no tener en cuenta la herencia cultural del indgena, sobre la cual estas comunidades se apoyaban. Hipotticamente el hombre americano poda comer de todo; pero en la prctica no ocurri as, sencillamente porque tanto algunas plantas como animales fueron objeto de prohibicin para el consumo o sacrificio por motivos mgicos, culturales y religiosos. Para citar tan solo un ejemplo, la caza y el posterior consumo de la carne de venado estaba reservada exclusivamente para la clase gobernante, adems de prohibido era severamente castigado el que una persona diferente al grupo gobernante sacrificara el animal y se beneficiara de l. Escribe el oidor en Santa fe, licenciado Toms Lpez Medel en carta del 20 de diciembre de 1.557 al Concejo de Indias: Las publicas costumbres de las indias en general son y estn corruptsimas con gran licencia y disolucin del vivir en todo y principalmente en tres o cuatro gneros de vicios: en vestirse, en comer, juegos largusimos y profundcimos y en lujuria...

(Friede). En las campaas de sometimiento en el Nuevo Reino, continuamente se malgastaban muchos recursos alimenticios, al respecto deca el fraile Pedro Simn: destrozaba mas comida un espaol en un da que diez indios consuman en un mes. Los valles del Magdalena como lo indicamos anteriormente posean tierras con una fertilidad prdiga, en donde se producan una serie de plantas, rboles y tubrculos medicinales y alimenticios, o una serie muy variada de carnes de diferentes tipos de animales como la del venado, armadillo, pequeos y grandes roedores, muchsimas aves domesticadas como patos, perdices, gallinetas, guacharacas, gansos, paujles, torcazas y una inmensa variedad de peces como bagres, sardinas, picudas, bocachicos, doradas, sardinatas, nicuros, capases, cuchos, pataloes etc. Hablando sobre la riqueza de peces en los valles del Magdalena, Guilln Chaparro puntualiz: En los arroyos de Mariquita haba abundancia de pescado muy bueno. Hay en el dicho pueblo de Onda, frontero del, un salto que el ro grande hace, do se mata cada un ao ms de cuatro mil arrobas de pescado que llaman bagres, sin otro mucho menudo que all toman do se provee todo lo ms deste Reino de Granada en tiempo de cuaresma...

Saludables y robustos por que conocan la importancia de una dieta variada, rica en protenas, gustosa, bien presentada y fcil de cultivar y capturar. Los Panches fueron un pueblo que aprovech esta grandiosa riqueza natural. Estos alimentos iban desde plantas y vegetales como el tomate, girasol, man, ahuyama y la calabaza hasta frutas frutas... (Simn, 111, Pg.42) como la piuela, lulos, guayaba, maracuy, maraon, guanbana, chirimoya, mamey, ciruela, papaya, dtiles, pia (muy usada por estos para la elaboracin de chicha, Zamora 1.945), guama, nueces, cuescos, corazones y cogollos de diferentes palmas, guaduas. Consuman las hojas tiernas de plantas como la yuca, ciruelo, matarratn, papayos, aj y tabaco. De las plantas de coca y tabaco no solo se extraan poderosos estimulantes de uso religioso, ofrendario y energtico para largas jornadas de trabajo, tambin obedecieron a una riqueza potencial como alimentos. El solo hecho de una dieta con gran consumo de hortalizas o plantas verdes ricas en vitaminas y minerales era garanta de buena salud. Alimentos exticos como la carne de tortuga (Patio, 1.966), iguana, gallineta o gallina de monte, los caracoles, cangrejos, y ostras de agua dulce, ranas, larvas, se criaban hormigas para comer (Cuervo, 1.892), achiote o bija, cacao, miel tanto de abejas como de avispas, flores usadas como hortalizas, pimentn, lulo, gulupa, hojas de ciertas plantas y dems, hacan parte de este extenso men. Hierbas y alios deliciosos como la vainilla, yerbabuena, mastranto, el aj y otros poco conocidos como el bledo y la verdolaga ricos en hierro y protenas, daban aromas y exquisitos sabores. El consumo diario de plantas como el paico en pueblos Andinos y Mesoamericanos, enfatiza un drstico control sobre parsitos pantrpicos como scaris. Una muy variada gama de tubrculos que entre los ms afamados est la yuca, el ame, la batata o papa dulce y diferentes variedades de papas que eran introducidas a la zona desde tierras mas fras por el vigoroso intercambio de productos. Cereales como el maz y frjol que ahora tienen la excelente reputacin junto con la papa de haber alimentado y de seguir alimentando el mundo, se preparaban para hacer sabrosos y suculentos platos. Como bien lo habamos reseado anteriormente los Panches provenan de grupos pertenecientes a la familia lingstica Caribe o mejor dicho de los Caniba, que quiere decir gente del clan mandioca y de acuerdo a esta relacin es muy posible que los Caribe hayan introducido la yuca de cazabe a esta regin del pas. El origen del tubrculo al parecer proviene del Brasil donde la yuca dulce para consumir fresca la llaman Macaxeira. Posteriormente fue llevada a la costa Atlntica y luego introducida al interior de Colombia va Magdalena por los Caribe que emigraron a estas tierras. El Cazabe o tambin llamado Mandioca, es la ms predominante y es de donde provienen todas las variedades y clones de las mas cultivadas. El uso por los Panches no difiere de la forma como otras parcialidades o grupos aborgenes la preparaban. La pulpa rallada de esta raz se someta a presin en un fuerte sebucn o manga hecha de hojas de palmera, para as extraer el jugo venenoso por la presencia de cido cianhdrico. Posteriormente la pulpa es tostada o azada en lminas delgadas en forma de tortillas, sobre planchas de barro. Este producto se almacenaba durante varias semanas sin perder sus bondades alimenticias, a diferencia del tubrculo fresco que duraba pocos das.

Nuestro redentor dio esta victoria a nuestros ilustrsimos rey y reina y a sus reinos famosos de tan alta cosa a donde toda la cristiandad debe tomar alegra y hacer grandes fiestas y dar muchas gracias a la Santsima Trinidad con muchas oraciones solemnes por el tanto ensalzamiento que habrn, entornndose tantos pueblos a nuestra fe, y despus por los bienes temporales que no solamente a Espaa ms a todos los cristianos tendrn aqu refrigerio y ganancia.

Visin del descubrimiento por COLON. Carta escrita por el almirante a un amigo desde una carabela en los mares de las Islas Canarias. Alegra, triunfalismo y profundo agradecimiento a Dios de quien encuentra algo maravilloso despus de un viaje a lo desconocido.

Las culturas antiguas del mundo mediterrneo han considerado el trigo como un regalo de los Dioses. Pero ha sido el rbol de olivo y su especial aceite lo ms sagrado durante miles de aos. Por algo fue llamado por Egipcios, Fenicios, Griegos, Romanos y Cristianos el elxir de los Dioses. Pues bien, en la Amrica precolombina existi una planta que proporcionaba bienestar, alimento para esta y otra vida, calmaba a los Dioses e inspiraba artistas y sacerdotes. Mantena en otras palabras un simbolismo similar a los pueblos del rbol de olivo y trigo, esta planta fue llamada Maz y se consideraba en todo el mundo precolombino como regalo de los Dioses. Proveniente de Mxico, el maz constituy el alimento ms importante a lo largo y ancho de la Amrica antigua. Ayud a crear grandes imperios. Adems de alimento servia como culto y al igual que el cacao se us como moneda de trueque. En su siembra, recoleccin y elaboracin mantuvo ocupados a todos los habitantes de este continente sin distincin alguna. Pero quizs la contribucin mas destacada a nuestro juicio, es que durante siglos y por generaciones el maz fue una de las mejores garantas contra el hambre. Con innumerables variedades, este cereal se consuma en diversas formas; hervido, tostado, molido, disuelto, etc. Preparaban platos como la mazamorra, se usaba para hacer una especie de pan, para hacer bebidas como la chicha y el famoso masato. Al igual que la chicha obtenida del maz, de la yuca y el cazabe tambin se preparaba una popular bebida altamente consumida entre los Panches. Es de anotar que la chicha no solamente se haca de maz, la haba de pia, cacao, yuca, maraon y frutos de palma entre otros. Tomanse mucho de su vino de maz, i de las races de la yuca, i batata, i de la pia... (Herrera, IX, Pg. 223). La fermentacin era una frmula ms de conservacin de alimentos y la chicha de maz se consumi en mayor escala que la de otras plantas o frutos. El cultivo relativamente fcil del maz siembran tres veces en el ao, cogen mahiz y tienen yuca (Oviedo, VI, Pg. 202), la disposicin de cosecharlo todo el ao y poderlo almacenar, su poder nutricional y la variedad de platos que se podan preparar, hacen de este grano un obsequio especial de los dioses para este mundo. Algunas variedades de maz de color rojo, rosado o morado, se seleccionaban para tener bebidas coloreadas. Hubo alimentos repugnantes e insalubres para los hispanos, pues lo fueron por que no estaban acostumbrados a consumirlos, entre estos muchos alimentos tenemos la chicha y otras bebidas. A la chicha se le atribuye el hecho de que entre los indgenas no se conocieran los clculos o enfermedades de los riones. La masticacin de algunos granos de maz para echar a la masa se haca con el objeto de acelerar el proceso de fermentacin inoculado con la saliva. Una vez hervido por tres o cuatro horas se enfra, se cuela y se deja reposar para que fermente hasta el grado deseado (Benzoni, 1.572). La arepa o erepa y tortillas de maz fueron platos muy difundidos y consumidos en toda Amrica, utilizados como comida ligera o para acompaar otros alimentos. De la arepa y tortilla tenemos mucha evidencia de su elaboracin y continuo consumo. Constantemente se encuentran herramientas para el procesamiento del maz como morteros, piedras de moler, manos, rudimentarios molinos, hornos y asadores en cermica. Los aceites eran extrados del fruto de la palma de nol que despus de un proceso de destilacin extraan su fina olena. De este fruto tambin se haca una bebida refrescante y nutritiva, de apariencia lechosa y algo salobre. El aceite tambin se obtena de la almendra de diferentes cuescos de palma como la real, la chonta y la calic, del girasol o semillas de cacahuete como el man y del achiote. De estas palmas se extraa adems un vino, que se extraa del tronco o cogollo excavado para que fluyera la savia, que posteriormente se tomaba fresca o fermentada. As mismo era utilizada la grasa animal para la preparacin de ciertas comidas. La grasa del manat, animal muy comn en el Magdalena, sus cinagas y lagunas, llega hoy da al borde de la extincin por el excesivo consumo y mal trato dado por los espaoles desde su llegada a las nuevas colonias. Su grasa y carne fue intensamente explotada y serva como fuente de protena y caloras para alimentar esclavos dedicados a la labor de la minera. Los Panches conocan la importancia del sodio en sus dietas y los estragos que produca en el organismo el no consumirlo como la deshidratacin, desarrollando as una tcnica para producir potasio a partir de la ceniza elaborada de cogollos de palma. Esta ceniza rica en potasio utilizada en reemplazo del sodio, era servida en sus alimentos para as sustituir en ciertas ocasiones de escasez tan preciado mineral, la sal. Como complemento diettico consuman algunos moluscos como almejas y caracoles, insectos como comejenes, hormigas y larvas; y reptiles como tortugas, caimanes e iguanas, teniendo tambin gran aceptacin sus exquisitos huevos. Los Caribe eran grandes conocedores de tcnicas de conservacin de carnes rojas y blancas, tratadas con hierbas, especias y sal, deshidratndolas al sol o ahumadas con cierto tipo de maderas especiales. Las carnes se conservaban por meses con buen olor y gustosas sin perder su poder nutritivo. Utilizando ollas de barro cocan sus alimentos. El cocido, sancocho o puchero plato muy popular hoy da, fue conocido y difundido en todas las sociedades antiguas del mundo, desde frica pasando por Europa, Asia y la polinesia. En toda Amrica era muy frecuente la preparacin de este plato, con algunos cambios por supuesto en detalles y componentes. Este cocido con ingredientes originales llevaba hojas, hierbas, cogollos de plantas, papa dulce, ahuyama, yuca o ame, sal, condimentos y por supuesto la carne que variaba segn la ocasin, los resultados de la caza o la celebracin. Para este sancocho se utilizaba la carne de diferentes animales como la del venado, sanos o puercos de monte, armadillos, lapas, borugos, tortugas, tomasomis que son una especie de roedor, ardillas, curies, aves y gran variedad de peces del Magdalena. La carne se consuma fresca o seca de acuerdo a la temporada y ciclo de migracin de estos animales. Se serva en el suelo y era costumbre colocar los alimentos sobre anchas hojas. Otros alimentos eran servidos en vasijas de barro, caparazones de animales o vegetales. De este rgimen alimenticio equilibrado y diverso con productos de cultivos, recoleccin, pesca y caza, daba como resultado una alimentacin muy completa, aunque todo esto fue puesto en duda por los europeos sin fundamento alguno. Prueba contundente de lo que estamos hablando es sin duda la saludable y blanca dentadura del hombre precolombino en general. El cuadro empieza a estropearse para la salud de los aborgenes americanos cuando el consumo de harina de trigo reemplaza el maz con germen. A diferencia de la mayor parte de las formas culturales de este pueblo, la costumbre culinaria no desapareci del todo aunque sufri la influencia y el cambio al enfrentarse a otra expresin diversa como fue la europea que lleg con la vaca, el cerdo y la gallina. La rabe, con semillas como la lenteja y el ajonjol, especias como el azafrn, ans, albahaca y alimentos como las alcachofas, almendras, zanahorias y el vivificante caf. La africana con el conocimiento del medio tropical, el pltano, el banano pero sobre todo el sentido, el sabor y la suculencia en la preparacin de los alimentos.

Los orgenes de la agricultura en la historia de hombre son tan antiguos como el mismo fuego. Con el desarrollo de los estados sociales la agricultura tambin evoluciona para satisfacer necesidades bsicas de sustento. Al encontrarse con la etapa de produccin y almacenamiento y a que no todos eran autosuficientes, llev a la fase de comercializacin de excedentes. Al inicio de la conquista, esta etnia riberea, se encontraba trabajando una tcnica agrcola que satisfaca sus necesidades alimenticias y supla insuficiencias a naciones vecinas, ya que el de recoleccin y caza dej de ser la fuente principal del sustento diario. Tierras altas, planas y clidas fueron especialmente adaptadas para un sistema agrcola en terrazas, donde adems de proteger sus suelos de la erosin, manejando una novedosa forma de compactacin e impermeabilizacin de terrenos usando sobrantes lticos o cermicos y a su vez aprovechaban drenajes por gravedad. Se cultivaban plantas de diferente variedad en la misma plantacin; es decir en un sembrado se poda encontrar maz, yuca, frjol y tabaco; todo junto. Esta diversificacin contribua a un intercambio de nutrientes y a un eficaz control de plagas entre dichas plantas. En la provincia de los indios que llaman Panches, hay tres cosechas en el ao, por que no se agota la tierra, como en el Nuevo Reyno (Oviedo, VI, Pg.228). Es importante comentar que ya finalizando el siglo XX se ha venido desarrollando una agricultura en gran escala llamada Inter cultivos en banda, que comparte el mismo esquema de principios de la agricultura precolombina. En grandes extensiones de tierra se siembran en surcos de cuatro a seis hileras, cuatro o cinco diferentes tipos de plantas logrando as una interrelacin de nutrientes entre estas y un mejor control de plagas y de malezas, debilidades difciles de corregir en los monocultivos tradicionales. A la zona escogida para la siembra, entraban con grandes hachas en piedra con largos cabos de madera, practicando una semitala selectiva de rboles, dejando grandes y diferentes ejemplares a prudentes distancias, esto con el objeto de hacer una especie de invernadero natural y contribuir con la pronta recuperacin de la ladera cuando se dejara de cultivar en ella. En la siguiente etapa se organizaba todo el desperdicio. Despus de recogido se amontonaba con dos propsitos: El primero para ser incinerado y aprovechar la ceniza que tenia mltiples usos, entre ellos el de habilitar los suelos para el cultivo; y el segundo montn de desperdicio orgnico era utilizado con el fin especfico de nutrir y controlar malezas entre el sembrado. Ya con hachas de piedra ms pequeas, palos terminados en punta endurecida al fuego y garabatos, finalizaban el proceso, alistando el suelo para la siembra que de hecho era variada. Entre los productos agrcolas sembrados en la regin encontramos: Maz, tomate, fique, aj, coca, tabaco, cacao, ahuyama, yuca, aguacate, man, pia, girasol, una especie de arroz silvestre, batata, frjol, zapote, badea, papaya, guama, guayaba, palma de nol, palma real (de estas palmas se usaba el fruto para preparar bebidas y extraer aceite, el cuesco para aprovechar la almendra, la hoja de la palma en construccin y del tronco se extraa vino y tambin se usaba como vigas en la construccin), hierbas medicinales, plantas aromticas y un tipo de algodn americano (algodn con pigmentos naturales). Las labores del campo eran largas y difciles, de ah que el uso de la coca era indispensable, se cultivaba para el consumo interno y para cambiar por otros productos como la sal que era imprescindible para tratar y conservar todo tipo de carnes. Los peces procesados con humo de maderas especiales y sal trada de otros lugares para su conservacin, eran un producto protenico muy apetecido en este fuerte mercado de intercambio. Observamos con detenimiento, que esta zona fue la gran fuente de abastecimiento alimenticio para culturas vecinas por la cercana a ellas, por la cantidad y variedad de peces, por la riqueza de los suelos, y por la inmensa variedad de sus productos especialmente por el corto ciclo de las cosechas. La economa Panche era repartida en diferentes actividades como la minera, abasteciendo de oro y otros metales a los Muiscas, la agricultura variada y extensa suministraba alimentos a sus vecinos en poca de escasez y fibra de algodn para la elaboracin de mantas, la pesca una gran fuente de protena como ya lo habamos dicho, hizo de la regin un centro de explotacin pesquera que influenciaba con su comercio cantidad de comunidades y finalmente la creacin de finos artefactos cermicos para mltiples usos domsticos con buena aceptacin entre sus vecinos. Cerca a Guaduas Cundinamarca, los Panches establecieron uno de los sitios de canje ms importantes del nororiente que se tenga noticia: el de CALAMBATA, prximo a la frontera con los Muiscas. Se tiene noticia que tanto los Muiscas como Panches se encontraban en el proceso de desarrollar una moneda facilitando as sus transacciones comerciales. Se trataba de pequeas lminas en oro sin forma definida y algunas ms puras que otras, a las que los espaoles llamaron Tejuelos y posteriormente marcaron como reales quintos, as variara el peso en quilates. Los espaoles ordenaron cambiar un peso de oro ya marcado por peso y medio de oro que trajeran los indios. Respecto a algunas costumbres sociales, conviene subrayar el temperamento exogmico de los clanes, que solo autorizaban el matrimonio con miembros de otro completamente lejano y diferente. Las mujeres eran muy respetadas alcanzando cargos destacados dentro de esta sociedad, en lo religioso fue su genero o condicin de mujer a lo que se le renda y peda. Tambin tenemos idea de lderes e influyentes sacerdotisas. Era potestad solo de mujeres la de manejar la diplomacia, por citar algunas cosas de importancia. Referencia que nos sirve para refutar los relatos que dejaron ver una sociedad con tendencia a la poligamia, creando el ambiente para imaginar que cada hombre de un clan poda compartir su hogar con cuantas mujeres pudiera alimentar y tambin refutar de plano con la hiprbole del comercio sexual con madres, hermanas e hijas recin nacidas. Su conocimiento ancestral en navegacin los haca expertos en el transporte por los ros, su reputacin fue tal, que incluso los espaoles necesitaron de sus habilidades para construir embarcaciones y poder navegar en ellas. Bastante de esta mano de obra especializada se dedicaba al transporte de mercancas y pasajeros. Las evidencias que muestran a nuestros antepasados como hbiles textileros no son muchas, los pocos objetos como volantes de uso o torteros, rodillos, sellos, pintaderas, agujas en hueso y el hecho de que cultivaban el algodn sin embargo son prueba suficiente. Vemos varias razones de fondo que no permitieron la conservacin de muestras de telas o fibras hasta hoy da. Una de ellas fue el sistema funerario de los Panches, los cadveres sufran un proceso de descomposicin en su entierro primario o eran calcinados para luego los restos ser depositados en una urna funeraria (entierro secundario), rendan culto a sus muertos pero no a sus momias. Otro motivo ha sido la hostilidad del medio tropical hacia las fibras; humedad y calor son la condicin propicia para la formacin de hongos y otros tipos de enemigos de textiles que se guardan bajo tierra. De otro lado vemos que culturas como la de los Guanes, si dejaron un impresionante legado de trabajos en textiles ya que estos cubran a sus muertos con prendas (fardos funerarios), rendan tributo a sus antepasados a travs de sus momias. Gracias a esta prctica se han conocido y estudiado los diseos, tipos de fibras, colores y formas de tejidos de estos grandes textileros. De acuerdo con descripciones histricas, los grandes cultivos de algodn que crecan en estos campos y los pocos pero importantes vestigios arqueolgicos; la actividad textilera de los Panches de este sector del Magdalena que ocupando una parte significativa de la poblacin, fue importante como objeto de cambio en su comercio. Se presume que usaron telares mas parecidos a manuales horizontales como los hoy usados por comunidades sobrevivientes. En la decoracin de estas prendas multicolores y de gran belleza se utiliz el estampado, logrado por medio de rodillos, sellos y pintaderas. Tambin se utilizaba en la elaboracin de estas telas coloridas, hilos de un algodn americano con diferentes matices o hilos teidos que luego introducan en el tejido normal. Diseaban y producan sus propias prendas de vestir, gorros, mochilas, redes, hamacas o chinchorros. No solamente emplearon el algodn como fuente de fibra, manejaron el fique y diferentes cortezas de rboles y arbustos. Lo anterior pone de manifiesto una clase social de tejedores especializados que sustentaba con los textiles, parte de su dinmica economa. La prctica de domesticacin de animales fue bastante utilizada entre los Panches. El venado, una fuente importante de protena en su dieta alimenticia, fue criado en grandes rebaos, aunque su consumo solo se permita a las clases dominantes. Por ser regin destacada en la crianza del ciervo, los espaoles le dieron el nombre de Venadillo a una zona del norte del Tolima. Pero no solo la domesticacin de este herbvoro americano fue importante, en la lista podemos citar otros como la liebre, el cur, el ratn de monte o tomasomy, sanos, ranas, caracoles, cultivaban la abeja para extraer miel y cera, criaban peces en estanques naturales y algunas aves como la perdiz, patos, guacharacas, y palomas. Por los vestigios de cocinas y artefactos para la pesca al rededor de la laguna de Panchigua (tierra Panche) en el municipio de Armero, sabemos que estos, con la subienda de peces por el ro Magdalena, pescaban bocachicas, sardinatas, picudas, pataloes, capaces, nicuros, bagres, cuchos y otras especies para ser transportados vivos a esta laguna cerca al ro y as consumirlos frescos en poca de escasez. Como podemos ver, todo esto indica que estas culturas no eran tan primitivas como trataron de hacerlas ver y que dentro de ellas haba gran disciplina social con mucho sentido. La abundancia de alimentos ricos en protenas, grasas y almidones mas el hecho de que tenan una vida dinmica y activa (practicaban deportes como caminatas, natacin, lucha libre, atletismo, alpinismo, etc.) haca de ellos gentes fuertes y saludables. Las personas que tenan a cargo el manejo del campo que era la inmensa mayora, siempre fueron muy respetados y considerados por sus Squimas ya que cumplan uno de los papeles ms importantes en la estabilidad y grandeza de su pueblo; adems de tener muchos hijos para ser enviados al frente de batalla, producan el alimento para mantener en armona este gigantesco ejrcito de cientos de hombres que sostenan constantemente el crecimiento de su territorio y su cultura. La actividad agrcola, la pesca y la expansin territorial, se reflej en la estratificacin y la formacin de jerarquas; los Squimas, la nobleza, el sacerdocio, guerreros, grupos de comerciantes, artesanos calificados, pescadores y agricultores. La expansin territorial a costa de sus vecinos, el ejercicio de la hegemona bajo la forma de un pago de tributo nos hace pensar que se desarroll dentro de esta sociedad una elite expansionista con tendencia militarista. Este patrn de comportamiento, estratificacin social, expansin territorial, militarismo, la movilizacin y el hecho de quedarse con los excedentes agrcolas de sus dominados y vecinos insina que, en el momento del arribo de los europeos occidentales, se haba alcanzado la tecnologa agrcola disponible, situacin que en el pasado condujo a la fusin o autodestruccin de muchas comunidades a causa de la sobrepoblacin y la ineficiente produccin agrcola. Pero no solamente con el uso de la fuerza se logr mantener y expandir el sistema Caribe; la religin jug un papel fundamental. El sacerdocio que era practicado tanto por mujeres como por hombres, desempeaba la funcin de organizar los ciclos agrcolas, daba significado y propsito a la existencia, conciliaba entre los discrepantes, mantena estricta influencia sobre los jvenes recordndoles las doctrinas como base fundamental de su sociedad, manifestaba con ritos y ceremonias el paso a travs de los estratos o crculos de la vida y de la muerte, asuma un papel solidario tanto con el fuerte como con el dbil e influa para que la comunidad se adaptara fcilmente a otros sistemas siendo menos frustrante la aculturacin. Tenemos el ejemplo de como los Caribes en una invasin adoptaban un sistema dual en su lengua, se respetaba el idioma de los invadidos y se mantena el de los invasores, facilitando as la incorporacin de nuevas culturas bajo el sincretismo religioso. La tolerancia religiosa de los Caribe quizs explique la aceptacin del nativo americano a tomar un Dios ms, el cristiano, en su panten de Dioses. Hoy da los sobrevivientes indgenas rinden culto a las formas divinas cristianas pero tambin son motivo de respeto, culto y alabanza seria aquellas omnipresencias que adoraron sus antepasados. Esta condescendencia teolgica no era exclusiva de esta civilizacin, el sistema practicante de fe tanto de Incas como Aztecas, Mayas y muchos otros, permita a otras culturas subyugadas seguir adorando sus Dioses, mientras que estos grandes imperios enriquecan sus congestionados templos con las deidades de los recin sometidos. Esta fueron componendas de asimilacin muy hbiles y en general parece haber tenido mucho xito en la conformacin de slidos imperios en toda la Amrica precolombina. De los excedentes econmicos del producto de la tierra de aquellos estados subyugados; la casta sacerdotal, los militares y la aristocracia reciban asignaciones especficas. Fue tan grande y severo el arraigo de los Panches a su cultura, que ni siquiera las acciones atroces y violentas de los colonizadores pudieron extirpar estas prcticas, sugiriendo el efectivo papel desempeado por el establecimiento eclesistico Caribe. El fuerte compromiso teolgico, el consenso a su autoridad religiosa, las diferencias tan marcadas en sus principios y la comparacin del ejercicio religioso Caribe con la prctica religiosa espaola; no solamente los confundi, escandaliz e hizo imposible como en otros casos, la fusin de dos lenguas o dos religiones; sino los llev al rompimiento definitivo de esta posibilidad creando para los espaoles en esta parte de Amrica la salida ms elemental y prctica que encontraron, arrasar con esta cultura por no mostrar ningn sntoma de sometimiento. Desafortunadamente no podemos decir como en otras regiones o zonas donde al menos hubo una interrelacin cultural que gracias a esto se form un componente de la herencia colonial. Aqu en el norte del Tolima no hubo como hacerlo por que sencillamente no dejaron con quien. Los sucesos narrados de los acontecimientos que evolucionaron durante la conquista espaola fueron contados slo por espaoles; los Panches no tuvieron la oportunidad de relatar su historia; no desarrollaron escritura, pero si dejaron sus memorias plasmadas en sus trabajos de exquisita alfarera, donde se expresa esa curiosa cosmogona que representa su visin ante la creacin del universo, la evolucin de los seres vivos y la relacin entre la vida y la muerte. Todo esto lamentablemente se encuentra al borde de la extincin por el crecimiento avanzado de la agricultura de la regin (destruccin por maquinaria e implementos agrcolas en yacimientos arqueolgicos), por la inconciencia de traficantes de objetos precolombinos (por escasos y finos los artefactos precolombinos de procedencia Panche son muy apetecidos por coleccionistas) y el poco inters de arquelogos y antroplogos por estudiar esta cultura. El crecimiento prctico alcanzado por la mayora de sociedades prehispnicas, no encontr aplicacin en la Europa de los siglos pasados; sin embargo, el hombre de finales del siglo XX y gracias a las percepciones de la vida que mantiene redefiniendo a diario, ha empezado a reconocer la importancia de este conocimiento en los problemas actuales que tanto agobian y preocupan. Para el indgena, la naturaleza es su cuerpo, su alma y su Dios; para nosotros ha sido tan solo la gran fuente de produccin. El aborigen cree en la vida integrada con la naturaleza, la cual les da una referencia de lo sagrado y de lo divino, tremenda alegora que nos conduce al respeto de la Madre Tierra y todo lo que hay en ella. Es tiempo de esforzarnos por adoptar su estilo de convivencia, aprender algo que nos gue muy seguramente a dar luz a esta civilizacin basada en la oscuridad, corrupcin, depredacin, resentimiento, sangre, odio y lamento.

Sin embargo, como Obispo delegado de Su Majestad, nosotros mismos examinamos esas voluminosas bibliotecas y no encontramos ninguno que no tuviera ms que figuras chillonas y grotescas. La mayora de stas eran seres de pesadilla: bestias, monstruos, falsos dioses, demonios, mariposas, reptiles y otras cosas vulgares de la naturaleza. Algunas de las figuras tenan como propsito representar a seres humanos, pero en ese estilo de arte absurdo que los boloeses llaman caricatura, y los humanos no se distinguan de los puercos, asnos, grgolas o cualquier otra cosa que la imaginacin pudiera concebir. Puesto que no haba ni una sola palabra que no fuera una ftida supersticin y engaos inspirados por el Demonio, nos, hemos ordenado que con los miles y miles de volmenes y rollos se hiciera una pila en medio de la plaza de mercado de Tlaltelolco y fueran quemados hasta convertirse en cenizas. Nos, esperamos que ste haya sido el fin adecuado a esos archivos paganos y dudamos que hayan quedado algunos otros... Toma nota, Seor, que los indios que contemplan esa hoguera, y que casi todos ellos ahora son cristianos profesos, demostraban sin ninguna vergenza una aversin apesadumbrada y una gran angustia; incluso lloraban mientras miraban la pila ardiente, como si hubiera sido verdaderos cristianos viendo la profanacin y la destruccin de las Santas Escrituras. Nos, hemos considerado como una evidencia de que estas criaturas no han sido convertidas de todo corazn al Cristianismo como nosotros y la Santa Madre Iglesia desearamos.

Fraccin de una carta enviada al Rey Carlos V de Espaa por el Obispo de Mxico JUAN DE ZUMRRAGA, Inquisidor Apostlico y protector de los Indios; en el ao de 1.530.

Padres de un legado de inmensa riqueza cultural, los Panches alcanzaron un alto grado de desarrollo mgico, ecolgico, espiritual y artstico. Si bien el hombre contemporneo tiene la tendencia a dar respuestas por lo general de orientacin religiosa a aquellas cosas incomprensibles sobre las sociedades antiguas, hay que aceptar que saban cosas que los hombres de hoy ignoramos completamente y por supuesto aunque fuera muy importante no todo estaba enmarcado en este esquema. En el campo de lo mgico lograron traspasar las fronteras de lo material, conociendo el poder interno de las cosas; manipulaban la energa para curar enfermedades, predecan buenas o malas cosechas y mantenan comunicacin con el mas all. A lo largo de muchos aos de observacin y experiencia obtuvieron supuestos poderes, que no era otra cosa sino la aplicacin prctica y repetida de ciencias de mbitos metafsicos hoy desconocidos, las cuales se fueron transformando en disciplinas interrelacionadas, finalmente ejercitadas sobre quienes las necesitaban. En este ambiente tan receptivo, no es de extraar que esta costumbre tan antigua, lejos de ser marginal, es el mismo soberano, mstico, conocedor y sabio junto con sus sacerdotes, el primero en utilizarla para proteger su territorio de peligros internos y externos, mantener el equilibrio de todas las cosas, sostener la fertilidad de los ros y campos y afianzar la estrecha relacin con el cosmos. Dada la importancia, la fuerza era interpretada como un don de los Dioses al servicio de la humanidad. La magia vendra a ser lo mismo que la religin, pues ambas descansan en la teora de que pueden influir en los dioses mediante ciertos ritos, para obligarles a disponer de las fuerzas de la naturaleza en favor de su pueblo. La magia era tan poderosa en la vida del pueblo Panche, hasta el punto que no exista rincn del aparato social que no estuviera influenciado por ella.

. Y con mis hermanos nativos, llenos de amor y desesperacin; veamos marchitar las flores de nuestros grandiosos jardines, a causa del mismo temor que a ustedes mis hermanos all en el futuro les oprimir...

No estamos muy seguros que las historias narradas por cronistas sobre dioses y profetas indgenas sean verdaderas. Al comparar profetas o divinidades mesoamericanas con sudamericanas prehispnicas, vemos relatos anlogos no solamente muy sospechosos entre s, sino incluso semejantes a los del viejo Mundo. Tomemos el caso del dios profeta Quetzacatl adorado por Toltecas, Mayas y Aztecas que segn los relatores de la conquista; era un hombre blanco, barbado, con disposicin inclinada ms hacia la paz que a la guerra, sabio y gran maestro; quien haba prometido regresar desde el agua siendo esta a su vez el medio de su desaparicin. Es el caso de otros personajes con atributos similares, conocidos entre los Incas con el nombre de Viracocha o Kukulcn entre los Mayas. Estos iluminados fundadores de gran sabidura, segn las leyendas, fueron quienes organizaron y orientaron estas civilizaciones en reglas polticas, cnones morales, tcnicas agrcolas, caza, pesca, el laboreo de la cermica, oro y algodn y formulas de curacin y medicina; pues segn escribanos del Reino de Granada, Bochica deidad Muisca, adems de tener una apariencia europea, tenia un fenotipo, identidad y personalidad que comparada con las de Quetzacatl, Kukulcn y Viracocha era similar. No nos apartamos que estas tradiciones tengan algo de veracidad y similitud como en el caso anterior o que estos personajes estn seriamente vinculados por estas culturas como es la figura del mito de la serpiente - hombre. Aun as, nos deja gran duda el hecho de que estas leyendas hayan sido escritas por cronistas catlicos europeos, ya que estos por razones obvias cambiaban a propsito el sentido, la esencia y la historia de las cosas. Queran ver que este mundo tan diferente, se pareciera rpidamente al de ellos siendo la historia el mejor medio para empezar a lograrlo. A raz de todo esto existe una tendencia en los historiadores contemporneos que creen haber encontrado un error fatal por parte de los aborgenes americanos, al reconocer en los espaoles a estos dioses - profetas que prometieron algn da regresar. Comentan estos mismos historiadores las amargas decepciones que los indgenas sufrieron al comprobar tan grande equivocacin. Es difcil que lleguemos a saber si en verdad estos personajes como fueron descritos en los libros de crnicas, hayan sido parte autntica de la mitologa amerindia o por el contrario es la obra malintencionada de hombres que quisieron distraer o confundir y en algunos casos borrar la memoria cultural precolombina. Al igual que otras religiones, los Panches adoraban un ser supremo con una personalidad compleja, seguido por dioses menores o deidades a las cuales atribuan la maldad o la benevolencia. Su Dios central representaba dos mitades irreconciliables y opositoras; arbitrariamente dividido, ejerca el bien entre los hombres siendo a su vez aterrador y despiadado. Contrario al diablo en el cristianismo, ste no era un ser independiente que solo acta a favor del mal, aqu perteneca a esa misma esencia divina. La maldad para los Panches era parte del carcter de ese mismo Dios benvolo y celestial; por lo tanto para poder adorar el mundo en su totalidad, haba que establecer junto al culto inmaculado, un culto a la maldad, o digmoslo de otra forma un culto al castigo divino. Algo similar sucedi con los Olmecas, Mayas y Aztecas en Mesoamerica quienes practicaron una religin basada en una filosofa dualista de principios de oposicin. Esto por supuesto no tuvo la comprensin necesaria por los evangelizadores espaoles entendiendo el acto de reverencia practicado por los Panches, como dedicacin a un personaje denominado en la fe Cristiana Satans, creando confusin, desconcierto y todo lo que ya sabemos por boca de los cronistas. El diablo surge de una invencin ms bien tarda, y en gran medida su aparicin es Cristiana. Jean-Claude Schmitt en su libro Historia de la Supersticin investig el origen de este personaje tan importante, que curiosamente sin l, el temor que infunde y el horror inspirado en sus actos, el hombre no dara la importancia que le concede a su vida espiritual. Jean-Claude nos muestra un Dios Cristiano mas parecido a esa deidad dual existente en la religiosidad de los Panches, a quien por siglos el hombre haba venido venerando a travs de sus antiguas religiones, hasta que el Cristianismo poco a poco lo fue transformando en un ser supremo con una imagen en s misma trina (triple): En el Antiguo Testamento, dicha figura (el diablo) va apareciendo poco a poco y de forma imperfecta: la serpiente del Gnesis no es sino una criatura de Dios entre las dems, (el ms astuto de los animales). La interpretacin (diablica) de esa serpiente slo aparece en el libro de la Sabidura (2, 24) en el primer siglo de nuestra era, antes de imponerse en el Apocalipsis y la tradicin Cristiana. En los libros ms antiguos de la Biblia, el mal no tiene amo concreto: Yahv lo utiliza a su antojo como una modalidad de su omnipotencia, que linda con la duplicidad. En el libro de Job (redactado en el siglo V a.C.), es Dios quien decide poner a su fiel servidor a prueba, y Satn (todava entendido como un hombre comn) no es ms que su instrumento. Todava antes de esa fecha, en el siglo X a. C., en el libro de Samuel (11, 24) el propio Yahv, inflamado de clera contra los Israelitas, incita a David a que haga el censo de su pueblo; pero a continuacin se lo reprocha y castiga a los Hebreos. Sin embargo, cuando el mismo episodio es narrado en las Crnicas (1, 21), en el siglo III a. C., es Satn - siendo utilizado dicho nombre, que significa el adversario, por primera ves como nombre propio -, y ya no Yahv, quien sugiere a David el censo Sacrlego. A estos hechos histricos - religiosos, podemos citar adems el comportamiento de Yahv contra los Egipcios que sin distincin alguna entre adultos y nios, deja salir su furia representada en intenso horror, dolor y muerte. Quienes relataron estas historias, dejaron pasar tambin el poder desmesurado de este ser omnipotente, un doble comportamiento representado tanto en el bien como en el mal, o mejor dicho en la gratificacin o castigo. Es un hecho seguro que la organizacin social es paralela al dogma y descubre una unidad fundamental, siendo considerados los hechos naturales como un gesto de fuerza divina; en los valles del Magdalena el Panche adoraba la fuerza de la naturaleza y, ante todo, las aguas, las montaas, el monte, el sol y la luna. Los Panches tenan como Dios central un ser tutelar, poderoso y nico llamado NANUCO o NACUCO. Dominaba y rega las cosas de este y otros mundos, tena el poder de hacer tanto el bien como el mal, era supremo; por lo tanto sus actos y naturaleza iban acompaados de doble contenido. Este temido Dios era evocado con un nombre diferente de acuerdo a su estado de nimo y de los sucesos ocurridos en el mundo, asimismo poda ser visto de diferente manera. A un que era el Dios de Dioses siempre estaba representado con una sexualidad femenina. Tena igualmente este pueblo, un conjunto de Dioses mayores como el sol, la luna llamada QUININ, el agua y el monte. Existan tambin Dioses menores iguales a los de la etnia Pijao como la princesa Diosa TULIMA y otros de importancia como LULOMOY Dios grande con mltiples extremidades, LOCOOMBO Dios del tiempo, benvolo y creador de todas las cosas existentes y ELIANI Dios de las cosas no buenas, su poder fue mal interpretado por los conquistadores dndole el mismo calificativo del demonio cristiano. Por la abundancia y proximidad con las aguas, algunas de estas deidades debieron ser habitantes de las mismas, otras aparecan y se transformaban en la noche, como la luna por quien sentan gran respeto y atraccin. Estas deidades no solamente indicaban al hombre indgena las formas de hacer las cosas o de cmo actuar entre ellos mismos, sino fijaban normas que seguan con sumo rigor, respeto, atencin, temor, teniendo como fin la actitud hacia la Naturaleza, ya que era ella misma quien ejerca sobre el hombre todo su poder. Ella representaba el espacio vivo de la ocupacin y el sustento humano. El culto a Natura, con particularidad casi congnita y ancestral como las oraciones, rezos, sacrificios, ofrendas y la misma esencia de la filosofa, tena un carcter estrictamente basado en el Equilibrio Ecolgico. De esta estrecha e imprescindible relacin afloran revelaciones como los espritus del agua, aire, tierra, fuego, monte, quienes con todo su poder y respaldo de la Gran Madre castigan a quienes profanan y abusan o premian a quienes respetan y cuidan de este medio vital. Estos Elementos Dioses, estaban dotados de vida y descomunal poder, siendo estos quienes castigaban con enorme furia como erupciones volcnicas, lluvias torrenciales, temblores, tormentas o sequas, cuando ese equilibrio estaba amenazado. Los sacerdotes evangelizadores llegados de Espaa, se quejaban de no poder entender el funcionamiento del atestado pantesmo de las religiones precolombinas. La verdad es que las religiones de la antigua Amrica no dependan de tantas deidades mayores y menores, por lo menos no tanto como la religin que las suplant. Los Catlicos reverenciamos adems de Dios, a su hijo Jess, al Espritu Santo, la Virgen Mara, los ngeles, Apstoles y Santos que cada da son ms. Cada uno de ellos, patrono de algn da del calendario Gregoriano. Los devotos precolombinos reconocan menos deidades, a cada una de ellas les encargaban diferentes funciones a la vez. Ninguno de estos Dioses tena un solo nombre, carcter y responsabilidad. Las obligaciones de un solo Dios variaban y tambin la actitud hacia l; por lo tanto cambiaba el modo de reverenciarlo. Si la dicha de unos puede ser la desgracia para otros, as mismo el Dios poda ser visto premiando o castigando, exigiendo o dando, haciendo el bien o el mal. Si pudiramos entender los infinitos matices de detalles y situaciones comprenderamos la variedad de tributos que vean en cada Dios, la cantidad de aspectos que asuman y aun la mayor cantidad de nombres que les daban en humildad; por reverencia, gratitud, o por temor. Desafortunadamente esta habilidad, sus creencias y Dioses fueron enrgicamente rechazados por Espaa, dando de inmediato los desenfocados y calumniosos apelativos de salvaje, atroz y diablico. El resultado de toda esta destruccin cultural es una verdadera tragedia para la historia de la humanidad. La conciencia ecolgica era tan profunda en sus principios, que se hallaba en el ms alto nivel. A la llegada de los conquistadores, Amrica fue llamada Edn por que adems de estar densamente poblada, sus habitantes convivan armnicamente en ella, el delicado equilibrio ecolgico nunca se alter. El manejo de la flora andina hizo desarrollar en este pueblo el mtodo para sanar, pero junto con el poder de sugestin este conocimiento era convertido en fuerza ilimitada. No haba mal del cuerpo o de la mente que sus sabios no aliviaran. Equivocadamente, las prcticas supersticiosas de curacin, as como la medicina natural rivalizaban con la bendicin de la Iglesia, teniendo como causa, la prdida y olvido de siglos de conocimientos curativos. Hoy da los cientficos consagrados a la medicina alternativa han empezado a comprender la importancia de estas ciencias antiguas en nuestras vidas modernas. Lastimosamente la conquista fue tan violenta que no solo culturas, cuerpos y almas fueron sometidos; se perdi para siempre el valor de estas civilizaciones ancestrales y se interrumpi tambin un importante proceso cultural. En lo espiritual, disponan de un sacerdote mujer u hombre llamado Chaman, mximo jerarca en su ordenamiento religioso, manipulaba enteramente el poder de la naturaleza para sanar, predecir, aconsejar, festejar y ordenar. Su religin asumi un gran carcter moral y su vida diaria estaba compuesta por muchos cultos y ritos. Para ir de caza por ejemplo, pedan disculpas por tomar la vida de sus hermanos los animales, rendan tributo a aquellos difciles de cazar por su fortaleza, velocidad y astucia. Un beso a la tierra, era tomado como el juramento ms sagrado e inquebrantable que alguien poda hacer. Pona de testigo ante este compromiso sagrado al ser ms respetado y venerado que hayan conocido, la Madre Tierra. Aunque en muchas crnicas y escritos, se tildan de no tener fe ni Dios, su principal dogma fue la naturaleza como madre de todas las cosas. El ser supremo era Dios Madre, quien tena el poder de reproducir, cuidar alimentar y estar al final de la vida para recibirla de nuevo en su seno. La naturaleza se encontraba siempre all cuando se necesitaba, como una madre. Por ello adoraban muchas formas, facetas y manifestaciones naturales a las que siempre se referan con los respetuosos trminos de Madre Tierra, Madre Agua, Madre Monte etc. En resumen era un solo ser quien se tena como Dios, la Madre Tierra que nos acoge complacidamente en su reino. El concepto Panche sobre Dios Mximo, es el mismo que para otras religiones. Representa la potencia divina que preside sobre todas las cosas del mundo, desde actos naturales como los sobrenaturales, fuerza creadora adems del orden moral. La creencia en un ser supremo se encuentra en todas las culturas bajo los ms variados nombres y formas. La diferencia sustancial como lo anotamos anteriormente es que el Dios supremo Panche tenia el poder de ejercer sobre sus hijos el bien como reservarse el derecho de castigos cuando lo creyera necesario. Pero la magia se acaba, no es eterna y junto con ella este pueblo de artesanos sucumbi ante el hechizo del crucifijo, del caballo, la plvora y el sable. Al igual que cientos de culturas, esta fue exterminada por completo; tan solo rondan sus almas en el universo infinito y en el recuerdo de quienes queremos verlas. Artsticamente llegaron a ser una de las culturas ms importantes del pas (Colombia cuenta con un arte precolombino tanto o ms rico que muchos pases americanos). El arte precolombino es exactamente otro episodio en la historia del arte como el Moderno, Renacentista o el Bizantino. El estilo es amplio y abarca desde lo realstico hasta lo abstracto; en materiales que incluyen metal, piedra, fibra, hueso, concha, arcilla, cuerno, madera y pintura; elementos que han sido fundidos, esculpidos, tallados o pintados. Representan animales, plantas, formas geomtricas, paisajes, seres fantsticos y humanos; virtualmente simboliza cada medio y cada forma del contenido de su hbitat logrando as transmitir con xito abrumador su arte cientos de aos despus. En cuanto a la alfarera Panche, el ms valioso documento con que cuenta el arquelogo para aproximarse a esta cultura, pertenece tanto al mbito de lo utilitario como a la produccin destinada a servir de ofrendas y a los ritos funerarios. Fue tambin un trabajo orientado a la produccin de figuras y estatuillas, con la representacin de imgenes de algunas deidades. Hemos entendido que rendan culto a algunas de deidades menores. Estos ritos eran realizados tanto en sitios frecuentados como en lugares apartados y poco visitados. En los caminos, cruces, ros, fuentes, rboles como las majestuosas ceibas, cerros, templos, oratorios y casas, mantenan figuras hechas de barro, madera, piedra; algunas grandes otras medianas o pequeas. Tenemos el ejemplo de un ser mtico y simblico reconocido como una gigantesca y monstruosa serpiente (plasmado frecuentemente en sus obras de cermica) que ofendida se abalanzaba contra el mundo de los hombres dejando muerte y desolacin. Los smbolos como la serpiente, representan aquellas fuerzas que para el hombre Panche son poseedoras de inmenso poder, y guardan por tanto un marco de furia desmesurada, terror, belleza, admiracin, arte y poesa. Esto sin duda representa los desastres naturales originados por un nmero de volcanes situados en el pas de los Panches. El mito nos hace pensar que los habitantes de este departamento tambin fueron vctimas desde tiempos ancestrales de fenmenos geolgicos, brindndonos informacin valiosa de aquellas pocas sobre estos desastres recurrentes. La serpiente ofendida devora los hombres y todo lo que hay a su paso, representando as el efecto de devastacin dejado por una erupcin volcnica seguida de avalanchas, inundaciones, deslizamientos y movimientos telricos los cuales han sido frecuentes en toda la zona de los Andes. Existen tambin deidades de origen ancestral reconocidas en la mitologa tolimense, obviamente con un fondo trastocado; el Mohan, la Patasola, la Madremonte, la Candileja, la Bruja, la Llorona y muchos otros que no tuvieron el mismo significado que tienen hoy da (entes malvolos) para los campesinos de esta zona. Gracias a estos vestigios arqueolgicos hallados en Armero y municipios vecinos, se pudo resumir que era gente con gran sentido de devocin a la vida y respeto hacia sus muertos. Consagraban en sus trabajos de cermica admiracin por sus cuerpos, sobre todo el femenino. El concepto de vergenza por sus desnudos no exista ...no conocan el pecado original, por eso andan desnudos en la santa inocencia... (Coln).

GUERRERO PANCHE DESCONOCIDO. Triste, desolado y su corazn sin ilusin alguna; entrega su sobreviviente pueblo al desventurado sacrificio colectivo antes que adjudicarlo al colonialismo espaol.

Para inicios del ao 1.995 descubrimos entre lo que fue un gran asentamiento aborigen cerca al ro Sabandija, un antiguo santuario o templo dedicado a diosas femeninas. Una nueva clase de artefactos comienza a dar forma a medida que las excavaciones progresan, las pequeas esculturas femeninas, de senos reducidos y amplias caderas all encontradas fueron elaboradas en arcilla, delicadamente decoradas y su uso era ofrendario. Las pequeas estatuas que usaron los Panches en estos ritos de fertilidad y ceremonias religiosas, representando los ciclos de la vida sugieren una excelente actitud hacia el tema de la fecundidad y proliferacin. Pasado el culto de veneracin la sacerdotisa y dems mujeres devotas rompan ofrendas y deidades para luego ser enterradas permanentemente en el mismo templo, asegurando as el ritual de guardianas de la fecundidad y protectoras de la tierra. En la cosmogona Panche, abunda el mito sobre el origen del mundo como acto gensico en que la Madre Tierra fue fecundada por el Padre Cielo. La tierra en oposicin al cielo recibe el atributo de femenina y pasiva, de aqu su vnculo con la matriz. Aunque la madre tierra no es solo la matriz donde todo se engendra, tambin es el sitio a donde todo regresa, paso definitivo a otros estados en la evolucin. Por las caractersticas del hallazgo, creemos que estas ceremonias eran practicadas y conducidas solo por mujeres, quienes hacan parte del propsito de procrear y proteger, naturaleza del ritual. Es de anotar que en esta preocupacin por la fertilidad, encontramos los orgenes de todas las religiones. En las sociedades antiguas las mujeres eran adoradas como creadoras de la vida. El hombre prehistrico renda culto a figuras femeninas de terracota, marfil o piedra. La figura femenina de mayor antigedad, 31 mil aos, fue hallada en Galgenberg, en la baja Austria, y esta elaborada de piedra verde o nefrita. La mayora de estas figuras tienen en comn el hecho de que representan cuerpos desnudos o semidesnudos de mujeres, con algunas partes realzadas como senos, abdomen, caderas y muslos. En la antigua Grecia las mujeres de Lesbos hoy Mitilene, practicaban un culto dedicado a un Dios femenino, posiblemente a la Diosa Demter quien personificaba a la tierra. Miles de mujeres se reunan a adorar y rendir culto (enterrando pequeas estatuillas de barro con rasgos femeninos). Sin necesidad que una sociedad influya en otra, las tendencias sociales y religiosas son similares, as se encuentren unas de otras distantes en el tiempo y espacio. En el mismo panten de dolos, encontramos un recipiente que guardaba celosamente siete figuritas femeninas tambin en barro a las que llamamos Venus del Sabandija. Entierro ritual que poda simbolizar a diferentes deidades, pero nos inclinamos mas por que sea la interpretacin evolutiva de un Dios o del mismo ser humano. Colocando estas deidades ordenadamente, pudimos ver representadas siete etapas evolutivas de este ser sin identificar. La figura ms elemental es una estrella, representa a Venus y esta relacionado con la creacin o el inicio, se cataloga como divinidad femenina. Una conformacin primitiva son los rasgos de lo que vendra a ser la figura antropomorfa numero dos, de unos pocos centmetros, con sexo determinado; an no tiene forma especfica. Luego vienen criaturas fsicamente ms evolucionadas, con uso de razn, sentidos y rasgos mas definidos como extremidades y sexo. La efigie siguiente, est convertida en ser humano con caractersticas de mujer y atribuciones de gobernante por lo representativo de su atuendo, la persona o criatura all simbolizada pierde algunas facultades fsicas como sus extremidades superiores. La ultima de las figuras termina siendo indiscutiblemente un ser supremo, una entidad que si se nos permite la llamaramos con el termino occidental y cristiano de angelical. Esta figura con cuerpo de ngel fue descubierta sin cabeza, aun no hallamos razn a este hecho. Los nexos de estas representaciones antropomorfas son ntimos, dirigidos a la naturaleza, al poder femenino y como lo habamos anotado anteriormente tienen exclusivo uso religioso. No es una coincidencia que culturas muy antiguas hayan tenido el concepto claro de Dios Madre, interpretacin planteada por Marija Gimbutas, profesora emrita de la Universidad de California en los ngeles. Sociedades antiguas donde las mujeres asuman el poder, matriarcado ancestral que segn Gimbutas se desarrollo en el Neoltico, periodo en el cual estas figuras femeninas son muy abundantes. Sin embargo, sus races podran remontarse al paleoltico, y durante la Edad de Bronce el matriarcado habra sido sustituido por una sociedad patriarcal. Las manifestaciones artsticas y la realizacin de figurillas no cesaron tras el gravetiense. Su elaboracin continu durante la poca de Altamira y Lascaux. La ideologa simblica humana, que naci con nuestros ancestros ms lejanos, que sigui por toda la historia y sigue en la actualidad, experiment durante el gravetiense momentos de gran magnificencia expresiva en que las mujeres fueron el soporte central. Desde tiempos inmemorables se ha adorado el principio de la fertilidad y de la vida que existieron con los nombres de Artemisa, Diosa Griega de la caza y la luna, aparece vinculada con las dems mujeres y con la Madre Naturaleza. Venus, la estrella de Oriente, Diosa de la belleza en Roma y de la sexualidad humana, imponente en el espacio celestial nocturno. Astart, en Fenicia, representaba el principio femenino en todos sus aspectos, Baal era la complementacin divina masculina. Ishtar, en Babilonia, Diosa venerada en conexin con la estrella de la tarde, era la gran madre, diosa de la fertilidad y reina del firmamento, se le representaba como una madre con un nio junto a su pecho. Anahita, Diosa de la fertilidad y de los ros en Persia. Cibeles, hija del cielo y de la tierra en Lidia, Diosa de la naturaleza y de la fertilidad, en Roma madre de todos los Dioses y se conoca con el nombre de Mater Turrita. Afrodita, Diosa de la belleza y del amor en Grecia, Reina del cielo Diosa del pueblo, nacida de la espuma del mar, equivalente a la Venus Romana. Isis, la virgen negra egipcia, Diosa del conocimiento escondido, de la fertilidad, de la medicina, el matrimonio, la maternidad y la agricultura, Herodoto la identificaba como Demter la Diosa Griega de la Tierra, la agricultura y la fertilidad. Shakti, Diosa primordial del Hinduismo, con sus dos caras, Benvola y terrible. Chalchiutlicue, la de la falda de jade, Diosa Maya del agua, ros y lagos, contraparte femenina de Tlloc. Coatlicue , Diosa Azteca de la tierra, madre de Huitzilopochtli, Dios central. Quinina, nombre dado a la Diosa luna por los Panches, estaba asociada con la guerra y junto al sol ocupaban el lugar mas importante en la bveda celeste. Y Tulima Diosa tambin Panche de las cumbres nevadas, nada ms hermosa y pura produca tanto terror y miedo cuando era ofendida. Estadas diosas no eran mas que la supremaca femenina en las religiones de los primeros tiempos y representaban sus vnculos con el orden divino de la naturaleza. La veneracin a deidades femeninas ha llegado hasta el mismo cristianismo bajo la forma de la Virgen Mara, inmaculada, Madre de Jess, Reina del Cielo. La escasa importancia que el cristianismo dio a la mujer, tratando de acabar resquemores de las abundantes deidades femeninas de la antigedad, fue enmendada en parte con la instauracin del dogma de Mara y el culto Mariano, aunque con reticencias sin terminar de admitir la igualdad entre hombres y mujeres. En el mbito cultural de occidente y por derivacin, hay otro personaje de suprema importancia; Eva quien tambin sustituye y simboliza a la Gran Madre o Magna Mater, procreadora y objeto de culto permanente (Madre Matriarcado) cuyas primeras manifestaciones datan de 31.000 aos a. n. e. aproximadamente, hoy conocidas como estatuillas, llamadas Venus, halladas en cavernas casi por toda Europa. Eva ha sido la madre del gnero humano en las tres grandes religiones monotestas. En la interpretacin cristiana es la madre de toda la vida humana. Guarda estrecha relacin con el campo semntico que rodea a Eva el problema del pecado original, de donde resulta la contraposicin con Mara. La virgen Mara para las religiones supervivientes amerindias proviene de un mbito silvestre, hacindose indispensable por su condicin selvtica para la creacin de nuevas comunidades. Nos damos cuenta en esta forma original de credo que para estos creyentes no existe ninguna contradiccin entre su tradicin precolombina y el catolicismo arrollador. El arquetipo sobre el que se sostiene esta figura, Naturaleza, Diosa Madre de todas las cosas o Dios Madre , data incluso de pocas tan lejanas como el neoltico, pasando por el tiempo haciendo referencia en todas estas culturas que observaron cuidadosamente y dieron un carcter religioso a la tierra que nos cra, alimenta y une. Lo misterioso y pagano quedara para el conflicto entre hombres confundidos y sus religiones temerarias.

. Ella la madre de todo ser a travs de sus hijos y manifestaciones nos deja dicho, que es suprema, que por cuyo amor vivimos; ella nuestra madre orgullosa, hace mritos para que seamos gracia suya; ella madre frustrada, se debate entre la vida y la muerte por la indiferencia de sus hijos; ella potica, frgil, hermosa, atenta y frtil da vida, sustento, gozo y paisaje.

El aliento que recibimos y todo lo que se come y bebe: el maz, el bagre, el frjol, el ciervo, la mandioca y el ave. Ella madre nuestra es a quien se pide para que nosotros sus hijos recibamos. Pero si tambin la cuidamos, si hacemos lo que le corresponde a un hijo con una madre, seguro no nos fallara.

Frases sobresalientes de un discurso sacerdotal en dedicada alabanza a la Madre Tierra. La cermica siempre ha acompaado al hombre americano desde que comenz su vida estacionaria. Adems del arte y decoracin que se puede encontrar en ella, la cermica nos ha entregado la clave para investigar los periodos evolutivos del hombre precolombino de acuerdo a los diferentes estilos que se crearon a travs de los siglos. Su categorizacin ha sido un trabajo muy complicado si se tiene en cuenta que, comnmente, al organizarse el hombre en comunidad, empiezan a surgir clases distintivas dentro de ella misma. Cada una de estas clases sociales dentro de un mismo periodo produce tipos, estilos y calidad de cermica totalmente diferente a las otras. Los tipos de utensilios domsticos en arcilla que cada una de estas categoras sociales utilizo no fueron iguales; la clase dominante adquira estos objetos de mejor calidad que por ejemplo la clase mas baja del estrato y la clase media utilizaba objetos de mejor calidad que los de la baja pero inferior a la alta. La cualidad y los estilos de estos utensilios se relacionan con una etapa evolutiva o periodo de elaboracin pero tambin con las circunstancias en que la sociedad sita a las personas. En el mismo comienzo de la utilizacin de objetos en cermica, su manejo pudo haber sido uniforme en un mismo periodo, pero una ves definidos los rangos sociales, variaron las calidades. Podemos estar viendo alfarera totalmente diferente, insinuando periodos de tiempos distintos y artistas de otras culturas pero tambin podemos estar viendo cermica elaborada por el mismo grupo humano en el mismo tiempo y espacio. Pueblo devoto al trabajo y sin duda muy organizado, transform la cruda arcilla en impresionantes obras de arte para uso ritual, domstico y cotidiano. Las formas, estilos y decoracin de los precolombinos Panche, son el resultado de profunda inspiracin y gran destreza en su ejecucin. En las piezas encontradas, platos, tasas, vasijas, anafres, copas ceremoniales, botellones, poporos, hornillas, vertederas, incensarios, muecos, figuras antropomorfas y zoomorfas, pintaderas, sellos, volantes de uso, y urnas funerarias; las caractersticas que resaltan son de variedad, creatividad y sencillez. Por ser una mezcla de colonizadores con tribus locales, la cermica Panche representa varias tradiciones regionales y forneas con mltiples diferencias en sus maneras, diseadas para tareas domesticas, rituales y funerarias. En los materiales usados predominan diferentes tipos de arcillas, ricas en silicato de aluminio hidratado, siendo las ms comunes la gris o blanca y roja o marrn, dependiendo de la cantidad de hidrxidos de hierro que estas contengan. En ocasiones especiales hemos encontrado artefactos hechos de una arcilla extraordinariamente oscura. Despus de trituradas y amasadas con agua las gredas eran tratadas con desgrasantes o atemperantes como slex, cuarzo finamente molido, arena miccea, partculas vegetales o ceniza para as poder restar

plasticidad y facilitar su manejo. Por la excelencia de estos materiales se lograba mayor manipulacin y finos acabados. La tcnica usada por estos hbiles alfareros era la de coil o rollos de arcilla colocados en espiral. Una vez manufacturada la pieza, se le daba un fino acabado con la ayuda de los mismos dedos del artesano y pulidores de piedra o madera, pasando a crear objetos en cermica de muy buena calidad. En algunas muestras bien conservadas se observa fcilmente que estos trabajos de cermica fueron sometidos a un bao con una solucin liquida de la misma pasta arcillosa, notndose as un engobe que se levanta con facilidad. Este ocre rojo simbolizaba la sangre de la misma vida. Los motivos antropomorfos y zoomorfos superpuestos y diseos geomtricos incisos son el resultado de creencias sacras y de su compleja simbologa, que tenia relacin estrecha con su no menos complicada cosmogona. Estos factores le dan plena autenticidad y particularidad a estas expresiones plsticas precolombinas, con asombrosa habilidad artstica. La coccin metdica, otro paso hecho con dedicacin; ayud a que muchos de los utensilios de arcilla resistieran el embate del tiempo en condiciones climticas desfavorables. Para la realizacin de este trabajo usaban dos mtodos; el de hornos hechos en roca o piedras para no perder calor y lograr una mejor coccin y al aire libre donde incineraban grandes pilas de madera para tratar piezas de mayor tamao. Se han conocido tambin dos procedimientos usados en los trabajos de incisin en la cermica, El continuo y el interceptado, que junto con puntos se combinan creando formas geomtricas como cuadrados, rombos y tringulos. Los rombos encontrados en los cuellos de algunas urnas funerarias Panches, representan en la simbologa panamericana la araa. Segn los estudios del doctor Raphael Girard, este insecto se encuentra como figura mitologa, csmica y astrolgica. En otras mitologas como la Chibcha se consideraba la araa como tejedora del puente para cruzar de la vida a la muerte. Respecto a las formas, predominan la cnica, la esfrica y semiesfrica, temtica muy usada en copas, vasijas, vertederas, anafres y ollas. En las urnas funerarias se observan tambin dos formas generalizadas, la ovoidal y la cnica; haciendo alusin seguramente a la reproduccin, y la vida. Pero el ltimo de los pasos que se haca con mayor esmero, dedicacin y arte, fue darle vida al artefacto por medio del color. Los colores primarios el negro, blanco y rojo, servan para preponderar las obras y eran usados para crear cantidad de atractivas tonalidades. Lamentablemente por los entierros superficiales y las condiciones climatolgicas adversas, son muy escasos los objetos vistos que sus pigmentos, colores y engobe este en perfecto estado. La cermica resquebrajada origin cantidad de desperdicios, ocasionando un problema de basuras y ms cuando los Panches por cuestiones desconocidas no reciclaban este tipo de materiales. Sin embargo estos desperdicios se almacenaban en depsitos parecidos a lo que llamamos hoy da rellenos sanitarios, los cuales hemos encontrado fascinantes y de gran ayuda puesto que han despejado muchas incgnitas y a su vez nos han relatado en forma casi didctica la vida cotidiana de los temidos Panches. La ubicacin de estos basureros son un hecho significativo por que guardan el secreto de pocas remotas que se tratan de investigar. Es natural que las piezas encontradas en los estratos superiores pertenezcan a tiempos mas recientes y entre ms profundas se encuentren, ms antiguas son en el tiempo. Los rellenos sanitarios precolombinos revelan una secuencia estratigrfica relativa, aunque no seala de forma exacta su cronologa, ya que quien investiga este material tiene que apoyarse en otro tipo de procedimiento como el carbono 14 u otros mas desarrollados para obtener fechas aproximadas de los artefactos que se desean datar. As como otro tipo de expresiones artsticas han tenido sus caractersticas propias en cada regin de la nacin de los Panches, lo mismo sucedi con la cermica; los artesanos de cada lugar de acuerdo con sus conocimientos, aprendizaje y su sensibilidad, fueron plasmando sus propias creaciones, y esa es otra razn del por que en algunos casos no siempre se encuentra analoga en todo el territorio, no obstante, ser los fabricantes de la misma raza y cultura.

Este ha sido otro tema complicado de estudiar, por la inestabilidad de los suelos, las erosiones producidas por las fuertes lluvias, el vandalismo de personas profanas que disparan, pintan o aaden cosas encima de estos petroglifos y la poca importancia que se le a dado en nuestro pas a este gnero de arte; evitan la conservacin y estudio de esta extraordinaria forma de expresin artstica. Los petroglifos son manifestaciones grficas de antiguos habitantes de la poca prehistrica. Estas tcnicas llenas de majestuosidad y misterio, fueron realizadas por grupos quienes desarrollaron el mtodo del grabado sobre roca fija, reflejando de esta forma voces de antiguos testimonios. Como prueba de la existencia de trabajos prehistricos sobre paredes escarpadas en la regin norte del Tolima tenemos las de los abrigos rocosos de las formaciones de Pajonales, Maracaibo, Honda y otras aun sin clasificar. A quien se delegaba para realizar estas magnificas obras que perduraran todo una eternidad, seria el lder religioso, el guardin de la tradicin, el artista. En dichas paredes se encuentran variedad de motivos grabados sobre la arenisca con diseos geomtricos, figuras antropomorfas y zoomorfas, que evocan el tiempo cuando en el antiguo Tolima se practicaban rituales y ceremonias ya olvidadas. En estas paredes o dentro de cavernas que pudieron ser santuarios, artistas prehistricos recrearon escenas de misteriosas ceremonias y cultos sobre la magia animal invocando ayuda del mundo espiritual. Una figura predominante en estas paredes rocosas es la lechuza o bho, que mantiene gran similitud con las piezas de arcilla hallados en sitios de excavacin y que segn el significado corresponde al de espritu protector o guardin de entierros y cementerios, representando la muerte. Otra representacin comn en estas cavernas es la del murcilago, animal que estableci gran fascinacin debido a sus particularidades naturales. Sus costumbres nocturnas lo transforman en la entidad ideal para crear abundancia de elementos simblicos y asociaciones con personajes misteriosos y deidades mticas. Las cuevas donde habita eran consideradas la entrada al ms all, encontrndose aqu un importante vinculo entre la vida y la muerte, entre los vivos y las deidades de la naturaleza. El murcilago al igual que la lechuza, la serpiente, el mico y algunos felinos; se convirtieron en elementos recurrentes en las expresiones artsticas de la cultura Panche. Los petroglifos, que se relacionan con lo sobrenatural y forman un vnculo de comunicacin con algunos dioses, eran tallados durante la prctica de actos y ceremonias mgicas y religiosas. Los dibujos que existen en algunas cavernas, grandes piedras o abrigos rocosos encontrados en el territorio ocupado por los Panches, corresponden en su gran mayora al mismo estilo de otras manifestaciones artsticas de esta gente. Al tratar de encontrar una filiacin posible de estas inscripciones rupestres, hallamos gran afinidad entre estos petroglifos y figuras usadas en la decoracin de objetos en cermica, representaciones zoomorfas y antropomorfas y smbolos impresos en sellos, pintaderas, rodillos y volantes de uso. Las creencias aqu figuradas que buscan el sentido de la vida en estos rituales, podran ocultar un sistema de relacin directa entre la imagen grabada y su significado, por lo que debe guardarse tambin la posibilidad de que las representaciones hayan sido trabajadas a partir de un sistema de metforas. La definicin, sin embargo, de estas antiguas inscripciones, se encuentra an envuelta en el ms indistinto de los secretos.

En sus piraguas bien aderezadas, ayudadas de velas y de manos... tan bravos, feroces y tan diestros que hacen poca cosa de los nuestros, sus flechas son de hiervas tan insanas que mueren cuantos de ella son llagados. Son altos, fornidos, bien proporcionados y todos ellos comen carne humana, mejor que la de puercos o venados... Aumentan grandemente su fiereza, haber peligro que les cause miedo.

JUAN DE CASTELLANOS, Historiador, cronista, poeta, soldado, pescador de perlas y sacerdote. Se vinculo a las huestes expedicionarias para la conquista de Venezuela y la Nueva Granada. Su obra ELEGAS DE VARONES ILUSTRES DE INDIAS, es la ms extensa escrita en versos en el mundo hispnico.

Las formas de enterramientos observadas en los yacimientos arqueolgicos en territorio de los Panches no son muy variadas, pero la jerarquizacin social que se aprecia en el trabajo de las urnas y la importancia del ajuar funerario, manifiesta gran variedad y una profunda filosofa al representar el tema de la muerte. Saber donde estaban sus muertos era imprescindible para saber donde ir. La mayor parte de urnas funerarias halladas en este territorio son extraordinariamente naturales, con formas suaves, algunas con motivos decorativos, geomtricos en relieve al borde de sus bocas, otras con decorados caprichosos con tintes positivos sobre pintura roja, tienen siempre presente el mismo motivo, la espiral que une el comienzo con el fin. Este motivo ornamental tan utilizado desde la ms remota antigedad, ha sido tema de discusin sobre los significados simblicos; aunque parecen predominar los complejos semnticos fases de la luna y su influencia sobre las aguas, la fecundidad, etc. y es precisamente la espiral doble; involucin y evolucin a escala csmica, retorno y renovacin por donde parece entrar en contacto con la sismologa del laberinto. Las muy conocidas y codiciadas urnas tipo Honda, con tapas decoradas, con motivos superpuestos de animales o figuras de representaciones humanas y policromadas, no son muy comunes y estaban reservadas para una casta social elevada. El pulimento muy fino, maravillosos acabados en excelentes materiales y horneado, hace pensar gran esmero y se han ganado una excelente reputacin como alfareros. Debido a estas caractersticas se cree, muchas de estas fueron elaboradas al rededor del doscientos antes de nuestra era, por esto se duda que su origen sea enteramente Caribe. Este tipo de urnas funerarias datan desde el mismo comienzo de la prctica, cuando creci la necesidad de preservar los huesos venerados de sus antepasados. Se pens en guardar estos restos en un recipiente que previamente fue usado como utensilio de cocina. A medida que la costumbre se desarrollaba, el diseo del osario tambin evolucionaba, era ms elaborado, ms complejo. Las urnas de pocas ms recientes nos brindan colorido y nos expresan un mundo de creencias, mitos y fantasa, aspecto que nos condujo a creer que el mbito del seoro Panche o el principal centro cultural de este pueblo, si alguna vez existi, tuvo que haber sido el sitio que hoy comprende la ciudad de Honda. Por su importancia como puerto, la cercana a otras sociedades destacadas, la proximidad a las dos cordilleras, su gran comercio y el estatus cultural que esto conlleva, lograron desarrollar la mejor cermica y joyera de toda esta nacin. Trabajos de alfarera ms sofisticados con dibujos policromados y la introduccin de muecos y animales fantsticos en el decorado de las urnas nos conduce a pocas ms recientes con mayor evolucin en su arte y a concluir que all en la gloriosa Honda algo grande se encontraba en proceso. Un hecho destacado en los trabajos de excavacin realizados en el tmulo funerario sitio Tenerife en el municipio de Armero, fue el hallazgo de hermosas copas, platos decorados, grandes muecas en cermica y pequeos poporos, totalmente resquebrajados. Se cree que la destruccin se hacia adrede con el fin de dar muerte al singular objeto para que su espritu viajara al mismo lugar donde se encontraba el personaje enterrado. Al morir la persona, la ceremonia fnebre primaria era la culminacin de un largo festejo ritual de celebracin que armonizaba al muerto con este mundo y el ms all. Los Panches a diferencia de otras culturas vean el concepto del alma como compaera entre los vivos, ente viajero hacia otras dimensiones que segua evolucionando en nuestro mundo por algn tiempo ms, hasta que finalmente se dilua en otro de estos espacios. El cuerpo inhumado no se preparaba para viajar, simplemente se dejaba aqu para que siguiera su deteriorado estado. Siendo este motivo suficiente para entender sobre el ejercicio de la cremacin, descuartizamiento, y la razn de por qu la momificacin de cadveres nunca se practic. Precisamente en algunos casos se encontraron entierros primarios donde el cadver sufri desmembramiento ya que en los extremos de estos huesos aparecen cortes parejos y limpios. En el ltimo proceso funerario, los restos seos eran exhumados y guardados cuidadosamente entre singulares urnas cermicas, algunas con objetos personales de valor, otros sin nada pero siempre acompaadas de algo de tierra o arena del sitio donde inicialmente fueron enterrados estos despojos. Esta tierra era un preparado muy especial con huesos humanos de sus antepasados y carbn vegetal molidos, cal, cermica resquebrajada, arena, greda y algo que nos llam mucho la atencin, piedrecillas finas; algunas muy blancas y otras muy negras, sin duda queran destacar con este ltimo ingrediente la dualidad de la vida, dejar la representacin entre sus muertos de los dos polos que rigen el universo del hombre. En ellos existi lo divino y lo demonaco, lo positivo y lo negativo, la sangre materna y la paterna, lo bueno y lo malo, lo femenino y lo masculino, la capacidad de gozo y la capacidad de sufrimiento, el cuerpo y el alma, la vida y la muerte, tan contrario y confuso lo uno junto y dentro de lo otro, como estaban el hombre y el jaguar dentro del Chaman; el Mago no era mas que la representacin fsica en donde internamente se llevaba a cabo la unin de los principios contrarios. Lucha continua entre elementos incompatibles que necesariamente se nutren para crear vida, animando a su vez todas las criaturas del universo. Este carcter doble de la composicin de la existencia en el pensamiento Panche nos recuerda la dicotoma Cristiana de cielo e infierno. O quizs quisieron sugerir la existencia de un ser o Seor Supremo de la dualidad, Dios - Diosa, Madre - Padre, con gran fuerza sobrenatural, responsable de la creacin de todo lo existente, de la cual todas las dems deidades o dioses de la naturaleza eran una expresin para llegar a l. Como sus Dioses, los Panches tambin llevaban su propia duplicidad. Su doble naturaleza encerraba el espritu de un hombre con el de una bestia. Animales muy bien representados en su filosofa y arte como el jaguar, el guila, la lechuza, el murcilago, la serpiente entre muchos ms, fueron cmplices y parte media del verdadero espritu de Chamanes, Mdicos, Adivinos y Sabios. Esta personalidad mixta que podra crear confusin, originaba un vnculo estrecho entre las dos partes de amor, experiencia y compaa. De modo que no solamente dorma uno cuando el otro velaba, si no que ambos se fortalecan y cada uno de ellos aumentaba el valor, la inteligencia y la fuerza del otro. Ambas partes de esta personalidad aprendan y crecan juntos hacindose irremediablemente necesarias, sin perder el sentido contrario de cada uno. Fueron variadas las formas que usaron para guardar despojos; en algunas de las urnas depositaron restos calcinados, demostrando as la cremacin de cadveres y en otras se hallaron restos de diferentes individuos, posiblemente miembros de un mismo clan o familia. Los Panches no temieron a la muerte, en su elaborada filosofa en torno a este fenmeno estuvieron seguros de que el alma no se liberara, si no mas bien que despus de morir fsicamente, la persona por un tiempo deambulara entre este y otro mundo para luego desvanecerse para siempre, de ah el hecho de construir tumbas cuidadosamente planificadas, con ajuares, comidas y bebidas. En estado evolucionado y en otra dimensin posiblemente se reuniran en algn lugar con la energa de sus hermanos, padres y antepasados, aunque pensamos como ya lo habamos manifestado anteriormente que a cambio de inmortalidad pudo existir ms bien la creencia de una prolongacin limitada del espritu sin concebir su perpetuidad. El imponente paisaje y las formas caprichosas de montaas y cerros tuvieron destacada importancia en la cosmovisin de los antiguos habitantes del norte del departamento del Tolima. Todas las mitologas tienen una montaa que se acerca al cielo y para los Panches estas eran el imponente cerro de Lumb y los majestuosos Nevados. El resplandeciente paisaje, interminables cordilleras en verde profundo, volcanes inmaculados, enigmticos cerros, escarpadas montaas y el amplio sistema de suaves colinas y montaas, los conduca a que sus templos, la prctica de sus creencias religiosas y las ceremonias de vida y muerte se desarrollaran en aquellos sitios de maravilla. El cosmos estaba estratificado en una secuencia de mundos superpuestos, al mismo tiempo que estos eran conformados por muchos ms. El terrestre, el subterrneo y el celeste o superior son los tres principales, siendo las cordilleras, nevados, cerros, montaas, colinas y montculos los elementos que estrechaban dichos mundos. Escogan lugares ms bien altos y suaves, propios para la creacin de tmulos funerarios o necrpolis poco elaboradas, cuya finalidad era hacer de estos, parajes especialmente naturales para sus tumbas reales o muertos de importancia. Por medio de un sistema de tneles estrechos que conducen a cmaras y recamaras algunas de importancia y otras construidas con el propsito de confundir y desviar la atencin, comunicaban efectivamente todo el complejo funerario. Desafortunadamente por la inestabilidad de los suelos arenosos donde fueron construidos estos hipogeos, queda poca evidencia para un estudio mayor.

Estamos, por tanto ante una cuestin de justicia y de solidaridad. Y ms para los que tenemos fe en una razn evanglica. Para nosotros, cristianos, los oprimidos tienen un privilegio que nadie ms tiene en la iglesia, ni el Papa: ellos son el sacramento principal de la aparicin de Jesucristo en este mundo. En ellos, Jesucristo sigue crucificado, gritando, y si grita es para resucitar, para que lo saquemos de la cruz y no lo dejemos all, crucificado y gritando.

Aparte de la conferencia que organizada por la Fundacin Alfons Comin, pronunci el Obispo LEONARDO BOFF el 19 de septiembre de 1.990 en la Sala de Actos del Colegio de Abogados de Barcelona.

Pectoral con catorce cuentas de proteccin mgica. El oro elemento vital, simbolizaba fuerza para gobernar, curar y representar creencias. El aurfice Panche era el Mago, y el Mago el Chaman, el mismo hombre o mujer que transformaba el oro natural y profano en joya sagrada. Parte del atuendo de un Sacerdote o Chaman con bastante influencia en la zona. Objeto apotropaico usado en rituales de sanacin

Entre tmulo funerario, importante tumba de pozo con cmara y recamara lateral, circundada por ms tumbas. Los restos fnebres comprendan crneos humanos de aproximadamente 14 individuos, situados en la parte inferior de la bveda, lado norte, y muchos huesos largos como tibias orientadas al sur, juntos con pequeo poporo en cermica, pectoral con catorce cuentas de collar. El pebetero, copa o anafre, otro poporo y dije en piedra se hallaban almacenados en deposito superior. Este sistema de entierro o tumba cuenta con similitudes asombrosas con algunas variantes de tumbas entre las estudiadas en San Agustn. El dibujo se basa en el informe de excavaciones del arquelogo Lus Duque Gmez. El ejemplo anteriormente expuesto es tan solo una muestra interesante, ya que el sistema funerario encontrado en territorio de los Panches cuenta con cientos de formas, estilos y pocas, y casi que difieren sustancialmente una tumba vecina de otra.

En muchas culturas precolombinas, el soberano estaba asociado directamente con el Sol. Tal fue el caso entre los gobernantes Panches como lo ilustran, por ejemplo, los pectorales encontrados en tumbas de grandes jefes y sacerdotes en lo que hoy corresponde a la seccin del viejo Tolima. La asimilacin del rey o del Chaman al Sol era una practica antigua, cargada de ricas y variadas significaciones. Se cree que adems del sol, los habitantes de la antigua Amrica adoraban tambin lo que haba detrs de l (El Gran Ms All). El aurfice Panche era el mismo gobernante o mago y el mago era el mismo Chaman o Mohn. Este mismo personaje transformaba el oro natural y profano en joya preciosa y sagrada. El oro fue smbolo de la inmortalidad, seductor y alucinante, induca a la reverencia y temor, era sacrificante y ofrendario, era por excelencia el elemento ms grato a los Dioses, era resplandor y fertilizante, era con su infinita gama de tonalidades quien interfera en el estado, salud, nimo y comportamiento del hombre; oro hijo del padre Sol, oro santo que brilla para siempre. El Sol secundado por El Gran Mas All, representaba en la tierra la mxima autoridad, su condicin era la de divinidad celeste. El Sol que con el calor de sus rayos sobre la tierra infunda vida y esperanza. El Sol y el soberano por consiguiente, tenan una misin csmica, la de mantener en marcha la maquina del mundo y velar por que el cielo no se desplome sobre la tierra. No estamos seguros si era al soberano o al Chaman a quien se le confera la representacin del astro rey aqu en la tierra. El oro, el Sol y el poder, fueron una constante del pensamiento precolombino. El oro elemento vital, simboliza fuerza para gobernar, curar y representar creencias. Identifica lo inalterable, lo eterno y lo perfecto. Por ser el ms noble de los metales, dctil, maleable y brillante. Por su color representaba al padre Sol. El que cargara oro, cargaba para s parte del Sol. Las connotaciones negativas, desde el punto de vista moral fueron introducidas por los europeos en la conquista de Amrica, fijndose en la funcin del oro como bien material y mostrndose con excesivo apego a las cosas de este mundo. El Sol, padre impulsador de vida otorgaba a la Madre Tierra el oro que hay en ella. Y el poder, quien tuviese oro tenia poder para tener acceso directo al padre Sol y a la Madre Tierra. En conclusin el oro simbolizaba el conocimiento sobre lo esotrico y una a los Chamanes y personajes reales con el secreto ms ntimo y sagrado de la tierra. Vemos entonces que alguno de los dos, el Squima o el Chaman representaban al Sol y, en el sistema dualista Panche, que recuerda al mexicano, peruano y chino, se encuentra, consecuentemente, del lado masculino, diurno, celeste, clido, en oposicin complementaria a lo que es femenino, terrestre, lunar, nocturno, fro. Pero si pasamos este primer plano al cdigo animal, nos lleva con toda seguridad a uno de los seres ms significativos para la cosmovisin Panche, al lado del guila celeste diurna, opuesta al jaguar terrestre nocturno. Este sistema de oposiciones en el pensamiento mgico, religioso, social y quizs poltico, tiene races muy antiguas y profundas difciles de hallar pero su rastro se encuentra en sociedades como la Olmeca Xicalanca, valle de Puebla en mesoamericana y por algunas otras en el lado opuesto del continente, en los andes peruanos. Para los mismos investigadores nos resulta paradjico que en tan primitiva, aguerrida e insensible sociedad , pudiera haber formas artsticas de singular belleza tan elegantes y refinadas. Resaltamos el ritmo y la dinmica en los trabajos que sobresalen en la orfebrera Panche. Las piezas en oro que reposan en grandes museos y colecciones particulares encontradas en la regin Tolima, son generalmente en oro argentfero (oro con contenido de plata) de altos quilates. En ocasiones trabajaron tambin el cobre y tumbaga, desdichadamente existen pocas muestras por su fcil deterioro. Las piezas artsticas como pectorales que para los espaoles no fueron sino objetos blasfemos, parecen ser diseadas ms por dibujantes que por escultores y que aparentemente fueran usadas ms para estampar textiles que para uso sacerdotal, son de altsima calidad y elaboracin. Su naturaleza es plana, lisa, recortada en perfiles exactos y si se nos permite la comparacin es como si fueran la llave de una cerradura, la llave tiene las proporciones exactas que la cerradura guarda. Se distinguen por ser figuras esquemticas con marcada vocacin geomtrica; corte de perfiles siguiendo lneas rectas, quebradas en ngulo a escuadra, salvo las bases que suelen ser alunadas, ancoriformes o bifurcadas; motivos antropomorfos y zoomorfos o de manifestaciones combinadas en una misma pieza con cabezas en cuadro; y siluetas en oro laminar martillado con diseos geomtricos, sobrios y reiterados.

La de Oro Martillado, donde el oro se trabajaba en fro aprovechando la gran maleabilidad y ductilidad del metal para expandirlo a base de golpeteos hasta producir piezas planas laminares, aunque este sistema no fue muy utilizado por los Panches, existen algunas muestras.

La de Fundicin a la Cera Perdida. Consiste en un dispendioso procedimiento que comienza con la elaboracin de la figura deseada, moldeada en arcilla mezclada con carbn vegetal, que posteriormente se dejaba secar al aire libre por espacio de algn tiempo, despus de perfeccionado el objeto se recubra con una capa de cera de abejas. Totalmente recubierto, al modelo se le dejaba un conducto en la parte inferior para recibir el metal lquido y otros conductos pequeos para permitir la evacuacin de gases o aire. Luego el conjunto se cubra con carbn triturado que despus se cubra de nuevo con una capa de arcilla y carbn al que dejaban secar por espacio de varios das. Posteriormente extraan la cera derritindola, creando un espacio el cual llenaban del metal derretido que de inmediato tomaba la forma de la figura desalojada. Una vez fro, el molde se rompa para liberar la figura imperfecta en oro, cobre o tumbaga. Por ltimo se proceda a darle a la joya el acabado final despojndola de imperfecciones, hacindole algunos cortes, pulindola y dndole realce con el brillo. Esta tcnica fue la que domin en la realizacin de los famosos pectorales tipo Tolima, elementos que a su vez inmortalizaron a sus hbiles orfices.

Tambin se frecuent para la realizacin en serie, el empleo de Matrices en Piedra, sobre las que copiaron la figura en oro las veces que desearon. Obras de alta abstraccin, ligadas a una compleja cosmogona como complicados pectorales de figuras humanas aladas con predominio de la lnea recta de trazo firme, con superficies lisas o caladas, cabezas antropomorfas cuadradas y colas bifurcadas o semilunares. Cuentas de collar en diseos estilizados, de hombres y animales, son la temtica predominante en estas comunidades de artistas, poseedoras de ricos yacimientos aurferos. Hay que resaltar el sentido del ritmo y proporciones ya que no rompen la elegancia ni obstaculizan la dinmica de la pieza, en particular hay que tener en cuenta el conocimiento y la pericia que el artfice Panche necesitaba para dominar los problemas tcnicos superando con maestra las dificultades del dibujo o diseo. Cualquier definicin dada a este tipo de procedimiento artstico, el resultado ser siempre igual, notable, preciso, rtmico, objetivo, dinmico, profundo, matemtico como pasado previamente por un diseo que culmin con un prodigioso resultado geomtrico. Tan hermosas, misteriosas, poderosas e inquietantes son estas joyas que han logrado transmitir de pocas tan remotas la conviccin de oro sagrado y su estrecho vnculo con el sol. Todos los tesoros o piezas halladas siguen teniendo una presencia sublime. As mismo estos objetos no son como otros; son fragmentos sagrados de templos precolombinos.

El poder existe, lo practico, lo promuevo y estoy interesado en l, Pero lo ignoro cuando se trata de desafiar, oprimir y avasallar; se perdera el sentido de la fuerza, Acabando de paso con la grandeza de todos los seres.

La orfebrera del antiguo Tolima se encuentra entre las ms importantes del territorio nacional. Su estilo muy particular invita a la especulacin, cuando se trata de buscar el verdadero significado a estos curiosos iconos. Al tocar este tema y por fortuna para nuestro trabajo, no podamos pasar por alto una de las experiencias ms emocionantes y enriquecedoras que hallamos tenido. Se trata del hallazgo entre un complejo tmulo funerario, de una gran bveda o cmara donde en la parte inferior de esta, dos metros quince centmetros bajo la superficie, reposaba el ajuar de varios individuos adultos. El tmulo o montculo donde se encontraba el entierro mltiple, representaba en la cosmovisin Panche, la montaa y la montaa era la unin entre el cielo y la tierra. La montaa simbolizaba el camino a otro mundo de perfeccin, de acercamiento a un ser supremo. Tambin se entenda como el camino por donde los espritus poderosos toman parte en los sucesos del bajo mundo. Entre la bveda mortuoria encontramos en un extremo orientado al norte, catorce crneos humanos y en otro extremo orientado al sur sus huesos largos ordenados; muy seguramente pertenecientes a los mismos individuos. Es de anotar por la caracterstica de la tumba, que para la poca an no se conoca el entierro secundario en urnas funerarias, deduciendo que la fecha de la ceremonia fnebre es muy remota en el tiempo. Sobre el rincn donde descansaban los restos mortales (huesos largos y ordenados), encontramos un hermoso collar con catorce cuentas esquematizando la figura humana, hechas en oro laminar. El pectoral o colgante de nueve punto tres de largo por siete y medio centmetros de ancho, es un objeto apotropaico; al que se atribuyen propiedades para curar desviando las influencias malficas. La fecha de su manufacturacin segn estudios de otros hallazgos, est entre el 0 al 550 de nuestra era. Estos objetos fueron ampliamente usados en la antigedad por muchas culturas; no solamente en la Amrica Precolombina sino en otras partes del mundo. El adorno antropomorfo que iba suspendido en el pecho del sacerdote principal o pontfice, tiene hoy da muchas interpretaciones: Creyentes de muchas religiones poseen entre sus significativos smbolos, el ave u otro animal; que es una manifestacin espiritual de Dios en la tierra. Para citar un ejemplo muy cercano, en la religin Catlica entre las tres figuras centrales de la Santsima Trinidad se encuentra la paloma, que simboliza la forma fsica del Espritu Santo o Ser Supremo. La interpretacin universal hace alusin a la transformacin del hombre a estados fsicos alterados, como en ave, animal u otro ser deseado; bajo estados avanzados alucinatorios o por estados inducidos desconocidos. Es muy posible que esta prctica de transmutacin fsica, sea el origen entre nuestros campesinos de la leyenda de las brujas o brujos; que convertidos en grandes pavos o aves nocturnas, vuelan considerables distancias para caer bruscamente en los techos de las casas atemorizando a sus indefensas y asustadizas vctimas. Cabe la posibilidad que el ave escogida en la mutacin que simboliza este pectoral, se trate de algn tipo de guila o halcn, extraordinarios animales simblicos, asociados con el Sol y el cielo. Los rasgos que impresionan de estas aves son la fortaleza, resistencia, altura, audacia, supremaca sobre todos los seres por su vuelo lento, constante y observador. El guila y el halcn que remontan el vuelo, eran comparados con la oracin la cual justifica que simbolice la contemplacin y la iluminacin espiritual. Como figura solar, sus plumas representaban los rayos del Sol y eran empleadas por los Panches en tocados rituales. Como aves supremas reinas del cielo, aludan a las castas dominantes. Las 14 cuentas del collar podran enfatizar hombres pjaro, o auxiliares (ayudas de poderes especializados, llamados tambin aliados) del hombre ave central. Podra tratarse de un grupo de Chamanes, agrupados en torno al personaje principal cuya caracterstica comn es el vuelo inicitico. En otras palabras estos colgantes antropomorfos enfatizan o representan iconogrficamente la levitacin o poder de volar. Por otro lado, comparando esta figura con otras encontradas en el Tolima y con la iconografa del mismo patrn bsico de otras culturas en Colombia, podramos concluir que es la forma artstica de una posicin de meditacin desconocida adoptada por los chamanes de esa poca. El Chaman se sienta desnudo en un banco cncavo o duho, con las piernas abiertas y hacia arriba. Sus brazos abiertos sostienen un bastn horizontal o vara celeste. Puede encontrarse tambin de pie, con las piernas rectas y los pies hacia los lados. Esta representacin nos puede indicar una posicin adoptada de meditacin especial, que an no hemos logrado entender. Desde otra perspectiva, la figura simboliza a un ser principal que lo es todo. Con sus brazos abiertos es considerado el centro del mundo; con poder suficiente para manipular el microcosmos y el macrocosmos completo de todo ser. La figura comprime todos los aspectos del planteamiento del grande y pequeo universo, la poderosa imagen abarca entre sus brazos el mundo con todos sus elementos. El pectoral usado en rituales de solsticio, del mismo modo podra representar un personaje en posicin desplegada frontal que simboliza postura y gesto de dominio, expresando as toda la energa vital del Chaman o a quien este hombre est representando. Puede tratarse de la personificacin de una poderosa deidad, el sol, fertilizador y dominante acompaado con su imposicin de respeto y temor. La divisin del icono en tres partes descrita por el doctor Gerardo Reichel-Dolmatoff (Orfebrera y Chamanismo), hace pensar en la estratificacin chamanstica del universo y cabe dentro de las inmensas posibilidades en cuanto al significado de este smbolo se refiere. La cola o piernas del pectoral seran el mundo inferior, carente de signos, la dimensin de la nada. La parte del centro sera un meridiano microcsmico que separa la parte alada, mental y trascendental del cuerpo, de la parte instintiva, digestiva. El meridiano mgico es el plan de ruptura por el cual el chaman pasa a los estratos superiores.

Otra interpretacin no menos importante, fue explicada en una breve charla con el doctor Santiago Rojas Posada a quien agradecemos su muy interesante alusin. El doctor Rojas advierte en el icono; una estructura que representa el cuerpo humano, donde seala los puntos de energa o chacras representadas tanto en las catorce cuentas como en las mrgenes caladas del pectoral. Fue un instrumento usado para curar, un intermediario entre el chaman y su paciente. Desafortunadamente de todo esto queda solo el instrumento, el mtodo de sanacin se perdi en el tiempo por el colapso que origin la dominacin espaola. Este smbolo muy particular en la orfebrera Tolima (vuelo chamanstico o icono A de acuerdo a la clasificacin dada por el doctor Reichel - Dolmatoff ), tiene cabeza antropomorfa y cola bifurcada, en forma de ancla o cola de pez. Sus extremidades superiores parecen estar tomando forma alada. El sistema escogido para la elaboracin de la joya, sin duda fue el de fundicin por cera perdida. Algunos cortes y pulimento le dan forma especfica y realce al emblema. Entre los huesos largos y el collar se hall, un poporo (vasija miniatura) en cermica, baado en color rojo oscuro; fue simblico, no muestra uso previo. El hallazgo anterior que nos condujo al pectoral, fue un depsito a pocos centmetros de la superficie donde encontramos una copa, anafre o pebetero deteriorada por el tiempo. Dicho objeto fue utilizado en la elaboracin de pcimas o para la vaporizacin de extractos u leos de hierbas, produciendo alivio a enfermedades o induca a estados alucinatorios. Su color rojo ya no la cubra pero su decoracin incisa nos indica la grandeza de lo que una vez fue. Dentro de esta copa se guard un dije en piedra de seis de largo por uno punto ocho centmetros de ancho, bien trabajado y aparentemente con mucho uso. Este talismn o amuleto era portador de la buena suerte, estableciendo una vinculacin con fuerzas astrales que se concentran en su interior. Quien lo usara, mantendra cerca a su alma la presencia constante de la Madre Naturaleza. Tambin serva como conjuro contra los malos espritus o energas. Esta piedra estaba infiltrada por medios mgicos con propiedad para absorber los males que fueran dirigidos contra su portador. El talismn se valoraba de acuerdo con la rareza del material y la expresin simblica del conjuro. Pocos centmetros mas abajo encontramos una vasija sin clasificar a la que tambin llamamos poporo, con aparentes marcas de uso continuo. Estos implementos fueron usados en ceremonias y ritos especializados. Los bienes mortuorios de este entierro tienen significado particular, ya que se trataba de varios personajes que a travs del tiempo tuvieron influencia y poder, sucedindose poder y sabidura unos a otros en esta regin. Fue una casta de hombres y mujeres con el dominio y habilidad de curar. Con la muerte del ltimo de estos brujos o personajes reales, desapareci tambin la ciencia que los animaba y los haca seres especiales; este conocimiento qued suspendido en algn sitio perdido, en espera de sensatos inquietos, que descubran, estudien y apliquen estas tcnicas para el bien de la humanidad. El conjunto de estos artefactos fnebres los hemos catalogado con el nombre del TESORO DEL SEOR DE LUMB, hallados en la margen sur del ro Sabandija, vereda Santo Domingo en el municipio de Armero, el da 27 de junio de

La explosin de energa, conocimiento e investigacin que nos dej este descubrimiento ayud a que a pocos kilmetros de all se descubriera otro importante cementerio. En el dispendioso trabajo realizado se abri una tumba atpica en la que el tiempo y los elementos de la naturaleza hicieron estragos. En su interior estaban depositados los despojos de una nia cerca a los doce aos de edad (de acuerdo al anlisis dental), donde curiosos y sombros detalles envuelven su vida y muerte. El encuentro de esta pequea a quien llamamos Navidad 97, evidencia que la decoracin corporal fue usada para enfatizar el gnero y la distincin por su edad en el grupo social al que perteneca. Alrededor de su brazo derecho se encontr envuelta una manilla de cuatro metros de larga, hecha de diminutas cuentas en hueso de animal. Este elemento decorativo puede evidenciar una situacin prematrimonial ya que algunos historiadores, sostienen que el matrimonio se pactaba al nacimiento de la nia y se sellaba con un collar de cuentas que el pretendiente entregaba a sus padres. Mientras la nia tena edad para contraer matrimonio quedaba bajo la tutela de su madre. El significado de fondo, en realidad es difcil de comprender por falta de detalles como por ejemplo a qu edad estaba permitida la boda para las mujeres?, Quin peda estas nias en matrimonio eran los padres de un hijo varn? En fin, el simbolismo sin embargo nos debe alejar de cualquier duda o malicia al respecto. Adicional a la pulsera, la nia llevaba un pectoral en cobre con la silueta de un icono largamente conocido y distribuido entre sus congneres que sin duda simbolizaba la religin a la que perteneci. La figura representa a una poderosa deidad que con sus extremidades abiertas es considerada el centro del mundo. En su trax, al lado del pectoral tena un pendiente o dije de una fina piedra verde parecida al jade llamada jadeita. Lo fascinante de este objeto es su origen, pues la procedencia de este tipo de material es Centroamrica. La piedra guardaba el vnculo entre la Madre Naturaleza y el espritu de la pequea nia. El verde de este curioso colgante simbolizaba la prdida de la vida pero al mismo tiempo expresaba la divinizacin del corazn. Este tipo de hallazgos nos ha familiarizado y llevado a ver de nuevo la importancia y la poca variacin de la religin en todos los estados de la vida de este pueblo. La figura o silueta que la pequea Navidad llevaba en su pecho y otras mas encontradas en diferentes entierros, demuestra adems un extraordinario paralelo con otras religiones, tambin la forma como el smbolo del ser supremo acompaa, inspira, protege y llena de confianza en hechos de vida y muerte para estos devotos. De las plantas alucingenas ms conocidas y manipuladas por Chamanes Panches fue la coca. Pequeo rbol que an hoy da lo encontramos silvestre en aquellos inhspitos lugares, donde la mano del hombre no lo ha perturbado. Arbusto de aspecto frgil, de color verde selva, portador de espritu poderoso, logr poseer el alma de los Mohnes, sacndolos de ese endeble mundo cotidiano, para as poder transportarlos a otra dimensin de conocimiento y sabidura. Ese mundo que se reflejaba en el nuestro no por razones, como la que buscaban los Espaoles, sino por actos, que es la filosofa de fondo extraviada. De all destilaban conceptos fundamentales para la vida del hombre Panche. Ideas formadas en actos ecolgicos, de convivencia, conservacin, tolerancia, fascinacin, acercamiento a las formas puras y bellas de la vida como esperanza, gozo, amor, Dios y muchas cosas mas que derivan del seguimiento estricto de la conciencia animada por el espritu sagrado de la planta selva, la coca. Un rasgo cultural comn entre los Panches, fue el uso masticado de esta planta que al mezclarlo con cal viva se lograba el efecto deseado. La cal era guardada en un recipiente o poporo provisto de un pequeo orificio por donde se extraa por medio de un palillo. Los poporos encontrados en las cmaras mortuorias hechos en cermica, tienen diferentes estilos aunque predominan el negro y rojo en sus colores. Algunos de estos artefactos que hacen parte de un ajuar, solo son representativos por no encontrarse evidencia de uso previo. El consumo de la coca era generalizado, desde los sacerdotes como medio para la elevacin espiritual o para entrar a estados avanzados alucinatorios, hasta aquellos que ejercan labores que requeran bastante desgaste fsico como aquellas practicadas en el campo. Naturalmente la preparacin de la coca y otras plantas alucingenas, se haca de acuerdo al estado del conocimiento, al estrato social, ascenso espiritual y necesidad del momento. El arte religioso tambin se encontraba ntimamente influenciado por los alucingenos ya que los conceptos zoomorfos, antropomorfos y otros ms, plasmados en sus trabajos de alfarera, orfebrera y textiles eran formas visibles que tomaban los aliados, auxiliares o espritus de plantas alucingenas. En las crnicas espaolas adems de la coca, hay abundantes datos sobre el uso del tabaco, rap narctico, bebidas alcohlicas y otros estimulantes de origen vegetal o animal.

. El CHAMANISMO es un sistema coherente de creencias y prcticas religiosas, que trata de organizar y explicar las interrelaciones entre el cosmos, la naturaleza y el hombre... (Gerardo Reichel - Dolmatoff de su gran obra Orfebrera y Chamanismo). Los fieles Panches seguan ininterrumpidamente y con rigor los consejos, advertencias y predicciones de sus consagrados Sacerdotes, Chamanes, Marirris, Mohanes o Piaches. El consumo de alucingenos, se haca con devocin, respeto, espiritualidad, culto y ritual, pero con la seguridad de pasar por la iniciacin que reuna cientos de aos de tradicin y prctica. Las montaas, el cielo, la tierra y el ro Magdalena se convirtieron en los principales elementos de inspiracin y observacin, pues de ellos dependa la base de su origen y sobrevivencia, abriendo la necesidad de crear una estrecha relacin entre ellos y estos elementos. Relacin encontrada entendida y manejada por los Piaches, quienes asuman el delicado deber de moldear su propia fe, sus propios principios religiosos y encontrar ese poder, legado de su Diosa Madre. El Mago estaba ligado con todo aquello que le rodeaba; de este modo el cosmos no era percibido como algo esttico, sino como un todo en continua actividad que lo afectaba en forma directa. De ah el gran poder desarrollado, sus referencias se convirtieron en todo aquello que vean, otorgando vida a todo fenmeno de apariencia externa, transformndolos en imgenes humanas y dndoles esencia divina. El Chaman o pontfice era bsicamente un hombre de profunda espiritualidad, conocimiento y de acciones prcticas que aplicaba soluciones a problemas concretos. Eran vigilantes del proceso natural y csmico en espera de augurios; perciban la esencia energtica de las cosas, del universo, de los seres humanos; entendan la naturaleza de la percepcin y la importancia que esta desempea al moldear el universo; tenan la capacidad y energa para entrar a otros mundos, estados o dimensiones tan reales como el nuestro; prevenan a su gente contra las amenazadoras calamidades, seleccionaban los das favorables para los acontecimientos importantes, mantenan y custodiaban los templos, conservaban las leyendas y mitos del pueblo. Los Hechiceros o Brujos con sus cuerpos ataviados y exagerada parafernalia, eran inmensamente influyentes en una sociedad de creyentes y supersticiosos. Sobre CHAMANISMO Panche quisiramos ser ms extensos, pero por la pocas referencias y datos que hemos logrado encontrar, se nos hace difcil conocer y ms, interpretar sobre el tema. Como resea nos podemos valer de comparaciones etnogrficas o recurrir a patrones existentes en las culturas indgenas que lograron sobrevivir la conquista hasta nuestros das, las cuales compartiramos para as poder dar una orientacin sobre el tema. Chamanismo, es el saber indgena que ensea las ciencias generales que rigen el universo, conoce el estado y manera de ser de la gente, aprende la forma de comportamiento ante el hombre y todo lo relacionado con l, ensea tcnicas que van desde la preparacin de brebajes, hasta complicadas formas de transformacin de un ser en otro. El Chamanismo influye en todo lo que tiene que ver con fertilidad, dirige todo lo relacionado con la reproduccin animal y humana, mantiene contacto con el mundo natural y sobrenatural. Cuando un discpulo se inicia, es consciente de la tremenda responsabilidad con sigo mismo y con el pueblo que ha de servir. El ordenamiento de un marirri no se realiza hasta que el discpulo no pase por un largo aprendizaje de ciencias ocultas, maneje con destreza la medicina herbcea, pase por varias temporadas de aislamiento, el ayuno es estricto para as poder desarrollar estados alucinatorios, el manejo de alucingenos, la preparacin de leos, esencias y brebajes es bsico y dar muestras de ser un extraordinario conductor y consejero de sus congregantes. Tenemos entonces que encerrar el consumo de alucingenos por estas comunidades pre y posthispnicas en un marco ceremonial y teolgico. El consumo de alucingenos en nuestra sociedad, est siendo manejado de manera insensata, irresponsable e inmadura, nos est arrastrando a la degradacin, esclavitud interior, locura y finalmente a la miseria humana y perdida del ser. El Chaman o Piache reflexiona, trasciende, siendo el alucingeno un reverente medio para lograrlo. El alucingeno era y ser considerado por estas gentes un don de los Dioses. El uso habitual e inadecuado adems de ser extremadamente peligroso, es un acto de irrespeto y profanacin a una prctica sagrada, culturalmente importante y cientficamente valiosa.

Morirs en manos de forasteros y falsos profetas, tu que eres libre como el viento, tu que amas el sol como tu padre y a la tierra como tu madre, tu que admiras el agua y respetas el bosque, tu que temes a la luna y a la oscuridad, tu que eres hbil en las artes manuales, la msica y la danza; crees en tus hermanos y sus aldeas desde el mismo comienzo, hasta el da en que los extranjeros llegaron; ahora al son de tus gemidos vendrn por todas partes; por el ro, las montaas y los valles. Los bellos poblados entremezclados de selva y vida, de limpieza y blancura, de arte y gente sencilla, de aves, nios, mujeres, hombres y sueos; han cado botn de nuestra ultima era, todo se ve estril como un desierto. El hombre con el mismo hombre se ha vuelto despreciable, ya la naturaleza no nos quiere. Luego, que ser de nosotros y el resto de hombres s a aquellos que hicieron estremecer la tierra nadie los recordar; solo queda de estos, sus cuerpos ruines convertidos en polvo y nada ms. La razn aun esta por encontrar

Nos parece justo y de extrema importancia concluir este escrito sobre los Panches, divulgando secciones de los relatos del viaje que hizo el gran naturista, gegrafo e historiador, barn Alexander von Humboldt al Orinoco y llanos Venezolanos, donde tuvo un valioso encuentro con tribus Caribes, algunas ya influenciadas por misioneros pero otras que aun no lo estaban. Los breves relatos del que fue el ms grande de los sabios viajeros, es un legado antropolgico sin precedentes. Sus impresiones y observaciones cientficas seran para la poca reveladoras ya que controvertira todo lo anteriormente escrito sobre los Caribes. Adems nos relata de forma sutil, el poder desmesurado de la Iglesia en esta parte del mundo y como intervena con afn para cambiar el universo de estas gentes. Curiosamente el poder ejercido por la Iglesia en este lugar era manejado por Dominicos con talante tolerante hacia estas agrupaciones Caribes. Los Dominicos eran mayora en el Santo Oficio, o sea la Inquisicin. Dato curioso ya que los de esta orden, dejaron marcados en la historia europea innumerables actos de intolerancia. El viaje que realiz este notable cientfico Alemn dur de 1.799 a 1.804. Explor las regiones septentrionales de la Amrica del Sur, Mxico y Cuba en compaa del naturista francs AimJacques Alexandre Bonplad. A continuacin el relato como nos lo seala Irving A. Leonard, en su libro Viajeros por la Amrica Latina Colonial.

Llegamos el 13 de julio a la aldea Cari, la primera de las misiones Caribes que depende de los monjes de la Observancia del Colegio de Pritu. Nos alojamos como de costumbre en el convento; es decir, en casa del cura. Tenamos adems de los pasaportes del capitn general de la provincia, recomendaciones de los Obispos y del director de las misiones del Orinoco. Desde las costas de la Nueva California hasta Valdivia y la desembocadura del ro de la Plata, sobre una extensin de 2.000 leguas se puede vencer todas las dificultades de un largo viaje por tierra, si se goza de la proteccin del clero americano. El poder que este cuerpo ejerce en el estado est demasiado bien establecido para que un nuevo orden de cosas pueda quebrantarlo en mucho tiempo. Encontramos ms de 500 caribes en la aldea de Cari; vimos muchos otros en las misiones de los alrededores. Es un aspecto muy curioso el de un pueblo antes nmada, recientemente arraigado al suelo, y diferente de todos los otros indgenas por su fuerza fsica e intelectual. No he visto en ninguna parte una raza entera de hombres mas alta (de 5 pies y seis pulgadas a 5 pies y diez pulgadas) y de estatura ms colosal. Los hombres, y esto es bastante comn en Amrica, mas cubiertos que las mujeres. Estas no llevan sino el guayuco o perizoma, en forma de cintura o cintilla; los hombres tienen toda la parte baja del cuerpo, hasta las caderas, envuelta en un trozo de tela azul oscuro, casi negro. Este ropaje es tan amplio, que, cuando la temperatura baja, hacia el anochecer, los caribes se cubren con el una de sus espaldas. Como tienen el cuerpo teido de onoto, sus grandes figuras de un rojo de cobre y pintorescamente vestidas, parecen de lejos, al proyectarse sobre la estepa contra el cielo, antiguas estatuas de bronce. El corte de los cabellos entre los hombres es muy caracterstico: es el de los monjes o de los nios del coro. La frente es rasurada en parte, lo que la hace aparecer muy grande. Un grueso mechn de cabellos cortado en crculo, no comienza sino muy cerca del remate de la cabeza. Este parecido que tienen los caribes con los monjes no es el resultado de la vida en las misiones. No es debida, como falsamente se ha dicho, al deseo de los indgenas de imitar a sus maestros, los padres de San francisco. Las tribus que han conservado su salvaje independencia entre las fuentes del Caron y del ro Branco, se distinguen por este mismo cerquillo de frailes que, cuando el descubrimiento de Amrica atribuan ya a los pueblos de la raza caribe. Todos los hombres de esta raza que hemos visto, navegando en el bajo Orinoco, o sea en las misiones de Pritu, difiere de los otros indgenas no solamente por su elevada talla, sino tambin por la regularidad de sus rasgos. Tienen la nariz menos larga y aplastada en la base, los pmulos menos salientes, la fisonoma menos mongola. Sus ojos que son mas negros que entre otras tribus de la Guayana, anuncian inteligencia, y podra decirse, casi el hbito de la reflexin. Los caribes tienen gravedad en las maneras y algo de triste en la mirada, cosa que se encuentra entre la mayor parte de los habitantes primitivos del nuevo mundo. La expresin de severidad que ofrecen sus rasgos, se aumenta singularmente por la mana que tienen de teirse las cejas con el jugo del caruto, de agrandarlas y juntarlas; a menudo se hacen manchas negras en la cara para aparecer ms salvajes o bravos. Los magistrados de la comunidad, el gobernador y los alcaldes, que son los nicos que tienen el derecho de llevar largos bastones, vinieron a visitarnos; haba entre ellos jvenes indgenas de 18 a 20 aos por que la eleccin no depende sino de la voluntad del misionero. Nosotros estbamos asombrados de volver a encontrar entre estos caribes pintados de onoto, esos aires de importancia, esa postura acompasada, esas maneras fras desdeosas que encontramos a veces entre las gentes distinguidas del viejo continente. Los indgenas de las misiones de Pritu llamaron mucho ms la atencin por que ellos pertenecen a un pueblo que, por su audacia, por sus empresas guerreras y por su espritu mercantil, ha ejercido una gran influencia sobre el vasto pas que se extiende del Ecuador hacia las costas septentrionales. Tambin la lengua de los caribes es de las ms extendidas en esta parte del mundo: ella pas an a tribus que no tienen el mismo origen... La bella nacin de los caribes no habita hoy sino una pequea parte de los pases que ocupaban cuando el descubrimiento de Amrica. Las crueldades ejercidas por los europeos la hicieron desaparecer enteramente de las Antillas y de las costas del Darin, mientras que, sometida al rgimen de las misiones, ha formado aldeas populosas en las provincias de Nueva Barcelona y de la Guayana Espaola. Pero el contraste que hay entre los pueblos caribes en el dialecto de los dos sexos es tan grande y tan sorprendente que, para explicarla de una manera satisfactoria, es necesario buscar otra causa. Se ha credo encontrarla en la costumbre brbara que tenan estos pueblos de matar a los prisioneros masculinos y reducir a la esclavitud las mujeres de los vencidos. Cuando los caribes hicieron su irrupcin en el archipilago de las pequeas Antillas, llegaron como una horda de guerreros, no como colonos acompaados de sus familias. La lengua de las mujeres se form all a medida que los vencedores contrajeron alianzas con mujeres extranjeras. Eran estos nuevos elementos, palabras distintas de las palabras caribes que, en el interior de los hogares se transmita de generacin en generacin, pero sobre las cuales la estructura, las combinaciones, las formas gramaticales de la lengua de los hombres ejerca su influencia. Pasaba entonces en una pequea reunin de individuos lo que encontramos en todo el grupo de los pueblos del nuevo continente La dominacin que los caribes ejercieron por largo tiempo sobre una gran parte del continente y el recuerdo de su antigua grandeza, les ha inspirado un sentimiento de dignidad y superioridad nacional que se demuestra en sus maneras y en sus conversaciones. El misionero nos condujo a muchas cabaas indgenas donde reinaban el orden y una extremada limpieza. Vimos con pena los tormentos a que sometan a los nios, donde a la ms tierna edad, las madres caribes, para hacer engordar no solo sus pantorrillas sino, alternativamente, la carne de las piernas desde el malolo o tobillo hasta los muslos. Bandas de cuero o tela de algodn les son puestas como estrechas cadenas a dos tres pulgadas de distancia; las sujetan fuertemente y hacen inflar los msculos en los espacios entre banda y banda. Nuestros muchachos con su calzn de punto sufren menos que estos nios de los pueblos caribes, en una nacin que se dice estar mas cerca al estado natural. Es en vano que los monjes de las misiones, sin conocer las obras, ni siquiera el nombre de Rousseau intentan oponerse a este antiguo sistema de educacin fsica; el hombre de los bosques, que creemos tan simple en sus costumbres, no es dcil cuando se trata de su compostura y de las ideas que se ha formado de la belleza y de la conveniencia. Yo he quedado sorprendido al ver que la molestia que se hace soportar a estos pobres nios, que parece entorpecer la circulacin de la sangre, no debilita el movimiento muscular. No hay raza ms robusta y ms gil, ni ms ligera para la carrera que la de los caribes. La costumbre brbara de aplastar la frente se encuentra, por otra parte, entre muchos pueblos que no son de la misma raza: se ha observado recientemente hasta en la Amrica del Norte; pero nada es mas aventurado que pretender fijar la identidad de origen por cierta similitud entre los usos y las costumbres. Cuando se viaja en las misiones caribes y se observa el espritu de orden y de sumisin que en ellas reina, es difcil persuadirse que se esta entre canbales. Esta palabra americana de una significacin un poco dudosa es probablemente obtenida de la lengua de Hait o de la de Puerto Rico. Pas a las lenguas de Europa desde finales del siglo XV, como sinnimo de antropfago. Edaces humanarum carnium novi anthropophagi, quos diximus Caribes alias Canbales apellari, dijo Anghiera, en la tercera dcada de sus Ocenicas, dedicadas al papa Len X. No dudo de ningn modo que los caribes de las islas hayan ejercido, como pueblo conquistador, crueldades con los igneris, antiguos habitantes de las Antillas, que eran dbiles y poco guerreros; pero es necesario admitir tambin que estas crueldades han sido exageradas por los primeros viajeros, que no oyeron sino las narraciones de pueblos antiguamente enemigos de los caribes. No son siempre solo los vencidos quienes son calumniados por sus contemporneos; tambin abunda la costumbre de vengarse de la insolencia del vencedor, aumentando la cantidad y la calidad de sus crmenes. Todos los misioneros del Caroni, del bajo Orinoco y de los llanos del Cari, que tuvimos ocasin de consultar, nos aseguraron que los caribes son quiz los pueblos menos antropfagos del nuevo continente. Ellos extendan esta asercin hasta las hordas independientes que andan errantes al este del Esmeralda, entre las cabeceras del ro Bronco y del Esquivo. Se concibe que el encarnizamiento y la desesperacin con que se vio a los desgraciados Caribes defenderse contra los Espaoles, cuando en 1.504 un decreto real los declar esclavos ha debido contribuir a esta fama de ferocidad que se les ha dado Quedamos sorprendidos, durante nuestra permanencia en las misiones caribes, de la facilidad con la cual los jvenes aborgenes de 18 a 20 aos cuando son elevados al empleo de alguacil o de fiscal, arengan a la comunidad durante horas enteras. La entonacin, la gravedad de la voz, el gesto con que acompaan la palabra, todo anuncia un pueblo espiritual y capaz de un alto grado de civilizacin. Un monje franciscano, que posea bastante bien el caribe como para poder predicar en esta lengua, nos hizo observar cmo, en los discursos de los indgenas, los perodos eran largos y numerosos sin que jams fuesen embarazosos u oscuros Los Marirris caribes son los ms celebres de todos: sacerdotes, juglares y mdicos a la vez, se transmiten su doctrina, sus artificios y los remedios que emplean. stos son acompaados de imposicin de manos y de algunos gestos o practicas misteriosas que parecen provenir de los procedimientos mas antiguamente conocidos del magnetismo animal. Aun cuando yo tuve coaccin de ver muchas personas que haban observado de cerca a los caribes confederados, no pude verificar si los Marirris pertenecan a una casta particular

El singular cientfico que goz y an despus de casi 200 aos disfruta de impresionante prestigio y cuyas sus obras voluminosas siguen siendo reconocidas, autorizadas y consultadas por la comunidad cientfica del mundo; se convirti para este trabajo en uno de los mayores soportes. Siendo esta an una poca donde se discriminaba, donde todava las realidades indgenas mantenan sido trastornadas por la imposicin del orden colonial, donde todava se persegua y maltrataba a los Caribe, donde los escritos y escritores eran objeto de censuras; el clebre naturista con habitual exactitud cientfica distingui parte del verdadero espritu de estas gentes y fue lo suficientemente justo como para contar expresa y objetivamente lo que vio. Por ejemplo acepta con naturalidad cmo muchas costumbres de este pueblo vistas como primitivas, son comparndolas con las europeas, idnticas. Esto por supuesto ha sido alentador por que el trabajo realizado sobre estos aborgenes aqu en el interior coincide con muchas impresiones y apreciaciones que tuvo en el ao de 1.800 este increble naturista, aventurero y narrador. Aunque Humboldt no invent la ecologa, s escuch hablar a los nativos de la Amrica precolombina de que el Ambiente lo era todo. Estas ideas sin embargo fueron introducidas por el alemn en el mundo occidental convirtindose casi en la primera persona que habl a favor del cuidado a nuestros ecosistemas, la relacin hombre medio ambiente y sobre los recursos naturales no renovables.

El dominador impone sus reglas creando mecanismos de explotacin y discriminacin. Se aduea de las tierras, somete a sus pobladores para poder emplear su mano de obra, cambia los patrones establecidos hasta donde la resistencia de los naturales se los permite, genera procesos de etnocidio para acabar las culturas que encuentran a su paso, todo esto con el fin de consolidar el orden colonial. En la poca Republicana, la situacin de los aborgenes en Colombia empeor; hubo supresin de tierras comunales y despojos de ella por particulares o por fuerzas gubernamentales en favor de terratenientes. Pobreza, ignorancia y exclusin poltica era lo nico que se saba de ellos. Los colonos con el aval e indiferencia gubernamental, siguieron empujndolos a los confines de la selva haciendo igual de penosa e implicando nuevos procesos de adaptacin a su sobre vivencia. Pero lo ms triste quizs, sobre la historia de las Indias Occidentales es que a pesar de todas las ofensas, injurias y humillaciones y a pesar de haber entregado todas sus riquezas, hogares, tierras y hasta sus vidas mismas; los pobladores antiguos de este continente, quedaron en deuda con la conquista espaola. A continuacin presentaremos un segmento del documento de Fray Diego de Lama titulado Relaciones de las Cosas de Yucatn, donde expresa casi un sentimiento colectivo sobre lo que la conquista de Amrica fue para los espaoles, sus conquistadores, sus instituciones y lo que debera representar para las organizaciones y habitantes de las antiguas posiciones de ultramar:

No han los indios perdido sino ganado mucho con la venida de la nacin espaola, a un en lo que es menos, aunque es mucho, acrecentndoseles muchas cosas de las cuales han de venir, andando los tiempos, a gozar por fuerza, y ya comienzan a gozar y usar de muchas de ellas... No ha dado Dios acrecentamiento a los indios con la nuestra nacin espaola de las cosas dichas tan necesarias al servicio del hombre, que por solas ellas no pagan con lo que dan o darn a los espaoles, tan solamente; pero les han ido sin paga las que no se puedan comprar ni merecer, que son la justicia y cristiandad y paz en que ya viven, por lo cual deben ms a Espaa y a sus espaoles, y principalmente a los muy catlicos reyes de ella que con tan continuo cuidado y con tan grande cristiandad de estas dos cosas los han provedo y los proveen-, que sus primeros fundadores, malos padres que los engendraron en pecado e hijos de ira, que la cristiandad los engendra en gracia y para gozar la vida eterna. Sus primeros fundadores no les supieron dar orden para que careciesen de los errores tantos y tales como en los que han vivido. La justicia los ha sacado de ellos mediante la predicacin, y ella los ha de guardar no tornar a ellos; y si tornaren, los ha de sacar de ellos con razn, pues, se puede gloriar Espaa en Dios, pues la eligi entre otras naciones para remedio de tantas gentes, por lo cual ellas le deben mucho ms que a sus fundadores ni genitores; ... Y as, yerran mucho los que dicen que por que los indios han recibido agravios vejaciones y malos ejemplos de los espaoles, hubiera sido mejor no los haber descubierto, por que vejaciones y agravios mayores eran los que unos a otros se hacan perpetuamente matndose, hacindose esclavos y sacrificndose a los demonios...

La injusticia sin lmites no par a la salida de la Espaa colonialista de estas tierras, la forma de maltrato y exclusin hacia otras etnias quedo como un mal heredado difcil de superar. Actualmente el indgena sigue ocupando el ltimo lugar en la escala social. Se encuentra sometido y sufre de discriminacin tnica por parte del estado y la sociedad. Muchas comunidades han desaparecido en los ltimos 40 aos y las cifras de la poblacin indgena actual siguen dramticamente mermando. Comenzando el muevo milenio y segn la ONU, en el mundo indgena de Amrica latina el 90% de las etnias viven en la pobreza absoluta; el 80% sigue en la lucha por adquisicin de tierras; y el 30% de esta poblacin es analfabeta. Con la disminucin de estas poblaciones, disminuye tambin la posibilidad de que Colombia rescate su pasado; representado en estas verdaderas bibliotecas vivientes con fuentes de conocimiento sin precedentes. Debemos saber que el territorio Colombiano, contaba con gran variedad tnica en su conformacin social. Culturas con lenguas, costumbres y procedencias diferentes hacen del territorio nacional un lugar privilegiado para la antropologa, arqueologa, historia, medicina y otras disciplinas cientficas universales. Infortunadamente Colombia es un pas vetado para expertos, estudiosos y universidades tanto nacionales como extranjeras. Por la falta de soporte y autoridad estatal, desarrollar programas de gran envergadura se podra transformar en verdadero riesgo. Delincuencia comn y subversin complican, interrumpen y muchas veces impiden los trabajos de campo, dificultando ms el panorama investigativo. Falta de conocimiento, inters, amor de patria y conciencia por la historia nacional hacen que casos como el de Ambalema Tolima, por citar un ejemplo, donde un alcalde orden botar parte de los archivos histricos de la regin al ro Magdalena que por inoficiosos; nos muestra el grado de desventura a que esta sometido el horizonte histrico y patrimonial de nuestra sociedad. Por carencia de una legislacin que proteja y facilite estos trabajos, nuestra gran riqueza cultural continuar sumida en el olvido, oculta por la tergiversacin colonial, privndonos de cultura propia y condenndonos a la prdida de identidad. Con frustracin y melancola algunos seguiremos observando el grotesco festn realizado por guaqueros, saqueadores y traficantes de arte precolombino quienes conscientes o no, estn destruyendo los importantes vestigios que an quedan de la Colombia precolombina con sus lamentables consecuencias culturales. Entre nosotros la sangre aborigen poco a poco desaparece, desidia e incultura nos han hecho insensibles cuando se trata de ver nuestro pasado, hoy da no hay quien defienda ni haga respetar los derechos de las pocas comunidades que an quedan y menos a sus antepasados que estn simbolizados en estos cuerpos inertes que un da regresaron al seno de su madre para descansar en paz en el ms absoluto de todos los actos sagrados conocidos. Otra cultura, la nuestra, vino a alterar aquella civilizacin, no por amor, sino por lo peor, por la avaricia desenfrenada de oro, gemas, ttulos y tierras. Al reflexionar sentimos que nunca debimos hacer de sus ltimas moradas, de sus restos, santuarios y templos; sitios profanados y de sus pertenencias un mercado ruin y peligroso. Por la dedicacin, confianza, reputacin, seriedad, fomento y gran xito que han demostrado tener, podramos guardar la posibilidad de que entidades como el Instituto Smithsonian, Archaeological Institute, Discovery Channel, National Geographic, universidades extranjeras y sobre todo la decidida participacin de nuestras universidades, museos, entidades particulares y gubernamentales como el Ministerio de Cultura y el Museo del Oro del Banco de la Repblica; continen con su experiencia, mtodo y entusiasmo a rescatar nuestro pasado deshonrado y muchas veces desconocido. Creemos que el feliz trmino de esta riqueza cultural debe reforzar nuestra cultura actual, en libros, enciclopedias, revistas especializadas, videograbaciones y museos abiertos al mundo entero. Desde este territorio, corazn donde late con mayor fuerza el misterio de esta influyente familia Caribe, es posible trazar una trayectoria vehemente en la que arcilla, piedra, oro y comprensin se renan para tratar de explicar lo que todos necesitamos saber, as como emprender un vuelo inicitico que permita enfocar correctamente el poco entendido concepto Panche; esencial para la cultura colombiana, primordial a la historia, antropologa, arqueologa y otras disciplinas afines contemporneas. Cuando el almirante genovs Cristoforo Colombo llego al descubrimiento del paraso, l y sus marinos no encontraron un nuevo mundo, pero s cambiaron un universo que ya exista. Buscando en los restos de aquel entorno aparentemente desvanecido, hallaremos pautas para encontrar significado a nuestras vidas y sin duda daremos voz a nuestros antepasados desde sus tumbas para que narren lo que aqu realmente sucedi.

Fue como si el Sol se hubiese ocultado por ltima vez. El hombre blanco de nuestros pequeos pueblos hizo grandes naciones y finalmente gan el mundo, Vencer era lo que importaba para el blanco.

Pero hasta su mismo Dios que es de vida y no de muerte se sinti desilusionado, Por que ninguna de sus enseanzas fue escuchada, Aunque ganaron el mundo perdieron lo que ms vala ante su Dios y ante el nuestro, sus almas. El hombre Panche una vez fue libre como el viento, Ahora que nos doblegaron no queda nada para nosotros. Nuestra nacin que llevar otro nombre jams volver a ser la misma.

El Rey de Espaa no te ha mandado que nos mates, Ni robes, ni maltrates, ni despojes; ms t todo lo coges y arrebaas, En nuestra sangre baa tus alanos, Cortas los pies, y manos y narices, genitales, Dems destas afrentas, robas templos.

Cacique que confronto en cruenta batalla al capitn Maldonado. Muerto por el propio oficial de un martillazo en la cabeza por no traer todo el oro. Esta, la replica que hace el Cacique Tundama a Baltasar Maldonado antes de enfrentarse los dos ejrcitos Muiscas; los que apoyaban a los espaoles y los que buscaban liberar su nacin de ellos.

... Nada podr evitar encontrarnos con el ser ms ofensivo, Depredador y despreciado de todos, Conquistador o ser del mal lo mismo da, Te queda la madre tierra y todo lo que hay en ella, Pero recuerda que no esta indefensa.

Nuestras almas y las de nuestros hermanos y antepasados trascendern a un mejor sitio; sitio que ganaras algn da, cuando aprendas a vivir y no hagas mas dao, Por que el monstruo que llevas dentro ser vencido y solo tendrs bondad para hacer el bien a sus hermanos los hombres y finalmente aprenders a respetar la madre de todas las cosas...

Legendario Cacique muy amado y respetado por su pueblo. Dirigi la resistencia desde el sitio que hoy comprende el Mpio de Armero. La poblacin de Guayabal tom su nombre. Posteriormente por miedo fue cambiado por el actual. Quedo prohibido ser recordado.

... Estamos cansados del trato falso de los espaoles, Y sabemos que contra el derecho natural han despojado y hecho morir a los reyes de los Muiscas, Sin respeto a las paces que haban asentado con ellos; que bien reconocan la grandeza del Soberano de Espaa, Por el envo de gentes a tierras tan remotas como las suyas, Y que estaban persuadidos de que gobernaba con justicia, Pero que de nada serva sujetarse a su imperio, puesto que la distancia haca que ignorase la tirana de sus ministros con sus vasallos lejanos; no soltaremos las armas sin haber defendido nuestra patria de la infame esclavitud que estn sufriendo las dems naciones.

Juzgamos lo ms conveniente para todos y decidimos que los espaoles dejen la tierra, y cada cual disfrute el dominio en que nos ha constituido la naturaleza; pero si esto no les parece lo mejor, iremos a la guerra, y as tendrn el debido escarmiento, Por desatender este saludable Concejo...

Por tener fama de gran estratega, este hombre fue designado para dirigir el mando del ejercito Panche. Esta la respuesta que dio a una serie de actos de guerra, invasiones y a una propuesta de rendicin por parte de las fuerzas de Hernn Prez, quien despus de luchar y perder muchos hombres regresa derrotado a Santa fe.

El gran jefe de Washington manda palabras: l desea comprar nuestra tierra. El gran jefe tambin manda palabras de amistad y bienaventuranza. Esto es muy amable de su parte, ya que nosotros sabemos que l tiene muy poca necesidad de nuestra amistad. Pero nosotros tenemos en cuenta su oferta, Por que nosotros sabemos que si no lo hacemos as, el hombre blanco vendr con sus pistolas y tomar nuestra tierra. Lo que el jefe Seattle dice es que el gran jefe en Washington puede contar con las palabras del jefe Seattle, como pueden nuestros hermanos blancos contar con el retorno de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas. Ellas no se ocultan. Cmo se puede comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea es extraa para nosotros. Hasta ahora nosotros no somos dueos de la frescura del aire ni del resplandor del agua. Cmo nos lo pueden ustedes comprar? Nosotros decidiremos en el tiempo. Cada porcin de tierra es sagrada para mi gente. Cada espina de brillante pino, cada orilla arenosa, cada bruma en el oscuro bosque, cada claro y zumbador insecto es sagrado en la memoria y en la experiencia de mi gente. Nosotros sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras costumbres. Para l, un pedazo de tierra es igual a otro, por que l es un extrao que viene en la noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemigo, y cuando la a conquistado, sigue adelante. Deja la tumba de sus padres atrs y no le importa. Secuestra la tierra de sus hijos. A l no le importa la tumba de sus padres, los derechos de nacimientos de sus hijos son olvidados. Su apetito devorar la tierra y solo dejar atrs un desierto. La vista de sus ciudades duele en los ojos del hombre Pielroja, tal vez por que el hombre Pielroja es un salvaje y no entiende. No hay ningn lugar tranquilo en las ciudades de los hombres blancos. Ningn lugar para escuchar las hojas de la primavera o el susurro de las alas de los insectos. Pero tal vez es por que soy un salvaje y no entiendo. El ruido solo parece insultar los odos. Y, Qu queda de la vida si el hombre no puede escuchar el hermoso grito del pjaro nocturno o los argumentos de la rana alrededor de un lago en la noche? El indio prefiere el suave sonido del viento horadando la superficie de un lago, el olor del viento lavado por una lluvia del medioda o la fragancia de los pinos. El aire es valioso para el hombre Pielroja. Por que todas las cosas comparten la misma respiracin: las bestias los rboles, el hombre. El hombre blanco parece que no notara el aire que respira, como un hombre que muere por muchos das es indiferente a la hediondez. Si decido aceptar, pondr una condicin: el hombre blanco deber tratar las bestias de esta tierra como hermanos. Yo soy un salvaje y no entiendo otro camino. He visto miles de bfalos, pudrindose en las praderas, abandonados por el hombre blanco que pasaba en el tren y lo mataba. Yo soy un salvaje y no entiendo cmo el caballo de hierro que fuma, puede ser mas importante que los bfalos que nosotros matamos para sobrevivir. Qu es el hombre sin las bestias? Si todas las bestias desaparecieran, el hombre morira de una gran soledad en el espritu, por que cualquier cosa que le pase a las bestias tambin le parara al hombre. Todas las cosas estn correlacionadas. Todo lo que hiere a la tierra herir tambin a los hijos de la tierra. Nuestros hijos han visto a sus padres humillados en la derrota. Nuestros guerreros han sentido la vergenza. Y, despus de la derrota convierten sus das en tristezas y contaminan sus cuerpos con comidas dulces y bebidas fuerte. De poca importancia ser el lugar donde pasemos nuestros das, no quedan muchos. Unas pocas horas ms, unos pocos inviernos, y ninguno de los hijos de las grandes tribus que una vez existieron sobre esta tierra, o que anduvieron en pequeas bandas en los bosques, quedar para lamentarse ante las tumbas de una gente que fue otrora poderosa y tan llena de esperanza como ustedes. Una cosa nosotros sabemos, que el hombre blanco puede descubrir algn da: nuestro Dios es el mismo Dios. Usted puede pensar ahora que es dueo de l, as como usted desea hacerse dueo de nuestra tierra. Pero usted no puede. l es el Dios del hombre. Y su compasin es igual para el hombre blanco y para el hombre Pielroja. Esta tierra es preciosa para l, y hacerle dao a la tierra es amontonar desperdicio en torno a su creador. Los blancos tambin pasarn, tal vez ms rpido que otras tribus. Tal vez contine contaminando su cama y alguna noche terminar asfixindose en su propio desperdicio. Cuando los bfalos sean todos masacrados, los caballos salvajes todos amansados y los rincones secretos de los bosques inundados por el aroma de muchos hombres, y la vista de las montaas repleta de esposas habladoras, En dnde estar el matorral? Desaparecido. En dnde el guila? Desaparecida. Y qu es decir adis a los prados y la caza, al fin de la vida y el comienzo de la subsistencia? Nosotros tal vez entenderamos si supiramos qu es lo que el hombre blanco suea, qu esperanzas le transmite a sus hijos en las noches largas de invierno, qu visiones le queman la mente para que puedan desear el maana. Pero nosotros somos salvajes. Los sueos del hombre blanco estn ocultos para nosotros. Y porqu tales sueos estn escondidos, nosotros iremos por nuestro propio camino. Si nosotros aceptamos, ser para asegurar la reservacin que se nos ha prometido. All tal vez podremos vivir como deseamos los pocos das que nos quedan. Cuando el ltimo Pielroja haya desaparecido de la tierra y su memoria sea solamente la sombra de una nube cruzando la pradera, estas cosas y estas tierras an albergarn el espritu de mi gente, porque ellos aman esta tierra como el recin nacido ama el latido del corazn de su madre. Si nosotros le vendemos a Ustedes nuestra tierra, menla como nosotros la hemos amado. Cudenla como nosotros la hemos cuidado. Retengan en sus mentes el recuerdo de la tierra, tal como est cuando Ustedes la tomen, y con todas sus fuerzas, con todo su podero, y con todo su corazn, consrvenla para sus hijos, y menla as como Dios nos ama a todos. Una cosa nosotros sabemos: Nuestro Dios es el mismo Dios de ustedes. Esta tierra es preciosa para l. An el hombre blanco no puede que dar excluido de un destino comn.

Aunque el JEFE SEATTLE y su gente de la tribu Dwanwish vivieron en tiempo y lugar distantes al de los Panches, el sentimiento de su obra La tierra es Hermosa, 1.854 y la carta enviada al presidente de los Estados Unidos Franklin K. Pierce, 1.885 quien les propuso comprar sus tierras; comparten la posicin, sentimiento y pensamiento comn del espritu nativo americano. Archaeology.

Personal Narrative of Travels in the Equinoctian Regions of the New Continent during the Years 1.799 - 1.804. Traducida del francs al ingles por Helen Mara Williams. Reimpreso en New York, AMS Press Inc. - 1.966.

Conquista y descubrimiento del Nuevo Reino de Granada de Las Indias Occidentales del mar Ocano y fundacin de la ciudad de Santa Fe de Bogot. Primera de este Reino donde se fund la Real Audiencia y la cancillera siendo la cabeza se hizo arzobispado. ( El Carnero ). Panamericana Editorial Ltda. Tercera Edicin. Bogot, Colombia - 1.997.

El Vengador Cultural de los Panches Por: GONZALO GUILLEN. El Nuevo Herald. Una lucha hasta el final contra el dominio espaol. Los aborgenes prehispnicos pasaron a la historia con dos caras: una la que dibuj la pluma desalmada del conquistador, donde se les describe como asnos sin fe, haraganes y cochinos comepiojos, y otra representada en un legado monumental de arte y orfebrera que sigue dando sorpresas. El arquelogo e historiador colombiano ngel Martnez se ha dedicado a esta otra faceta de los antepasados buscando en las entraas de la tierra de su familia, destruida por una avalancha de lodo, las razones para reivindicar una de las civilizaciones denigrada que opuso una gran resistencia al conquistador espaol. Martnez, de 49 aos, sostiene que durante la conquista de Amrica y la colonia espaola, poltica y socialmente el indio fue el vencido, el dominado, el colonizado''. El desprecio espaol era general, agreg, ``no importa que fueran Aztecas o Incas o Panche o Muisca, sacerdotes o guerreros, aristcratas o campesinos. Todos los habitantes de este supuesto nuevo mundo entran en la historia europea ocupando un mismo lugar, designados con un mismo nombre, indio, y relegados al ms bajo estrato de la sociedad colonial''. Despus de su ltimo viaje a Amrica, Cristbal Coln, empobrecido y deshonrado, desde Jamaica le escribi una carta a los Reyes Catlicos en la que se refiri a los indgenas como ``un milln de salvajes crueles''. El libro de Martnez -Los Inconquistables Panches del Magdalena-pretende ser recibido como una contribucin slida al desarrollo de lo que llama ''Nueva Historia'', en la que la investigacin cientfica no siga siendo mera reproduccin de textos de la conquista y la colonia que solamente consiguen mantener una falsa imagen de las culturas prehispnicas, de las que en Colombia es muy poco lo que se sabe a ciencia cierta. (Delete)

Angel Martinez T, En la actualidad es considerado una de las voces mas autorizadas sobre la vida y pensamiento del hombre precolombino de los valles del ro Magdalena. En su obra antropolgica Los Inconquistables - Panches del Magdalena se consolida como fuente imprescindible en el estudio de culturas caribe radicadas en el interior de Colombia. Desde la primera parte de su carrera como investigador de esta antigua y extinta cultura, la historia social ha constituido para Angel Martnez un estudio de profundo inters intelectual. Estas tendencias se ven ampliamente reflejadas en esta su primear obra, trabajo en que el historiador tolimense desarrolla en un interesante anlisis sobre las corrientes migratorias predominantes de la historiografa central de Colombia y el vnculo social que permiti sacar del anonimato una resplandeciente cultura como fue la de los Panche.

Hablar de un tema que tiene que ver con nuestro origen es un privilegio. Para unos, con frecuencia, no significa nada y prefieren, o por lo menos no reconocerlo, por ese detestable y peligroso arribismo que acompaa a muchos colombianos. En estas lneas vamos a hablar de un pueblo en verdad fascinante, como lo son todos los pueblos indgenas nuestros, y como tambin lo son los pueblos indgenas de este continente: verdaderos caudales de sabidura, de sensatez y de inteligencia. Pueblos privilegiados que infortunadamente cayeron en las destructoras manos de unos seres marginados de la razn, de la fuerza telrica y profunda y, por ello mismo, no comprendieron la dimensin de estos seres que alcanzaron una relacin profunda con la naturaleza, la fuerza de la vida y, por lo tanto, la dinmica de la existencia.

Sin tanto bombo, esos seres excepcionales, forjaron unas culturas emprendedoras, vitales, poco comprendidos, pero profundamente reveladoras de la existencia misma del hombre. Por eso, volviendo a las mrgenes del devenir, del nuestro, cada vez que leemos a los cronistas descubrimos al otro hombre, a ese que tiene la capacidad, como dice ngel Martnez, de relatar hechos contradictorios con magistral inconciencia, y lo peor es que algunos historiadores actuales los transcriben sin comentarios con la mayor desaprensin. Una mirada a este pueblo aguerrido de los panches, es una epopeya que nos sirve para reconstruir y revivir un pueblo que, como dice el autor en la Introduccin, tuvo un final trgico. Y es que ese nuevo orden exigido por los colonizadores se impuso de forma irreverente, brutal y despiadada en la bsqueda de enriquecimiento, representado en oro, plata, piedras preciosas, tierras y esclavos. Como todos estos pueblos ellos que saban trabajar por el bien comn, tambin entendan la relacin hombre-naturaleza y no solamente la practicaban con sumo rigor: eran sus custodios desinteresados. Y es que su espiritualidad se basaba completamente en la creacin. Entre ellos y la naturaleza todo se haca con moderacin buscando siempre el punto de equilibrio.

El libro de ngel Martnez, Los inconquistables panches del Magdalena, nos sirve de soporte para entrar en un tema que necesita explorarse an ms para quitarnos de encima el yugo de la infamia que dejaron enclavada unos cuantos cronistas, que desplegaron en medio de su ignorancia y de su desastre personal (tenemos que ver de dnde venan y cmo llegaron), unas leyendas que en ese entonces y an hoy, como lo podrn ver los lectores, persisten entre historiadores, o que se creen tales, y otros personajes de esta copiosa fauna de intelectuales, eso dicen ellos que son, que nos tocaron para nuestro infortunio.

Queremos, hoy ms que nunca, nosotros, los civilizados habitantes del siglo XXI, descubrir el poder interno de las cosas, queremos manipular la energa para curar enfermedades, queremos predecir buenas o malas cosechas, necesitamos mantener comunicacin con el ms all. ste es un libro para conversar con l, un libro que nos permitir, en buena medida, entender muchas cosas que hoy nos parecen extraas. El libro de ngel Martnez es una bsqueda que, por fortuna, redescubre el sino de un pueblo que fue vctima de la ms osada infamia de todos los tiempos, hecha en nombre de un Dios lejano para nuestros hombres y de un rey que no saba nada: no saba de los hombres, ni de la tierra, ni del trabajo: un hombre que no era un hombre, al final era simplemente un rey, no serva para ms. Luis Fernando Garcia Nuez.

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Trio Los Panchos - Adoro


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